Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº  19/20

Escríbanos   

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


 

 

 

 

MARIO NOEL RODRÍGUEZ, UN ESCRITOR QUE SABE AGITARNOS

 por

Teonilda Madera


       

 

Mario Noel Rodríguez. Agítese antes de leer.

 Cuscatlán, San Salvador, El Salvador, 2001


           

Después de haberme agitado, siguiendo las instrucciones del escritor, leí  Agítese antes de leer, el nuevo libro de Mario Noel Rodríguez.   Viví, a través de las narraciones y de los poemas que configuran la  obra, momentos dolorosos, trágicos, áridos, eróticos y sensibles de la vida salvadoreña.  Quedé  aturdida.  Los dos cuerpos en la portada, un hombre desnudo del tórax para arriba y una mujer completamente desnuda y con una funda cubriéndole la identidad, anuncian  profanación, dolor, muerte, tortura, y desolación en una etapa negra de El Salvador.   La cubierta contiene reminiscencias de los campos nazis donde la vida no valía nada.  Los colores mustios deprimen al lector antes de meterse en la  lectura.  Varias veces tuve el libro entre mis manos;  observaba minuciosamente la portada; sentía que algo me quemaba y  lo volvía a colocar en la mesita de centro de mi sala sin abrirlo.  No encontraba un camino que evitara los aguijonazos de la muerte absurda que  se anuncia en el portal de la obra.    

 

Empecé, siguiendo la lógica, por los relatos anecdóticos y descubrí una   voz auténtica que contaba las historias  con un humanismo desgarrante que me hicieron pensar en The oration on the dignity of man de Giovanni Pico Della Mirandola.  Mario Noel Rodríguez, el autor de Agítese antes de leer, nos enfrenta con  episodios quejumbrosos y con  una sociedad caótica y abusiva que late en el texto.  Se sufre y se disfruta leyendo, por ejemplo,  “La vida no amaga” donde la enfermedad y la soledad hunden en la enajenación y la congoja a Godofredo, un poeta devorado por el cáncer;   “El Chipe Daltón” (una escena dantesca de la historia de El Salvador) narra una anécdota de la vida de Roque Daltón camuflajeado de vestimenta e identidad; corriéndole al destino (un tanto a lo cartesiano en Casa Tomada); y “Te hacía dormida, que a mi juicio es el relato mejor logrado de la selección que el autor nos ofrece.  La obra, en general, es un calidoscopio temático que revela la vida del hombre en todas las facetas. 

 

El erotismo  se desborda en  “Te hacía dormida”.  El narrador heterodiegético con focalización interna y externa comparte con el lector las intimidades de los protagonistas.  El punto de partida  del relato es la sexualidad, o mejor dicho, el sexo a lo triple equis, de los protagonistas.   La música es un recurso integral del relato.  A través de la canción ¿Cómo fue…? de Beny Moré, Mario Noel nos lleva al mundo de las posibilidades  y al mundo de los insólitos en el amor que, por lo general, es una constante en el ser humano.   Las imágenes,  a parte de ser muy fuertes,  funcionan como detonantes que nos hacen reflexionar y revivir experiencias profundamente humanas a medidas que avanzamos en la lectura:

 

“Luego del amor queda un vacío tupido de flores.  Cualquier palabra es tonta, sólo un suspiro empaña deliciosamente el temblor que divide al ahora y esos labios de ave exótica tan expuestos a la lectura obscena del Cantar de los Cantares… ¿Cómo dibujar el sitio donde se reúne el llanto, los pelos, el salivero del cuello, el cíclope enmudecido atravesando por ese final grandioso parecido a la poesía?”

 

La prosa poética se derrama en una lluvia metafórica que nos  cautiva desde el principio.  El campo semántico  de las imágenes eróticas  nos convierte en protagonistas del relato.  La sublimización del coito nos transporta a una arcadia  cuya fragancia es un antídoto  para los cuerpos que alcanzan la satisfacción plena de una entrega, “…el cíclope enmudecido atravesado por ese final grandioso parecido a la poesía?”.  Podemos disfrutar de escenas llenas de erotismo, de vivencias, de cotidianeidad, de humor, de sexo, y de erudición en este relato.  El falo es un cíclope que atraviesa el túnel de la amada y la experiencia sólo se asemeja a la poesía.  Te hacías dormida es mucho más que  sensualidad y erotismo, es una instancia humana que reclama el derecho a la paz y a la privacidad perdidos en la turbulencia histórica del caos y la violencia.  El voyeurismo del mocoso, uno de los personajes,  es el acicate político del relato.    A través de él aprendemos que la vigilancia y la opresión no tienen límites y que se pueden meter con la parte más íntima del ser humano: su sexualidad.   Los amantes estaban vigilados  hasta en la alcoba: “_Sabían que el mocoso los espiaba, entonces adrede, para que no entendiera se decían las cosas más irracionales que haya creado el género humano.”  La pérdida de la privacidad exaspera como una vela apagada en medio de la obscuridad.  “Entre cenicienta y el partido”, otro relato de este libro, el escritor reitera la pérdida de la privacidad durante los tiempos bélicos de la historia salvadoreña.  El elemento irruptor y perturbante que aparece son los cateos repentinos que abrieron tumbas en el pecho de los ciudadanos marcando una época negra que enlutó el alma nacional de El Salvador. 

 

El libro Agítese antes de leer de Mario Noel Rodríguez es un espejo que muestra las secuelas de una guerra civil  y  la identidad de un pueblo indómito, El Salvador, que se iza en la obra como el Izalco.  Mario Noel nos ofrece una historia violenta y truncada  que dejó huellas imborrables en la conciencia colectiva de su patria.  El autor recrea, en las páginas de este libro, una época de peligro, de acecho, y de muerte vividos y que desgraciadamente, hasta cierto punto, continúa vigente.    Hay tres vertientes en esta obra que a mi juicio ameritan un estudio minucioso: 1) el simbolismo de las imágenes recurrentes; 2) la búsqueda de lo racional en un mundo completamente irracional; y 3) la irreverencia religiosa como un escapismo lírico que muestra el descontento ante una sociedad convulsionada.   El psicoanálisis resulta útil cuando se lee un libro como Agítese antes de leer porque puede arrojar un poco de luz en las zonas obscuras de la conducta humana.  Hay que señalar que Agítese antes de leer contiene una veta de referencias bíblicas y de símbolos recurrentes.  Los gatos, los pájaros, las hormigas, las flores, los cangrejos, la escoba,  se asoman como fantasmas que presagian cosas heráldicas en la obra.  Abundan también los datos históricos y las referencias lingüístico-literarias.  El compendio de poemas que aparece en Agítese antes de leer se inicia con una voz andrógina la del poeta y la de Sor Juana Inés, “Versos necios que vagáis…”  La poesía de Mario Noel es un concierto polifónico que nos lleva a Neruda, a Vallejo, a Ezra Pound,  a Sor Juana, a Lorca, a Whitman, a Roque Daltón, entre otros….  Hay además, dos madres conviviendo en el alma del poeta: América y España. El resentimiento manido que  muchos escritores se empeñan en perpetuar contra España no aparece en este libro.  La voz poética se solidariza con la problemática española y sufre en carne propia las desgracias de la madre distante: “…Son las cinco en/ Sombra que arde, el olvido es la espada que nos atraviesa.”  Estos versos censuran las corridas de toros a través de la muerte de Ignacio Sánchez Mejía.  La sensibilidad poética y la identidad de Mario Noel Rodríguez se pone de manifiesto cuando dice:

 

 

“…

Llevo las flechas aunque no esté escrito

y las llevaré por siglos con dolor de este

lado del mundo.  Sólo yo respondo por

ellas, son señales de identidad

que nadie podrá borrar.

Nací para recibirlas, para llevar la

maldición de leer las manos a los

mancos de lepanto, para vivir la sombra

pesada de la remembranza.

Así nací, medio vivo, medio muerto,

atravesado por los años que vienen. [1]

 

 

 

II

 

Un gitano de viento susurra claveles y guitarras. Una

gitana, en el estanque de la infancia,

bebe luz hasta quedar encinta.  Granada olorosa a saliva de

dos sorprendidos en el balcón que da al misterio, unidos al

rayo de sol de la metáfora prohibida.  !Breve la poesía,

profundo el canto! ¿Qué correntada de magenta trae la

ausencia, la pluma con tendencia a flauta que dibujaba para

nadie? Raro el viento y su ideología nerviosa.

!Qué cien años es amistad pasajera para Lorca! [2]

 

 

 

 

En el poema Pequeño el poeta recrear ingeniosamente la geografía y la historia de su patria y establece un paralelismo entre su tierra y Jesucristo:

 

 

 

“PEQUEÑO"

 

 

Vas a nacer tantas veces, pequeño.

Vendrás del Norte ventilado-latiendo-

al corazón abierto y joven,

del Sur subido de tonos a la garganta gozosa montaña adentro,

del Oriente tibio al regocijo del beso,

del Poniente crepuscular al nacimiento de agua.

Vendrás a este centro mío.

Las mañanas traerán noticias de nuevos pájaros,

las noches serán sorprendidas por candiles de afecto,

a miel sabrán los consejos de las bocas mayores,

las cejas no estarán juntas, sino volando,

porque imitarán a las gaviotas cantarinas.

 

 

Te siento. Te vivo.

Eres la geografía de este amor arrebatado,

de estos días de ver al cielo para cubrirte de inviernos,

porque tu piel es barro puro,

por eso te defiendo, niño mío.

 

Y pasarán los siglos arrebatando sueños,

pero tú, pequeño mío, País amado,

vas a nacer tantas veces,

de pie con nosotros, semillas de tu vientre.”[3]

 

 

 

El poeta personifica y construye en el poema Pequeño, la patria a través de la figura de un niño.  El resultado es una imagen  tierna y vulnerable de El Salvador.  El renacer que pronostican los versos en el poema nos indica que por encima de las desgracias y las tragedias el pueblo se levanta como el Candide de Voltaire porque no puede escapar de su sino. El planteamiento filosófico que se desprende de estos versos indica que la lucha entre el bien y el mal  produce una fuerza que fortalece a la tierra y a los hombres.  El optimismo es obvio al igual que las referencias bíblicas que le sirven al poeta para establecer la comparación entre Jesús y la tierra sufrida:

 

” …

Tres veces cantará la sangre:

río donde duermen y juegan abuelos y nietos.

De los árboles bajarán aromas de otros días,

De cuando el aire límpido traía de las trenzas a la primavera

y lloraban los hombres como niños deslumbrados.

La sangre subirá desde tu vida.

 

De otros países vendrán manos a besar tu aposento.

Sonajas, inciensos, abrazos, desbordantes hasta la lágrima,

todo será coronar tu risa de estar con nosotros.

Los amores incompletos serán remachados de orquídeas,

los sueños volverán a repetirse sobre el pecho amado,

el solitario buscará sombra en los otros

y no habrá lugar para lo gris, para las ruinas de la noche.”

 

 

La sangre alude al  gallo bíblico que cantó tres veces antes de que Jesucristo fuera traicionado por Judas Iscariote.  El poeta va de lo inanimado, la sangre,  a lo animado el gallo.   La sangre y la vida son el punto culminante que anuncian el renacer de la patria que paradójicamente se ha retroalimentado de la sangre derramada durante la guerra.   El verso  “La sangre subirá desde la vida” anuncia un futuro mucho más prometedor cuyo  renacer, como nos dice el poeta,  va a culminar en un tributo que será rendido por los hombres de otros países que reconocerán el mérito de una tierra que se regenera a pesar de las embestidas de los hombres.  

Las secuelas de la guerra son impredecibles y las cicatrices, los arañazos, y la turbulencia social que produce marcan la siquis y la conciencia de los individuos.    Los efectos de la guerra son sismos inevitables que agrietan el alma nacional y esto se ve claramente en los relatos y en algunos de los poemas que configuran el libro Agítese antes de leer.  La guerra no para nunca una vez iniciada, como bien dijo Demetrio el personaje de Mariano Azuela,  solamente se transforma  y como prueba tenemos el alto nivele de violencia y de criminalidad que vemos a diario  en El Salvador y en otros pueblos del planeta que han tenido una historia bélica.    La guerra borra la frontera entre la vida y la muerte y  deja el terreno abonado para acontecimientos como el ocurrido el  pasado once de septiembre en Nueva York.  La seguridad y la confianza se esfuman como el humo de un volcán  y el panorama que queda es horripilante. “El Chipe veía fantasmas por todos lados, cómo iba a creer que un cuate como yo le fuera a poner el dedo.”  

 

 

            Agítese antes de leer es un libro que refleja la parte humana y la parte neurálgica de un pueblo estoico, El Salvador,  que no olvida sus raíces primigenias: el mundo indigenista y las mantiene encendidas a través de un vínculo lingüístico.  El escritor Mario Noel Rodríguez no ha dejado fuera de sus cuentos ni de sus poemas las expresiones populares que mezclan los vocablos náhuatl con el español castizo y de esa mezcla surge la identidad contemporánea salvadoreña. Los relatos y los poemas que el escritor nos ofrece en esta obra ponen de relieve su madurez literaria.  En este libro encontramos una historia subyacente: las cicatrices de la revolución salvadoreña y el cruce histórico cultural de 1492 revestida, a veces, de intelectualidad y de una aparente sencillez que nos obliga a transitar la historia por los senderos literarios.  El escritor Mario Noel Rodríguez sabe como agitarnos.

 


 


[1] Mario Noel Rodríguez: Agítese antes de leer, Imprenta Offset Cuscatlán, San Salvador, El Salvador, 2001, (Pág. 73)

[2] Mario Noel Rodríguez: Agítese antes de leer, Imprenta Offset Cuscatlán, San Salvador, El Salvador, 2001, (Pág. 55)

[3] Mario Noel Rodríguez: Agítese antes de leer, Imprenta Offset, Cuscatlán, San Salvador, El Salvador, 2001, (Págs.41-42)

                                                                                   


Teonilda Madera nació en Esperanza, República Dominicana. Es educadora, poeta y narradora. Estudió una licenciatura en Literatura Española en la Universidad de la ciudad de Nueva York (CUNY) y una maestría en el Lehman College de la misma ciudad. Integra el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York (CEPI). En 1993 obtuvo, con su poemario “Canela y miel”, la Primera Mención Honorífica en el XXX Certamen Literario Internacional Odón Betanzos Palacios, organizado por el CEPI. Colabora con artículos y poemas en varios periódicos de los Estados Unidos, entre ellos, El Diario La Prensa, La Causa, The Dominican Times, Meridiam, Rumbo, Relicario y América Latina. Es una activa participante en congresos, seminarios y encuentros literarios. Fue una de las invitadas de honor en la II Feria Internacional del Libro de Puerto Rico. Ha publicado tres poemarios: Corazón de jade con lágrimas de miel (1995), Van llegando los recuerdos (1998) y Sorbitos de Café en Paisajes Yertos (2001). En la actualidad tiene inéditos un libro de cuentos: Catedrales de humo; dos novelas y varias obras de teatro.