Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº 19/20

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 



 

POETAS ARGENTINOS

 

LUIS ALBERTO AMBROGGIO


Nació en Córdoba, Argentina (1945). Poeta, ensayista, crítico teatral y periodista. Estudió y obtuvo Diplomas de Postgrado en Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y Administración de Empresas. Ha sido miembro de SIADE y de Academy of American Poets. Es Vocal del Patronato de la Asociación Prometeo de Poesía (Madrid), Fundador y Director en Washington, D. C. del Capítulo de la Asociación Iberoamericana de Poesía. Recientemente fue nombrado como miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Sus poemas han sido publicados en los Estados Unidos, Europa e Hispanoamérica, en donde ha brindado numerosos recitales poéticos, incluyendo la Biblioteca del Congreso de los E.U.A.  Ha publicado los siguientes poemarios: Poemas de Amor y Vida (1987), Hombre del Aire (1992), Oda Ensimismada (1992) Poemas Desterrados (1995), Los Habitantes del Poeta (1997) y Por si Amanece: Cantos de Guerra (1997), entre otros. Sus ensayos han sido publicados en libros, gacetas literarias y periódicos de difusión masiva, tales como El Universal de Venezuela y el Chicago Tribune de los Estados Unidos.


 

 

EL TESTIGO SE DESNUDA

 

                                      A Nela Río

 

¿Para qué escribo?

Para crucificarme y resucitar luego como tierra húmeda e inocente.

Para ser el último y el primero.

Para detener de una vez el río en la mano y beber agua.

Para que quienes beban las gotas sepan que hay río.

Porque los colmillos hacen ruido de frío, piedra y furia

Y porque las sombras de mis días y noches pierden todos los jeroglíficos.

Para que me entiendan y no me entiendan los que pasean en las calles

[con sombreros de todo tipo.

Para que quienes entiendan me inventen sin dolores de espalda.

Escribo para sembrar cenizas de colores en la soledad vasta

                                                  [y el gran silencio

Y porque sin besar, beso, y sin morir, muero.

Y me escapo con las manos llenas de insomnios indignos

Para transformar las noches en una luz feliz y el día en dos sueños rojos.

Escribo para repetirme hasta el olvido y recordarlo en cada verso

Y porque así el principio y el fin se tornan inagotables.

 

(Washington, D. C., 2000)

 

 

 

EL ÁLBUM  

 

                                                  A Orlando Rossardi

 

Desde hace un tiempo me asedian preguntas carnales

como el por qué de un canto que no se escucha

en un pájaro traslúcido o la rigidez de los amarillos

y verdes vivos en la oxidada selva de aquella foto

que tomé en el Partenón y que ahora miro.

Y me pregunto sobre los pasos que amasaron

la arena de la estrechísima callejuela

que sube desde Plaka a la Acrópolis erguida…

y sobre el olor de Propilaia en su época de gloria

y las palabras sabias que llenaban la colina.

 

Desde hace un tiempo, cuando al azar las veo, me pregunto

si esas señoras con canas eran rubias o castañas,

si sus cuerpos eran una estatua de Afrodita.

Y sobre su primer amor, O Zeus, y cuántos las amaron

y los caballos y peces que espigaron sus gemidos

elevados en placer por un delirio casi eterno.

 

Desde hace un tiempo me cuestiono a mi mismo,

recayendo en la confusa belleza de mis ruinas,

y me doy cuenta que he dejado de preguntarme sobre el futuro

y las ninfas que no eran y la vida que inventaba,

y sobre la melodía juvenil del cuerpo y de las Horas,

la sonrisa tierna en las fotos de fuego y nardo,

y sufro en la cúspide de mis cifras muertas,

el momento sutil en que las inquietudes,

como los vientos, cambiaron para siempre.

 

(Atenas, 17 de Marzo de 1998)

 

 

 

ANIVERSARIOS

 

No todos los otoños son los mismos

ni el viento que cada año fustiga

los colores hasta convertirlos polvo y suelo.

 

El amarillo sonríe y palidece

se fragua el rojo en ardores y llantos.

Son colores, el tronco queda.

 

La mantilla de bruma matutina es poética o trágica

según los caprichos del sol que la acaricia.

 

Soy un árbol esclavo de estaciones

con raíces y semillas que caminan el tiempo.

De ciertos ritos o pasajes solo tengo cicatrices.

 

Pero estoy de fiesta incluso cuando el blanco

me transforma en alma y la espiga de mi desnudez

se cubre de gotas y esperanzas,

recibiendo voces, alas de miel y sangre.

 

Ocupo un lugar rígido y austero

en los festivales del Olimpo,

rey, reina, peón, alfil y torre,

y celebro Navidades, Pascuas,

carnavales oscuros y de máscaras,

celebro los días del Ocio y del Trabajo,

además del aniversario remoto

de mis bodas con el viento.

 

Así avanzo en el tiempo y el espacio

con fragmentos de sombras, tormentas y templos.

No me pregunten cómo

pues la embriaguez del verde oculta muchos misterios,

y también soy cielo y mar con mi cuerpo

que se ensancha una vez más.

 

 

 

ARTE POÉTICA III

                                   

                                                A mi padre

 

El poeta debe contar mucho, palmo a palmo,

sobre su poema, como Dios contó su génesis.

Revivir la lenta y amorosa gestación de la aventura,

circunstancias y contexto, algún viaje, un embrujo de luna,

en la que gotas de lluvia fertilizaron con húmedo susurro

la intimidad de los besos. Recordar, por decirlo, una pausa,

el sabor especial de un licor en una boca impaciente

vaso rosado con alas de mariposa atrapada y temblando,

el color de la mirada o alguna línea que inició el evento.

Cómo los dedos al rojo vivo, cuerpos sellados,

en fin, las pieles, las manos, se disolvieron en la nube 

de una superficie blanca, para llenarla de manchas musicales,

y en arpegios, sacarle con su pasión de agua, la inocencia.

Y, luego, una y otra vez, a lo largo de los meses,

tocar su nombre, su sexo; palpar tímidamente su sombra movediza,

cultivar buenos hábitos, queriéndolo a ciegas, en soledad y en silencio,

y, al nacer, recibir con una sonrisa azul su llanto;

aunque no tan bello decir que a uno u a otro se parece

proclamando con lujo de detalles sus frágiles encantos.

Porque fuera del corazón de madre y sus venas torrenciales

en brazos ya de la difícil tierra, nació, un arco iris sollozando,

criatura firme y vulnerable. Y he aquí a su orgulloso padre

que brota de nuevo y transcendido cuenta, cuenta

cómo el sol se metió de lleno en la tierra húmeda

y en qué grito de sangre concibió el poema.

 

(Córdoba, 5 de Abril de 2000)

 

 

 

FUTURO

 

No vale la pena relatar lo increíble;

decir, por ejemplo, que el águila

al fin lloró desconsoladamente;

que hoy dudé por un instante

de que era día en pleno sol;

que los cristales de la costa se caían

y cortaban las esperanzas nunca ajenas

en una superficie casi infinita.

 

Lo ordinario es la guerra

y que se recojan escombros y muertos.

 

Pero decir que los sueños se mordían

y el mal caminaba a riendas sueltas

es increíble, como lo es la flor

que regamos en el desierto

y creció para salvarnos y acusarnos

y unirnos

o desunirnos para siempre.

 

(12 de setiembre de 2001)

 

 

 

PREOCUPACIONES DE ÚLTIMO MOMENTO

 

                                                  Recordando a Nicanor Parra

 

No sé si tendré tiempo de despedirme de los gorriones.

No sé cuál de los versos será el heraldo de mis pestañas.

Tampoco sé si el color de mi corbata hará juego con la palidez.

 

Temo que mi silencio sea malinterpretado.

Que se pudra ya del todo hasta mi duende

y que las alas de mi polvo vuelen sin nombre.

 

No sé, por ejemplo, qué papeles dejarle al olvido

y si a mis vecinas las piedras les interese.

 

No puedo garantizar que supure dignidad,

mientras hable, mi epitafio terco.

Ilusamente lo compuse en una calle poco iluminada.

 

Al fin, la eternidad me poseerá desnudo.

 

 

 

 

MANUEL LOZANO


Nació en Córdoba, Argentina. Es poeta, narrador, crítico literario y ensayista. Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Tiene un Master en Historia de la Cultura Argentina y otro en Comunicación por la Fundación de Altos Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U). Es autor de quince libros hasta el momento (que van del relato fantástico y cuasi-fantástico al ensayo y la poesía), entre ellos: Libro de Amenemope (1987), La Línea y el Círculo (1988), Tratado sobre la Rotación de los Encantos (1992), Las Caníbales, Jam Sessiom, El Enigma Silvina Ocampo (en proceso de edición), Bizancio bajo las aguas (en proceso de edición) y Todas las noches me traías gardenias (autobiografía ficcional de Billie Holiday). Ha realizado crítica literaria y colaborado con los diarios "La Prensa" (Bs. As.), "La Razón" (Bs. As.), "El Tribuno" (Salta), "Puntal" (Río Cuarto, Córdoba), "La Arena" (Santa Rosa, La Pampa), "La Voz de San Justo" (San Francisco-Córdoba), "La Reforma" (Gral. Pico, La Pampa), "El Universal" (Colombia), entre otros, como así también en publicaciones especializadas como "Cuadernos de la Generación del ´27" (Málaga, España), Revista "Proa" (Bs. As.), "Ser en la Cultura" (Bs. As.), "American Notes and Queeries" (U.S.A.), "Belvedere" (Francia), entre otras. Ha recibido más de 45 premios nacionales e internacionales, entre los que se destacan: Primer Premio Fondo Nacional de las Artes (1987); Premio "Gente de Letras", Bs. As., en siete oportunidades (ensayo, poesía y cuento, respectivamente); Primer Premio "Asociación Japonesa en Argentina" (1987); Premio "Fundación Argentina para la Poesía", (1989); Premio Universidad de La Plata, (1990); Premio Ministerio de Asuntos Sociales, España, (1993) y la "Faja de Honor", de la Sociedad Argentina de Escritores, Bs. As.,  por su libro "La Línea y el Círculo".  Su obra ha sido traducida al inglés, francés e italiano. Su obra ha sido publicada por más de 70 web-sites de Argentina, España, USA, Alemania, El Salvador, Chile y México, entre otros países.


 

  

ORÍGENES, DE ALEJANDRÍA

 

La raíz, ascendida en el viento,

vara de leche perturbada entre espinas,

debe aferrarse a su historia.

Abajo cantarían las grullas.

Hazme mansión de lo que callas:

Coróname de ardor por el regreso.

 

¿Por qué saliste,

madrastra de los espejos estériles?

¿Por qué juntaste los dientes

con la firme devoción del tembloroso?

Abajo cantarían las grullas.

Sangre hundida,

hambre de la tribu.

¿Qué hebras para la exhalación?

 

Antes de que viertas la herida,

idolatra tu llanto.

Son puertas asilándose

en la sal de mi sombra.

¿Fue tan lejos caer?

Abajo cantarían las grullas.

Mastines dejan oír

el rumor de la ciénaga.

 

A imagen y semejanza

de quien escarba y roba y me retiene

en la escritura más ciega,

 

te obstinas en la celebración.

Abajo cantarían las grullas.

¡Desagües y dudas

para el celo incrustado del fuego,

para tu hocico!

 

(Praga, septiembre de 1999/Buenos Aires, julio de 2001)

 

 

 

TATUAJE EN FUGA DE LOS CUERPOS

 

                      En primer lugar, signos: cuando, en una asamblea, el desnudo se codea con el vestido (y por consiguiente se opone a él), es decir fuera de las orgías...

                                                                          Pierre Klossowsky

 

Habría que ver cómo descrucifican

los cuerpos a la intemperie

en que el amor se pregunta

sobre hierbas todopoderosas,

y el oro carnicero de los ángeles

grita en  la ceniza.

El hambre hace ya un recuento de capitulaciones.

Evaporas al traficante exacto de toda tu vergüenza.

El sudario ofrece llagas

para un dios que está ciego.

¿Cómo pronunciar frente a la piel

su historia de tenues vejaciones a la luz?

¿Por qué no pronunciarme desnudez

en este dilatado país de un ardor tan fulmíneo?

De un zarpazo llegarás a la casa.

¿Cómo debo mirar ahora

la devastación y las puertas?

Tenebroso, imantado o quemante,   

el revés de tu sexo muerde piedad

cuando me viertes.

 

 

 

CUANDO A LA DERIVA

 

A Marcel Heinart

 

Una geometría de silencios

incrusta la inocencia en su delirio.

¿A qué noche me trajiste

revelando el costado de la perduración?

¿A qué inocencia, hijastra o grulla

de mudable leyenda?

Duermen en la frontera -borra de la luz-

con sus coronas rotas.

El sacrilegio es un perfume;

toda fragua, nada más que un error

deshecho entre las mordeduras del crimen.

¿De qué palabras derretirías la inocencia?

¿De qué yo sin el tú que fue nosotros?

Casas desfondadas en el cielo,

pantanos y niños de piel incandescente,

el mismo hambre en la memoria de mis manos,

y después aquella canción

cuando a la deriva rebobino mi infancia hasta la muerte.

¿Acaso no era un rey el que esperabas?

 

(Liege, septiembre de 1992)

 

 

 

CANCIÓN DE CUNA EN LA SUPERFICIE DE LOS CUERPOS

 

¿Has llorado con tu canto de brillante muerte,

si vienes con el licor inasible que manan los helechos

para ordenar la escritura del cadáver,

por amor al cadáver y su hundido teatro?

Alrededor de la pocilga, la sanguijuela ignora

los dientes arrastrando espuma de un oráculo

entre muslos entre destierros entre fogatas.

¿Has llorado con el olor de un grito,

si tu cama de malezas esconde el hormiguero

exacto de la locura?

Latidos de un tambor se extinguen

en el lujo pobrecito de estas tumbas.

No hay honras ni aceites en la cosecha.

¡Ay  lluvias donde borrarme

el carnaval de mi amor por Nijinsky!

Esa cara advertía en tu fracaso

el fracaso desprendido de la lluvia.

Comiste en el muelle los despojos

de tu maleta de agujereada esfinge.

¿Has llorado el inútil resplandor de las piedras,

si la historia es sangre seca en los baldíos?

Tanta memoria prostituta.

Apoyas el ahogo en otra boca.

   

(París, 27 de octubre de 2001)

 

 

PLEGARIA

 

Crucificado en el árbol de la ciencia del bien y del mal,

adormezco el llanto con rumores

que obstinan mi oficio de profanador.

Quítame el reflejo de este aparecido.

Herrumbrosa azucena, no dejes caer

la lúcida sangre del crimen.

En tu cueva de ahogados, él se viste de luto.

¿Cuándo bajaremos?

En el declive encuentras el trébol venenoso,

los postigos raídos de esa puerta

que ya nadie abrirá bajo guirnaldas.

Linajes de fragmentos quemados

colocarían sobre el pedestal de la separación.

El labrador invoca la sombra derritiéndose

en las patas del lobo.

Nunca lo pliegues contra tu áspera carne de Adán.

Fueron largos años de exilio y migraciones.

¿Quién canta entonces prosternado en el jardín?

¿Y quién se trepa a su lápida futura

con el viento feroz entre los médanos?

Déjame la intemperie, la incerteza lujosa

del vuelo de  la herida.

Arrópame en ese traje de lastimaduras.

¡Que no vean los gusanos a trasluz del rocío!

Hijo del desierto me llamaban.

Desfigúrame con alacranes de seda.



 

 

LA TRANSFIGURACION DE LOVECRAFT

 

Cuando no sean necesarios los jirones

del blanco esplendor de tu vacío en fuga

-el cercano en la piedad, tal vez el pavoroso-,

ni acariciar la mano ardida de la fiesta

porque aquello ha de cumplirse en esta brisa,

gotas del nombre escarchado bajarían por la piel.

Las telarañas del delirio se clavaron aquí

por tu languidez de espinas, pródigo errante.

La perpetua geometría

lame ahora el muelle donde embriagas

la caída fabulosa de los otros.

Hay una fosa de ausencia en el encuentro.

¿Qué estuche artificial acentuará las demoras,

si señalar el fuego es tu ley,

si cubrirte de escamas tu costumbre?

Oíste el himno:

¿Pero qué acantilado recibe a las mareas?

¿Qué pálido violín con raíces frenéticas

para el nadador de naufragios?

El feto desplegaría su hechizo.

Desertaste del hombre.

Fiebre, moscas y sueños.

Un tibio, dulce olor a crimen

reconoce en mí al desolado.

 

(París, octubre de 2001)

 

 

 

 

RUBÉN VEDOVALDI


Nació en Capitán Bermúdez, Argentina (1961). Poeta y narrador. Colabora en revistas literarias argentinas y extranjeras. Coordina el taller de escritura “Palabra Libre”, desde 1987. Ha publicado los libros: Culturicidio en Argentiniebla y Problemas para quedar mal con Dios y con el diablo (1991). Fue incluido en el video Imagen del Poema, dirigido por Denise Almeyda en 1996. Asiduo participante en los Festivales Internacionales de Poesía de Rosario, Argentina. Grabó el disco compacto Cuando la Palabra Canta, junto al músico Carlos Medrano, en 1999. Fundador del Círculo de Escritores Independientes (C.E.I.B.O.)  en su ciudad natal.


 

 

REMITENTE

 

lápiz en mano

dibujó unos signos

sobre la muda arena del desierto

 

pincel en diestra

paleta en siniestra

pintó la luz que se buscara el cuerpo

iluminando un fondo de poema

 

cincel en puño modeló su obra

cantaba laúd en mano cada verso

 

danzó el poema

el himno la plegaria

representó en escena cada estrofa

 

se aplaudió solo

criticóse solo

miró las palmas de sus manos muertas

 

no tenía con quien hacer historia

 

para llegar a humano

al genio solo

le faltaba estrechar fraternalmente

la mano de otro par

hermana hermano

 

lo demás era el tiempo y el espacio

del arte y del olvido

 

no hay destino

si no hay destinatario

 

 

 

ELOGIO DEL LABERINTO

 

“El libro es una extensión de

la memoria y la imaginación”.

Jorge Luis Borges

 

Dichoso el animal que ha conseguido

crear los signos del abecedario

arriando el gutural grito primario

en cultural empeño sostenido;

 

El animal humano que en su afrenta

contra el olvido universal y diario

desarrolló trascendental glosario,

plasmó los libros, inventó la imprenta,

 

Porque en el libro vuelve la memoria

a ser presente, futuro, historia,

deseo y sueño, apuesta y profecía.

 

Todo mal la escritura desafía,

deja constancia del gregario paso;

crece en la biblioteca el gran abrazo.

 

 

 

TAMAÑO AMOR

 

pequeñitos

los pechos

de mi loba romana

 

y el corazón

más grande

que un Imperio

 

 

 

PRELUDIO EN SÍ

 

boca con be de barca

he llevado

a perderse

sedienta

lentamente

por su Monte de Venus

 

labios con be de besos

y bigotes

hasta su breve

vulva de bellos

vellos

 

lengua no digas nada

 

 

 

LA SINRAZÓN DEL CANTO

 

he aspirado el veneno en las flores

maligno

vaho del aire

baudelaire

 

bebí la regia y agria

sinfonía darío en gris

cisne mayor

melancolía azul piedra renal

 

he acusado la furia en el sonido

el sonido de furia

ariosto shakespeare london faulkner arlt

 

ha vibrado la sombra en el brillo

alto grillo de sombra gerard de nerval

oscuro nietzche claro

hölderling poe

conde de lautrèamont de l’isle adam

 

me han golpeado los rojos

tambores de rimbaud

su desarreglo vidente

el descuartizamiento órfico de cocteau

los fusiles de goya

los zapatos de vincent

el fantasma final de maupassant

 

me ha estremecido el podrido soplar

de esa máscara momo antonín artaud

su negro escupi-tajo

 

me hice eco tardío del eco

grito guernica pupila picasso

obstinación de espanto y de creación