Miami
Estados Unidos
Año X

 Nº 55/56

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pensilvania

 

 Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah, Nueva Jersey

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

ENTREVISTA CON EL DRAMATURGO CUBANO

MARCOS MIRANDA

   

  por

 

Orlando Rossardi

 

Marcos Miranda  nació en la Habana, Cuba (1945). Dramaturgo, actor, guionista, productor y director de teatro, radio y televisión. Ha trabajado por más de cuarenta años en los medios de comunicación, tanto en su país natal como en España, Estados Unidos, México y Puerto Rico. Se inició en 1964 en el “Teatro Universitario” de La Habana y desarrolló una amplia labor como guionista y director en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) durante 15 años, donde se especializó en la adaptación y dirección de obras del teatro universal para ambos medios, en seriales y programas infantiles. En la década de los ochenta, creó en Madrid (España) la compañía teatral “Jóvenes Actores Españoles” (JAE) donde impartió clases y desarrolló talentos noveles. En 1989 fundó en Miami (EE.UU.) la compañía “Teatro del Sol”, donde ha dirigido las obras: Un hijo a la medida y La Santa Visa. Para el Grupo AMA dirigió la obra  Entre Mujeres, del autor español Santiago Moncada, y posteriormente se trasladó a México, contratado por la empresa Televisa, para dirigir la misma obra, la cual se mantuvo ininterrumpidamente en cartelera durante siete años. Ha escrito más de una decena de obras teatrales, entre las que se encuentran: Antinoo-El favorito, Las abuelas, Entre hombres, El regreso de la Condesa, Inconformes, El viejo y la comedia Cuatro viudas para Paul. Ha obtenido numerosos premios y reconocimientos por su labor como escritor y director. Entre sus obras premiadas se encuentran: Lina, Premio Carlos Felipe en el Concurso Internacional de Literatura de la ACCA (Miami, 1992); Amparo y Clementina, II Accésit  del Premio Internacional de Teatro Alberto Gutiérrez de la Solana del Círculo de Cultura Panamericano (New Jersey, 2002); y Réquiem por Oscar, XVIII Premio de Teatro Radiofónico Margarita Xirgú de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Radio Exterior de España (2003). Es miembro del Instituto Cultural René Ariza (ICRA), cuyo objetivo fundamental es promover el arte y el teatro cubano escrito fuera de la isla. En la actualidad produce, dirige y escribe televisión, radio y teatro en los Estados Unidos, a la vez que es profesor de Artes Escénicas y Locución para Televisión en los programas Internacionales de Postgraduado, en Idioma Español, de la Universidad de Miami en el Koubek Center.


     

     "...Escrita y dirigida por Marcos Miranda, la trama se desarrolla en Cuba y tiene partes fundamentales que llegan muy profundo... "La Santa Visa" es, en cuanto a teatro costumbrista, una comedia bien escrita, bien concebida, bien realizada y muy bien actuada. Son dos horas que se disfrutan mucho, se divierte uno por las ocurrencias de sus personajes tan típicos y a la vez se recuerdan y añoran muchas cosas de nuestra patria."

 

 Josefina Rubio

Recorriendo el ambiente

Semanario La Voz de la Calle

Miami, Florida, EE.UU.

(Octubre de 1992)

 

 


OR  Ahora que acaba de salir tu libro de teatro Desde las dos orillas, es importante que todos los que nos acercamos a tus obras conozcamos un poco mejor tu actividad en el mundo de la dramaturgia. Por eso me gustaría que nos hablaras de tus primeros pasos en la actividad teatral. 

 

MM  Realmente mi interés por el teatro nació en New York en 1957 cuando conocí a  una cubana que era en aquella época la secretaria General del Sindicato de Actores Latinos en esa ciudad, la Sra. Carmen Gavilondo, ella fue la que me transmitió la pasión y el interés por la actuación y de ella aprendí el amor, el rigor, y la disciplina hacia la profesión.

 

 

OR  A tu regreso a Cuba te planteas entrar de lleno en el teatro y sé que formas parte del Teatro Universitario. A partir de ese momento ¿Cuándo y cómo comenzó tu relación con las tablas y las bambalinas?

 

MM  Sí, efectivamente, mis comienzos como actor  fue  en el Teatro Universitario en el año 1963, con la  Dra. Elena de Armas y Ramonín Valenzuela, que fueron mis primeros profesores. La primera obra en que intervine se llamaba Sinesio, el de Bolondrón, una comedia costumbrista y recuerdo que mi personaje cruzaba el escenario con un enorme paraguas y solo decía: “¡El agua está fría!” Pero en la segunda función el paraguas se me trabó y no quiso abrirse, y Ramonín me gritó a sotto vocce: ¡Sale sin paraguas! Y por supuesto tiré el tareco aquel y ya en escena se me ocurrió decir: ¡“El agua esta fría y me estoy empapando”! A estas alturas no sé qué pasó ni por qué el público prorrumpió en una enorme carcajada. El caso es que luego me dejaron “la morcilla” que había inventado, y la gente siempre se reía, sin yo entender cual era la gracia. Elena y el inolvidable maestro Valenzuela me decían entre risas que era por la cara de azorado que yo ponía. Después y con el mismo grupo hice pequeños personajes en los clásicos El mercader de VeneciaEl avaro y otras.

 

A finales del año 65 escribí y dirigí una versión teatral basada en la película de Walt Disney del famoso cuento de Charles Perrault  La Cenicienta, para el Sindicato de la Industria Textil, ya que en ese momento trabajaba en esa empresa. La obra tuvo tal éxito que al año siguiente  se repuso y obtuvo el mismo triunfo de prensa y de taquilla lo cual me sirvió para que funcionarios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) se me acercaran  y me propusieran un traslado de la empresa textil a la televisión y, desde luego, mi respuesta fue obvia.

 

 

OR  Sé que eres hombre de radio y de televisión, pero ¿cómo estos dos mundos se integran y complementan con tu actividad escénica?

 

MM  Bueno, temprano en el año de 1965 comencé a trabajar en CMQ Radio y también me puse a estudiar un curso de Técnica del Guión Radiofónico y de Televisión. Más tarde fui parte de la primera promoción del curso para Directores de Televisión que tuvo el ICRT. Me considero que fui muy afortunado, pues en aquella época los profesores eran profesionales acreditados en el medio, entre ellos: Roberto Garriga, Antonio Vázquez Gallo, Odilia Romero, Iris Dávila, Félix Pita Rodríguez, Carlos Piñeiro, Rine Leal y otros. Aprendí mucho y también tuve la tremenda suerte de que ese gran director que fue Roberto Garriga, escogiera a dos asistentes, y yo fui uno de ellos. Aquellos años fueron vertiginosos. Ya en 1970 adapté y dirigí mi primer Teatro ICRT; una obra de Tennessee Williams, El zoo de cristal, con la intervención de los actores María de los Ángeles Santana, Sarita Malberti, Carlos Gilí y Rogelio Blaín. A partir de ese momento mi carrera como escritor, director y actor fue en ascenso hasta 1980, fecha en que fui expulsado de mi trabajo por desafecto al régimen.

 

Hasta ese momento había realizado 23 obras adaptadas y dirigidas para el Teatro ICRT; 24 obras igualmente adaptadas y dirigidas para el programa La Gran Escena, espacio teatral de Radio Progreso, así como para El cuento, Grandes Novelas, La comedia, Aventuras etc., todos para la televisión.

 

Marcos Miranda (tercero, de izquierda a derecha) actuando en la serie Aventuras sobre la vida de Hernán Cortés en la década de los setenta. A su derecha el actor José Corrales. Al fondo dos extras. (ICRT - La Habana, Cuba)

 

Creo que toda esta experiencia más los estudios en el Instituto Superior de Arte de La Habana, me dieron las herramientas necesarias para enfrentarme a la actividad escénica. Uno es el compendio de lo que puede absorber y aprender de los demás, no importa si pasaste o no por la universidad, hay quienes pasan por ella, y nada se les pega; en cambio hay otros que sin pasar han sido capaces de trascender y dejar una huella. Yo insisto en que he sido dichoso con las personas que me enseñaron y con otras que sin ser mis maestros como el caso de la dramaturga Celia Torriente y el gran actor y director español Don Antonio Palacios, entre otros, lo fueron y dejaron una gran huella en mi vida profesional.

 

 

OR  Tú eres actor, director y eres dramaturgo. Háblanos de cada una de estas actividades por separado.

 

MM  Para mí es muy complicado hablar por separado de mi trabajo como actor, director y dramaturgo. En verdad me encanta actuar pero disfruto muchísimo la creación de un personaje, también en eso he sido dichoso, pues como nunca fui galán, los papeles que me daban eran de villanos, sicópatas, depresivos; personajes que no tienen nada que ver conmigo y por lo tanto tenía que hacer un trabajo sicológico para “levantarlos”, podría hacerte mil anécdotas, pero hubo uno que me dio muchos dolores de cabeza, que fue el Abelardo Acuña de Santa Juana de América de Andrés Lizárraga. Un terrateniente, un hombre nacido, criado y curtido por la tierra; con una sicología muy compleja: violento, autócrata, engreído, egocéntrico y cruel, nada más lejano a mí. Tal fue mi obsesión por él, que solamente incorporándolo a mi vida diaria (reacciones, forma de caminar, de moverse, de hablar, comer, etc.), al extremo que me ocasionó conflictos en mi vida familiar. Finalmente pude “sacarlo” a pesar de todo eso (creo que con cierta dignidad) y obtener  buenas críticas y  felicitaciones del director.

 

La dirección, creo que es mi fuerte, si me preguntas qué es lo que más me gusta. Sin dudarlo te respondería: Dirigir. Armar el rompecabezas, crear los caracteres, transmitir a los actores mi criterio como creador, que se basa en el texto frío y silencioso del autor para recrear lo que él concibió: darle vida, color y pasión de modo que la audiencia vibre, ría, llore, sufra o se divierta con su obra.

 

Como dramaturgo asumo una gran responsabilidad, creo que es cuando me siento más responsable, por lo que implica dejar escrita una obra que va a quedar impresa para que otros creadores al cabo de los años puedan recrear lo que yo escribí para otros públicos. ¡Ojalá sea así!  Pero te confieso que cuando pienso en eso me sobrecojo un poco. Yo empecé mi vida profesional en la televisión cubana como escritor humorista en el programa Detrás de la fachada, y eso fue durante 15 años en Cuba y desde entonces no he parado de escribir guiones para radio y televisión hasta el día de hoy. De eso hace ya casi más de 43 años.

  

  

OR  ...Y ¿ayuda al momento de redactar una pieza teatral el hecho de ser actor y director? ¿Cómo?

 

MM  Mi trabajo como escritor para los medios masivos de comunicación me ha dado un gran oficio. La radio, la televisión  y el cine, en mi opinión vienen de una madre común: el teatro. Aunque cada una tenga su propia personalidad, estilo, plástica y técnicas diferentes. Me ayudó mucho iniciarme en el teatro y formarme como escritor y director de radio y televisión, así como después estudiar dramaturgia como una parte inherente a los tres medios; por eso pienso que mi labor como dramaturgo es más dinámica y prolífera. Me apasiona escribir para cualquiera de los medios, pero en el teatro hago punto y aparte. En estos momentos, por ejemplo, voy a hacer un alto y voy a incursionar en la novela. Estoy ahora en la fase investigativa de un argumento que  tiene puntos de contacto con mi vida aunque no es autobiográfica.

 

Estoy convencido de que la actuación y la dirección me ayudan tremendamente como autor. En la creación de la sicología de los personajes, está el director;  en el diseño de la propia  expresión oral, la forma de hablar de cada uno; ahí está el actor. No sé si a ti te pasa como dramaturgo que eres también, pero cuando estoy escribiendo una obra veo a los individuos moverse y cada uno lo hace de una forma distinta; ese es el director que hay en mí el que los mueve;  y no todos tienen el mismo rostro (que pudiera ser el de las actrices o actores que conozco) sino otros rostros distintos que le pongo a cada uno de ellos; ahí se mezclan, claro, el director y el actor.

 

Es un proceso, una simbiosis, una metamorfosis, que se apodera de uno, haciéndote reír o llorar mientras escribes.

 

 

OR Tú has escrito muchas obras de teatro y también cientos de guiones radiales y de televisión. En ellos hay drama y comedia, como en la vida misma. ¿Qué género es el que prefieres?

 

MM  Tú sabes que me encanta la comedia, en especial aquellas que llevan su toque costumbrista y elementos de sátira que son las que he trabajado durante todos estos años. Pero como escritor teatral prefiero la Pieza como género, que es la que contiene dosis de drama, comedia, melodrama y hasta tragedia. Ese fue el aporte de Antón Chejov al teatro del siglo XX, esa herencia se mantiene en este siglo con gran éxito y yo me siento muy cómodo trabajando la Pieza como dramaturgo, director y actor.

 

Por ejemplo, en el libro Desde las dos orillas, que acaba de salir publicado, Lina es una pieza que contiene ese tipo de estructura. Por lo tanto “hay de todo como en botica” como decimos los cubanos. El regreso de la condesa es casi una típica comedia costumbrista, que encierra la gran tragedia que vivimos los cubanos en el exilio, pero con el humor que nos caracteriza: que nos reímos de nuestra propia desgracia y hacemos chistes de nuestro propio dolor. Amparo y Clementina es un juego escénico que se vale de todo: la comedia, el drama sicológico, el melodrama, la tragedia, el costumbrismo y hasta la farsa. Es una de mis favoritas, es una obra creada para un festival de teatro. Para eso la concebí.

  

OR  Has creado muchos personajes de ficción en la escena y en los estudios de radio y televisión. ¿Cuáles son los personajes que se te dan mejor?

 

MM  ¡Qué preguntita! ¿Qué personajes se me dan mejor? Tengo que decirte que los personajes de comedia me salen sin proponérmelo siquiera, la Cusita de Qué pasa en casa, la Teté, de Teté comité, la Fermina de El regreso de la condesa, el Bernabé de Detrás de la fachada interpretado por el gran Enrique Arredondo; pero me apasiona crear personajes con trasfondo sicológico, como el de la protagonista de Lina, y el Ricardo de la misma obra; como los dos personajes que le dan nombre a Amparo y Clementina y otros muchos de otras obras que pronto irán viendo la luz en próximas ediciones de mis libros.

 

Marcos Miranda en la aceptación del Premio de Teatro Radiofónico Margarita Xirgú que otorga la Agencia Española de Cooperación Internacional y Radio Exterior de España.

Casa de América - Madrid, España (2003)