Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº 19/20

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

Una retroperspectiva ficcional desapercibida

acerca de 500 años de conquista

 

Entrevista con el escritor argentino

Lidio mosca bustamante

 

por

 

Guido Rings

 
 

Lidio Mosca Bustamante nació en Santiago del Estero, Argentina, en 1947. Estudió medicina y después de su doctorado se especializó en radiología. En España y Latinoamérica se le conoce como autor de diversos libros y artículos de radiología pero también como escritor de cuentos y novelas. A causa de su actividad política en contra de la dictadura militar argentina de los años setenta fue encerrado, torturado y forzado a emigrar en 1975. En Argentina y, en especial en su exilio austríaco, escribió cuentos, novelas, poemas y ensayos tratando diferentes períodos claves de la historia latinoamericana. Sus obras más conocidas son La Excusa (1981), Flores para Agustina (1991), las poesías « Cómo decir que no existes » ; « Extrañas voces » y otras que aparecieron en Bordes y Brújulas en 1994; el cuento « El loro parlanchín » publicado en las páginas culturales « Armario » del periódico « Uno » de la Ciudad de México en 1996; los cuentos cortos « El hombre imaginario », « El hombre infeliz » y « La reencarnación » en el Boletín Literario « Colibrí » de la Ciudad de Viena, 1992; el cuento corto « Follow-me » en la Revista « Fuentes » en 1971; y la novela La marca en la arena (1995).


 

G. R.: Señor Mosca, usted es argentino pero ha pasado la mayor parte de su vida como escritor exiliado en Austria. Ya en 1974 aparecieron en la radio y televisión argentinas los cuentos por los que recibió el famoso premio Leopoldo Lugones. Más tarde, en Austria, publicó la colección de cuentos La Excusa, la novela Flores para Agustina, diversos poemas y, finalmente, su novela La marca en la arena. La mayor parte de sus obras ha sido traducida al alemán y ha gozado de muy buena crítica tanto por parte de la prensa argentina como de la austríaca. Sin embargo, hasta ahora su obra ha pasado casi inadvertida por las principales publicaciones académicas. ¿Cómo se explica este fenómeno?

 

L. M. B.: Yo mismo no tengo una explicación satisfactoria, pero sí una que me consuela: Es un hecho conocido que conseguir una editorial de prestigio y buena distribución es una ardua tarea. Hasta ahora me he hallado aislado, porque por un lado he trabajado como médico y recién hoy, que estoy jubilado por una lesión complicada de una raíz nerviosa lumbar, me dedico de pleno a la narrativa.

     La canonización de los escritores responde a muchos factores. Yo no puedo responder por todos ellos. Pero sí es un hecho que también hay que tener paciencia.  Hay que recordar que la canonización de los autores descubiertos tardíamente o post mortem es mucho más intensa que la de los que gozaron de fama en vida. Estos últimos se convierten en verdaderos mitos, y tal vez el error de no descubrirlos a tiempo se pague de esa manera. ¿Qué no daríamos por tener la oportunidad de entrevistar a alguno de ellos, de saber qué pensarían sobre esta u otra cuestión?  Que a Kafka y a Rimbaud no los reconocieron en vida dice mucho, el primero es quizás el más importante prosista y el segundo el más importante lírico del siglo XIX.  Otro factor posible es que mi lenguaje literario es quizás extratemporal y que pertenezca yo a aquéllos que todavía hay que descubrir. ¿Será que pertenezco al llamado “underground”? De todas formas me siento conforme conmigo mismo, sé que tengo mucho por decir y que por mi formación médica, humanista y bastante sinólogo poseo una fuente que descansa en sí misma. Y esa fuente está en permanente movimiento, como diría Heráclito.

 

G. R.: En los últimos diez años y, en especial, en su última novela La marca en la arena destaca su interés por la Conquista de Latinoamérica. ¿Por qué? ¿Cuál es su opinión acerca de las diversas conmemoraciones oficiales del Quinto Centenario ?

 

L.M.B.: Se ha festejado ruidosamente un hecho histórico que significó el agrandamiento y enriquecimiento de un Continente y la ruptura y empobrecimento de otro. Creo que más que fiesta hubiera sido más acertado un acto de contrición. Después de los 500 años es tiempo de señalar claramente cuáles han sido las ventajas y las desventajas del 12 de Octubre de 1492. Nos quejamos de que la biblioteca de Alejandría fue quemada por orden del califa Omar en el siglo VII A.C.,  pero ni siquiera nombramos que miles de libros mayas cayeron a las llamas de la inquisición colonial. Lo trágico es que recién hoy se ha descubierto que los signos mayas son verdaderos textos de un lenguaje y que en las paredes y escalones de los templos está escrita parte o toda su historia.

     Una de las razones por la cual un escritor narra es que desea explicarse a los demás. El narrador siente la premura de dar su opinión sobre los grandes sucesos de este mundo. Se oye frecuentemente el reproche de que muchos escritores son pesimistas. Yo digo... ¿Con qué derecho se pretende que los escritores sean optimistas en un mundo en el cual cada seis meses tenemos un conflicto bélico de tal envergadura que los periódicos aseguran que podría ser el inicio de la 3ra. guerra mundial?

     Es por ésto que el escritor narra, para explicar su punto de vista. Esta intención de explicarse a sí mismo y a su entorno no es otra cosa que justificar ese punto de vista distinto. En el caso de la ex-colonia sucede que el territorio pos colonial sigue dependiendo económicamente, pero en un momento dado de la historia la dependencia a nivel cultural se diluye. En el campo cultural surge un movimiento de espíritu independiente. En el caso particular de América Latina, la cual contiene grandes territorios desprotegidos económicamente, la cultura distinta asume la responsabilidad histórica, por así decirlo, de mostrar y de explicar a través de otra literatura, de otras músicas y de otras danzas, que ellos ya no son los otros. Esta nueva forma de ordenar las notas musicales y de contar historias es un certificado de identidad propia. Y este hecho contradice la creencia tan común entre los colonizadores de que los territorios pos coloniales no pueden administrarse a sí mismos, porque de alguna manera son un caos. Ese caos es consecuencia de los desgarres coloniales, y de ese mismo caos el creador pos colonial encuentra la materia para su obra. En los últimos 15 años la dependencia económica parece ser absoluta y definitiva. Los pueblos del tercer mundo han perdido ya todas las esperanzas, pero nadie se atreve a decirlo a voz llena. Pero no pasa lo mismo en el plano cultural. En el caso de Argentina el tango es un ejemplo claro, hace más de cien años que esta música, junto al folclore, caracteriza al país, es decir, que se cuenta con un ritmo definido que define una identidad. Otro tanto es la cumbia en el caso de Colombia o la samba en el caso del Brasil. Será lo que llaman la razón pos colonial.

     El Quijote de la mancha surge en el siglo XIII. El Cantar del Mío Cid en el XII, es ésta una época en que la hispanidad buscaba afirmarse frente a la ocupación árabe en la lucha por la reconquista. El arquetipo ibérico había sido hallado y elevado al culto del héroe. Si el Quijote fue mera imaginación y su finalidad era burlarse de la novela de caballería, el Poema del Mío Cid cumplía con la tarea de narrar una historia que era verdadera, pero modificada según los deseos de la comunidad.

 

 

 

     La marca en la arena es de alguna manera un homenaje al Martín Fierro, de Hernández. Yo elegí el nombre de Mariano Cruz haciendo alusión al compañero del Martín Fierro. El contexto histórico es totalmente real y los personajes son ficción, pero podrían haber sido ciertos... o tal vez lo han sido y no lo sabemos. O lo sé yo, que soy el autor, y lo callo. Lo cierto es que lo que interesa es la historia y el alma de sus personajes.

     Respecto al rol femenino de Latinoamérica al cual alude el  prof. Hölz  en  su   obra   Das  Fremde, das Eigene, das Andere. Die Inszenierung kultureller und geschechtlicher Identität in Lateinamerika es, al parecer, un aporte de valor. Lamentablemente no he podido conseguir este libro. Y quisiera contar con él para dar una opinión concreta.  El Prof. Hölz goza de mi admiración. ha sido elegido por  el  poder colonial.   Ese  rol  femenino   de Latinoamérica, entiendo yo. Es decir, que España necesitaba colonias de comportamiento de entrega. Si lo entiendo bien, claro es que el centro colonial precisa la pasividad de sus colonias. En los grandes centros del Caribe y del norte de Sudamérica, regiones en las cuales las grandes culturas tuvieron que entregarse a la violencia del conquistador, es así. Más hacia el sur, en la zona de la pampa, cambian un poco las cosas. Los indígenas de ésta zona no tenían una alta cultura que perder. Por otro lado, ellos no se entregaron ni al conquistador ni a los blancos que los continuaron en el poder. Por esto allí faltan las razones para adoptar un rol femenino. El gaucho, personaje central o pilar mismo de la argentinidad cree en el “deber” de luchar con el cuchillo. Evita las armas de guerra porque estas “no son para verdaderos hombres”, cosa que no sucede en varias zonas del caribe, en las cuales defenderse o atacar con un revólver no es ninguna deshonra. Además, si el hombre del Caribe se identifica por mimetismo con el gallo, el del sur lo hace con el caballo. Se ve que el panorama es otro. Y las obras literarias centrales del gauchismo son muy masculinas: El Martín Fierro y el Don Segundo Sombra. Y sin dudas también el Facundo Quiroga de Sarmiento, aunque está impregnado éste de la crítica al personaje histórico.

 

G.R.: ¿Qué autores, filósofos y ensayistas le han ayudado a desarrollar su estilo literario?

 

L.M.B.: Lao Tsé es el filósofo que más ha influido en mi pensamiento, también Heráclito. No puedo decirle cuales han sido los escritores que han influido en mi estilo, pero sí puede decirle que son muchos a los que admiro, tantos, que no podría nombrarlos. Cometo la insensatez de nombrarle algunos de los latinoamericanos del llamado boom, tales como: Roa Bastos, Horacio Quiroga, García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Ciro Alegría, Julio Cortázar y Ernesto Sábato. De los europeos: Marcel Proust, Albert Camus, Jean Paul Sartre, Fedor Dostoyewski, Herman Hesse, Leon Tolstoi, Luigi Pirandello, Frank Kafka, James Joyce y Oscar Wilde.

    

G.R.: Según usted, ¿cúal es la función esencial del escritor contemporáneo?

 

L.M.B.: Yo estoy de acuerdo con Carpentier en cuanto a que el quehacer de la literatura latinoamericana (la buena) está abocada  a “mejorar lo que es”. ¿Cómo podría ser de otro modo? El escritor de América Latina tiene la impresión de que los graves inconvenientes con los que cuentan los habitantes de la región son los efectos de la colonia. Es verdad que se podrían haber hecho mucho mejor las cosas, pero allí ha quedado montado un  caudillismo transador y más comprometido con los de afuera que con los de adentro. Desde ese punto de vista tampoco hay que empañarse los cristales de los lentes con el pasado de un colono perturbador, y ser ciego ante una realidad de corrupción de la más genuina fabricación nacional. Yo creo que ha llegado el momento de no dispersar la atención, los problemas actuales van a comenzar a solucionarse en la medida que los de adentro no se presten a la corrupción.

     La humanización de la sociedad en América Latina es de necesidad urgente. En Argentina ya ha habido algunos cambios en estos sentidos. Pensemos que se puede obtener humanización ahí donde las condiciones están dadas para ello.

     Seguro que, como dice Ernesto Sábato, la intuición y la razón interaccionan entre sí. Personalmente estoy seguro de que la intuición juega un papel más importante que la razón cuando el escritor anda a la búsqueda de lo que percibe o desea el inconsciente colectivo. Es más, antes del percibir, sentir, imaginar y crear está el soñar. En ese amplio y profundo campo que es el sueño comienzan a mezclarse las experiencias de la realidad con los deseos, con los temores y todos los sentimientos que poseemos, incluso el odio. El sueño es un trabajo, un trabajo de enorme belleza y de gran productividad. Y lo maravilloso de él es que no “lo hacemos”, sino que “él mismo se hace”.

     Es así que el escritor debería poseer otro conocimiento que el del político. Su función se parece a la de un chamán, porque habla con los vivos y los muertos, entierra el dolor y hasta hace renacer de las cenizas a los espíritus del pasado. Por éstas funciones es que gran parte de la masa no sabe cómo comportarse frente a él, ella no sabe “qué sentir" frente a este medium que hace malabarismos y del que se cuenta que lleva en su galera las historias más agradables de oír, pero también muchas otras que muchos no quisieran oír ya más.

 

G.R.: Teniendo en cuenta su orígen argentino y sus decadas de residencia en Austria, ¿se considera usted un escritor argentino, latinoamericano, austríaco, europeo, cosmopolita o, sencillamente, escritor?

 

L.M.B.: Soy un escritor argentino que por razones del destino también se siente cosmopolita.  Y además, cómo negar que he recibido mucho de Austria. Creo que el ser humano juzga en primer lugar con los sentimientos y en ese sentido tuve muy buenas experiencias. Debo tener en cuenta que Argentina no fue un país fácil para mí. El daño espiritual y físico que me causó fue incalculable, y sin embargo la quiero (como lo dice el tango). Argentina no es fácil para nadie, para nadie que esté ubicado en la zona media y baja de la sociedad económica. Por otro lado, en Argentina soy respetado como médico. He publicado allí varios libros de la materia y el último de ellos me da grandes satisfacciones desde hace unos 15 años, porque tiene muchos lectores. Además tengo allá excelentes amigos desde toda la vida.

     Pero yo sueño con un planeta sin límites geográficos, me gustaría mucho poseer un pasaporte universal, tal vez ello sea posible cuando tengamos que diferenciarnos de nuestros vecinos extraterrestres. Justamente he comenzado a trabajar en una novela que si se quiere se podría definir de ciencia ficción. El personaje principal se mueve de planeta a planeta y tiene uno de esos pasaportes.

 

G.R.: Vamos a centrarnos en su última novela La marca en la arena, en la cual destacan tres personajes: Mariano Cruz, Américo Cruz y el Dr. Merino. El médico Merino demuestra una actitud relativamente distanciada acerca del protagonista quijotesco Américo Cruz, descendiente del liberador idealista Mariano Cruz. Merino observa más bien que actúa, evalúa las situaciones con la razón en vez de dejarse guiar por el instinto, como los Cruz. ¿Hasta qué punto hay aquí semejanzas con el médico y autor Lidio Mosca Bustamante?

 

L.M.B.: Evidentemente Merino se mantiene alejado de Mariano Cruz, y en realidad se mantiene alejado de la aventura. Es que hay que considerar que Merino es un hombre de cierta edad y que ya ha hecho gran parte de la experiencia que otorga la vida...los personajes de la novela son distintas personas tomadas en ciertos momentos de sus vidas. Creo que para crear personajes hay que desencarnarse, y parte de la creación es crear figuras que sean independientes del autor, pero no creo que yo lo haya logrado en esa novela. Merino tiene algo de mí,  pero mucho menos de lo que se puede creer al ler la novela.