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Nació en Córdoba, Argentina (1945). Poeta,
ensayista, crítico teatral y periodista. Estudió y obtuvo Diplomas
de Postgrado en Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y
Administración de Empresas. Ha sido miembro de SIADE y de Academy of
American Poets. Es Vocal del Patronato de la Asociación Prometeo de
Poesía (Madrid), Fundador y Director en Washington, D. C. del
Capítulo de la Asociación Iberoamericana de Poesía. Recientemente
fue nombrado como miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua
Española. Sus poemas han sido publicados en los Estados Unidos,
Europa e Hispanoamérica, en donde ha brindado numerosos recitales
poéticos, incluyendo la Biblioteca del Congreso de los E.U.A. Ha
publicado los siguientes poemarios: Poemas de Amor y Vida
(1987), Hombre del Aire (1992), Oda Ensimismada (1992)
Poemas Desterrados (1995), Los Habitantes del Poeta
(1997) y Por si Amanece: Cantos de Guerra (1997), entre
otros. Sus ensayos han sido publicados en libros, gacetas literarias
y periódicos de difusión masiva, tales como El Universal de
Venezuela y el Chicago Tribune de los Estados Unidos.
EL TESTIGO SE
DESNUDA
A Nela Río
¿Para qué
escribo?
Para
crucificarme y resucitar luego como tierra húmeda e inocente.
Para ser el
último y el primero.
Para detener de
una vez el río en la mano y beber agua.
Para que quienes
beban las gotas sepan que hay río.
Porque los
colmillos hacen ruido de frío, piedra y furia
Y porque las
sombras de mis días y noches pierden todos los jeroglíficos.
Para que me
entiendan y no me entiendan los que pasean en las calles
[con sombreros de todo tipo.
Para que quienes
entiendan me inventen sin dolores de espalda.
Escribo para
sembrar cenizas de colores en la soledad vasta
[y el gran silencio
Y porque sin
besar, beso, y sin morir, muero.
Y me escapo con
las manos llenas de insomnios indignos
Para transformar
las noches en una luz feliz y el día en dos sueños rojos.
Escribo para
repetirme hasta el olvido y recordarlo en cada verso
Y porque así el
principio y el fin se tornan inagotables.
(Washington,
D. C., 2000)
EL
ÁLBUM
A Orlando
Rossardi
Desde hace un
tiempo me asedian preguntas carnales
como el por qué
de un canto que no se escucha
en un pájaro
traslúcido o la rigidez de los amarillos
y verdes vivos en
la oxidada selva de aquella foto
que tomé en el
Partenón y que ahora miro.
Y me pregunto
sobre los pasos que amasaron
la arena de la
estrechísima callejuela
que sube desde
Plaka a la Acrópolis erguida…
y sobre el olor
de Propilaia en su época de gloria
y las palabras
sabias que llenaban la colina.
Desde hace un
tiempo, cuando al azar las veo, me pregunto
si esas señoras
con canas eran rubias o castañas,
si sus cuerpos
eran una estatua de Afrodita.
Y sobre su primer
amor, O Zeus, y cuántos las amaron
y los caballos y
peces que espigaron sus gemidos
elevados en
placer por un delirio casi eterno.
Desde hace un
tiempo me cuestiono a mi mismo,
recayendo en la
confusa belleza de mis ruinas,
y me doy cuenta
que he dejado de preguntarme sobre el futuro
y las ninfas que
no eran y la vida que inventaba,
y sobre la
melodía juvenil del cuerpo y de las Horas,
la sonrisa tierna
en las fotos de fuego y nardo,
y sufro en la
cúspide de mis cifras muertas,
el momento sutil
en que las inquietudes,
como los vientos,
cambiaron para siempre.
(Atenas, 17 de
Marzo de 1998)
ANIVERSARIOS
No todos los
otoños son los mismos
ni el viento que
cada año fustiga
los colores
hasta convertirlos polvo y suelo.
El amarillo
sonríe y palidece
se fragua el
rojo en ardores y llantos.
Son colores, el
tronco queda.
La mantilla de
bruma matutina es poética o trágica
según los
caprichos del sol que la acaricia.
Soy un árbol
esclavo de estaciones
con raíces y
semillas que caminan el tiempo.
De ciertos ritos
o pasajes solo tengo cicatrices.
Pero estoy de
fiesta incluso cuando el blanco
me transforma en
alma y la espiga de mi desnudez
se cubre de
gotas y esperanzas,
recibiendo
voces, alas de miel y sangre.
Ocupo un lugar
rígido y austero
en los
festivales del Olimpo,
rey, reina,
peón, alfil y torre,
y celebro
Navidades, Pascuas,
carnavales
oscuros y de máscaras,
celebro los días
del Ocio y del Trabajo,
además del
aniversario remoto
de mis bodas con
el viento.
Así avanzo en el
tiempo y el espacio
con fragmentos
de sombras, tormentas y templos.
No me pregunten
cómo
pues la
embriaguez del verde oculta muchos misterios,
y también soy
cielo y mar con mi cuerpo
que se ensancha
una vez más.
ARTE POÉTICA III
A mi padre
El poeta debe
contar mucho, palmo a palmo,
sobre su poema,
como Dios contó su génesis.
Revivir la lenta
y amorosa gestación de la aventura,
circunstancias y
contexto, algún viaje, un embrujo de luna,
en la que gotas
de lluvia fertilizaron con húmedo susurro
la intimidad de
los besos. Recordar, por decirlo, una pausa,
el sabor
especial de un licor en una boca impaciente
vaso rosado con
alas de mariposa atrapada y temblando,
el color de la
mirada o alguna línea que inició el evento.
Cómo los dedos
al rojo vivo, cuerpos sellados,
en fin, las
pieles, las manos, se disolvieron en la nube
de una
superficie blanca, para llenarla de manchas musicales,
y en arpegios,
sacarle con su pasión de agua, la inocencia.
Y, luego, una y
otra vez, a lo largo de los meses,
tocar su nombre,
su sexo; palpar tímidamente su sombra movediza,
cultivar buenos
hábitos, queriéndolo a ciegas, en soledad y en silencio,
y, al nacer,
recibir con una sonrisa azul su llanto;
aunque no tan
bello decir que a uno u a otro se parece
proclamando con
lujo de detalles sus frágiles encantos.
Porque fuera del
corazón de madre y sus venas torrenciales
en brazos ya de
la difícil tierra, nació, un arco iris sollozando,
criatura firme y
vulnerable. Y he aquí a su orgulloso padre
que brota de
nuevo y transcendido cuenta, cuenta
cómo el sol se
metió de lleno en la tierra húmeda
y en qué grito
de sangre concibió el poema.
(Córdoba, 5 de
Abril de 2000)
FUTURO
No vale la pena
relatar lo increíble;
decir, por
ejemplo, que el águila
al fin lloró
desconsoladamente;
que hoy dudé por
un instante
de que era día en
pleno sol;
que los cristales
de la costa se caían
y cortaban las
esperanzas nunca ajenas
en una superficie
casi infinita.
Lo ordinario es
la guerra
y que se recojan
escombros y muertos.
Pero decir que
los sueños se mordían
y el mal caminaba
a riendas sueltas
es increíble,
como lo es la flor
que regamos en el
desierto
y creció para
salvarnos y acusarnos
y unirnos
o desunirnos para
siempre.
(12 de
setiembre de 2001)
PREOCUPACIONES DE ÚLTIMO MOMENTO
Recordando a
Nicanor Parra
No sé si tendré
tiempo de despedirme de los gorriones.
No sé cuál de los
versos será el heraldo de mis pestañas.
Tampoco sé si el
color de mi corbata hará juego con la palidez.
Temo que mi
silencio sea malinterpretado.
Que se pudra ya
del todo hasta mi duende
y que las alas de
mi polvo vuelen sin nombre.
No sé, por
ejemplo, qué papeles dejarle al olvido
y si a mis
vecinas las piedras les interese.
No puedo
garantizar que supure dignidad,
mientras hable,
mi epitafio terco.
Ilusamente lo
compuse en una calle poco iluminada.
Al fin, la
eternidad me poseerá desnudo.
MANUEL LOZANO
Nació en Córdoba, Argentina. Es poeta,
narrador, crítico literario y ensayista. Ha cursado estudios de
literatura y lingüística en Europa. Tiene un Master en Historia de
la Cultura Argentina y otro en Comunicación por la Fundación de
Altos Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U). Es autor de quince
libros hasta el momento (que van del relato fantástico y cuasi-fantástico
al ensayo y la poesía), entre ellos: Libro de Amenemope
(1987), La Línea y el Círculo (1988), Tratado sobre la
Rotación de los Encantos (1992), Las Caníbales, Jam Sessiom,
El Enigma Silvina Ocampo (en proceso de edición), Bizancio
bajo las aguas (en proceso de edición) y Todas las noches me
traías gardenias (autobiografía ficcional de Billie Holiday). Ha
realizado crítica literaria y colaborado con los diarios "La Prensa"
(Bs. As.), "La Razón" (Bs. As.), "El Tribuno" (Salta), "Puntal" (Río
Cuarto, Córdoba), "La Arena" (Santa Rosa, La Pampa), "La Voz de San
Justo" (San Francisco-Córdoba), "La Reforma" (Gral. Pico, La Pampa),
"El Universal" (Colombia), entre otros, como así también en
publicaciones especializadas como "Cuadernos de la Generación del
´27" (Málaga, España), Revista "Proa" (Bs. As.), "Ser en la Cultura"
(Bs. As.), "American Notes and Queeries" (U.S.A.), "Belvedere"
(Francia), entre otras. Ha recibido más de 45 premios nacionales e
internacionales, entre los que se destacan: Primer Premio Fondo
Nacional de las Artes (1987); Premio "Gente de Letras", Bs. As., en
siete oportunidades (ensayo, poesía y cuento, respectivamente);
Primer Premio "Asociación Japonesa en Argentina" (1987); Premio
"Fundación Argentina para la Poesía", (1989); Premio Universidad de
La Plata, (1990); Premio Ministerio de Asuntos Sociales, España,
(1993) y la "Faja de Honor", de la Sociedad Argentina de Escritores,
Bs. As., por su libro "La Línea y el Círculo". Su obra ha sido
traducida al inglés, francés e italiano. Su obra ha sido publicada
por más de 70 web-sites de Argentina, España, USA, Alemania, El
Salvador, Chile y México, entre otros países.
ORÍGENES, DE ALEJANDRÍA
La raíz, ascendida
en el viento,
vara de leche
perturbada entre espinas,
debe aferrarse a su
historia.
Abajo cantarían las
grullas.
Hazme mansión de lo
que callas:
Coróname de ardor
por el regreso.
¿Por qué saliste,
madrastra de los
espejos estériles?
¿Por qué juntaste
los dientes
con la firme
devoción del tembloroso?
Abajo cantarían las
grullas.
Sangre hundida,
hambre de la tribu.
¿Qué hebras para la
exhalación?
Antes de que
viertas la herida,
idolatra tu llanto.
Son puertas
asilándose
en la sal de mi
sombra.
¿Fue tan lejos
caer?
Abajo cantarían las
grullas.
Mastines dejan oír
el rumor de la
ciénaga.
A imagen y
semejanza
de quien escarba y
roba y me retiene
en la escritura más
ciega,
te obstinas en la
celebración.
Abajo cantarían las
grullas.
¡Desagües y dudas
para el celo
incrustado del fuego,
para tu hocico!
(Praga,
septiembre de 1999/Buenos Aires, julio de 2001)
TATUAJE
EN FUGA DE LOS CUERPOS
En primer lugar, signos: cuando, en una
asamblea, el desnudo se codea con el vestido (y por consiguiente se
opone a él), es decir fuera de las
orgías...
Pierre Klossowsky
Habría que ver cómo
descrucifican
los cuerpos a la
intemperie
en que el amor se
pregunta
sobre hierbas
todopoderosas,
y el oro carnicero
de los ángeles
grita en la
ceniza.
El hambre hace ya
un recuento de capitulaciones.
Evaporas al
traficante exacto de toda tu vergüenza.
El sudario ofrece
llagas
para un dios que
está ciego.
¿Cómo pronunciar
frente a la piel
su historia de
tenues vejaciones a la luz?
¿Por qué no
pronunciarme desnudez
en este dilatado
país de un ardor tan fulmíneo?
De un zarpazo
llegarás a la casa.
¿Cómo debo mirar
ahora
la devastación y
las puertas?
Tenebroso, imantado
o quemante,
el revés de tu sexo
muerde piedad
cuando me viertes.
CUANDO A
LA DERIVA
A Marcel Heinart
Una geometría de
silencios
incrusta la
inocencia en su delirio.
¿A qué noche me
trajiste
revelando el
costado de la perduración?
¿A qué inocencia,
hijastra o grulla
de mudable leyenda?
Duermen en la
frontera -borra de la luz-
con sus coronas
rotas.
El sacrilegio es un
perfume;
toda fragua, nada
más que un error
deshecho entre las
mordeduras del crimen.
¿De qué palabras
derretirías la inocencia?
¿De qué yo sin el
tú que fue nosotros?
Casas desfondadas
en el cielo,
pantanos y niños de
piel incandescente,
el mismo hambre en
la memoria de mis manos,
y después aquella
canción
cuando a la deriva
rebobino mi infancia hasta la muerte.
¿Acaso no era un
rey el que esperabas?
(Liege, septiembre
de 1992)
CANCIÓN
DE CUNA EN LA SUPERFICIE DE LOS CUERPOS
¿Has llorado con tu
canto de brillante muerte,
si vienes con el
licor inasible que manan los helechos
para ordenar la
escritura del cadáver,
por amor al cadáver
y su hundido teatro?
Alrededor de la
pocilga, la sanguijuela ignora
los dientes
arrastrando espuma de un oráculo
entre muslos entre
destierros entre fogatas.
¿Has llorado con el
olor de un grito,
si tu cama de
malezas esconde el hormiguero
exacto de la
locura?
Latidos de un
tambor se extinguen
en el lujo
pobrecito de estas tumbas.
No hay honras ni
aceites en la cosecha.
¡Ay lluvias donde
borrarme
el carnaval de mi
amor por Nijinsky!
Esa cara advertía
en tu fracaso
el fracaso
desprendido de la lluvia.
Comiste en el
muelle los despojos
de tu maleta de
agujereada esfinge.
¿Has llorado el
inútil resplandor de las piedras,
si la historia es
sangre seca en los baldíos?
Tanta memoria
prostituta.
Apoyas el ahogo en
otra boca.
(París, 27 de
octubre de 2001)
PLEGARIA
Crucificado en el
árbol de la ciencia del bien y del mal,
adormezco el
llanto con rumores
que obstinan mi
oficio de profanador.
Quítame el
reflejo de este aparecido.
Herrumbrosa
azucena, no dejes caer
la lúcida sangre
del crimen.
En tu cueva de
ahogados, él se viste de luto.
¿Cuándo
bajaremos?
En el declive
encuentras el trébol venenoso,
los postigos
raídos de esa puerta
que ya nadie
abrirá bajo guirnaldas.
Linajes de
fragmentos quemados
colocarían sobre
el pedestal de la separación.
El labrador
invoca la sombra derritiéndose
en las patas del
lobo.
Nunca lo pliegues
contra tu áspera carne de Adán.
Fueron largos
años de exilio y migraciones.
¿Quién canta
entonces prosternado en el jardín?
¿Y quién se trepa
a su lápida futura
con el viento
feroz entre los médanos?
Déjame la
intemperie, la incerteza lujosa
del vuelo de la
herida.
Arrópame en ese
traje de lastimaduras.
¡Que no vean los
gusanos a trasluz del rocío!
Hijo del desierto
me llamaban.
Desfigúrame con
alacranes de seda.
LA
TRANSFIGURACION DE LOVECRAFT
Cuando no sean
necesarios los jirones
del blanco
esplendor de tu vacío en fuga
-el cercano en la
piedad, tal vez el pavoroso-,
ni acariciar la
mano ardida de la fiesta
porque aquello ha
de cumplirse en esta brisa,
gotas del nombre
escarchado bajarían por la piel.
Las telarañas del
delirio se clavaron aquí
por tu languidez de
espinas, pródigo errante.
La perpetua
geometría
lame ahora el
muelle donde embriagas
la caída fabulosa
de los otros.
Hay una fosa de
ausencia en el encuentro.
¿Qué estuche
artificial acentuará las demoras,
si señalar el fuego
es tu ley,
si cubrirte de
escamas tu costumbre?
Oíste el himno:
¿Pero qué
acantilado recibe a las mareas?
¿Qué pálido violín
con raíces frenéticas
para el nadador de
naufragios?
El feto desplegaría
su hechizo.
Desertaste del
hombre.
Fiebre, moscas y
sueños.
Un tibio, dulce
olor a crimen
reconoce en mí al
desolado.
(París,
octubre de 2001)
RUBÉN VEDOVALDI
Nació en Capitán Bermúdez, Argentina (1961).
Poeta y narrador. Colabora en revistas literarias argentinas y
extranjeras. Coordina el taller de escritura “Palabra Libre”, desde
1987. Ha publicado los libros: Culturicidio en Argentiniebla
y Problemas para quedar mal con Dios y con el diablo (1991).
Fue incluido en el video Imagen del Poema, dirigido por
Denise Almeyda en 1996. Asiduo participante en los Festivales
Internacionales de Poesía de Rosario, Argentina. Grabó el disco
compacto Cuando la Palabra Canta, junto al músico Carlos
Medrano, en 1999. Fundador del Círculo de Escritores Independientes
(C.E.I.B.O.) en su ciudad natal.
REMITENTE
lápiz en mano
dibujó unos
signos
sobre la muda
arena del desierto
pincel en diestra
paleta en
siniestra
pintó la luz que
se buscara el cuerpo
iluminando un
fondo de poema
cincel en puño
modeló su obra
cantaba laúd en
mano cada verso
danzó el poema
el himno la
plegaria
representó en
escena cada estrofa
se aplaudió solo
criticóse solo
miró las palmas
de sus manos muertas
no tenía con
quien hacer historia
para llegar a
humano
al genio solo
le faltaba
estrechar fraternalmente
la mano de otro
par
hermana hermano
lo demás era el
tiempo y el espacio
del arte y del
olvido
no hay destino
si no hay
destinatario
ELOGIO
DEL LABERINTO
“El libro es
una extensión de
la memoria y
la imaginación”.
Jorge Luis
Borges
Dichoso el animal
que ha conseguido
crear los signos
del abecedario
arriando el
gutural grito primario
en cultural
empeño sostenido;
El animal humano
que en su afrenta
contra el olvido
universal y diario
desarrolló
trascendental glosario,
plasmó los
libros, inventó la imprenta,
Porque en el
libro vuelve la memoria
a ser presente,
futuro, historia,
deseo y sueño,
apuesta y profecía.
Todo mal la
escritura desafía,
deja constancia
del gregario paso;
crece en la
biblioteca el gran abrazo.
TAMAÑO
AMOR
pequeñitos
los pechos
de mi loba romana
y el corazón
más grande
que un Imperio
PRELUDIO EN SÍ
boca con be de
barca
he llevado
a perderse
sedienta
lentamente
por su Monte de
Venus
labios con be de
besos
y bigotes
hasta su breve
vulva de bellos
vellos
lengua no digas
nada
LA
SINRAZÓN DEL CANTO
he aspirado el
veneno en las flores
maligno
vaho del aire
baudelaire
bebí la regia y
agria
sinfonía darío en
gris
cisne mayor
melancolía azul
piedra renal
he acusado la
furia en el sonido
el sonido de
furia
ariosto
shakespeare london faulkner arlt
ha vibrado la
sombra en el brillo
alto grillo de
sombra gerard de nerval
oscuro nietzche
claro
hölderling poe
conde de
lautrèamont de l’isle adam
me han golpeado
los rojos
tambores de
rimbaud
su desarreglo
vidente
el
descuartizamiento órfico de cocteau
los fusiles de
goya
los zapatos de
vincent
el fantasma final
de maupassant
me ha estremecido
el podrido soplar
de esa máscara
momo antonín artaud
su negro escupi-tajo
me hice eco
tardío del eco
grito guernica
pupila picasso
obstinación de
espanto y de creación
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