Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº 19/20

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN VIAJE POR EL TIEMPO DEL VERSO

(LA OBRA POÉTICA DE ARMINDA VALDÉS GINEBRA)

 

por

 

Dorothy Villalobos

 

 

“Su poesía representa uno de los grandes logros de la poesía cubana contemporánea: originalidad, lirismo intenso, novedad en el aliento; frescor de algo nuevo; entrega en la amplitud; búsqueda de nuevos recursos literarios.”

 

Dr. Odón Betanzos Palacios

Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española

 

“El estro poético de Arminda Valdés Ginebra cada día asciende y se renueva, cosa bien difícil y que solamente logran los verdaderos poetas.”

 

Dr. Julio Hernández Miyares

Decano de la Facultad de Lenguas Extranjeras

Kingsborough Community College (CUNY

     Arminda Valdés Ginebra es una poetisa cubana, nacida el 3 de marzo de 1922 en Güines, al sur de la provincia de La Habana, Cuba. 

     Arminda se graduó en La Universidad de La Habana, en la escuela de Arte Dramático en el año 1951, y más tarde en el año 1952 termina su doctorado en Pedagogía, en la misma Universidad. A finales del año de 1952, la curiosidad  de Arminda y su afán por los conocimientos sobre los seres humanos y sus emociones, la llevan de regreso a la Universidad donde se matricula en la Facultad de Filosofía y  más tarde, terminada esta, se matricula en la facultad de Psicología, la cual no termina, debido a que contrae matrimonio. 

     Pero el afán de Arminda por conocer a los seres humanos no es fácil de saciar y regresa de nuevo a su amada Universidad en el año de 1957. Esta vez se matricula en la escuela de Servicio Social de la cual se gradúa en el 1960 y comienza a trabajar como especialista social en niños, hasta el año de 1966 en que fue llamada por “El Consejo Nacional de Cultura”, como consejera de teatro infantil y juvenil a nivel nacional.

     La trayectoria literaria de Arminda comienza a los trece años, cuando empieza a componer sus primeros versos. Ella nació con el interés de dar su opinión, su sentir y de comunicarse por escrito con el medio en que vivía. Después de escribir sus primeros poemas, comenzó a decir lo que pensaba y sentía, en prosas, a veces poéticas y otras no. Aunque Arminda siempre se expresó mejor a través del poema, su prosa es clara y por supuesto, con entonaciones poéticas que la hacen muy suya.

     En el 1946, cuando comienza a estudiar en La Universidad de La Habana, el amor por la poesía crece dentro de ella y comienza a relacionarse con otros poetas. En esa época también comienza a colaborar en algunas columnas de varios periódicos y revistas, con ensayos críticos y temas pedagógicos mayormente.

     Arminda se repliega en sí misma para descubrir su auténtico yo, el cual vemos en su poesía, el núcleo central que ha de estructurar sus vivencias y experiencias de forma definitiva. Pero en el proceso selectivo que se prolonga en ella como en todos los jóvenes de capacidad superior, no se siente dispuesta a mutilar ninguna de sus posibilidades, sin dejar de reconocer que en la existencia humana hay a veces que renunciar a ciertas cosas para poder alcanzar niveles más elevados de superación en el orden personal y social.

     Arminda refleja en su obra todas las facetas de una mujer rodeada de ternura y admiración. Y lo mismo sucede en su nueva poesía o su poesía del exilio. Pero a su vez refleja en su obra la añoranza y ternura de su nativo Güines o de Cuba en general. En esta poesía evoca el misterio de las cosas que ella percibe y no puede ver; la tristeza amorosa del pasado.

     Es una poeta exquisita, de sensibilidad semejante a la de Bécquer, ya que es musical, lírica y sencilla. La mayor originalidad estilística se halla tal vez en el terreno musical, huye de las formas  tradicionales, utiliza un nuevo ritmo, más flexible y armonioso.

     Como dije antes, su canto a la tierra nativa es de una calidad exquisita; se siente un gran orgullo, no dicho, por su patria chica.

     La Dra. Valdés Ginebra, es sin lugar a dudas una mujer que trascenderá el mañana y esto lo prueba la actualidad de su poesía y la fuerza de la expresión y su tono. Considero que la originalidad es punto fundamental en la poesía de Valdés Ginebra, lo cual no significa que no haya en su trayectoria influencias y coincidencias, como en casi todos los autores; el valor literario de la poeta es que tiene un gran dominio del verso, y una fuerza cósmica que se nota en muchas de sus obras en donde alude a la naturaleza, a la cual respeta y venera como lo hace con Dios. Las  palabras de Valdés Ginebra siempre son palabras hermosas, rectas, llenas de luz y sobretodo honestas con ella misma.

     La variedad, la riqueza de temas, podría decirse que es característica del trabajo de la poeta desde sus inicios. El amor en sus hermosas variedades; a la patria, a la naturaleza, tan rica en su Isla, a sus padres, y hermanos, a los niños, en general, en fin, el amor en todas sus

manifestaciones.

     No hay tema en la naturaleza que el perenne asombro y el afán artístico de Arminda no hayan incursionado, con una elegancia de términos que hace aparecer ante nuestros ojos a “Guarito” el gato de su padre, como un animal mitológico, lleno de visos humanos y sentimentales. Con Arminda entramos a su lejana casa de Güines, aprendemos a conocer a sus abuelas Yaya y Nana, nos desgarramos con la perdida de su hijo y remedamos a  Lorca en giros tan dramáticos y gitanos, como si la inspiración de Federico hubiera soplado su musa. Escribió a los bolsillos, un original poema; no hay trámite preciso entre la angustia y el amor, entre la patria y la familia: todo es arte vivo, exótico como el Caribe de raíces cubanas.

     Porque no es la temática, sino la filosofía de su tratamiento, y en ella, la artista no deja lugar a dudas, embelleciendo lo cotidiano, al ser traducido por un pincel mágico, al lienzo poético que emana de su secreto caudal, que inagotable, solo el Señor sabe de donde viene y hacia donde se dirige.

     Arminda tiene el secreto de adornar sus versos con los colores de las flores, la hierba, que adorna la tierra, las plantas, las piedras y los palmares. Ella sabe el lenguaje del río, de los árboles, de los pájaros y de las tardes. Entiende el dulce susurro de los ángeles y puede ver sin miedo en las madrugadas. Escucha de forma muy tenue el canto de las estrellas, del viento, del mar, del cálido sol que la abraza y de las noches que la adormecen. Puede reconocer como nadie la alegría y la tristeza, el aroma de las rosas, de los lirios, de las espigas y la tierra, cuando sin remilgos siente el campo, el valle, las lomas. Como nadie dibuja su pueblo natal, su patria chica como le llama ella. Arminda es una mujer que a través  de su poesía nos deja ver un mundo que aparece ante nosotros como cristales de idealidad, llenos de ternura, filosofía, jóvenes y más viejos.

     En el caso del libro “Sigo Zurciendo Las Medias de Mi Hijo”, nos presenta el tema de la madre que está sufriendo, llena de dolor; sin embargo, en otros libros su temas unen pasiones, familias, amores y otras veces la nostalgia o la evocación de su patria que siempre emerge dentro de su poesía.

     Como dije anteriormente, la paleta  poética de Arminda es amplia y aparece con un subido valor humano, muy hondo calor emocional. En ella se nota la profunda cultura poética, la postura algunas veces recia y otras toda dulzura dentro de la verdadera poesía de forma y sentimiento; cuando nos adentra en su tema, adivinamos el desvelo familiar, la ternura de la mujer que ha sabido amar y ser amada, la contextura amorosa en todo su esplendor, hemos visto el camino de la soledad y la belleza del envejecimiento sin horrorizarnos por eso. En cada etapa de su vida ha podido usar los mismos temas pero jamás ha dicho las cosas de la misma manera. El arte de la poesía, opino, que nació con Arminda y morirá con ella. Según José Corrales, “Arminda es muy sensual en sus temas, muy romántica y en casi todos los poemas tiene al mar presente o ausente”.

     Su obra es “un viaje por el tiempo del verso”, del que da, en varios estilos y formas. Su capacidad de trabajo es asombrosa, produce sin cesar y las ideas mejores las encierra en versos que brotan con gran espontaneidad.

     Leyendo la poesía de Valdés Ginebra, la hemos visto emerger, evolucionar, incursionando en formas nuevas sin afirmarse ni mucho menos aún, afincarse o encallar en una etapa definitiva. No se podría asegurar cual es exactamente el tono de su voz, ni cual es su estilo definitivo y es muy posible que ello sea porque Arminda continúa creando, evolucionando, lanzando nuevas cosas cada amanecer.

     Como tampoco la generación de la poeta, se puede definir con claridad ni encasillarla en una u otra, ya que la autora ha vivido dentro de varias. Por los muchos años sin detener su trabajo Valdés Ginebra cabe, en mi criterio, en dos o tres generaciones teniendo en cuenta los cambios que la artista ha ido experimentando en su avance hacia la madurez lírica. La vida de un ser humano, por añadidura poeta, tiene demasiadas encrucijadas y más aún la de alguien que ha pasado por tantas etapas.

     En la poesía de Valdés-Ginebra  se entretejen la voz de la hija, la hermana, la madre y la enamorada, apareciendo también su labor patriótica, el recuerdo de su patria, el dolor del exilio. Personalmente veo en la poeta un ser de gran fortaleza, seguido de la mujer tierna y delicada. Su poesía sube y baja como un carrusel, de la voz pasiva al grito indómito, su voz es grandilocuente, culta, de gran gusto, con ideas valiosas y un mensaje que siendo  serio a la vez tiene voz  “sin zapatos”, simple, al decir de la autora y a un tiempo como símbolo de estar pegada a la tierra, llena de vitalidad, de salud y desnuda. Esta es su otra voz, la que no va por las alturas, sino por el contrario va por los valles: las tierras llanas, la tierra dulce. Su obra es originalmente temática porque logra despersonalizar su poesía y elimina hojarascas y por la fuerza de su voz considero que es esa la fuerza la que saca a el poeta de la monotonía. Su poesía después del exilio es más profunda, pero a la vez en el caso de “Sigo Zurciendo Las Medias de Mi Hijo” aparece con una voz muy honda y cada uno de los versos que componen este libro, son versos que le abren el alma al lector, le llegan muy profundo, como una herida en su propia carne.

     La poesía de Arminda ha tenido un contexto cronológico evolutivo, ya que comienza muy temprano y es una poesía que nunca se ha dormido, siempre se ha mantenido en Movimiento; hasta en los peores momentos de su vida.

     La poeta nunca ha dejado de buscar la filosofía de la vida, el por qué de las cosas y el intentar una nueva forma de aproximarse a los demás; ella no escribe para complacer a otros, su obra es única y exclusivamente expresión de sentimientos personales que es lo que cuenta para ella; ella escribe de acuerdo a lo que ve, siente o pasa cada día de su vida, con un lirismo que nos cautiva con su elegancia y originalidad.

     Arminda siempre ha demostrado en su poesía un gran amor por lo autóctono. En su trabajo aparece su tierra, lo suyo, aunque no ha dejado de escribir a otros lugares, pero su mayor influencia es sobre todo aquello que ha amado y una de las cosas que ama y amara siempre Arminda, es su patria. Desde muy temprana edad, comienza a inspirarse con las palmas reales, parte de su entorno de aquellos tiempos, su terruño, el cual no olvida, ni intenta olvidar; esta siempre latente en ella. Creció muy cerca del olor a tierra, a semilla y surco, escuchando el susurro del hermoso río Mayabeque, donde la hierba, según sus palabras, “es más verde que en cualquier otro lugar”. En su poesía aparecen gentes y costumbres de aquel lugar, donde según Arminda “cantan su ancestro y sus panales”.

     Y como todos los poetas exiliados recuerdan su patria y este recuerdo le brinda un punto de apoyo; la Isla, no importa cuan lejos este, la siente muy cerca y con todos sus recuerdos se ata a ella y la Isla le sirve de salvavidas imaginario del cual ella sujeta sus recuerdos. La voz del poeta exiliado tiene muchos tonos, pero en todos ellos predomina una visión de nostalgia y cualquier pequeño detalle la transporta al espacio de sus recuerdos. 

     En muchos de los poetas su poesía es todo lo que les queda del ayer, es su refugio, lo que nadie le puede quitar o robar; es su realidad. En Arminda, siempre se nota un deje de nostalgia y aun el lenguaje poético no puede nunca captar totalmente el pasado que la poeta se empeña en recordar. Ella siempre mantendrá sus vivencias, cosas pequeñas pero llenas de emociones, como son sus imágenes del pasado, sus alegrías y sus tremendos dolores.

     En Arminda, como en casi todos los poetas del exilio, se puede ver algunas veces como recrea el paisaje de su isla, la nostalgia que aparece continuamente del pasado que sin querer teme que no regresara; la casi obsesiva presencia de todos los recuerdos de su infancia y juventud, que vivió tan segura y protegida por los suyos. Pero, yo creo lo que le ha hecho mas daño a Arminda ha sido el choque cultural ante la realidad de un nuevo país, en el que no obstante ha encontrado comprensión y apoyo por la ingerencia de personajes de la poesía, con que ha establecido relación.

     En Arminda, el tema de la identidad nacional es de gran importancia, y en ella trasciende y en su caso en particular se inserta en la obra creadora como eje central de muchas  de sus poesías y en cuyo alrededor no solo gira su querida patria, sino a la vez un mundo mucho más amplio.

     En Valdés Ginebra o mejor dicho, en su poesía patriótica se puede notar cuando habla antes y después de haber dejado su tierra. Sus poesías muchas veces son evocaciones íntimas que expresa con dulzura, en varios metros y en una lengua natural. Su poesía, podemos decir que no es exaltada ni retórica, es poesía en tono menor, tierna, dulce, con suaves toques románticos. El exilio en Arminda abrió nuevos caminos a lo mejor, la separación de su vida anterior y el entrar en un medio completamente distinto marcan también su poesía patriótica. En ella, después del exilio, aparece la nostalgia, el que fue y será siempre vivo recuerdo de lo que siente muy suyo. En el libro “Vigilia del Aliento” queda bien claro el recuerdo de lo que siente, a su isla la huele, la sueña y la puede ver dentro de ella misma.

     Cuando encontramos a un poeta como Arminda Valdés Ginebra nos damos cuenta rápidamente de su dirección, encontramos de inmediato una poesía que ella como nadie ama. En todos sus libros encontramos las vivencias de este ser increíble, junto con sus experiencias del diario vivir, una vida dedicada a la poesía. Esta poesía no se pliega a un género específico sino que se asoma por diversas vías y en cada una nos deja muy impresa sus intenciones y la personalidad de la autora.

     Cada libro de Arminda, como el de todos los poetas, tiene sus características, sus posibilidades, un rol a cumplir. Y en cada uno de ellos encontramos una gran humanidad, que esta siempre latiendo en ellos.

     En la poesía de Valdés Ginebra encontramos símiles, metáforas, imágenes, que aparecen aquí y allá y juegan de una manera muy hermosa. La forma que conoce el poeta de decir con simples palabras cotidianas, cosas que cobran un donaire inusitado. Las imágenes de Arminda son preciosas, llenas de sonidos, que prenden en nuestros oídos la música de lugares lejanos y tranquilos, donde la calma prevalece y solo el canto de los pájaros nos adormece y nos dice las cosas con voz mas profunda.

     Todos sabemos que es trabajo del poeta levantar el lenguaje. Por esa vía la lengua y  la poesía se encuentran. Pero en nuestro caso, nuestra poeta usa una forma muy sutil de decir las cosas.

     Arminda ha publicado varios folletos y siete libros de poesía, entre ellos se encuentran: “Jubilo Alcanzado” 1962;  “Huella Vertical” 1965; “Absorto en el Anagrama”, Premio “Odón Betanzos” (Rociana del Condado, España, 1987);  “Sombras imaginarias” 1989; “Vigilia del Aliento”, 1990; “Sigo Zurciendo las Medias de Mi Hijo”, 1990; “Renuevo tras la lluvia” y “Equilibrio del Ansia” 1993, pero su obra inédita es increíble, entre ellos conserva un libro con el prólogo del Dr. Juan Marinello.

     Su poesía siempre se ha mantenido en circulación gracias a periódicos, revistas, antologías nacionales e internacionales y sus propios libros. Arminda, ha sido capaz de seguir creando a pesar de todas las dificultades que ha sufrido en su vida, más allá de su posición de mujer, sobrellevando la perdida de su hijo, trabajando en un libro de elegías que completa a los veintidós años de la tragedia, con el título “Sigo Zurciendo Las Medias de Mi Hijo”, de una carga emotiva que le sirvió siempre de válvula de escape a sus emociones.

     Considerando que Valdés Ginebra aún continúa escribiendo, creando, a pesar de todas las dificultades que ha sufrido en su vida y más tarde el exilio que le ha tocado vivir, podemos decir que es “Un Viaje muy largo, pero muy largo por el tiempo del verso”, casi como el tiempo de su existencia”,  porque aspira a continuar siempre adelante.

 


Dorothy Villalobos nació en La Habana, Cuba (1949). Poeta y ensayista. Es maestra del sistema público de enseñanza de la ciudad de Nueva York. Su tesis doctoral está basada en un trabajo de investigación sobre la obra de la poetisa cubana Arminda Valdés Ginebra. Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, capítulo de Nueva York.