Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº 19/20

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 



 

POETAS CUBANOS

 

RODOLFO ALFONSO


Nació en Ciego de Ávila, Cuba (1929). Poeta, narrador y novelista. Se educó en las escuelas públicas de Cuba y al terminar su bachillerato, comenzó a estudiar en la Universidad de la Habana, donde se graduó de Ingeniero Electricista. Reside en los Estados Unidos desde 1962. Aunque siempre ha trabajado como ingeniero y gerente de Ingeniería, alcanzando la posición de Vicepresidente de Manufactura de Phelps Dodge International Corporation, en donde llegó a ser responsable por la organización y control de las funciones técnicas y de manufacturación para más de cinco mil empleados y dieciséis compañías alrededor del mundo, su verdadera pasión ha sido su vocación de escritor. Se retiró de esta posición en Enero de 1995 para dedicarse a escribir a tiempo completo. Fue miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos y miembro de la American Management Association. Por veinte años viajó extensivamente por América Central, América del Sur, Europa Occidental y algunos países asiáticos. Desde su retiro ha escrito más de doscientos poemas, una docena de historias cortas y tres novelas, Ha publicado dos libros de poesías,  El arte olvidado/The forgotten art y Justamente poesía/Just poetry.


 

EL ENCUENTRO

 

Nos encontramos en la primavera

Y, de pronto, la vida comenzó.

Nos amamos tanto y de tal manera

Que nada ni nadie más nos importó.

 

Ni un marido amante y cariñoso

Al que engañaste sin ninguna compasión.

Ni una mujer ilusionada y amorosa

A la que abandoné sin pena ni dolor.

 

Nos jurábamos amor, noche tras noche,

Desde el ocaso hasta el amanecer

Y en cada uno de tus besos yo libaba

El veneno de tu cuerpo con sabor a piel.

 

Pero llegó el verano calcinante

Y el agua de mis rios no alcanzó

A calmar las ansias palpitantes

Que ardían en tu mente y en tu corazón.

 

Día tras día sentí que te perdía,

Que mientras más yo te adoraba,

Que mientras más yo te quería

Más y más, de mí, tú te alejabas.

 

Nos dijimos adiós, un día sin vida,

Cuando, sin importarte mi amarga soledad,

Diste una media vuelta y te marchaste

Pero olvidarte, no podré jamás.

 

Al llegar el Otoño hermoso y fresco,

Sin quererlo, te acordaste de mí

Pues, como deja la avispa el panal seco,

Tus amantes se alejaron de ti.

 

Y quisiste revivir aquellos besos

Que sin pedirte nada te ofrendé,

Y quisiste recrear el embeleso

Que en tu ardiente boca una vez creé.

 

Por un largo tiempo me buscaste,

Para calmar tu amarga soledad

Pero sólo mis heridas lastimaste

Pues aún y por siempre sangrarán.

 

Cuando llegue el frío y triste invierno,

Con el pelo blanco, el rostro arrugado,

Las ansias marchitadas por el tiempo

Y nuestras almas cargadas de pecados,

 

Buscarás en tus libros de recuerdos

Y no sabrás a quien quisiste más

Aunque muy bien sabes que como yo

Nadie te quiso ni te querrán jamás.

 

Cuando la larga noche nos alcance

Al encontrarnos, del monte más allá,

Pensaré que aquellos que han amado

Muchas veces, nunca amaron de verdad

Y recogiendo todas mis tristezas,

con una gran tranquilidad,

Daré una media vuelta y me alejaré de ti,

Sin importarme tu eterna soledad.

 

 

 

FEBRIL FANTASÍA

 

Alto pico que al cielo se levanta,

Erecto, erguido, enhiesto,

Retando con indómita arrogancia

La lluvia, los truenos y los vientos.

 

Águila que en infinito espacio vuela,

Majestuosa, tranquila y altanera,

Observando, sobre la quieta superficie

De la tierra, al hombre y a las fieras.

 

Fugaz cometa que viaja sin descanso,

Misterioso, etéreo, hermoso y frío,

Los infinitos espacios siderales

Bajo las inmutables leyes del vacío.

 

Brillante Estrella que se quema,

Solitaria, ardiente, eterna y arrogante,

Sin importarle por qué a esta tierra

Ha de alumbrar en la distancia.

 

Todas esas cosas y muchas aún más bellas

Que contemplamos, admiramos y envidiamos,

Qué tristeza saber que son esclavas

De las leyes eternas del arcano.

 

De todo lo que existe, de todo lo que es,

Tan sólo el hombre puede, en dolorosa agonía,

Romper las cadenas que al mundo le esclavizan.

¿O es tan sólo mi febril fantasía?

 

 

 

PÉTALO A PÉTALO

 

Pétalo a pétalo tu capullo deshojé,

Y hoja por hoja tu tallo desnudé

Pero, al dejarte tan sólo las espinas,

Con ellas mis carnes desgarré.

 

Te quise con pasión incontrolable,

Insaciable era mi sed de ti

Pero, al beber en la fuente de tus besos,

Tan sólo pensé en mí.

 

Sorbo a sorbo tu néctar me bebí,

Y una a una tus ansias ignoré

Pero, al ignorar a la mujer en ti,

Tu amor por mí, sin saberlo, destrocé

 

Si es que un día me quisiste,

Te cansaste de dar sin recibir

Y te marchaste de mi lado

Buscando amor en tu vivir.

 

 

 

LA NOCHE

 

La noche se acerca con su manto de silencio,

Revelando los misterios del arcano eterno

La vemos venir en las alas del los vientos.

 

¿Qué hemos hecho con todo el claro día?

¿Hemos terminado la faena que nos toca?

¿Hemos aprendido la lección que nos traía.?

 

¿Estamos listos a aceptar lo inevitable,

A vivir, de la noche, el dolor o la alegría

Y a domar las jacas que creemos indomables?

 

Y, cuando vencedores del terror y la agonía,

Destrozados y sangrantes después de la batalla,

¿Estaremos dispuestos a enfrentar el nuevo día?

 

 

 

CUANDO

 

Cuando todo se desmorona a tu alrededor,

Cuando la duda toca a tu puerta y sigue tus pasos,

Cuando la vida casi se ha ido, no titubees,

Sigue avanzando a tu mejor andar.

 

Cuando el espectro de la traición camina con tu sombra,

Cuando el dolor y la locura asaltan tu carne y tu mente,

Cuando el miedo cubre tu alma, no les dejes entrar

Conserva tu entereza de ánimo y confía en ti.

 

Cuando ya no queden más deseos que satisfacer,

Cuando apenas pueda tu cansada mente pensar,

Cuando la esperanza y la devoción apenas vivan, no las dejes morir,

Mira siempre hacia adelante con amor en tu pecho.

 

Cuando todo esté al terminar,

Cuando no quede más vida que vivir,

Cuando no puedas encontrar a Dios, aférrate a tu fe

Y sigue hacia adelante hasta el mismo fin.

 

 

 

SÓLO UN MUERTO

 

Cuando estés cansado de sentir la brisa

Refrescar tu rostro y alentar tu espíritu,

Cuando ya tengas cansada la sonrisa,

Seco los labios y los ojos marchitos

Y del fuego de tu cuerpo queden sólo cenizas.

 

Cuando no encuentres las palabras

Para alimentar tu Musa incierta.

Cuando no sientas en tus entrañas

El ardor de la pasión al verlas

Por tu lado pasar con femeninas mañas.

 

Cuando no goces el fresco amanecer

Ni sientas la caricia del sol equinoccial.

Cuando no tengas fuerzas para querer

Ni te importen el amor ni la verdad

Y no se alce tu voz la honra a defender.

 

Cuando al ver a un niño solitario y hambriento

O a una mujer insinuándose a la venta,

No sientas quemarte en fuego lento

Ni grites con pasión vehemente y cierta

Ni llore tu alma en doloroso lamento.

 

Cuando de hermanos la esclavitud y la vergüenza

Y de la patria la agonía y tristeza total,

No te muevan a arriesgar la vida sin pereza,

A ofrendar tu sangre sin siquiera pensar

Ni alces tu brazo con furia y ligereza.

 

Cuando ya el orgullo de tu raza y de tu estirpe

No hagan hervir tu sangre con fervor profundo

Ni te hagan avanzar con paso decidido y firme,

Sin mirar atrás y sin importarte quien te sigue,

Hasta los más altos y puros confines de este mundo.

 

Entonces, aunque respires, te alimentes y camines,

Aunque te duela el cuerpo y apenas duermas,

Aunque vayas a la iglesia y de miedo reces,

Ya no serás hombre, espíritu, ni bestia.

Serás tan sólo y simplemente un muerto.

 

 

 

 

ALEXIS FIGUEREDO


Nació en La Habana, Cuba (1965). Poeta y ensayista. De formación autodidacta. Se radicó en Ciudad México a partir de 1991, donde colaboró con diferentes publicaciones. Se trasladó a los Estados Unidos en 1992. Durante su estancia en Miami, ciudad donde reside en la actualidad, ha publicado ensayos y artículos para la prensa plana como el diario La Nación. Ha publicado el poemario Lienzos de Otoño (Editorial Matsol, 2002).  En el presente se encuentra enfrascado en su segunda obra, donde la poesía deambula dentro de los cánones filosóficos existencialistas.


 

INSOMNIO

 

Veo luces acá adentro, parecen relámpagos,

Sin embargo no hay tormenta afuera.

 

Estoy lleno de sombras.

 

A lo lejos canta un pájaro, yo acá lloro sin gemidos,

Enmudecido escuchando el agua de mi nostálgica fuente.

 

No quiero salir, siento pasos en mi puerta.

Son pisadas de consumo, y no quiero comprar nada.

 

Ellos me harán las preguntas de siempre

 

Y  es preferible permanecer callado,

Entre pantomimas inciertas.

 

Observo los labios de la gente,

¡Como se mueven!...

 

Gentes que no puedo tocar, y sin embargo...

Me atropellan,

 

Ah, quién pudiera ser un pez,

O el río huyendo de si mismo.

 

Dialogar con las antiguas piedras,

 

Recurrir al fuego

Diminuto fuego bajo el entusiasmo de la lluvia.

 

Estoy cansado.


 

 

 

APARICIONES

 

Se abren las compuertas de la tristeza,

Aparece tu sonrisa delgada,

Y tus pupilas sombrías.

 

Como las tardes de invierno que juntos divagamos,

Absorbidos por el éxtasis.      

 

Tus párpados fingían, como aquellas inexistentes palmatorias,

Que habitan los olvidados manicomios

 

Tus brazos secuestrados por el desgano,

Cabizbajos, tu existencia está inmóvil,

Sin aliento.

 

Más yo aun quiero ir a tu encuentro,                                               

A nuestro horizonte neutro,

Y allí desnudar tu sombra,

Con la mirada de fuego,

Despidiendo sudores febriles,

Con los poros erectos, con el aroma de sexo contenido.

 

Quiero devorar tu aliento,

Agonizar ante el encantado bosque de madera virgen.

 

Tengo necesidad de amarte, lentamente,

Cautivo, pero jadeante,

Beber de nuestras ánforas

Y después, exhaustos hasta la médula,

Desvanecernos descalzos, balbucientes,

Sobre los campos de trigo,

En la fría mañana que nos abre los brazos colmada de orgasmos.

 

 

 

DESPEDIDA

 

Clausuré la televisión y encendí la luna

Sostuve la brisa, despedí la esperanza,

Y le di la bienvenida a la culpa, al desamparo.

 

El aroma de los pinos acudió tardío.

¡Oh! perros anhelantes, ustedes dinamitaron las colinas,

Pavimentaron los jardines hasta la última lágrima

 

Para mí ya no hay remedios...

 

Hace frío.

 

Voy a izar la bandera blanca disfrazada de sangre

No seré más que el himno jubiloso del harapo.

 

Animaré las diminutas tribunas del silencio

 

 

 

ÉXTASIS

 

Emprender el vuelo,

Hacia la más alta estrella, ignorando las nubes.

 

Beberse tu aliento,

Entre el alma y los sudores

 

Desnudar hasta el decoro,

Lentamente, sin reparos,

Y continuar el vuelo.

 

Ya entonces tu mirada es de ángel 

Y al calor de mi sangre te duele ahí

Donde te cortaron las alas

Las utópicas constelaciones escuchan tus gemidos

Azules, azules invaden.

 

Y ahí vamos cabalgando,

con la esperanza secuestrada entre las piernas,

firmes, absortos, detrás del placer que conjura las cuatro estaciones

Entre las fatigadas sábanas

 

Detrás del orgasmo que nos devuelve la sed.

 

 

 

DESORIENTACIÓN

 

A través de las frágiles paredes,

Detrás de un lloroso cristal, aparece la noche

Más no estoy seguro,

Hay tantas lucecitas artificiales que desorientan mis códigos.

 

La luna aparece triste, hueca,

Parece llorar ante el exceso de maquillaje al que fue sometida.

 

¿Dónde están todos?

 

Ahí, conduciendo los gigantescos autos,

Albergados perennemente en el aire acondicionado,

Prostituidos ante el placer obsceno,

Siempre simulando, con el manipulado gesticular.

 

Y mientras tanto las calles se encuentran vacías,

Solo dialogan árboles entre sí.

Las luciérnagas duermen por temor al contagio,

Los vocablos gimen agonizantes por el maltrato constante.

 

Yo continúo detrás del sollozo,

Atisbando desde el reino de la tristeza,

Esa tristeza que se viste de gala en las noches de estériles fiestas.

 

Quiero estrechar la mano del llanto,

Cortejar el fervor del aguacero en verano.

 

Me voy a abrazar al desamparo.

 

Voy a desdeñar el lujo enérgicamente.

 

Tengo una necesidad imperiosa de cautivar la dignidad de las rosas,

Y así establecer mi reino de colibríes errantes,

De abejas sin holgazanes vampiros,

Un reino libre de compra y venta.

 

Un reino.

 

 

 

ALEVOSÍA PÓSTUMA

 

Diariamente pudimos entonar los cantos del alba,

Pestañar exhaustos ante el crepúsculo.

 

Pudimos salir a cortejar las nubes,

Las que desfilan ante nosotros rutinariamente,

Las que con delicadeza cabalgan acariciando montañas.

 

Las primaveras intentaron seducirnos reiteradamente,

Trayendo consigo frágiles mariposas,

Que taciturnas se deleitan en lo transparente de la lluvia.

 

Pudimos ser testigos,

Pero preferimos marchar de espalda a los aguaceros.

 

Enlodando el horizonte,

Indiferentes al romper de la ola,

Al diálogo del arroyo con las piedras;

 

Globalizados, atrapados en el tráfico.

 

Lejos aletea el colibrí.

 

 

 

ARMINDA VALDÉS GINEBRA


Nació en Güines, Cuba (1922). Poeta, dramaturga, crítica literaria, periodista, trabajadora social y profesora. Doctora en Pedagogía por la Universidad de la Habana, en donde también se graduó de Trabajadora Social, realizando cursos de Filosofía y Letras, Psicología y Arte Dramático. Reside en los Estados Unidos desde la década de los sesenta. Desde muy joven se dedicó al periodismo, especialmente a la crítica literaria. En Cuba publicó libros de teatro y de cuentos infantiles. Ha publicado los siguientes libros para adultos: En Cuba: Júbilo alcanzado (1962) y Huella vertical (1965). En España: Absorto en el anagrama (1987), Sombras imaginarias (1989), Vigilia del aliento (1990), Sigo zurciendo las medias de mi hijo (1991) y dos cuadernos de poesía. En los E.U.A. ha publicado: Renuevo tras la lluvia (1991) y Equilibrio del ansia (1991), entre otros. Aparece en las Antologías Editorial poética americana (Montevideo, 1950), Poesía cubana contemporánea (Madrid, 1986), en el Colectivo de Poetas Q-21 y en el Diccionario Biográfico de poetas cubanos en el exilio (New Jersey, 1988), Poetas cubanos en Nueva York (Editorial Betania, Madrid, 1988), Poetisas cubanas contemporáneas (1990), World of Poetry Anthology (Campbell Editor, 1991), Patria plural, El alba del hombre, Suma de amor y América poética de El Editor Interamericano, Río de la Plata, Argentina (1989, 1990, 1991, 1992 respectivamente), entre otras publicaciones. En 1987 obtuvo el Primer Premio en el Certamen poético de Rociana del Condado, Huelva (España), por su poemario Absorto en el Anagrama y el Primer Premio “Agustín Acosta” de Poesía por su libro Sombras imaginarias (Miami, 1989). En 1982 la revista literaria “Resumen Literario El Puente” de Madrid, le dedicó el número 34 a su obra poética. Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de Nueva York.


 

NADIE CONOCE

 

Se sumergen mis manos en el agua

de un pensamiento que me obsede.

No logro apresar al mediodía

el sol en que disipo lasitud y sosiego.

Me asaltan sueño y pesadillas

golpeándome en los contornos

de la idea.

Deshago hilvanes y me traslado

a un punto cogido en medio de mantones

cubriendo desnudeces originarias.

 

Casi nadie conoce el misterio

de los muros en grietas.

Son atravesados por múltiples

existencias.

Por diminutas eras que conforman

un amplio universo

proyectado en dimensión futura.

 

Divago, sorteo mi senda, me ufano

cuando comulgo con lo simple

y me regreso del ímpetu y las nociones

resumidas en un cuenco de palabras.

 

 

 

OCURRE CUANDO ME AFANO

 

Casi todo es pequeño cuando me resuelvo

a escribir y colmo

las tinieblas con mis manos,

amontonando el sobresalto de luces

brillando al revés.

 

Sobre un escollo tendido hacia la noche

destaca el centro de relámpagos

estremeciendo la inmensidad del aire

y el cristal va adentrándose en el río.

 

Soy sauce, soy madrépora, me aflijo

cuando rebusco teclas sin objeto.

 

Filtros empobrecen la magnitud

de torbellinos que no alzan el rumbo.

Pero empujo el salterio con la frente,

levanto arena y la disperso, me afano

colmándome de luna los cabellos.

 

Casi todo minimiza el universo

dentro de un cauce absurdo

cuando resuelvo cantar mis poemas.

 

 

 

 

RESISTE LO TARDÍO

 

Tarde para todo lo esperado,

para lo prometido,

para que cuelgue el globo del sol

entre lo intacto y lo imperfecto,

para que se distienda la euforia

de los ríos a través de la tierra interminable.

 

Tarde para mirarme en tus pupilas

para volver a sonreír,

para besarnos enlazando los dedos,

trenzando cuerpo y voces.

Tarde, tarde, repitiendo la música del aire,

el cristal y la flecha que nos une

en abrazo de cintas y velámenes

quebrando lo vacío.

 

Tarde para zurcir un recomienzo

y tarde para el canto;

para desembocar nuestra jornada de crisoles

y pétalos, de techos y linderos.

 

Quiero alcanzar el breve punto

en que este afán se agote tras mi frente.

 

 

 

TRÁNSITO DE MEMORIAS

 

Te recuerdo y me olvido de cuanto

me acaece. Las nubes

me desatan el llanto sin destino

y descorro los cielos donde se espesa el agua.

Apareces librando la cruz del compromiso

y las piedras te tallan el perfil,

la silueta y la sombra.

No sabes de máscaras erróneas

y los colores cambian el ritmo polimorfo

de los vientos

disociados en tiempo y lejanías.

Se insertan mis derrotas en naipes perdedores,

me descubro en ciudades

sin aceras, sin atajos ni musgo,

me tomas el cabello y me empeño en murallas