Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº  17/18

Escríbanos   

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

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J. A. Albertini y

el Entierro del Enterrador   

 por

 

René León

 


       

  


  

           El prestigioso escritor cubano J. A. Albertini, ha publicado tres novelas: “Tierra de extraños”, “A orillas del paraíso”, “Cuando la sangre mancha” y un libro de entrevistas “Miami Medical Team”. Contribuye a periódicos y revistas literarias, la radio y televisión hispanas. Miembro fundador del Pen Club de escritores cubanos en el exilio, reside con su familia en los E.U.A. Nacido en Santa Clara, Provincia de Las Villas, Cuba, el autor proyecta su ambiente geográfico a un plano universal al reflejar la realidad de naciones desangradas por las dictadura. 

           El artista ha recurrido aquí, a experiencias biográficas que nos comparte en un contenido filosófico sin entelequias ni sofismas. Desde el título del libro, Albertini nos sugiere la muerte inexorable de un país estrangulado culturalmente. “Las revoluciones nacen y mueren en los cementerios”, declara uno de sus personajes. El sepulturero Generoso entrena a su sucesor, Felipito, que está condenado a la lobreguez cívica y humana de las generaciones siguientes. Para enfatizar la perpetuación de la tragedia de la Isla, afligida por la revolución, el autor recurre a los recuentos literarios (flash-back) acerca del entierro de Generoso.  El relato adquiere un matiz costumbrista al desenvolverse los personajes en un ambiente cuajado de la cultura isleña y de su folklore autóctono. Las comidas, supersticiones, sacramentos, música, apariciones y fantasmas nos ubican en la región de las Antillas con sus sabores, aromas,  sonidos y visiones tropicales. 

           La extraordinaria habilidad de este autor al detallar cada “escena” del transcurrir comunal, transporta la imaginación a un mundillo peculiar pero trascendente. Las novelas radiales dramatizadas aportan el ingrediente que se convierte en el único medio de evasión escapista para dar un descanso o distracción de la zozobra diaria. El relato da la impresión única usada en el cine, cuando un cuadro pintado adquiere repentinamente movimiento humano y vida auténtica. Aun el ritmo pastoso y adormilado del efecto alcohólico en personajes desesperados por su destino, imbuye la mente de una realidad fantástica. La lengua popular se transforma en el condimento del giro popular y de la expresión local metafórica. Incluso el título mismo de la novela es una trágica pero impactante metáfora de la realidad de su país y de la de toda  nación que ha sufrido el grillo dictatorial. La narración es enfocada con una magistral deliberación literaria, en la que el autor no ceja de infiltrarnos en la pesadilla implacable que vive cada día un pueblo oprimido. La muerte de Susanita y de Inmaculada nos espera en cada rincón del devenir humano de la novela, para recordarnos la futilidad de una mínima esperanza. Albertini parece asomar, desde estas páginas, su mano agarrotada por un dolor patente, para asirse del corazón del lector y, ello, sin un ápice de sentimentalismo ni de melancolía. El relato de estos acontecimientos dramáticos llega al lector con una semántica precisa e ingeniosa, que ilustra la estampa literaria de la página con agudeza insuperable. Para citar una frase, al azar, y las hay en abundancia, “la vida se congela en los ojos” de un personaje que muere, en la novela. La muerte es un incidente vital dificilísimo de representar con mérito en literatura, sin caer en lo mórbido, lo efectista y lo chabacano, algo que está totalmente ausente de esta obra. Las aleaciones verbales ingeniosas como “lengüilarga”, “zoncera”, “flaquencia” etc., son otra muestra de su estilo peculiar. El giro idiomático sorprende porque va más allá de la frase hecha y combina vocablos con un acierto innovador.  

           Es refrescante leer una novela acerca de un tema tan recurrido, pero que se las ingenia para aparecer fresca, a pesar de un aciago mensaje. Por fin un autor que no escribe para otros autores ni intenta satisfacer modas ni fórmulas aceptadas. Comentamos una novela que se lee “de una sentada”, a pesar de su ambiente dolido y condenado a una diaria cadena perpetua. Su prosa es luminosa, sobreponiéndose a la tragedia de la Isla, por su tremendo poder ilustrativo. El lector se siente un observador alucinado por el destino de seres que no tienen tregua para recuperar la respiración, con un ritmo de aliento agitado por un devenir implacable y abrasador. El autor nos injerta en un mundo cruel, en el que la tortura no solamente está en la cámara de los horrores, sino en la aberración histórica que significa la destrucción de la dignidad, el envenenamiento de almas, y la corrupción del sentimiento humano. Saludemos una obra sobresaliente, de un autor que obviamente vive una pasión por nuestro rico idioma y por la representación artística de, tal vez, el más vituperable vía crucis de la condición humana.  

                                                                                   


René León nació en La Habana, Cuba. Poeta, escritor, periodista, editor, conferencista y profesor universitario. Es el editor de la revista Círculo Poético del Círculo de Cultura Panamericano, del suplemento literario Nuevas Páginas de la revista histórica-literaria Pensamiento, y de la revista de literatura Minerva, de reciente aparición. Ha publicado múltiples artículos y ensayos en diversas publicaciones del ámbito hispanoamericano. Tiene más de veinte libros, entre los que se destacan: Hernán Cortés y los hombres que lo acompañaron a la conquista de México (1987), Los chinos en Cuba (1980), La guerra racial en Cuba (1988), La toma de La Habana por los ingleses en 1762 (1989), La prensa en Matanzas. Cronología y bibliografía. (1990), San Cristóbal de La Habana: desde su fundación hasta 1599. (1990), Fernando Magallanes. El viaje inconcluso. (1994), Los restos de Cristóbal Colón (1997) y Los hombres que vinieron al descubrimiento y conquista de América (1998).