Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº 17/18

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

Anuario I de la Revista Literaria Baquiana (1999 - 2000) adquieralo en Barnes and noble.com y en Amazon.com

 

Anuario II de la Revista Literaria Baquiana (2000 - 2001) adquieralo en Barnes and Noble.com y en Amazon.com

 

 

ENTREVISTA CON JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

(POETA Y ANFITRIÓN DE POETAS)

 por

Maricel Mayor Marsán

 

Murcia, 9 de abril de 2002 


     José María Álvarez nació en Cartagena (España) en 1942. Su obra poética está traducida – y algunas de sus novelas – a más de veinte idiomas.  Es licenciado en Filosofía y Letras, especialidad de Historia y Geografía, y también realizó estudios de Filosofía Pura en las Universidades de Murcia, Madrid y la Sorbona. Articulista ocasional, autor de guiones cinematográficos y traductor de Poe, Villon, London, Kavafis, Hölderlin, Stevenson y de varios poetas ingleses, ha consagrado su vida a la literatura y, obsesivamente, a la poesía.

 

     Después de la publicación de la antología Nueve novísimos poetas españoles en el año 1970, realizada por Josep María Castellet, se dio a conocer un grupo de poetas que surgió como una propuesta diferente a los valores estéticos y líricos hasta entonces conocidos, produciendo una ruptura con las formas poéticas anteriores y facilitando la reflexión acerca de nuevos conceptos estéticos dentro de la lírica. Aunque muchas personas, al principio, se convirtieron en detractores de este grupo, los novísimos, y entre ellos José María Álvarez, con su estilo vanguardista, abrieron las puertas a todo un nuevo sistema de creación poética, en donde el desdén por lo formal  y su interés por las técnicas elípticas, las referencias populares y la búsqueda de elementos exóticos y misteriosos, han marcado la ruta de las nuevas generaciones de poetas, no sólo en España sino en todos los países de América Latina y en todos aquellos lugares en donde se escribe poesía en español. Por todo lo anterior, podemos decir que José María Álvarez, como miembro destacado de la generación de los novísimos, es uno de los iconos de la poesía española contemporánea.

 

     Finalista del premio PLANETA con El manuscrito de Palermo y de LA SONRISA VERTICAL con La caza del zorro, fue premio de este último con La esclava instruida. También fue premio BARCAROLA y premio de la FUNDACIÓN LOEWE. Entre sus libros de poesía se encuentran los titulos: La edad de oro, Nocturnos, Tosigo ardento, El escudo de Aquiles, Signifying nothing, El botín del mundo y La lágrima de Ahab, entre otros. Su libro Museo de cera, el cual acaba de ser publicado por séptima vez, fruto de 39 años de trabajo y que cuenta con casi novecientas páginas, escapa al contexto de nuestra cultura para entroncar con corrientes universales de todas las épocas y todas las literaturas. Otros libros suyos son sus memorias Al sur de Macao, Naturalezas muertas, La corona de arena (biografía de Lawrence de Arabia), Yo, Talleyrand (El manuscrito de Palermo) y Desolada grandeza. Fue organizador en 1985 del Homenaje a Ezra Pound, en Venecia, y en 1990 recibió el Doctorado Honoris Causa por Dowling University en Nueva York, por el conjunto de su obra.  

 


Aprovechando mi estancia en Murcia, con motivos de mi participación en el Festival de Poesía Ardentísima 2002, tuve la oportunidad de poder entrevistar a José María Álvarez, poeta y anfitrión de poetas, amante de la vida, visionario de la realidad, facturador del deseo, amigo inagotable, lector insaciable,  y de elegante personalidad.

 

M.M.M.  José María, me gustaría que me hablara de su vida literaria.

 

J.M.A.    En realidad, mi vida literaria es muy larga, quizás porque ya tengo muchos años, pero lo que sí recuerdo siempre es una gran dedicación a la literatura. En esto, muchas veces cuando he leído en mi viejo maestro Borges, cuando decía que nunca había imaginado su vida fuera de la literatura, ni aún cuando era niño, pensaba que era lo mismo que me ha pasado a mi, no he imaginado ni cuando era niño, podemos así llamarlo, en un destino que no fuera la literatura. Desde luego, leyendo sin cesar, casi desde la infancia,  y comenzando a escribir desde muy temprano.

 

M.M.M.   Más o menos, ¿desde qué edad escribe?

 

J.M.A.   Como casi todos los chicos que les gusta esto, desde los diez años. Pero digamos, de una manera más consciente de lo que estaba intentando, desde los dieciseis o diecisiete años. Y bien, me he encontrado hace mucho tiempo que mi madre guardaba versitos de cuando yo tenía diez años; por cierto, muy malos.

 

M.M.M.   ¿Cuándo comenzó a publicar de manera formal?

 

J.M.A.     Muy pronto. En esto fui muy afortunado porque a los diecinueve años comencé a publicar en revistas y cuadernos de arte, como en la revista Pensamiento de Madrid, que me publicaba en el año 1958. En el año 1962 o 1963, no recuerdo bien, fui portada, por ejemplo, en la revista Lettres Francaises, en un portada que hizo de once poetas de la resistencia, o sea, que fui muy afortunado y muy pronto comencé a publicar.

 

M.M.M.    Afortunado y de calidad,  ¿no?

 

J.M.A.       Bueno, se puede tener calidad y no tener suerte. Se da el caso. Yo creo que en esto yo fui muy afortunado.

 

 Patricio E. Palacios, Maricel Mayor Marsán y José María Álvarez

Museo Ramón Gaya (Inauguración de Ardentísima 2002)

 

M.M.M.   En la mayoría de los textos de literatura española que se estudian en estos momentos en muchas universidades, no sólo en España sino en Hispanoamerica y en los Estados Unidos, cuando se habla de José María Álvarez, se refieren a Ud. como uno de los poetas del grupo de los novísimos.

 

J.M.A.   Si, claro, porque en realidad ese movimiento tuvo una influencia muy considerable. La evolución en el cambio de gusto. Aunque yo siempre he pensado que ese cambio de gusto en la poesía española venía ya de antes. Ya venía muy maduro en la obra de poetas como Francisco Brines y otros. Pero, quizás, hasta ese grupo de los novísimos no tuvo la fuerza, sobretodo porque la prensa se volcó y era un cartel: novísimos. Hasta ese momento no había tenido la fuerza y el impacto para crear una generación. Aunque realmente los nueve que componían este libro veníamos de estéticas, podemos decir, diferentes, y luego, además, cada cual ha ido por caminos que no tienen nada que ver. Pero el libro tuvo un considerable impacto y yo creo que gracias a los medios de comunicación, se etiquetó y de alguna manera se comenzó a hablar desde entonces de la poesía española, antes y después de los novísimos. Bueno, para bien o para mal los poetas estamos ahí  

 

 

M.M.M.    De ese grupo, ¿se identifica Ud. con alguno de los otros poetas de manera especial?

 

J.M.A.         No, y además, varios de ese grupo incluso no han escrito más porque no eran poetas, solamente han escrito unos pocos poemas y no han tenido una continuación. Otros, se han aficionado a la novela,  y como novelistas, no sólo aquí en España sino en otros paises les va muy bien, como en el caso de Manuel Vázquez Montalbán. Quizás, en cuanto a sentirme cerca, puedo sentirme más cerca en ese grupo, podemos decir, que de alguien como Félix de Azúa, aunque tampoco ha escrito últimamente. Eramos una extraña familia.

 

M.M.M.      Entonces, de ese grupo en general, ¿se puede decir que Ud. es el único que ha seguido la trayectoria poética?

 

J.M.A.        Pues si, parece ser. En castellano si, porque realmente de los nueve, Pere Gimferrer ha continuado escribiendo y de manera incesante. Ha escrito muchos libros, no sólo de poesía sino en prosa, ha recibido muchos premios, es un académico, pero él escribe en catalán. Él no

escribe en castellano desde hace tiempo.

 

 

M.M.M.    Cuando comenzamos a hablar, mencionaba la influencia que recibió de Borges y le pregunto: ¿Por qué esa afinidad con Borges?

 

J.M.A.       Es como el amor que es muy difícil de explicar. Porque está uno en un sitio y ve a una mujer y de pronto se siente turbado. Es un fenómeno muy parecido. Pero no fue tan temprano, porque Borges empezó a llegar ya en los años sesenta.