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José
María Álvarez nació en Cartagena (España) en 1942. Su
obra poética está traducida – y algunas de sus novelas
– a más de veinte idiomas.
Es licenciado en Filosofía y Letras, especialidad de
Historia y Geografía, y también realizó estudios de
Filosofía Pura en las Universidades de Murcia, Madrid y la
Sorbona. Articulista ocasional, autor de guiones cinematográficos
y traductor de Poe, Villon, London, Kavafis, Hölderlin,
Stevenson y de varios poetas ingleses, ha consagrado su vida
a la literatura y, obsesivamente, a la poesía.
Después de la
publicación de la antología Nueve novísimos poetas
españoles en el año 1970, realizada por Josep
María Castellet, se dio a conocer un grupo de poetas
que surgió como una propuesta diferente a los valores estéticos
y líricos hasta entonces conocidos, produciendo una ruptura
con las formas poéticas anteriores y facilitando la reflexión
acerca de nuevos conceptos estéticos dentro de la lírica.
Aunque muchas personas, al principio, se convirtieron en
detractores de este grupo, los novísimos, y entre ellos José
María Álvarez, con su estilo vanguardista, abrieron
las puertas a todo un nuevo sistema de creación poética,
en donde el desdén por lo formal
y su interés por las técnicas elípticas, las
referencias populares y la búsqueda de elementos exóticos
y misteriosos, han marcado la ruta de las nuevas
generaciones de poetas, no sólo en España sino en todos
los países de América Latina y en todos aquellos lugares
en donde se escribe poesía en español. Por todo lo
anterior, podemos decir que José María Álvarez, como
miembro destacado de la generación de los novísimos, es
uno de los iconos de la poesía española contemporánea.
Finalista del
premio PLANETA con El manuscrito de Palermo
y de LA SONRISA VERTICAL con La caza del zorro,
fue premio de este último con La esclava instruida.
También fue premio BARCAROLA y premio de la FUNDACIÓN
LOEWE. Entre sus libros de poesía se encuentran los
titulos: La edad de oro, Nocturnos,
Tosigo ardento, El escudo de Aquiles,
Signifying nothing, El botín del mundo
y La lágrima de Ahab, entre otros. Su libro Museo
de cera, el cual acaba de ser publicado por séptima
vez, fruto de 39 años de trabajo y que cuenta con casi
novecientas páginas, escapa al contexto de nuestra cultura
para entroncar con corrientes universales de todas las épocas
y todas las literaturas. Otros libros suyos son sus memorias
Al sur de Macao, Naturalezas muertas,
La corona de arena (biografía de Lawrence de Arabia),
Yo, Talleyrand (El manuscrito de Palermo) y Desolada
grandeza. Fue organizador en 1985 del Homenaje a
Ezra Pound, en Venecia, y en 1990 recibió el Doctorado
Honoris Causa por Dowling University en Nueva York, por el
conjunto de su obra.
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Aprovechando mi
estancia en Murcia, con motivos de mi participación en el Festival
de Poesía Ardentísima 2002, tuve la oportunidad de
poder entrevistar a José María Álvarez, poeta y anfitrión
de poetas, amante de la vida, visionario de la realidad,
facturador del deseo, amigo inagotable, lector insaciable,
y de elegante personalidad.
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M.M.M.
José María, me gustaría que me hablara de su vida literaria.
J.M.A.
En
realidad, mi vida literaria es muy larga, quizás porque ya tengo
muchos años, pero lo que sí recuerdo siempre es una gran dedicación
a la literatura. En esto, muchas veces cuando he leído en mi viejo
maestro Borges, cuando decía que nunca había imaginado su vida
fuera de la literatura, ni aún cuando era niño, pensaba que era lo
mismo que me ha pasado a mi, no he imaginado ni cuando era niño,
podemos así llamarlo, en un destino que no fuera la literatura.
Desde luego, leyendo sin cesar, casi desde la infancia,
y comenzando a escribir desde muy temprano.
M.M.M.
Más o menos, ¿desde qué edad escribe?
J.M.A. Como casi todos los
chicos que les gusta esto, desde los diez años. Pero digamos, de
una manera más consciente de lo que estaba intentando, desde los
dieciseis o diecisiete años. Y bien, me he encontrado hace mucho
tiempo que mi madre guardaba versitos de cuando yo tenía diez años;
por cierto, muy malos.
M.M.M.
¿Cuándo comenzó a publicar de manera formal?
J.M.A. Muy pronto.
En esto fui muy afortunado porque a los diecinueve años comencé a
publicar en revistas y cuadernos de arte, como en la revista Pensamiento
de Madrid, que me publicaba en el año 1958. En el año 1962 o 1963,
no recuerdo bien, fui portada, por ejemplo, en la revista Lettres
Francaises, en un portada que hizo de once poetas de la
resistencia, o sea, que fui muy afortunado y muy pronto comencé a
publicar.
M.M.M.
Afortunado y de calidad, ¿no?
J.M.A. Bueno,
se puede tener calidad y no tener suerte. Se da el caso. Yo creo que
en esto yo fui muy afortunado.
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Patricio E. Palacios,
Maricel Mayor Marsán y José María Álvarez Museo
Ramón Gaya (Inauguración de Ardentísima 2002) |
M.M.M.
En la mayoría de los textos de literatura
española que se estudian en estos momentos en muchas universidades,
no sólo en España sino en Hispanoamerica y en los Estados Unidos,
cuando se habla de José María Álvarez, se refieren a Ud. como uno
de los poetas del grupo de los novísimos.
J.M.A.
Si,
claro, porque en realidad ese movimiento tuvo una influencia muy
considerable. La evolución en el cambio de gusto. Aunque yo siempre
he pensado que ese cambio de gusto en la poesía española venía ya
de antes. Ya venía muy maduro en la obra de poetas como Francisco
Brines y otros. Pero, quizás, hasta ese grupo de los novísimos no
tuvo la fuerza, sobretodo porque la prensa se volcó y era un
cartel: novísimos. Hasta ese momento no había tenido la fuerza y
el impacto para crear una generación. Aunque realmente los nueve
que componían este libro veníamos de estéticas, podemos decir,
diferentes, y luego, además, cada cual ha ido por caminos que no
tienen nada que ver. Pero el libro tuvo un considerable impacto y yo
creo que gracias a los medios de comunicación, se etiquetó y de
alguna manera se comenzó a hablar desde entonces de la poesía española,
antes y después de los novísimos. Bueno, para bien o para mal los
poetas estamos ahí
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M.M.M.
De ese grupo, ¿se identifica Ud. con alguno de los otros poetas de manera
especial?
J.M.A.
No, y además, varios de ese grupo incluso no han escrito más
porque no eran poetas, solamente han escrito unos pocos poemas y no
han tenido una continuación. Otros, se han aficionado a la novela,
y como novelistas, no sólo aquí en España sino en otros
paises les va muy bien, como en el caso de Manuel Vázquez
Montalbán. Quizás, en cuanto a sentirme cerca, puedo sentirme
más cerca en ese grupo, podemos decir, que de alguien como Félix
de Azúa, aunque tampoco ha escrito últimamente. Eramos una
extraña familia.
M.M.M.
Entonces, de ese grupo en general, ¿se puede decir que Ud. es el único que
ha seguido la trayectoria poética?
J.M.A.
Pues si, parece ser. En castellano si, porque realmente de
los nueve, Pere Gimferrer ha continuado escribiendo y de
manera incesante. Ha escrito muchos libros, no sólo de poesía sino
en prosa, ha recibido muchos premios, es un académico, pero él
escribe en catalán. Él no
escribe en castellano desde hace tiempo.
M.M.M.
Cuando comenzamos a hablar, mencionaba la influencia que recibió de Borges
y le pregunto: ¿Por qué esa afinidad con Borges?
J.M.A. Es
como el amor que es muy difícil de explicar. Porque está uno en un
sitio y ve a una mujer y de pronto se siente turbado. Es un fenómeno
muy parecido. Pero no fue tan temprano, porque Borges empezó a
llegar ya en los años sesenta.
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