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Vadillo, Alicia E. Santería y vodú;
sexualidad y homoerotismo: Caminos que se cruzan en la narrativa cubana
contemporánea.
Madrid. Editorial Biblioteca
Nueva, 2002.
ISBN: 84-9742-093-4
206
pgs.
La
publicación en 1988 de Aché, presencia africana: tradiciones yoruba-lucumí
en la narrativa cubana (Nueva York: Peter Lang), de Julia Cuervo Hewitt,
abrió un nuevo campo temático dentro de la crítica literaria. Por primera
vez una editorial de libros para la academia se ocupaba del impacto de la
santería en la narrativa cubana, señalando numerosos ejemplos en las obras
de más de veinte narradores cubanos del siglo XX. Con posterioridad,
María Carmen Zielina publicaría La africanía en el cuento cubano
y puertorriqueño (Miami: Universal, 1992); Jorge e Isabel
Castellanos, el cuarto volumen de su magistral y abarcadora obra Cultura
afrocubana, dedicado a las letras, la música y el arte (Miami: Ediciones
Universal, 1994); y Eugenio Matibag, su enjundioso estudio antropológico
Afro-Cuban Religious Experience: Cultural Reflections in Narrative (Gainsville:
University Press of Florida, 1996).
Continuando ésta ya
importante corriente, Alicia E. Vadillo acaba de publicar Santería y vodú;
sexualidad y homoerotismo: Caminos que se cruzan en la narrativa cubana
contemporánea. Gracias a sus conocimientos sobre el complejo rol
sociocultural del mito así como sobre las culturas africanas criollizadas
en Cuba, la autora identifica en las obras de un significativo grupo de
escritores numerosas prácticas rituales, adivinatorias y propiciatorias
que hacen posible lecturas orientadas por la sexualidad y el homoerotismo.
Así, a partir de las leyendas sobre el güije y el jigüe, Vadillo llega a
originales conclusiones sobre "La balada del güije" de Nicolás Guillén; el
cuento "Bestial entre las flores" de Reinaldo Arenas; y la novela Cocuyo,
de Severo Sarduy, extendiendo el mismo modelo interpretativo a obras de
escritores más jóvenes, como La patografía de Ángel Lozada. Además,
tomando las ideas de Jurij Lotman sobre la metáfora en tanto figura idónea
para servir de puente entre el mito y la literatura, Vadillo reconoce la
presencia tanto de relatos mitológicos (patakí) como de deidades yorubas (orishas)
y del vodú (loas) en ciertas obras de Antonio Benítez Rojo, Lydia Cabrera,
Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Cheli Lima, Mayra Montero, Excilia
Saldaña y Severo Sarduy. En el último capítulo , dedicado a tres autoras
de la diáspora, Vadillo analiza elocuentemente las novelas Casa de juegos
(Daína Chaviano), Como un mensajero tuyo (Mayra Montero) y Querido primer
novio (Zoé Valdés), encontrando en ellas referencias a los mitos del
Abakuá y la santería, incluso al poco conocido Sanfancón, llamado el "Shangó
chino."
Con este valioso libro
Vadillo no sólo demuestra que el discurso narrativo cubano está permeado
de componentes culturales originados en África sino además de sexualidad
africana, según se desprende de la interpretación erótica de ciertos mitos
y deidades. Vale decir que la contribución de Vadillo a los estudios
culturales cubanos y caribeños no intenta establecer fórmulas
nacionalistas ni ideológicas. Su trabajo parte de una hermenéutica cuya
función es revelar - a través de mecanismos literarios como la metáfora,
el paralelismo, la metonimia, la parodia y el dialogismo-, los materiales
afrocubanos de tipo sexual que estructuran los textos de ciertos autores y
autoras.
Finalmente, una reflexión:
Debido a que los relatos míticos y folklóricos, además de tener varias
versiones (por ejemplo, los distintos "caminos" de un orisha) admiten más
de una interpretación, ninguno de sus significados puede ser tomado como
el verdadero. Así, el significado simbólico a que nos referimos se
caracteriza por su ambigüedad, por su polivalencia, lo cual contribuye a
darle a un orisha o a un pataki una particular densidad. Es precisamente
esta complejidad lo que distingue a lo Cubano en sus distintas
manifestaciones.
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Antonio
Benítez Rojo
nació en La Habana, Cuba (1931). Narrador,
guionista de cine, ensayista y profesor universitario. Dirigió en
sucesivas ocasiones tres secciones de Casa de las Américas: el
Centro de Investigaciones Literarias (1970-1971), el Departamento
Editorial (1974-1980), y el Centro de Estudios del Caribe
(1979-1980); fue también director de la Casa del Teatro en La Habana
en 1966-1967, y jefe de redacción de Cuba Internacional en
1968-1969. En 1980 salió de Cuba. En la actualidad es catedrático de
literatura latinoamericana en Amherst College, Massachussets.
También ha sido profesor visitante en universidades estadounidenses
como Harvard, Yale, Brown, Emory, Pittsburgh y la Universidad
Internacional de la Florida en Miami. Entre sus obras publicadas y
premiadas se encuentran: Tute de reyes (1967), Premio Casa de
las Américas (cuentos), El escudo de hojas secas (1969),
Colección Premios UNEAC (cuentos), Heroica, 1976 (cuentos),
Los inquilinos, 1977 (novela), La tierra y el cielo,
1978 (cuentos), El mar de las lentejas, 1979 (novela), El
enigma de los Esterlines, 1979 (aventura), La isla que se
repite: el Caribe y la perspectiva posmoderna (1992),
Antología Personal (1997) y Mujer en traje de batalla
(2001).
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