Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº  21/22

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Publicada por Ediciones Baquiana

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Boletín Informativo

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"Santería y Vodú;

 sexualidad y Homoerotismo"

 de Alicia E. Vadillo

por

 Antonio Benítez Rojo

 


       

 

Vadillo, Alicia E. Santería y vodú; sexualidad y homoerotismo: Caminos que se cruzan en la narrativa cubana contemporánea.

 Madrid. Editorial Biblioteca Nueva, 2002.

ISBN: 84-9742-093-4  206 pgs.  


     La publicación en 1988 de Aché, presencia africana: tradiciones yoruba-lucumí en la narrativa cubana (Nueva York: Peter Lang), de Julia Cuervo Hewitt, abrió un nuevo campo temático dentro de la crítica literaria. Por primera vez una editorial de libros para la academia se ocupaba del impacto de la santería en la narrativa cubana, señalando numerosos ejemplos en las obras de más de veinte narradores cubanos del siglo XX. Con  posterioridad, María Carmen Zielina publicaría La africanía en el cuento cubano y puertorriqueño (Miami: Universal, 1992); Jorge e Isabel Castellanos, el cuarto volumen de su magistral y abarcadora obra Cultura afrocubana, dedicado a las letras, la música y el arte (Miami: Ediciones Universal, 1994); y Eugenio Matibag, su enjundioso estudio antropológico Afro-Cuban Religious Experience: Cultural Reflections in Narrative (Gainsville: University Press of Florida, 1996).


     Continuando ésta ya importante corriente, Alicia E. Vadillo acaba de publicar Santería y vodú; sexualidad y homoerotismo: Caminos que se cruzan en la narrativa cubana contemporánea. Gracias a sus conocimientos sobre el complejo rol sociocultural del mito así como sobre las culturas africanas criollizadas en Cuba, la autora identifica en las obras de un significativo grupo de escritores numerosas prácticas rituales, adivinatorias y propiciatorias que hacen posible lecturas orientadas por la sexualidad y el homoerotismo. Así, a partir de las leyendas sobre el güije y el jigüe, Vadillo llega a originales conclusiones sobre "La balada del güije" de Nicolás Guillén; el cuento "Bestial entre las flores" de Reinaldo Arenas; y la novela Cocuyo, de Severo Sarduy, extendiendo el mismo modelo interpretativo a obras de escritores más jóvenes, como La patografía de Ángel Lozada. Además, tomando las ideas de Jurij Lotman sobre la metáfora en tanto figura idónea para servir de puente entre el mito y la literatura, Vadillo reconoce la presencia tanto de relatos mitológicos (patakí) como de deidades yorubas (orishas) y del vodú (loas) en ciertas obras de Antonio Benítez Rojo, Lydia Cabrera, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Cheli Lima, Mayra Montero, Excilia Saldaña y Severo Sarduy. En el último capítulo , dedicado a tres autoras de la diáspora, Vadillo analiza elocuentemente las novelas Casa de juegos (Daína Chaviano), Como un mensajero tuyo (Mayra Montero) y Querido primer novio (Zoé Valdés), encontrando en ellas referencias a los mitos del Abakuá y la santería, incluso al poco conocido Sanfancón, llamado el "Shangó chino."


     Con este valioso libro Vadillo no sólo demuestra que el discurso narrativo cubano está permeado de componentes culturales originados en África sino además de sexualidad africana, según se desprende de la interpretación erótica de ciertos mitos y deidades. Vale decir que la contribución de Vadillo a los estudios culturales cubanos y caribeños no intenta establecer fórmulas nacionalistas ni ideológicas. Su trabajo parte de una hermenéutica cuya función es revelar - a través de mecanismos literarios como la metáfora, el paralelismo, la metonimia, la parodia y el dialogismo-, los materiales afrocubanos de tipo sexual que estructuran los textos de ciertos autores y autoras.
     Finalmente, una reflexión: Debido a que los relatos míticos y folklóricos, además de tener varias versiones (por ejemplo, los distintos "caminos" de un orisha) admiten más de una interpretación, ninguno de sus significados puede ser tomado como el verdadero. Así, el significado simbólico a que nos referimos se caracteriza por su ambigüedad, por su polivalencia, lo cual contribuye a darle a un orisha o a un pataki una particular densidad. Es precisamente esta complejidad lo que distingue a lo Cubano en sus distintas manifestaciones.
     

                                                                                   


Antonio Benítez Rojo nació en La Habana, Cuba (1931). Narrador, guionista de cine, ensayista y profesor universitario. Dirigió en sucesivas ocasiones tres secciones de Casa de las Américas: el Centro de Investigaciones Literarias (1970-1971), el Departamento Editorial (1974-1980), y el Centro de Estudios del Caribe (1979-1980); fue también director de la Casa del Teatro en La Habana en 1966-1967, y jefe de redacción de Cuba Internacional en 1968-1969. En 1980 salió de Cuba. En la actualidad es catedrático de literatura latinoamericana en Amherst College, Massachussets. También ha sido profesor visitante en universidades estadounidenses como Harvard, Yale, Brown, Emory, Pittsburgh y la Universidad Internacional de la Florida en Miami. Entre sus obras publicadas y premiadas se encuentran: Tute de reyes (1967), Premio Casa de las Américas (cuentos), El escudo de hojas secas (1969), Colección Premios UNEAC (cuentos), Heroica, 1976 (cuentos), Los inquilinos, 1977 (novela), La tierra y el cielo, 1978 (cuentos), El mar de las lentejas, 1979 (novela), El enigma de los Esterlines, 1979 (aventura), La isla que se repite: el Caribe y la perspectiva posmoderna (1992), Antología Personal (1997) y Mujer en traje de batalla (2001).