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Con su
primera novela Correo electrónico para
amantes, la méxico americana Beatríz
Salcedo-Strumpf irrumpe en el panorama de la escritura
femenina latinoamericana con un tema novedoso: la comunicación
amorosa por e-mail.
La inmediatez del fenómeno establece ciertos retos para la novel
escritora que no cuenta con modelos literarios sobre el tópico.
Otra cosa sería escribir sobre amores contrariados o el incesto
donde siempre se puede recurrir a Shakespeare o de Sófocles.
No obstante, si una se plantea la pregunta de qué es lo singular de la
comunicación amorosa cuando ésta se realiza por e-mail, tendremos
que respondernos regresando a otro clásico: Sthendal, y recordando
que en Del amor dejó
dicho que el amor es un acto de "cristalización", una
creación del amado/a. ¿Acaso no es ésto lo que ocurre en el fugaz
arco electrónico cuando dos sujetos, presumiblemente solitarios o
desilusionados, encuentran la posibilidad de construir un puente de
palabras hacia otro ser humano? Lo más común es que en una relación
que se da inicio, ninguna de las dos partes resista a la tentación
de mostrar su mejor rostro, ese yo que queremos ser o que pensamos
somos. Y lo más probable es que el interlocutor decida percibir lo
que le dicta su deseo desde el otro lado de la línea. Dicho esto,
cada lector sacará su conclusión sobre los peligros que encierra
esta aventura de la palabra, el ego, y la tramposa soledad.
Veamos ahora como construye su argumento Salcedo. Narrada en primera
persona, la novela da la voz y el protagonismo a una mujer madura,
latina, casada, que enseña en una universidad del norte del país. Mila tiene un affaire con Antonio, novio de
juventud, escritor y profesor que vive en el lejano y ardiente México
y con quien se reencuentra en una conferencia de trabajo.
Luego de compartir un momento amoroso ambos regresan a sus rutinas.
Pero ella ha quedado transformada por el sabor de la aventura. Ni
corta ni perezoza se sienta delante de la computadora y escribe el
primer e-mail para contarle que feliz se siente a su amante virtual.
Desde México también llegarán correos de respuesta, y el
intercambio que sigue, será pretexto de la ficción
para mostrarnos las diferentes retóricas del enamoramiento
del hombre y de la mujer.
Mientras ella se deja llevar por los sueños, interpreta minuciosamente
las supuestas claves de los mensajes de él,
aprovecha la oportunidad para la introspección y hasta le
comenta lo que hace cada día de comida; él le informa de su
trabajo y de sus libros, no pierde oportunidad de establecer sus
criterios sobre la inexistencia de una literatura de mujeres o
simplemente recrea literariamente la imagen que tiene de sí mismo.
Casi al final, la novela da un rápido giro y pasa a los nuevos
reencuentros. Antonio conoce a la mejor amiga de Mila, se hacen
amantes, y en medio de un turbulento romance ambos encuentran la
muerte en un accidente automovilístico. Por su parte Mila, decide
divorciarse y reorganizar su vida de modo más aunténtico. Si bien
el desenlace se acelera atropelladamente, lo sucedido se sostiene en
las caracterizaciones que habíamos vislumbrado desde las
comunicaciones electrónicas. Un argumento ameno que permitirá al
lector una lectura refrescante y una reflexión sobre un tema de
nuestros tiempos.
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