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PATRICIA MONROE RAMMSY
Nació
en Santiago de Chile (1946). Poeta. Ha vivido
la mayor parte de su vida entre Valparaíso y Viña del Mar. Ha sido
una activa participante en distintas agrupaciones femeninas y
participa en recitales poéticos en las ciudades de Quilpue, Cabildo,
Papudo, Valparaíso y Viña del Mar. Fue una de las organizadoras del
Primer Encuentro del siglo XXI de poetas Americanos realizado en
Valparaíso, bajo el nombre
de “Poesía entre oleajes y Montañas” en
el año 2001. Fue invitada
al Duodécimo Encuentro de Escritores Latinoamericanos que se realizó
en Abril de 2002 en Córdova, Santa María de Punilla. Ha sido
premiada con el Primer Lugar en el certamen de poesía Juegos
Poéticos de Otoño en el año 2001, organizado por la Sociedad de
Escritores de Valparaíso y recibió una mención honrosa en los Juegos
Poéticos de Otoño en el año 2002. Fue directora de la Agrupación
Literaria Regional de Valparaíso
“ALIRE” durante el período
comprendido entre el año 2001 a 2002, de la
cual sigue siendo miembro en la actualidad.
De
Lucila a Gabriela
Allá en Montegrande
Donde se entrelazan el
cielo con el agua
en medio de vides
enraizadas
hogar de todos los
vinos cercados
viene a nacer la niña
en poesía
jugando en la tierra
entumecida de versos atados
están aquellos
piececitos enlutados en la fría arcilla.
De su verso frío y
lastimero me acoge
su sencillez, su
dulzura y su desvelo.
De su boca brotan
palabras
envueltas en semillas
germinadas
la tierra húmeda
engalanada
abre sus brazos y las
acoge.
Al caer en esta tierra
firme y generosa
se engendran versos
alborotados
aquella tarde de Otoño
en el Valle del Elqui.
De Lucila a Gabriela
Mujer de campo,
callada, traviesa
te vas desenredando
entre versos y letras
dando paso a una mujer
alada
de libertad infinita
envuelta en finas cepas.
De Lucila a Gabriela
Se desdoblan tus
versos de cuna
de reina todas las
niñas quisieran
vestirse con rondas
halagüeñas
en ese valle de
cánticos cristalinos
y versos de agua
fresca.
Allá en Montegrande
De Lucila a Gabriela
Voy bajando al huerto
mis dedos tocan
jugando a ondular la tierra
y ya no siento frío
en mis carnes quietas
porque soy parte de
todos los versos
de ese valle, de esa
tierra.
La vida
continúa
Domicilio conocido,
casa deshabitada
murallas raídas,
zapatos gastados
la vida continúa,
rasguñando el aire
envuelta en pañales,
destilando grietas
anudando solsticios
mirando entre nubes
caminos abiertos
tierras desconocidas
traspasan los aires
agrandan los ríos
de estrellas la noche
alumbra el camino
el sol de atrás apura
los bríos.
Libertad
Descubre mujer tu
libertad
Búscala dentro de tu
ser
En los vuelos de tu
enagua
En los pliegues de tu
olán
Está escondida,
callada, ausente.
Descubre mujer tu
libertad
Hurga en tus sentidos,
en tu piel
En tu soledad, no
dejes de buscar
Si la encuentras, no
la dejes escapar.
Mañana no sé
Me amas hoy, mañana no
sé
Esparciré en el prado
Aquellos pasos que
juntos plasmamos
¿Volarán
golondrinas en esas primaveras
acompañadas de nuestro
andar?
Beberemos el vino
cálido
Nuestras manos en
señales se entrelazan
Aunaremos rocíos
germinados de dulzonas palabras
Acunaremos caricias
Pieles suavizantes de
cómplices silencios
Perdidos nuestros ojos
tras el velo de los astros
Que esquivos se
esconden
Seremos parte de un
todo
Y a la vez uno en la
nada
Hoy me amas, mañana no
sé.
Vergüenza
Aquejados gritos se
pierden en el aire
Caminos truncados de
esas almas
Que se diluyen en la
oscuridad
¿Cómo
humanizar lo que está alrededor?
¿Cómo
entender la naturaleza humana?
¿Cómo
detener el tiempo y congelar
las raíces de esas
vidas que hoy
están diseminadas en
el cielo azul?
No hay perdón.
Mi casa
Mi casa no es mi casa
es mi morada
de muros fuertes,
desprovista de alambradas
refugio de esperanzas
en campos libres
tierra fértil de
sueños embrujados
cristales dormidos
esperando despertar
una soleada mañana de
otoño en abril.
Mi casa es esperanza
es arrullo de mañana,
es leche fresca
es pasto verde mojado
de rocío.
Mi casa es mil
ventanas
que se abren cada día
esperando que se cuele
el aire
y la luz entrando en
las soleadas terrazas
canto dentro y fuera
de mi casa
y los trinos se mueven
por las escaleras
y suben por las
ventanas, se posan en los dinteles
y bajan desparramados
por las maderas enjuncadas.
Mi casa hoy es verde,
mañana azul, pasado morada
me reflejo en sus
sillas
me dibujo en su mesa
y soy reina cada
mañana.
Mi casa no es mi casa
es mi morada.
CARLOS MONTENEGRO GONZÁLEZ
Nació
en la ciudad de Los Andes, Chile (1953). Poeta y Profesor de
Educación General Básica. En la actualidad trabaja en la Escuela La
Higuera, Comuna de Santa María, Valparaíso, Chile. En noviembre del
2001 ingresó a la Sociedad de Escritores de Aconcagua. Ha publicado
los poemarios: Poemas del Corazón (Mayo, 2002) y 40 Cartas de Amor (Diciembre,
2002). Ha participado en la XX Feria del Libro de Viña del Mar, en
la V Feria del Libro de Los Andes y en la I Muestra de Libros de
Escritores Sanfelipeños. Ha participado en diversos programas
culturales radiales, Radio Encuentro de San Felipe, Radio Cristal de
San Felipe, Radio Superandina de Los Andes, Radio Trasandina de Los
Andes, Radio América de Quilpué
y Radio Nacional de Costa Rica. Ha realizado
presentaciones de sus libros y lecturas
de sus poemas en Costa Rica y España.
No
hay nada más triste
No hay nada más triste
ni más amargo
que olvidar a alguien
que una vez se amó
tanto.
No hay nada más triste
que te engañen,
y tú no lo sepas,
y si lo sabes
cierres los ojos a la
verdad.
No hay nada más triste
que te ignoren
y quedes solo en un
rincón
apartado del mundo,
que ames y no te
correspondan,
que te olviden.
No hay nada más triste
que el silencio y el
dolor,
no hay nada más amargo
que el desprecio de un
amor.
Mi querida
ladrona
Aún no despierto del
sueño,
fueron tantas cosas
hermosas,
tantas en tan pocos
momentos
que quisiera
guardarlas en mi corazón
y nadie pueda robarlas
porque robaría parte
de mi vida,
porque robaría parte
de mi ser.
Me tienes mareado,
no me encuentro entre
los vivos,
mis sentimientos
vuelan
a otras galaxias,
a otros planetas,
a otras dimensiones.
Me has quitado parte
de vida,
esa vida que amaba y
soñaba,
esa vida que sólo era
mía
y tú,
me la has robado.
Eres tu mi querida
ladrona
quien me ha robado
todo,
me has robado la vida,
has robado mi ser,
has robado mi corazón,
has robado mi amor,
has robado mis sueños,
me has robado el
querer.
Sabes
¿Sabes cuando tu
cuerpo
siente las espinas del
olvido?
¿Sabes tú, cuando tu
cuerpo
está muriendo de amor?
Sabes que es difícil,
borrarte de mi mente.
Sabes que es difícil,
vivir sin ti.
Sabes que es difícil,
naufragar sin destino.
Sabes que es difícil,
amar en soledad.
¿Sabes lo que es
querer ser
un ciclón en tu vida?
¿Sabes lo que es
querer ser
huracán en tus brazos?
¿Sabes lo que es
querer ser
un maremoto en tu
cuerpo?
¿Sabes lo que es
querer ser
un diluvio en tus
pensamientos?
Sabes lo que es vivir
de sueños,
sabes lo que es vivir
de penurias,
sabes lo que es vivir
en soledad.
Sabes cuanto te amo,
sabes cuanto te
quiero,
sabes que sin ti
mi mundo muere en
silencio.
Si o No
Sereno mis
pensamientos
para ver más allá de
mis sentidos,
todo alrededor parece
suspirar
la misma soledad
en que me encuentro.
Vago a través del
tiempo
buscando respuesta a
mis heridas
que dejaron huellas
el resto de mi vida.
De ti me acuerdo,
mi paloma ausente,
me has dejado solo,
perdido en el
firmamento.
Camino sin rumbo, ni
destino
soy una estrella
solitaria
buscando el cometa
que iluminó mi camino,
irradió mi corazón
y con el tiempo
desapareció.
No quiero más
sufrimiento,
no quiero más dolor,
no quiero más
tristezas,
no quiero vivir sin tu
amor.
Mi mundo te está
esperando,
proyectemos nuestras
vidas
el tiempo corre de
prisa
y tú sólo tú decides.
Si quieres seguir
viviendo en soledad,
vive tu soledad;
si quieres seguir
viviendo en el olvido,
vive en tu olvido;
si quieres seguir
viviendo de los recuerdos,
vive con tus
recuerdos;
si quieres vivir la
libertad de los
pensamientos,
si quieres seguir
vivir la libertad del amor,
si quieres vivir la
libertad de tu yo,
vive tus libertades
junto a mí.
Todo
comienza, todo termina
Todo lo que un día
comienza
tiene que terminar,
de la misma manera que
comenzó,
de la misma manera
terminó.
Nada es eternidad,
nada es felicidad.
Una sonrisa,
una lágrima,
un te quiero
un beso
y un adiós.
Luz,
oscuridad,
amor,
odio,
resplandor,
sombra,
vida y muerte.
Lágrimas y llantos,
tristeza y soledad,
nada queda, nada queda
de mi eterna
felicidad.
Te busco en el
silencio,
te busco en la
soledad,
te busco en el
recuerdo,
mi pequeña felicidad.
Miro el cielo,
miro las estrellas,
miro mi mundo,
no queda nada,
nada para recordar,
nada para amar,
nada para soñar.
FRANCISCO VÉJAR
Nació
en Santiago de Chile (1967).
Poeta y escritor chileno. Entre sus libros figuran: Fluvial (1988), Música para
un álbum personal (1992), Continuidad del viaje (Fondart, 1994), A vuelo de
poeta (1996), Canciones Imposibles (Fondart, 1997-1998) y País Insomnio (2000).
Fue becario de la Fundación Pablo Neruda en 1990 y por el Instituto Chileno
Francés de Cultura en
1991. Sus poemas han aparecido en las antologías
Poesía menor/Homenaje a Rimbaud (1992), A Quemarropa/Homenaje a Enrique Lihn
(1993), 26 New Voices Poetry Chile, San Francisco, E.U.A. (1993). Seleccionador
de textos del libro póstumo de Jorge Teillier, titulado “Hotel Nube”, publicado
por Ediciones LAR. Preparó el libro póstumo de Jorge Teillier “En el Mudo
Corazón del Bosque” publicado por el Fondo de Cultura Económica de México y
este obtiene el reconocimiento al mejor libro de poesía editado en 1988, por lo
cual se le otorga el Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Es coautor
del libro Georg Trakl/Homenaje desde Chile, Editorial Universitaria (2002). Su
obra ha sido traducida al inglés, italiano y croata.
Ha colaborado en diversos medios de prensa, entre ellos, los diarios “La
Época” y “El siglo”, así como en las revistas “Pluma y
Pincel” y “Rocinante”. Actualmente se desempeña como
crítico literario del suplemento “Revista
de Libros” de “El Mercurio”.
La
ciudad será otra vez
un
jardín de tulipanes amarillos
a Germán Arestizábal
La ciudad ya no es un
gin con gin
Es un jardín lleno de
tulipanes amarillos
Un sombrero sale
volando
Un zapato reina se
transforma en paloma
"Hoy Jorge Torres
en su casa
Ensaya un vals que
luego será bolero"
Sigo soñando con un
jardín lleno
De tulipanes amarillos
Una locomotora sale
volando de entre las nubes
Polidour ha entrado a
pedalear
En la pista del amor
La ciudad para él se
inunda de paraguas
Camino por la
costanera
Qué ganas de
guarecerme en algún lugar
A escuchar los cuatro
pianos de Errol Garner
Un zapato reina
insiste en transformarse
En paloma para
nosotros
Me voy a la estación
de buses
Me despido de una
embarcación en el Calle-Calle
La ciudad será otra
vez un jardín lleno de
Tulipanes amarillos
Allí
duerme mi padre
Visito el cementerio:
allí duerme mi padre
sobre polvo y más
polvo
donde no hay más que
el silencio sordo de otras voces,
lápidas casi borradas
por las tempestades:
débiles huellas sobre
el mármol.
El viento desordena el
entorno.
Camino sobre pétalos
resecos
que se unen a la
tierra,
sobre pedazos de
labios
que se juntaban para
amarse.
Pero no hay respuesta.
Un día espíritu y
carne
fueron fuertes,
vagaban sin prisa,
releyendo en el aire
las señales de la vida.
Estoy de pie en este
mundo,
mirando como muere la
tarde,
sintiendo la
enarbolada sensación de contener
en un segundo otros
ecos.
Hay pasos que oyen,
hay ojos disueltos que
observan,
también el destello de
la nada.
Allí duerme mi padre,
frió y delicado como
la nieve.
Cita en el Pacífico Sur/1999
Es bello flotar, así flotan los extraños objetos
que amanecen en las playas
y que nadie reconoce.
¿Vienen de algún naufragio?
Y que importa, todos
venimos
de algún naufragio
aunque no lo sepamos.
Rosamel del
Valle
El mar
es nuestro refugio
En días de navegación
por el Pacífico Sur
Ese curioso resplandor
Ha sido la única
piedra filosofal
Que hemos llegado a
poseer
Anoche la vaguada
costera viajó con nosotros
Y todo parecía
detenerse en ese instante
Tan claro como la luz
de la luna
Plateando arena, mar y
muelles
Una extraña ave vino a
morir a nuestros pies
Mas sobrevivimos
burlándonos
De nosotros mismos
Y viendo pájaros
acuáticos
Donde sólo había
silencio
O poniendo libros
sobre mesas
De restaurantes
marítimos
En comunión con los
demás
O con las
discriminaciones silvestres
A que incita el cielo
La brisa del mar
insiste en desordenar el texto
Y repentinamente estas
palabras
Relatan - es su
derecho -
lo que ellas son entre
nosotros
Ha
muerto Joseph Brodsky
Ha muerto Joseph
Brodsky
En nuestro barrio
alguien tocaba
Un anacrónico piano de
cola
Y se encendía la luz
de melodías cansinas
Esos días no entran en
el calendario
Y se mezclan como un
ponche
Suave como el fluir de
nuestra sangre
Pero no sólo ponche
corre por las venas
En la calle las
motocicletas pasan como avispas
Y un adolescente
abandona
Su doble vida para
volver a casa.
Ha muerto Joseph
Brodsky y con él
Parte de las lecturas
Que hacíamos de sus
poemas
En veranos marítimos.
Ya no bastan sol, mar,
ni luna
Y no vale la pena
preguntarnos
Por el valor de la
vida
Sólo queda
vagabundear por calles
Y lugares donde nos
gustaría
Hacer como tú una
antología universal del amor
Para los amantes de
hoteles de paso.
Queremos recordar
estas palabras tuyas:
El día te va
buscando en el armario una camisa
Ojalá llegue pronto
el invierno
Y con la nieve
cubra
Las ciudades los
hombres sobre todo lo verde
Si de noche veo una
estrella en el techo
Ella - según las
leyes de combustión -
Me resbala por la
mejilla hasta la almohada
Sin darme tiempo a
pensar un deseo.
Habitar un país
como tus ojos
Quiero vivir en un
país como tus ojos
más nítido que las
horas que el tiempo deshecha,
más lúcido y real.
Quiero habitar un país
como tus ojos;
tu piel navegando en
mi piel,
las coincidencias, la
respiración,
las horas que sin
saberlo se unen,
un bolero y el abrir y
cerrar de puertas,
sabiendo que nuestro
tema sigue siendo el viento.
Más el lenguaje no
basta,
ni el fragmento del
sol
que guardabas en tu
cuerpo para entregármelo
tras un ir y venir
poblado de voces.
Desde las enrarecidas
calles me haces señas
para que no ande a
tientas,
ciego, borracho o como
yo.
El aire de la mañana
se suspende allá afuera.
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