Miami
Estados Unidos
Año II Nº 9/10

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesores de Arte

Carlos Quevedo
Mauricio Saldarriaga

 

[FrontPage Save Results Component]

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

 

______________________________________________________

GUILLERMO GÓMEZ BRENES

 

Nació en el puerto de Corinto, Nicaragua (1930). Poeta y Abogado. Ha sido juez de Distrito en Chinandega, Director de la Cámara de Comercio, así como Notario del Banco Nicaragüense y Magistrado Presidente de la Corte de Apelaciones de Matagalpa. Sus obras publicadas son: Vuelos Primaverales; Documentos Antihistóricos sobre Corinto y El Ralejo; Mi Azarías H. Pallais, en Ochenta Sonetos; Poemas de Mar y Amor; Tras las Huellas de la madre de Rubén Darío, Doña Rosa Sarmiento Alemán; Matagalpa la Bella; Fábula del Águila y los Osos; Blasón 2000. Recibió la condecoración “Rosa Sarmiento” del municipio de Chinandega y fue nombrado “Notable de Chinandega”, Año 2000 por un Comité Nacional. Reside actualmente en Miami Beach.

___________________________________________
CANTEMOS A LA UVA

Cantemos a la uva porque tiene
en sus carnes azúcares divinos
que puso Dios, puesto que de Él proviene,
para endulzarnos todos los caminos.

Bendigámosla siempre, pues contiene
en su dulce y sensual gajo de trinos
toda la maravilla que mantiene
alegre al mundo con sus frescos vinos.

Rocía pues, con vino amable cena,
y comparte al amor de tu alacena
alegría y calor con tus hermanos.

No temas si el buen vino se termina.
si está invitado Cristo Él determina
hacerte un mejor vino con sus manos.



EL NIÑO Y EL CABALLO

Al tocar el caballo, se le abrió todo un mundo.
El caballo era flor y viento suave.
El niño se hizo luz, y el universo
se balanceaba al alcance de su mano.

Había en su sonrisa todo un cielo
descendiendo hasta el alma de la tierra.
En sus ojos la música era dulce.
El viento olía a flores y a frenos.

El niño en el caballo iba en el viento,
subiendo por caminos de manzanas
que el sol con sus sonrisas le iba abriendo.

Palafrenero dulce y delicado
era el viento. Era flor el caballo.
Una luna era el niño y luz aérea.



PUENTE

¡Cómo llegar a tu alma sin un puente
de aéreas alas para tal altura!
Pájaro que llevara sabiamente
mis pedazos de fuego a tu alma oscura.

¡Cómo darte mi sangre incandescente
que es un infierno casi de locura,
si estrecho no hay, ni paso que alimente
mis pies desnudos sin arquitectura!

No lloraré jamás tal coyuntura,
aunque la fuerza de mi sangre aliente
tristeza grande de esa desventura.

Si muriese mi amor tan fácilmente,
estaría empinado inútilmente
queriéndome alcanzar en tu estatura.



NI TU ME DEBES NI TE DEBO NADA

Ni tú me debes ni te debo nada.
Un río fuimos. Un espejo franco.
Los dos bebimos de las aguas claras;
asomamos los dos al vidrio manso.

El mismo beso nos quemó en los labios,
con el mismo carbón prendido en llama.
Las mismas ilusiones se nos fueron
cuando cantar no quiso más el alma.

Fuimos río y espejo, fuimos besos,
y cantamos con hojas y con alas
canciones de alegría en los espejos.

Hoy tenemos a mano cuentas claras
que urdieron en silencio nuestros dedos.
Ni tú me debes ni te debo nada.

________________________________________________

ORLANDO TIJERINO

Nació en Managua, Nicaragua (1930). Poeta, Profesor y Doctor en Medicina y Cirugía. Fue docente en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma de Nicaragua por muchos años. Ha alternado la práctica de la Medicina con la Poesía. Ha publicado los libros de poesía: Poemas (Madrid, 1962) y Lira Familiar (Managua, 1992). Sus poemas han aparecido en periódicos, revistas y diversas antologías en España, Estados Unidos y Nicaragua. Reside en los Estados Unidos desde 1981.

____________________________________________

POEMA DE LA DISTANCIA ANIQUILADA

Extiende tú la mano
y mira como alcanzas la mía en la distancia;
si pareciera casi
que un volcán de kilómetros, en erupción fantástica,
se transformara en nube de cenizas,
se convirtiera en nada.
Tan cerca estás... tan lejos,
que casi siento encima tu fragancia;
que casi tacto el viento que surgía
de tus manos abiertas, como pampas!

Vuelve tus ojos como quien no quiere
y encontrarás los míos en cada madrugada;
en el temblor que deja el horizonte
con cada sol que se alza;
en cada nubarrón que trasnochó en la selva
y llevó apenas una gota de agua
hasta la cara misma de la tierra
donde dejé una lágrima...
quizá dirás entonces
que amaneció llorando la tierra abandonada!

Lanza un grito hacia el cielo
y espera... La lejana
oquedad del abismo
le hará nacer un eco a tu llamada,
multiplicada en el vacío inmenso
que habita en mi garganta...
No será más el eco de tu grito
sino el alma del eco del grito de mi alma!

Ya ves, estamos lejos... Estamos cerca... Estamos juntos...
¡En medio de una enorme distancia aniquilada!


LA MUERTE DEL MAESTRO

Cruzaste los dinteles de las brumas
tras el recuerdo, infatigable y franco;
iba tu alma ataviada con el blanco
vestido matinal de las espumas.

Has muerto... y el silencio que negabas
crece tras tu palabra soberana;
el aula se ha asomado a la ventana
cuando sintió en su seno que tardabas.

¡Ya siempre tardarás! Sonó la hora
que quedará temblando desde ahora
en tu reloj... ¡La hora de jamás!

Adiós... Hasta el recuerdo, peregrino.
¡Quiera Dios que no pierdas el camino
del azul, tu que siempre tardarás!



NIÑA RECIÉN NACIDA

Niña recién nacida: de ti depende el mundo
aún cuando estés así, casi untada en la cuna
y hundida en la ignorancia de ese sopor profundo.
¡De ti depende el mundo, corpúsculo de luna!

Metida entre las sábanas eres casi invisible
y no presientes nada; no comprendes del todo
lo que ya representas con nacer... La invencible
marejada futura nace siempre a tu modo.

Hoy no comprendes nada, niña recién nacida;
pero mañana... un día... por los caminos yertos
que nosotros dejemos, comprenderás la vida
con todo un mundo en cierne para poblar desiertos...

A tu lado parece que se ahogaran los gritos
y llegaran, afónicos, los silencios distantes...
Eres  como una urna de sueños infinitos
que hicieran, con sus alas, las estrellas errantes.

¡Y no comprendes nada! Tal silencio te envuelve
que no comprendes nada... Te diré: Tú, dormida,
eres ni más ni menos la humanidad que vuelve,
en una de sus vueltas, a recobrar la vida,
¡Niña recién nacida!



VELERO

Por un camino así, raudo velero,
se fue mi corazón; casi tenía
cuando partió, color de lejanía
perdida en nebuloso ventisquero.

Rumor pluvial sobre el nivel lacustre
se oyó al zarpar, y de la vela arriba
surgió de pronto el pabellón ilustre:
un solitario grito a la deriva.

Viaje feliz el tiempo te depare...
No te detenga el mar de la distancia...
Nada te arredre ya, nada te pare...
Vé tu adelante, amigo de la infancia...

  Pueda decir, si en la esperanza muero:
-¡Sé que llegaste, corazón viajero!-

___________________________________________