Miami
Estados Unidos
Año II Nº 9/10

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesores de Arte

Carlos Quevedo
Mauricio Saldarriaga

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

 

JUAN DE DIOS GARCÍA

Nació en Cartagena, España (1975). Poeta y crítico de arte. Es Licenciado en Filología Hispánica por  la Universidad de Murcia. Trabajó en una tesina sobre teatro titulada "Alejandro Casona y la muerte: estudio de “La dama del alba”.   Ha pronunciado conferencias universitarias en Toledo, Murcia y Cartagena, tales como: "Horacio Quiroga, un vampiro existencial en la selva de Misiones", "Lezama Lima, la pluma gastrocéfala", "Rubén Darío y la metáfora cotidiana", "La íntima música de Borges", "La cultura del blues y del jazz en García Lorca",... 1er Premio de Poesía "Monroy".  Director de la revista literaria electrónica "El coloquio de los perros".   Publicaciones y colaboraciones en revistas como "Oh, Poetry", "La tertulia", "La casa subterránea", "La galera", "Cuaderno de Bitácora", "El ciruja", "La sierpe y el laúd",...   Crítico musical y teatral del diario "El Faro de Cartagena". Doctorando que prepara una futura tesis sobre las relaciones entre el jazz y la literatura de Cortázar.



LA HIERBA

Sabes tanto como yo: nada.
A menudo tampoco quieres saber.
No hay necesidad. Hay sólo cansancio.
Tus hombros se han encogido tantas veces.
Ya has tragado mucha saliva amarga y sucia,
has regalado eso, el alma, a los otros, a los tuyos,
y te has secado.
De nuevo has sentido el sarpullido de la derrota.
Pero ahora hazme caso, escucha:
comparte conmigo, con nosotros,
este derribo, extraña gloria.
Si estás cerca, mira mi rostro de frente,
dime qué adivinas en él.
Y si estás en la distancia, imagínalo,
piensa en todos nosotros, hombres como tú,
perros que se saben maltratados.
Camina, ladra, escupe y ama,
pero no siegues tu pecho.
Por favor, busca cobijo entre los que arrastramos
la duda que nos vacía los ojos.
Deja que crezca también la mala hierba
y el campo sea, al menos, verdadero.


RINCONES

Escucho el cante
recio y firme
de Manuel Torre,
siempre por los rincones.
En el salón
la tarde me sobresalta.
Mi mirada,
que acaricia los anaqueles,
tropieza
con algunas fotografías
antiguas,
tranquilas,
antiguas.
Son el reflejo de costumbres perdidas,
antepasados indefensos
que me gritan con la boca cerrada,
hieráticos en los trabajos del puerto.
Reclaman la fábula del recuerdo,
que yo debo aceptar.
Por unos instantes
les acompaño en el tiempo.
Gozamos
muchos abrazos
de la lágrima a los viejos cristales.
Ellos viven en mí,
y yo en ellos.

Nos despedimos por los rincones.

Uno nunca olvida esta tragedia,
la que ya lloramos desde niños,
la que nos hace dejar de serlos:
pronto,
los que me sucedan
habrán de encontrarse
con mi rostro,
suplicante,
tras el cristal de otra fotografía.
En este salón,
tal vez.

 
ESCUCHANDO CANTAR
EN LA ALHAMBRA
                                                                                         

A Curro Piñana

Desde el lugar en que ahora me encuentro
imagino, otra vez, a la muerte
más paciente conmigo, como inerte
ante tanta belleza, ya en el centro
de la belleza. Palacio adentro,
escuchando tu latido, sin verte,
cerrados los ojos para quererte
tan viva. Y me decido, y exploro. Entro
yo en tu gran jardín, entro en tu castillo,
donde, en la noche, se siente una noria
de luz que tiñe el agua de las fuentes.
Con la música consigo la gloria.
                             Alhambra, legado que nunca mientes.
                             Eres sólido aliento de castillo.

 

EN EL LAGO LEMÁN

(Ginebra, Suiza, 1986)

Sueño en el tiempo,
cerca de tu último recuerdo.
Sueño
que desgajo
con violencia
páginas de un libro,
y que echo al río,
ya pálido,
la fruta del saber.
Sueño cómo se humedecen y dispersan
sin cauce
las voces de otros mundos,
cómo se desvanecen en el aire,

cómo, al fin, se ahogan,

mueren.

No sueño palabras, sólo agua. 
 


EMILIO J. LÓPEZ

Nació en Madrid, España (1959). Poeta, periodista, músico y compositor. Licenciado en Ciencias de la Información, rama de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido guionista de televisión (TVE-1 Y TELECINCO)  y articulista para la Voz de Galicia. Especializado en temas de gastronomía, enólogo por la Escuela de Técnicas del vino y de la vid, ha publicado en revistas especializadas. Director y propietario del restaurante Botín en Madrid (el más antiguo del mundo de acuerdo al libro de records de Guinness y lugar de reunión de grandes intelectuales a lo largo de su historia como Benito Pérez Galdós, Juan Ramón Jiménez y otros contemporáneos), así como en Miami. Ha grabado seis discos como líder de una de las bandas de pop-rock más emblemáticas españolas, Los Elegantes.



A TOLOUSE-LATREC,

                    que amó a la gente golpeada y endurecida.

Mira bien con tus ojos
esta tierra baldía
donde habita el olvido.
Una luna de escombros.
Sobre hojas caídas,
un cielo amarillo
inmóvil. El camino
mide distancias y horas
pasadas. Sin auroras,
crece la flor más bella
y rendida. Esta tierra,
sin consuelo y muda,
la conozco... En ella
crece la flor más pura.


BARCELONA

A últimos de septiembre, buscando ya la caricia tibia
del interior y del humo de los cigarrillos, me metí
en aquel bar.
La publicidad de nuestro concierto en “El
Necronomición”, una sala oscura y bituminosa cerca
del puerto, había congregado poca gente: “escaso
público, pero entregado”- acostumbraba a decir la
Prensa-.
Después, en el hotel, aún con el chasquido metálico
de “los platos” dentro de la cabeza, me dí una ducha
rápida y decidí echar un trago fuera, en algún garito
próximo al hotel.
Al final de las Ramblas estaba el Sonny’s. Con
indiferencia por los rostros, y con esa ausencia
permanente de proyectos, (que se nos ha concedido
únicamente a los vagos y a los fatalistas) me deslicé
en el interior.
Mi memoria, como una vieja mecedora reincidente y
fastidiosa, se entretenía rebuscando
correspondencias entre la estantería repleta de

brillantes botellas y el final del verano.
Lo pedí muy seco y sin hielo, con avidez de whisky

en los labios impregnados de mar frío...

 
DECLARACIÓN DE OFICIO

Mi opinión del oficio es bien corriente:
un poema, de todos los engaños,
es, todavía, el que menos miente.

En arte profeso el rito druídico
de poner en la seriedad monótona
el ajenjo mundano de lo cínico;
y aunque otros, los que ascienden al Parnaso,
digan alto: ¡alas, numen y belleza!,
yo recelo, ya digo, de Pegaso
y de sus coces. Prefiero el prejuicio
de la experiencia viva y compartida
antes que la forma vuelta artificio.

Cuelga un poema como ropa inútil.
(Un puñado de viejas consonantes
rumía algún recuerdo lírico y fútil.)

Noctámbulo aficionado a Selene
- cuando todo es turbio y vago y canalla,
y amar sus guantes negros nos conviene -,
del amor sólo sé que es insoluble
enigma, que es media nada el hastío
y el tiempo pasado un huésped voluble.

Era entonces la vida de frontera:
los alcoholes cárdenos y violentos,
las resacas con temblor de tetera...

(Queda al alba, dios azteca sañudo,
un olor frío a tabaco en la ropa,
como el de un cadáver flaco y greñudo)  

Decadente, me gustan los cuplés

más rotundos, como el Eclesiastés.

  

EL INSTINTO EN POLÍTICA

Hay que pensar en los crustáceos, en los distintos
crustáceos que, en momentos de peligro, se quedan
inmóviles, con ese algo de maniquí articulado que
tienen los antrópodos con la cabeza pegada al tórax.
Defensivos y audaces, se confunden con el color y el
aspecto de las rocas aprovechando la confusión
marina; y se ponen piedras encima para pasar
inadvertidos, como si pertenecieran al reino mineral.
Allí, permanecen cubiertos bajo el palio de trilitos y
dólmenes en equilibrio, y disfrutan la complicación
de una casa extraña y subitánea. El alto lirismo de
este Zigurat protector influye en la experiencia de
los crustáceos y tiene el don de volvernos singular y
extraordinaria su respiración branquial.
Entrar en el zigurat submarino es como entrar en el
Estado totalitario. No es nada extranjero; es el
antiguo Estado Unitario, la Monarquía Católica de
las Pinzas, cuando crustáceo y zigurat formaron un

solo concepto moral. En la gusanera marina las
fauces hambrientas de lucrones y embaucadores les
envidian su caparazón calcáreo: admirable gabán
que huele a todas las épocas de la vida y que les
permite no ser nunca ellos mismos.
Nacieron útiles tribunos cefalotorácicos, capaces de
situarse en tesis de embestida o de sumisión con
igual facilidad, y así, eludir el azar sorpresivo y los
altibajos que prepara la existencia. Algunos
gobernantes que no tienen cultura, ni capacidad, ni
esfuerzo de ideas, poseen instinto para perdurar y
conservarse como estos artrópodos. Al fin de

cuentas, el instinto en política es un postulado, y

como tal, indemostrable.

 

 



OSCAR SIPÁN SANZ

Nació en Huesca, España (1974). Poeta y narrador. Tiene dos libros publicados: Rompiendo corazones con los dientes, Editorial Edisena (Valencia, 1998) y Desde Aquí, Editorial Prames (Zaragoza, 1999). También ha participado en las siguientes publicaciones: Revista “Turia” No 51-52:Publicación en el taller de creación, Revista “Texturas” de Vitoria, Revista “La Venencia” de Madrid, Hojas Literarias, Hojas Iconoclastas, El Vendedor de Paparrayos de Barcelona, La más bella de Arganda, La vieja factoría de Alicante, Mono Gráfico de Burgos, Hielo Negro de Elda, Literbasura de Getafe, Annabel Lee de Sabadell, Vinalia Trippers de León, Atrocity Exhibition de Badalona, Heraldo de Aragón, Otras Formas, El Pez que todo lo ve, Etcétera y Zona de Obras de Zaragoza. Ha sido premiado en las siguientes categorías y convocatorias: Accésit Premio Letras Jóvenes (Gobierno de Aragón, 1995), Primer Premio, Certamen Nacional de la Universidad de Alicante de Narrativa Breve (1996), Primer Premio del Concurso de Cuentos “Viello Sobrarbe”, Ainsa, Huesca (1997), Primer Premio, Certamen de Novela Corta “Tomás Seral y Casas”, (Ayuntamiento de Alagón, Zaragoza, 1998), Primer Premio, Certamen Nacional de Novela “Odaluna” (Ayuntamiento de Albacete, 1998), Primer Premio, Certamen Nacional de Relato “Ciudad de Cabra” (Córdoba, 1999), y el Primer Premio, Concurso de Relatos Cortos “Tomás Seral y Casas”, Ayuntamiento de Alagón (Zaragoza, 1999, 2000), entre otros.



JESUCRISTO POSANDO EN LEOTARDOS

Para muchos soy la conciencia
de un pueblo enfermo,
de un pueblo que besa y no siente,
que mira y no parece ver nada.
Soy la enfermedad que pudre
la carne y la piedra,
el alma de los mil veces
prostituidos,
el fuego fatuo que señala
la tumba del asesino.
Soy el Dios de los subversivos,
el Apóstol de la delincuencia,
el Profeta que anunciará la
destrucción;
Jesucristo posando en leotardos
para Vogue.
Soy el terrorista del bienestar
y del consumo,
el odio de los sin hogar,
la luz de los invidentes,
la bala perdida que matará
a tu esposa.
Soy tan frágil que ya estoy roto.
Puedes llamarme vagabundo.

TRISTEZA

Nunca vi algo tan triste
como un payaso borracho
diciendo obscenidades
a los niños.
Nunca soñé algo tan sucio
como mis labios besando
una bandera.
Nunca me sentí realmente solo
hasta que tu cuerpo no se
instaló en otra cama.

EL BASURERO DEL CIELO

Nadie te recordará
cuando te encuentres tirado
en el basurero del cielo.
Los sueños son estrangulados
por la vida.
La vida es una puta
con dolor de muelas.
Las moscas te adoran
porque eres como ellas.
Una mierda con alas,
con antenas
y con unos ojos azules
vacíos.
Tan vacíos
que están llenos de nada.
Nada que valga una sola
lágrima.

AGONÍA

Morirte en la noche
de un sucio hospital
cristiano
entubado hasta la polla
tragando partículas
de dolor en una habitación
encalada
solo en compañía
agonizante como cualquier
civilización
con los ojos inertes
desgarrados
buscando otra vida
sin cruentos amaneceres
solitarios
sintiendo la mierda
en la desgastada costura
de un pijama azul claro
de la seguridad social
el último estertor
de tu agonía
la pose de la muerte
ritual
me muero sin saber
por qué
nací sabio y ahora
soy ignorante
otra vez de vuelta
a la rueda
otra vez en el
camino.