Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº 17/18

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

[FrontPage Save Results Component]

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HOMENAJE A LUIS CERNUDA

por

Isabel Díez Serrano

 

     Luis Cernuda, Madrid (1936)


Luis Cernuda (1902-1963), nació en Sevilla y murió en México. En 1928 llegó a Madrid. Se unió a la llamada generación del 27, o “generación de la República”, donde encuentra sus mejores amigos, Lorca, Alberti, Salinas, Aleixandre, etc. Guerra y exilio. Fue profesor de Literatura en Glasgow y Cambridge (1939-1945), así como en el Instituto Español de Londres (1945-47). Profesor también en los Estados Unidos hasta 1952 y en México hasta su muerte en 1963.

     Cernuda fue un poeta-puente, diría Juan Ruíz de Torres, entre las vanguardias  a la poesía de hoy. Es el poeta de la voz mínima, de la voz fina, elegante, por momentos casi fría, siempre dolorida, a veces confusa. Una voz que ha ido cobrando cada vez mayor fuerza a lo largo de los últimos años, hasta afirmarse como una de las más originales que el grupo del 27 produjo. A mi entender, esta voz perdurará y desde luego está llamando a los poetas actuales, de vuelta de las estridencias de la vanguardia. Fue traductor de poesía inglesa y alemana, crítico literario, escribió pocos pero magníficos poemarios, entre los que destacamos parte de su poesía en “La realidad y el deseo” 1936-1964, Ocnos” 1942-1963, “Poemas para un cuerpo” en 1957 o “Desolación de la quimera” en 1962. Fue desarrollando su singular edificio lírico, en el que la peripecia personal se sublima para abarcar el dolor de todos los hombres ante la felicidad que tienen delante, pero una felicidad inasible,  por cuanto a él, le prima la tristeza.

     La Realidad y el deseo, que recoge, como decimos, gran parte de su obra aunque no toda, se encuentra entre las cumbres más sobresalientes de la poesía contemporánea. En este libro fue reuniendo Cernuda en sucesivas ediciones,  su producción poética y salvo la obligada incorporación póstuma de su último libro: Desolación de la Quimera, todo lo demás fue configurado, ordenado y corregido de su propia mano. Si el autor dejó como título definitivo el de 1936, fue porque toda su obra fue un forcejeo entre la dura realidad inconmovible y la vivencia de un deseo cierto, pero fugaz y oscuro. Si alguna solución tenía tan desgarradora polarización, el poeta la buscó en el olvido y en un creciente y soterrado rencor a la vida; a la vida y a los hombres. Perdió su fe en Dios y por tanto, en los hombres. Igualmente, perdió la fe en su patria, en España, hasta el punto de decir “Ha muerto”. Su estilo fue clásico, no olvidemos que en sus primeros poemas, aparecían décimas, sonetos, etc, de 1924-27 en “Primeras Poesías”. Destacó su vena romántica -tradición de la poesía andaluza-, aunque a veces fue surrealista, pero no se puede decir que fuese un surrealismo automático o automatizado, sino mas bien un surrealismo “consciente”, es decir tamizado, como casi siempre por el intelecto: “Un río, un amor” de 1929. Escribió asimismo poesía social, pero no en exceso. Poesía en prosa o prosa poética en :”Los placeres prohibidos” 1931, bellísimo libro, del que podemos destacar : En medio de la multitud, Esperaba solo o Tienes la mano abierta, etc. Después vendría “Donde habite el olvido” 1932.

     Destacaría de su obra su gran preocupación por la belleza, la belleza de los cuerpos desnudos, quizás debido a su inclinación homosexual como la de García Lorca o Aleixandre, menos conocida. Pero no sólo amaba la belleza de los cuerpos, hablamos de la belleza en general, la belleza de los jardines, de su Sur, su gran preocupación también por la trascendencia. En “Donde habite el olvido” 1932-33, podemos observar su gran semejanza con Bécquer, ya en su poema núm 1: Donde habite el olvido / en los vastos jardines sin aurora /; Donde yo sólo sea / Memoria de una piedra sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios /.  Donde mi nombre deje / al cuerpo que designa en brazos de los siglos / Donde el deseo no exista... Allá,  allá lejos donde habite el olvido. Y el desconertante poema núm IV:  Yo fui / columna ardiente, luna de primavera / mar dorado, ojos grandes. / Busqué lo que pensaba; / pensé, como el amanecer en sueño lánguido / lo que pinta el deseo en sueños adolescentes. / Canté, subí, / fui luz un día / arrastrado en la llama . / Como un golpe de viento / que deshace la sombra, / caí en lo negro / en el mundo insaciable. / He sido.  De  "Invocaciones"  1934-35, destacaría: El famosísimo El joven marino, largo y bellísimo poema, o Un muchacho andaluz.

     A Lara con unas violetas, de “Las nubes” 1937, o La visita de Dios”, poemas largos en su totalidad, impresos de una gran tristeza y de un canto nostálgico de destierro por la patria que dejó.  De “Como quien espera el alba” 1941-44, destacaríamos: El andaluz, por su brevedad, así como por su arraigo con la tierra del sur: Sombra hecha de luz / que templado repele / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma tras luz / pues va entre gente solo / es amor con odio / el andaluz. / Oh, hermano mío, tú / Dios que te crea / será quien comprenda / al andaluz. En contrapunto, el larguísimo poema:  Noche del hombre y su demonio, por sus connotaciones lúgubres y tristes.

     En su última etapa, el lenguaje de Cernuda se vuelve más sencillo, muy coloquial, habla de sus paisanos, a sus paisanos, lenguaje coloquial que tanto gustaría después a los llamados poetas de la experiencia. De “Las horas contadas” 1950-56, no podemos pasar por alto, los poemas a Lázaro, Instante músico, Palabra amada, Soledades, por ejemplo.  Más tarde publicaría “Desolación de la quimera” en 1962, que como ya decimos más arriba fue publicado a título póstumo e incluído en “La realidad y el deseo”.

     Aún siendo un gran poeta, como podremos apreciar si nos acercamos a la obra de Cernuda, fue un gran desconocido al estar en el exilio y morir en esa circunstancia, tanto es así que en 1958, ni siquiera se le nombraba en la Universidad, siendo sus mejores años literarios, y más aún, creo que ni se le nombra o al menos, no como merece. Pocos le vieron como su amigo Federico García Lorca, quien declaró: “La realidad y el deseo” me ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sombra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo, como un clavel pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada hoja. No habrá escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del refinamiento con que Luis Cernuda une los vocablos para crear un mundo poético propio; nadie que no se sorprenda de su efusiva lírica, gemela de Bécquer, y de su capacidad de mito, de transformación de elementos que surgen en el bellísimo poema: “El joven marino”, con la misma fuerza que en nuestros mejores poetas clásicos. Con lo que, en gran parte, estamos de acuerdo. Luis Cernuda, murió en Méjico en Noviembre de 1963, en el umbral de su cuarto de baño, en pijama y bata, a la salida del sol.  Nos ha legado una gran herencia. Su obra. Y, con mi admiración, por ser “Testigo del amor y la locura”, le dedico estos versos:

                  

                                                         

A Luis Cernuda

 

“REALIDAD Y DESEO”

 

 Tú fuiste “realidad”,

lo eres aún. Y en mí el “deseo”

de leerte de cuando en cuando,

de vez en vez. Te bajas

de mis estanterías

y creces en mis manos y en mis ojos.

A solas, y en silencio

oigo tu voz desde este rojo- azul;

estamos en Agosto y pasa el fuego

por  las rendijas de esta sala mía

donde habita el dolor y habita el gozo.

Del sudor de mi frente

resbalan sílabas que vierten hacia ti

mi admiración tardía.

Como hombre silencioso estabas

cerca de mí, mas yo pasaba tardes

con otros cielos desnudos de palabras,

mudos como el secreto, tumba,

como el polvo grisáceo.

Regresé a tu jardín y entre magnolios

al fin te descubrí. Tú estabas

resplandeciente al punto

que me cegaste con tus mil estrellas,

tus encendidas sombras,

tu ímpetu fluvial, tu intensidad.

Espiga lacerada.

Cuajada de tristezas

que rompe por el pecho y la garganta.

Tiemblo con tu temblor, tu calofrío

--poeta del olvido, de la ira y la piedra—

genio que sales de los libros

y caminas las calles de Sevilla

con tu pelo engomado para oler a jazmines.

Lo mismo que una rosa fecundada

tu perfección me abruma,

me inquieta, me fascina.

Hoy, rebosas mi copa.  

 


Isabel Díez Serrano nació en Sevilla (1940). Reside en Madrid. Estudió idiomas, Psicología y Reflexoterapia, en la cual ejerce actualmente. Ha publicado once libros de poesía y uno de pensamientos: El último espejo (Altazor, 1987); En el principio de la carne (Altazor, 1988); Alimentando lluvias (Nueva Image, 1990); De mis noches con Juan (Ariadna, 1991); Y el sueño se hizo voz (Rio Aulencia, 1994); Marcada por tres fuegos (Ediciones Cardeñoso, 1995); Ecos de Prensa I y II (1996); La palabra es la sombra de las cosas (pensamientos), (Ediciones Cardeñoso, 1997); Vía Crucis (Poesía Nueva, 1998); Las horas detenidas (I Accésit Fernando Rielo de Poesía Mística), (Ediciones Cardeñoso, 1998); y Réquiem por una madre (Ediciones Calíope, 2001). Ha recibido otros premios y distinciones, tales como Alhoja de plata, Sánchez Brun, Peliart, Placa Antonio Machado, Flor natural de poesía breve, Mención de honor Premio Prometeo de Poesía, Llave de plata, Pluma de plata y el Trofeo Reina Amalia. Aparece en una veintena de antologías. Colabora y publica en diversas revistas de España y América. Algunos de sus poemas han sido musicalizados. Es la actual Presidenta de la Asociación Prometeo de Poesía, miembro de la Asociación de Escritores y Artistas de España, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la Asociación Colegial de Escritores, la Asociación Literaria Calíope y la Academia Iberoamericana de Poesía.