Miami
Estados Unidos
Año II

 Nº 11/12

Escríbanos   

 

 

Publicado por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesores de Arte

Carlos Quevedo
Maurico Saldarriaga

 

 

POETAS SUDAMERICANOS

 

ARGENTINA

 

 

Victor Marcelo Clementi


Nació en Buenos Aires, Argentina (1957). Radica en la ciudad de Mar del Plata desde 1970. Poeta, dramaturgo y periodista. Ha publicado los siguientes libros: Grises, poemas, 1980; Poemas, 1983; Sens, poemas, 1985; Fugas, poemas, 1986; Dioses sin leyenda, poemas, 1988; Gambeta, narrativa, 1990; Demasiadas palabras, poemas, 1992; Ausencia peligrosa, poemas, 1993; Simetría, poemas y narrativa, 1995; Tributo a lo inasible, poemas, 1999. Ha sido redactor de la revista “El Mirador” (1993) y director de la revista “La Cocuzza” (1998-1999). También ha colaborado en las revistas “El Unicornio” (1992) y “La Maga” (1998). Su obra de teatro Gambeta fue estrenada por el grupo “La Granada” en 1991. Cocktail de Sensaciones, un musical, con textos e idea del autor fue presentada en Buenos Aires en 1994.


 

 

El jardín de los mutantes

Absolutamente nada
a disposición del camino
indefenso frente a las figuras
que desafían ilusiones en mi mente
corporizan y ya no desvanecen.

Sin destino
alucinar en la absoluta nada
las leyes del universo.

Yo que nací sin mundo
¿quién construyó espejos deformes?
ahora sufro el desamparo
medular de las estaciones.

Ahora en los pórticos de Sodoma
el sexo entre fronteras
fuma mis latidos.

Mientras duren obstáculos
me armaré con procederes
para consultarle al silencio
¿cuál es mi naturaleza?

Mi mente es un espejo
que refleja nada.


Entonces sin nombre

Es humano emular una intención perfecta,
orar al principio de todas las ecuaciones,
abstraer.

En el sonido que nos presta el tiempo
un duelo de pájaros
supone una muerte perezosa.
La sangre de la tierra
olfatea con jactancia infinita.

La naturaleza es el arte más violento,
agita los confines de una garra
para saciar el anonimato de la creación.

Es injusto someterse a una opinión apasionada
(la mía, por ejemplo)
la espada sonríe
y otra intuición resume lo ambiguo.

   

 

Nudo de Hierba

Un abrazo líquido
percibe cada gota de mi materia,
acude como el tiempo
en un breve capullo.

El tiempo es líquido.
Lo que no está oculto
jamás puede descubrirse.

Menos aún definido,
si hay verdades paralelas
lo igual cancela, es nada.

Aunque rompa mis palabras,
todo cuanto pienso y escribo
descansa en la memoria del universo.

 

 

Como todo mortal

 

Como todo mortal
me seducen los postulados de lo incomprensible;
soy un amante indisciplinado de la sabiduría.
Un boceto de dios inacabado.

Las palabras no me deslumbran,
pero las necesito:
es lo único que merezco ser.
Yo soy la raza.

Como todo mortal padezco desquicios,
ostento arbitrariedades
y la excusa que me consuela
es perseverar en la ignorancia.

Como todo mortal
relleno huecos con nuevas ausencias;
ya he nacido
¿para qué deprimirme otra vez?

 

 

Renuente

 

Lo inconsciente es la fuerza primordial
para que todo gire. Es el espíritu.

La Tierra siempre enseña lo esencial,
el Hombre sólo admite lo transitorio,
Sin embargo no existe conflicto.

Estoy a salvo de toda circunstancia,
pero no puedo salir de este sueño.
Será un boleto equivocado, uno más.

No es necesario lo que pienso,
es ahora desentenderme
y hallar el sol en las ranuras.

Buscar la Verdad en el movimiento
es igual a no quitar la mirada de un charco.
Hay dosis de sabiduría en la basura
y dioses que merodean bajo el instinto.

La muerte sustenta la evolución,
es la materia del Absoluto.
Siempre estaré a salvo,
soy recurrente.

   

                 
 

 


CHILE

 

 

Ulises Varsovia


Nació en Valparaíso, Chile. Poeta y profesor de español en la Universidad de St. Gallen, Suiza. Su poesía ha sido publicada en más de 40 revistas de literatura de España, Latinoamérica, Francia, E.U.A. y Canadá. Ha publicado, además: "Der Herbst in St. Gallen", en versión bilingüe; "Tus náufragos, Chile", "Abasalena", "Capitanía del Viento", "Canciones de Otoño", "El Transeúnte de Barcelona", "Alianza" (1977), "Domicilios I", "Cólera de amar" (1977), "Cítara", "Madre oceánica", "Lumbre" y "Centinela", "Cuando las blancas alas de la muerte", "Máscaras y Rostros", "Aguas tumultuosas" (1976), "La Catedral de San Gall", "Aguas y Naufragios", y "Jinetes nocturnos" (1974). Tiene varios títulos inéditos, entre ellos, Libro de amor en invierno: Colección de poemas escritos en el invierno 1995/1996, con excepción de un par aparecidos en revistas de literatura.


 

 

El fantasma de Isla Negra
 

En Isla Negra el mar,
su embate de espuma rizada,
su reclamo en olas, sus gritos,
su vaho salobre arrojado
contra un puñado de casas calladas,
silenciosas como muertas.  

Nadie por las calles solas,
por las calles que el mar fragoroso
llena de húmedos ruidos,
sepulta con su peso insostenible,
hace retumbar con su estallido.  

Pueblo litoral, mágico poblado
donde tus náufragos, Chile,
tus hijos ciegos en el exilio,
donde los sueños de tus poetas
desvarían tactando el vacío,
como sonámbulos de otro mundo.  

¿De dónde viene la voz,
de dónde la lluvia del sur
que canta aquí su quejumbre,
su atroz poesía de sueños muertos?        

No sólo el mar sus sonidos,
no sólo el trueno quebrado
de sus olas desbordadas:
¿de dónde la voz, madre,
delgada patria, de dónde
la lluvia austral, su gorjeo,
su reclamo gutural insistiendo?

No mientan las calles solas,
no mienta el mar con sus ruidos,     
no mientan las casas dormidas:
una voz espesa canta,
una voz de violas rotas,
la lluvia del sur aquí anclada.

  

 

Memoria tribal

 

A tientas por la memoria tribal,                                         
a tientas por el difuso ramaje                                                 
de tu árbol testamentario,                                                
y pánico en el corazón.                                                         

Pánico en las brumosas raíces
sumergidas en tiempos ácronos,                                     
sumergidas en lenguas bárbaras,                                    
en latitudes que largos viajes,                                        
que meridianos exhaustos, que climas                                  
de atroz nomenclatura en el rudo                                   
diagrama de vientos oceánicos.                                                                                       

Rastreándote en la genealogía
de un animal contra la luz clavado,                                     
olfateando los pasos primeros                                              
de aquellos que en la maternidad                                 
agudos gritos de bípedo opreso
en el capullo de áspero lumen.                                                                                      

¿De cuánta sangre impura, transeúnte,                       
de cuánto hábito desnudo,                                              
de cuáles divinidades agrarias,                                               
de qué impenetrable follaje? 

¿De dónde tu atroz desarraigo
inscrito en los vientos planetarios,
en el agua nómade diasporada ?

Por la memoria tribal gritando
nombres apocalípticos hundidos
en la bruma de tiempos ágrafos,
de tiempos ácronos, de tiempos
sin cómputo en la astronomía
de esferas girando en la eternidad.

A tientas por el follaje en brumas
de un árbol de genes conmocionados,
de un árbol de errantes raíces
disperso en los vientos planetarios,
y pánico en el corazón.

 

  

Latitud boreal

 

Tú a tu latitud boreal,
tú a tu latitud boreal
y a sus estrellas frías
clavadas en la otra orilla.
Yo al oceánico mar.

Yo al oceánico mar
y a sus doncellas tristes
llorando en los arrecifes,
gritando mi nombre de sal.
Tú a las cordilleras grises.

Tú a las cordilleras grises,
a los bosques verdecidos
de recia nieve y granizo,
de climas inconmovibles.
Yo a la orilla del latido.

Yo a la orilla del latido
aumentando en la pleamar,
sonando su voz maternal
nombrándome entre sus hijos.
Tú a tu latitud boreal.

  

 

Igual                                            

 

Igual si la duración                                     
del circuito del agua                                     
por los pliegues de la atmósfera,              
igual si la caligrafía                                    
de los destinos terrestres                                   
en el sueño deshojado,

igual, igual, hermanos,                                  
igual, habitantes insomnes                         
de oráculos y alfabetos,                                   
igual si la trepidación                                 
de la mano en la hora crucial,
de la voluntad capitular                                     
y sus ruedas chirriantes,                                 

igual, igual si acólitos                                      
de Dios o del demonio,                                    
de las musas o de la muerte:

el mismo pan ácimo,                              
el mismo trago de hiel,                              
la misma desbandada                                
de plumas negras huyendo,                          
el mismo coro de ánimas
luctuosas desgañitándose
a la hora de la verdad.  

Ojo cósmico de luz genital:
en tu infalible clarividencia,
en tu monarquía de juez final,
nuestros trémulos destinos
en tu balanza sin prez ni perdón.

E igual si los alfabetos
un veredicto jocundo
de esfigie y laurel laudatorio,
igual si el circuito del agua
paralelo a tu sino astral
en las efemérides terrestres.  

 

 

 

 

 

COLOMBIA
 

 

Fernando Escobar Giraldo


Nació en Caldas, Colombia. Abogado, escritor y periodista, radicado desde hace 19 años en los Estados Unidos. Fue director del periódico La Aurora en Dallas, Texas, y de la revista bilingüe Puntos, en la misma ciudad. En Miami, donde radica desde 1989, fue director de noticias de Radio Klaridad, Radio Caracol y RCN, las más grandes empresas colombianas que se han extendido al estado de la Florida. Actualmente es uno de los redactores a cargo del noticiero nacional de la cadena de televisión en español UNIVISIÓN, la más grande del mundo en nuestro idioma, así como de la sección SU CONSEJERO en WWW.UNIVISION.COM. También colabora para varias publicaciones en español y es autor de varias obras dedicadas a orientar a los latinos sobre como vivir mejor, en todos los campos en la nación norteamericana. Entre sus libros se destaca: Oportunidades para los Hispanos en Estados Unidos.


 

 

La lámpara
 
Estática, inerte, silenciosa;
reflejo en las tinieblas,
bondadosa servidora de mis ojos.
Esa eres tu.
Eres vida sin vida,
eres luz, energía, calor.

Te apagas para el desborde de pasiones
y te enciendes para el confort.

Te han hecho bella y fea,
clara y oscura,
con tela, madera, metal.

Eres cómplice de sonámbulos lectores,
de amantes al ritmo de la noche,
de fugaces escapadas clandestinas,
de murmullos, chistes, chismes y
volátiles cantares y poemas.

Eres guía y brillo ... eres paz.

Eres servil,
te enciendes y te apagas,
y te vuelves a encender ...
cuando a mi me da la gana.

 

 

Guerrillero
(Poema costumbrista)

¡Que mal nací, vos!
Claro que tierno y llorón,
y mimado, chupa dedos,
mocoso, juguetón, solitario.
Mi madre fue valiente,
nunca ... nunca se dolió
de su engendro.
Soltaba el canasto,
con los granos rojos
arrancados del cafetal,
para darme teta
y cantarme el arru-rru,
y mostrarme el campo.
Ella gritaba por mi,
soñaba con su dotor
pa' curar montañeros.
La mataron por la espalda.
Y el soldao asesino
salió en el periódico ...
condecorao por defender a la patria.

        ***
¿De papá? ... no se, vos.
Solamente el patrón
me llamaba mijo.
Y me regaló triciclo,
y una corbata blanca
pa' la primera comunión.
Me dio clases con
pala, hazadón y machete;
me calentaba las nalgas
porque mataba gallinas
con mi cauchera.
¡Qué tiempos, vos!
Gracias al patrón
conocí el pueblo
y al padrecito Matías
que me regalaba dulces,
me enseñó a rezar
y a cantar villancicos
y a tocar la guitarra.
Y ... ya ni me acuerdo.

        ***
La escuela, vos,
eso si que no,
no se hizo pa' mi.
El maestro Bedoya
era un bruto ... un tirano.
Me obligaba a cantar el
himno nacional,
que según mi comandante,
es una farsa.
Lo poquito que se de marsismo,
lo aprendí aquí,
con mi comandante.
El si sabe enseñar,
él si que es bueno;
él si sabe de amores,
me asignó a la Mercedes
por compañera.
Y sabe del socialismo,
y de dotrinas;
de dale en la mula
al gobierno;
de enseñale a los ricos
que el pan se parte
pa' todos.
El me enseñó a disparar,
a ser valiente,
a matar al enemgio.

      ***

Pero ... no se, vos.
No estoy tranquilo,
me quema el índice
cuando pongo
el escapulario de la virgencita del Carmen
sobre el gatillo.
Es como si ella pensara
que estoy equivocao
y que la sangre del enemigo
pintara igual que la mía.
Mañana morirán no se cuantos
con mi fusil;
y el comandante me premiará.
Pero veo la imagen
del padrecito Matías
reprochando mis triunfos;
como si fuera malo
matar por la patria,
como dice el comandante.
Y veo la imagen
de mi madre arrepentida;
y la de su asesino arrepentido;
y teñida de rojo la bandera;
no se vos,
estoy confundío,
¡que mal nací, vos!
 

 
Cobardía No. 1

Tengo miedo ... mucho miedo.
Tanto, tanto miedo.
Tengo miedo de que el sol se vaya.
Miedo de los árboles altos,
de un amanecer sin vida,
de una calle sin fronteras.
Tengo miedo del miedo.
Miedo a la soledad
y a la felicidad desterrada,
al trinar trancado en la garganta,
a la farsa en las terrazas.
Me da miedo perder la fe.
Siento miedo de mi,
de mis pensamientos,
de mis actos,
de la faz agotada,
del valor hecho pedazos,
de los peces con vértebras
y las serpientes emplumadas.
Tengo miedo de los lugares
hasta donde me llevan mis botas.

 

 

 

 

 

PERÚ

 

 

Moisés Castillo Florián


Nació en Cajamarca, Perú (1960). Poeta, escritor y docente. Sus primeros estudios los realizó en la ciudad de Trujillo, cuna de la cultura Mochica, en la costa norte peruana. En 1985 inicia sus estudios de dibujo y pintura en las Escuelas Superiores de Bellas Artes en Trujillo y Huaráz. En 1987 es seleccionado Primer Puesto en un concurso de poesía estudiantil en Huaráz. En 1990, se le concede una Mención de Honor, en un concurso Regional de poesía, en Trujillo. En 1992 estudió en Roma, Italia, fresco y cerámica, además de estudiar a los grandes maestros y pintar varios murales. Desde 1994, reside en Londres, donde se prepara como Profesor de Arte, Intérprete y Traductor. Integra el Grupo Literario “Nómadas”, con quienes co-editó un libro de cuento y poesía en 1997. Ha publicado: CAOSMOS /Una catarsis, no sólo para mi (poesía) 1999. Tiene varios poemarios inéditos, entre ellos: Batallas al pie del Támesis, Versos Prohibidos, Poemas sin titulo. Algunos de sus poemas han sido traducidos al ruso, en la ciudad de Moscú.


 

 

Ex - abrupto

 

Me despierto con los sueños
de mis bilis argonaútica, amamantando
en mis sienes un poeta hipocondríaco.

Recostado en la espalda de una isla,
de un planeta más pequeñito que yo,
aunque parezca mentira...

En un punto intercaótico
de una galaxia, que una ordeñadora
la bautizó como: la “Vía Láctea”.

El cosmos se llama: “99% Vacío”.
       ¿Cómo lo llenaremos?
     ¿Acaso, con nuestros sueños?
Y la Alquimia y la Hermenéutica.
¿Jugarían a lo soldados con los
hipocampos?

Nadie salió. Que no es fácil salir
de los muros del Sistema

              (el Kundalini siempre vuela más lejos).

  Si alguno cayó en la Luna,

todavía se pregunta: ¿Quién es la Luna?
¿Es el espejo donde la Tierra se mira,
ya sus caídas y levantadas,
ya   su   esperanza   esperanzada
de un “más allá”,
y de un “más acá”
para reencontrar la esencia?

Si os insulto,
no me abracen
ni me condenen,
soy inocente.

No es necesario jurarlo
Hoy es testigo
el aguacero prediviluviano,
lluvia, migrante lluvia,
no solamente aguas,
negando para el cielo
los toboganes de Newton.

Pena solar... él, no saldría,
como lo hizo ayer.  

Busquémoslo entre los bolsillos,
o en la memoria de los girasoles,
y, en cada gotita de lluvia y rocío.

Lo ví, esperen, lo atisbo...
Más, dónde anduvo: ¿Entre aceitunas?

  Ask to the apple trees... or ask
       Diogenes, Albert, Stephen,
                       and the anonymous peasant… Otherwise,
                 Ask it, to yourself…

Quién sabe, apareció ya mañana,
pero, yo no recuerdo, o estaré ciego,
y, casi todos mudos y sordomudos.
Pirámides invertidas, volcanes
implosionando,
veranos que son inviernos.

Entonces:
¿Qué es Cosmonáutica?

-“Acaso... ¿Pasión de geometrías?”.
(responde el caos,
y me sonríe, y me lo dicta).

                       Please, don’t forget the Abya
               Yala… Do you still remember it?…

(Abya Yala: Nombre indígena de América en quechua)

 

  

“Salsa para el Abya Yala”

 

“Las venas abiertas de América...”
Recuerdo, que aún las leo,
como en un sueño...
Mi alma es Abya Yala,
mi cuerpo es el espíritu
desde antes de Amaru
hasta después de Bolívar.
Oh, Micaela de las Américas.
Ven, dancemos
“Los Negritos” y “Las Pallas”
(con “Condorito” y “Mafalda”,
sobre los valles y las montañas).

¿El Sur es el Norte y, viceversa?
Qué sol de mis plenilunios...

Ah, Pachamama bella y dormida,

  (Pachamama:La Madre Tierra, en la mitología quechua)

 

 

¿Aún el Tiempo?

 

¿Silbando todavía mentirillas?
Deseo ser aquél de las deshoras exactas.
Y lo seré, sin mecanismos ni manecillas
que me impidan romper los eslabones,
de la impostergable libertad...
               Estoy contento que sepan.

Locura humana (y por lo tanto, sacra).
Locura de la carne de la espera,
Y de los ojos de las bellas y lasa bestias,
mirando, para herir algún amor,
               De dos + dos,
               De 1 x 1, en soledad.

La carne de madera,
los músculos de este papel.
Las carnes descarnadas de los minuteros,
la carne encarnada en el rostro
de mi espíritu de trashumante,
desafiando las leyes de esta gravedad.

(si pienso en Pessoa, me lee Mallarmé...
si no leo a Mimismo, no supe quién seré.)

Las aves de mi árbol, toman aire,
beben agua en los tejados del invierno,
en los balcones de las mil y una espera,
por los pecados de Quillusha y Sehal.
¿Quiénes fueron ellas, y quiénes serán?
¿Son, acaso, las marías y las silvias,
que me envía, el buen amor de Arekepay?
¿Son las tres esa unívoca, o quizá, nadie?
¿Qué diferencia las acerca? ¿Cuál, cuál?
Más de una está viniendo, para irse.
Esa otra lo hace ya.
Cierta china, negra, india, o aquella, que
se esconde detrás los pronombres,
si no vino, ya vendrá.

              I believe, it’s the work time… So,
   Where is the job?… Where is that “god”?

Ya no tardemos en señalar a los
relojes con sus torres de incomprensión.
Un nuevo cosmos ahoga al viejo tiempo.
Pero, ¿Qué si resucita? ..He de golpearlo

                    - Yo, más yo –

  Juro que lo apalearé con el amor de mi dolor.
Sí, con los “charlots”, del sufrir y
del gozar de los humanos. Aquél,
que nos engendra átomo,
y nos corona dios.

Qué nebulosas y eritrocitos
guarda el amor,
como el parto anormal
de una mujer enamorada
de mi primer cordón umbilical.
Mujer ataviada de oasis y espinos,
mujer, en forma de Itaca y de Guankaco
(¿y de perogrullada picassiana?)
Mujer, que aún alegras ese tiempo sin
relojes:
“pequeñuelo, has crecido...
nunca vayas solo en la oscurana, pero
deberíamos tener cuidado con la
electricidad”.

Este tiempo, con su espacio infrahumano,
y sus leyes, y sus cruces, y prisiones
¿todavía nos jorobará?

Tu sonrisa de labriega venusina
(girando en torno a mis lunas
y mis soles y mis dudas),
algún día - como éste -, lo humanizará.

       Lo humanizaremos, Ya verán.

(Guankako: O Guancaco, localidad en el Norte del Perú)  

  

 

 

 

 

URUGUAY

 

 

Wilson González Alfonzo


Nació en Trinidad, capital del departamento de Flores, República Oriental del Uruguay, el 10 de abril de 1945. Poeta, escritor y docente. Es Maestro Inspector Departamental de Educación Primaria de Durazno. Ha participado en diferentes jornadas literarias y encuentros de escritores en el país y en el extranjero. Creó y organizó el “Encuentro Poético Sin Fronteras”, el primero de este tipo que se llevó a cabo en Uruguay en marzo de 1992, con la participación de poetas de distintas regiones de América. Fue nominado “Poeta del Centenario de Flores”. Sus trabajos han sido publicados en periódicos y revistas especializadas. Sus libros publicados son los siguientes: Los templos azules (poesía) 1985; Poemas floresinos (poesía) 1986, obra autorizada en 1989 por el Consejo de Educación Primaria; El Numen de los Días (poesía) 1987, libro de poemas ganador del Gran Premio en 1986 en un concurso del Ministerio de Educación y Cultura; Latitud (relatos) 1988, obra premiada en 1987 por el Ministerio de Educación y Cultura, y posteriormente autorizada por el Consejo de Educación Primaria para ser usada en las Escuelas Primarias Públicas del país; Tiempo y espejos (poesía) 1992; Estigmas de sentimientos y palabras (poesía) 1996; Coplas Estelares (poesía) 1998.


 

 

Canto del sur

 

Fogoso y pasional, gallardo, libre,
canto del sur de inigualado vuelo,
rapto de luz, enjambre y melodía,
ave surcando el insondable cielo.

Canto del sur el del chileno Parra,
el de Pablo Neruda, el de Borges,
el de Osiris Rodríguez, con sentido
telúrico y profundo como el hombre.  

El de Juana de América, tan puro,
el de Hernández forjado en Martín Fierro,
el admirable de Alfonsina Storni,
el de Silva Valdés, profundo y nuestro.

Tiene entraña de fuego y no en vano
toda la fuerza de la mar bravía.
Es amplio como el alma del poeta,
tiene esplendor de sol al mediodía.

Lo defendió Gabriela, la del Elqui,
que se hizo universal por su palabra,
Antonio Agüero le dio vuelo en Cuyo
y lo lanzó a los aires Atahualpa.

Con Leopoldo Lugones y Almafuerte
cobró impulso genial y sus sentencias
maduraron al hombre cual maduran
las espigas que esperan la cosecha.

Julio Herrera y Reissig, desde la torre
lo enarboló más alto que los Andes
y Vicente Huidobro desde Chile
le prestó su calor junto con Valle.

Con Delmira Agustini y Maria Eugenia
de intimidades se pobló este canto.
Romildo Risso lo hizo arisco y fuerte
igual que Serafín y El Viejo Pancho.

Fue un profundo mensaje en Juan Zorrilla
que se fundió en el alma de su pueblo;
Tabaré recorrió más en las mentes
que con sus pies el ondulado suelo.

Canto del sur como espiral de fuego
elevando su punta incandescente,
alimentada con el leño vivo
de poetas de antaño y del presente.

Si como dice Borges que un hombre
es a la vez todos los hombres juntos,
puede el canto del sur ser todo el canto
y panorama cultural del mundo.

 

 

A Chile

 

Voy buscando tu estrella solitaria,
Chile frutal de mar y cordillera,
con espuma de sal en tu cintura
y encrespada tu nívea cabellera.  

Quiero encontrar tu identidad forjada
en la raíz autóctona y fecunda,
creadora del vuelo esplendoroso
que hacia la cumbre colosal apunta.  

Tu identidad de cobre y de salitre,
de álamos, araucarias y copihues,
de los lagos azules y profundos
como el alma aborigen que te nutre.

Quiero entrar en el cono luminoso
que fluye de tu mente con ideas
y palpitar como un reloj a instancias
de los tiempos de siembras y cosechas.

Cubrirme con la piel de los veranos
que en dilatado territorio escondes;
empaparme de vientos y de nieve,
de los verdes del sur y ocres del norte.

Luego habré de decir que hallé tu estrella
titilando en la senda de la vida
y agradecido te daré mi verso
a manera de dulce despedida.

( Este poema fue escrito durante el primer viaje a Chile del poeta, el 2 de abril de 1994 y leído en el Teatro Pompeya de Villa Alemana, en la noche de la inauguración del Encuentro Internacional de Poetas de América Austral, el 5 de abril del mismo año.)

 

 

Los seres que me habitan

 

Los seres que me habitan son extraños
personajes de un teatro que la vida
creó sobre la página
elemental del cuerpo
y dotó de pasiones y de miedos,
de angustias y de asombros,
de amor y de alegrías,
de dichas y desdichas,
y pobló de intuiciones y caprichos
sus mentes avizoras,
dándoles potestad para evadirse
y recorrer alturas y distancias
o de indagar los íntimos misterios.

Yo no sé exactamente
cuántos son, sin embargo
sé que viven y actúan en mi cuerpo
y a veces hasta dudo
si soy uno, si somos o soy ellos.  

Hay algunos muy tímidos y apenas
se hacen sentir cuando la noche llega;
la magia del silencio los impulsa
y asoman azorados.

Otros son pasionales
y arden en las hogueras emotivas;
mariposas nocturnas
que incineran sus alas en la llama.
Hay unos melancólicos y tristes
como lluvia de invierno,
que visten togas grises y en la boca
llevan dormidas mariposas negras,
Hay también soñadores que persiguen
alondras luminosas
para bañar de luz las realidades
e infundirles un halo iridiscente.  

Hay otros que son santos de tan buenos;
ni la maldad ni el odio se atrevieron
jamás rozar siquiera
sus hábitos humildes.  

Algunos son muy crueles, incapaces
de albergar sentimientos en sus almas
y poblar de emociones sus conciencias.
Son lúgubres y atentan
contra la ingenuidad de los mortales.
A esos yo les temo
porque son traicioneros y lastiman
sin compasión alguna.

Otros son laboriosos, responsables,
centinelas del tiempo y de la hogaza;
tienen las manos nobles como obreros,
ásperas pero dignas y fraternas.
A esos yo los amo
y los hago amistar con los que sueñan
y con los que son santos,
complementando fuerza, idealismo
y bondad, trilogía
capaz de sustentar a cualquier hombre.

Los seres que me habitan
me hacen actuar de modos diferentes
y me llevan de un polo hasta otro polo,
de un ritmo hasta otro ritmo,
de un pulso hasta otro pulso
y me obligan a andar por laberintos
de luces y de sombras
mientras voy transitando este camino
que dicen que es la vida.

Los seres que me habitan, ¡qué misterio!
A veces hasta dudo
si soy uno, si somos o soy ellos.