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Miami Estados Unidos Año
III
Nº
17/18
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| Publicada por
Ediciones Baquiana
| | Director Ejecutivo Patricio E. Palacios | | Directora de Redacción Maricel Mayor Marsán | | Asesor Técnico Daniel Berdeguer | | Asesor de Arte Carlos Quevedo |
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LA
ROCA
(Obra
teatral en un acto)
de
Maricel
Mayor Marsán
“Ninguna
forma elevada de grandeza
entra
en las vidas de los mortales
exenta
y despojada de ruina.”
La
ley de Zeus de la obra teatral
ANTÍGONA
de
Sófocles
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Personajes: |
Estudiante
Poeta
Pintor
Político
Número 1
Político
Número 2
Obrero |
| Escenografía: |
Interior
de una cueva. Juego de luces multicolores. Se sugiere que cada
personaje sea identificado con un determinado color de luz y
la vestimenta correspondiente. Se require como accesorios
extras dos o tres
libros para el estudiante, un trípode, una acuarela y un
equipo de pintura para el pintor, y lápiz y papel para
el poeta. |
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Varios
individuos han sido atrapados en una cueva por sorpresa después
que una roca inmensa se precipita sobre la única salida
disponible. Tras buscar por todos los laberintos de la cueva
otra salida, se hallan sin posibilidad aparente de retorno y
comienza la obra. Los personajes se
acercan
a escena caminando despacio y meditabundos. Salen de
diferentes partes del escenario, inclusive, pueden venir del público
e integrarse en la escena al mismo paso que los otros.
Comienza a formarse una especie de círculo irregular. |
| ESTUDIANTE: |
Estoy
convencido de que esto es obra de la CIA – rompiendo el círculo
–
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| OBRERO: |
No
estoy seguro de lo que dices, pero si es como aseguras, creo
que mi patrón tiene algo que ver con la chica esa – alejándose
un poco –
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| POETA: |
Si
es una chica se le escribe un poema – se pone a escribir en
un papel que saca del
bolsillo inmediatamente –
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| PINTOR: |
O
se le hace un retrato en acuarela – empieza
a colocar el trípode y
a sacar de una maleta, una acuarela y unos pinceles.
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| POLÍTICO
No. 1: |
¡Por
favor! ¡Basta de tonterías! – dirigiéndose
a todos – ¿Acaso no
se dan cuenta de que esto es obra de mi oponente?, ¿Acaso no
sabían que hoy es el día decisivo de mi campaña política?
Lo que tienen que hacer
es cerciorarse de una vez y por todas de que soy
el único representante de los derechos del ciudadano,
así....
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| POLÍTICO
No. 2: |
Así
podrás seguir aprovechándote de los que pretendes
impresionar con tus
palabras – interrumpe violentamente – Háganme caso,
soy el único
que puedo decirles la verdad – dirigiéndose a los presentes -
y guiarlos por el camino de la rectitud y la moral.
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| POLÍTICO
No. 1: |
Ja,
ja, ja. ¿Acaso podrías hablar de lo que es la moral?,
¿Qué sabes de eso?
– dirigiendose a
todos – ¿Quién
me puede decir lo que es la
moral?
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| POETA: |
¿MORAL?
– lo escribe rápidamente en su papel – ¡Qué romántico!
Nunca conocí a
una muchacha
con ese nombre
– continua
escribiendo –
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| PINTOR: |
Yo
si sé quién es
la Moral – dejando
pintar –
me es muy difícil dibujar
su rostro, pero yo diría que es
una persona
obscura y abstracta
– sigue pintando
–
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| POETA: |
¿Obsssscura
y Absssstracta?, ¡Bravo! ¡Bravísimo! Escuchen – sin
mirar a su alrededor y con el papel en alto –
¡Oh! Moral misteriosa primitivo
ser de cavernas,
obsssscura y absssstracta ¡Oh
Moral amorosa
que me encadenas a tu antojo
con arbitrario golpe de roca – mirando alrededor –
¿Qué les parece?
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| POLÍTICO
No. 1: |
Me
parece adecuado y estoy dispuesto a pagarte una cantidad
substancial si me escribes el discurso que debo
pronunciar en la tarde
– con actitud benevolente –
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| POETA: |
¿Cuánto
me pagarías?
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| POLÍTICO
No. 1: |
Diecisiete
pesos.
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| POETA: |
¿Siete
pesos? - aparentemente confundido. –
No, yo quiero diez pesos.
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| POLÍTICO
No. 1: |
Bueno,
te daré diez pesos. - Con gesto burlón. –
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| POETA: |
Comenzaré
inmediatamente – se pone a escribir en un papel a
la vez que camina de un lado a otro. –
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| OBRERO: |
La
última vez que gané diez pesos de golpe, a mi patrón le dió
un reumatismo
tan fuerte en el
brazo que no
pudo abrir
la fábrica por dos años.
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| ESTUDIANTE: |
Según
las últimas estadísticas de la UNESCO... – leyendo
uno de los
libros que trae consigo –
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| POLÍTICO
No 2: |
¿Cuánto
me cobrarías por escribirme un discurso más largo que
el que está escribiendo tu amigo el poeta? –
Dirigiéndose al estudiante en tono secreto –
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| ESTUDIANTE: |
Nada.
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| POLÍTICO
No. 2: |
¡Fantástico!
Siempre supe que el estudiantado era la clave del
futuro – mirando a su alrededor con aire triunfador
– No creo que exista
duda de quién posee el apoyo de las multitudes.
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| ESTUDIANTE: |
¡Un
momento! No me gusta mezclarme con los políticos. Yo he dicho
nada, no porque no le vaya a cobrar por mi trabajo, sino
porque como no le voy a
escribir ningún discurso no puedo
cobrarle nada. –
Con actitud desafiante. –
–
RISAS –
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| POLÍTICO
No. 1: |
¡Vaya
bufón! – irónicamente – Esta vez si me has convencido
del apoyo
que te brindan las
multitudes.
– RISAS –
(El
estudiante los mira con desdeño y se acuesta en el suelo para
continuar su lectura con comodidad)
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| POLÍTICO
No. 2: |
¿Y
tú que pintas? –
Dirigiéndose al pintor. –
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| PINTOR:
|
Pinto
la cara de la Moral.
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| POLÍTICO
No. 2: |
No
veo ninguna cara. –
Lo mira con cierta preocupación. –
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| PINTOR: |
Yo tampoco, pero me entretengo.
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| POLÍTICO
No. 2: |
¿Te
gustaría pintar las paredes de esta cueva?
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| PINTOR: |
¿Las
paredes de esta cueva? – extrañado –
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| POLÍTICO
No 2: |
Si,
sería un proyecto digno de tu capacidad artística.
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| PINTOR: |
¡Me
encantaría! – con regocijo – No sé si darle las gracias
o morirme con la alegría.
Ud., es la primera persona que se da
cuenta de mi talento – acercándose –
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| POLÍTICO
No. 2: |
No
es para tanto – dándole palmaditas en el hombro – Primero
Ud., pinta las paredes
de esta cueva
con los colores
de mi
partido político
y luego – señalando en diversas direcciones – si todo
sale como yo espero, le
comisionaré a los laberintos laterales.
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| PINTOR: |
Todo
saldrá bien.
Me comprometo por
mi honor de
artista a satisfacer
su petición – recoje todos sus pinceles y la acuarela en ademán de retirarse hacia una de las paredes – ¿Y en cuanto al
salario...?
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| POLÍTICO
No. 2: |
Todo
depende de su capacidad artística – cortante – Le repito,
si todo sale como yo
espero, le comisionaré a los laberintos
laterales.
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| PINTOR: |
¡Fascinante!
– se encoge de hombros y sigue su camino. –
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| OBRERO: |
Recuerdo
que una vez trabajé como albañil por tres meses seguidos
sin cobrar
y cuando
fuí a ver
al contratista,
este se
había desaparecido
de la ciudad...
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| ESTUDIANTE: |
¿Y
qué hiciste entonces? – apartándose por un momento de su
lectura. –
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| OBRERO: |
Escupí
y golpié las paredes de la obra hasta...
|
| ESTUDIANTE: |
–
interrumpiendo – hasta que se derrumbaron.
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| OBRERO: |
No,
escupí y golpié las paredes de la obra hasta
que la policía me llevó
preso por
lo que
ellos consideraban un atento
contra la
propiedad ajena y desorden público.
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| POLÍTICO
No. 1: |
Muy
bien merecido le está por no saber mantener el orden. – con
gesto de desagrado. –
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| ESTUDIANTE: |
Yo
diría que lo adecuado hubiera sido una buena demanda legal.
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| OBRERO: |
¿Y
con qué dinero
le pagaba a
un abogado sino tenía
ni para mantener
a mi familia?
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| ESTUDIANTE: |
En
ese caso, – se
levanta cerrando el libro que leía – en ese caso,
tendría que
investigar la
causa y
ver que
otras posibilidades
existen
– abre el libro de nuevo y se marcha al final del escenario,
donde prosigue su lectura de espalda al público.
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| POLÍTICO
No. 2: |
De
manera que le han ido mal las cosas - dirigiéndose al obrero
–
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| OBRERO: |
Yo
no sé si las cosas me han ido mal o bien, sólo conozco el
hambre de mis tripas y la
de las tripas de mis hijos.
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| POLÍTICO
No. 2: |
Tengo
una idea
– acercándose
al obrero –
¿serías capaz
de mantenerme sobre tus
hombros para que la multitud me pueda ver
sin dificultad?
– pasándole el brazo por
el hombro – ¿Podrías
hacerlo?
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| OBRERO: |
No
sé si pueda, últimamente
estoy un
poco débil.
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| POLÍTICO
No. 2: |
Podrás,
te daré
algo de
comer.
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| OBRERO: |
De
acuerdo, pero
¿Cuándo me
darás de
comer?
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| POLÍTICO
No. 2: |
Después
que me
mantengas sobre
tus hombros.
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| OBRERO: |
¡Imposible!
, me
desmayaría en
el esfuerzo. Tiene que
ser antes.
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| POLÍTICO
No. 2: |
Me
gustaría poder ayudarte, pero no puedo. En esta cueva que nos
encontramos atrapados
no existen alimentos.
Te pido
que tengas un
poco de fé en mí y en el futuro que les depara a ti y a tu
familia. – dándole palmadas en
el hombro – Si
tuvieras suficiente
fuerza para poderme mantener sobre tus
hombros, me agradecerás más
adelante esta oferta que te hago.
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| OBRERO: |
Está
bien, con tal
de que mi familia pueda comer cuando salga de
aquí, le mantendré sobre mis hombros.
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| POLÍTICO
No. 2: |
Despreocupate,
tu fé en mí te sustentará a ti y a tu familia.
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| OBRERO: |
¿Y
cuándo saldremos de esta cueva?
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| ESTUDIANTE: |
Cuando
la roca sea removida. – de espaldas al público. –
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| TODOS: |
¿La
roca?. – al unísono y volteándose en dirección al
estudiante. –
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| ESTUDIANTE: |
Sí,
así es – virándose hacia el público y cerrando su libro
– Cuando la roca que
ha obstruido la única entrada y salida de esta cueva sea
removida, entonces,
podremos salir
a respirar
nuestros rumbos libremente.
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| POETA: |
¿Libremente?
– sonriéndose alegre –
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| PINTOR: |
¿Rumbos?
– en gesto ansioso –
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| OBRERO: |
Respirar
no me interesa tanto,
pero comer
sí – hablando consigo
mismo.
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| POLÍTICO
No. 1: |
¡Insensato!,
¿Cómo piensas que podríamos remover esa roca?
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| ESTUDIANTE: |
Con
mucha paciencia y la fortaleza de nuestras doce manos.
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| POLÍTICO
No. 2: |
¡Cretino!,
¿A quién se le
ocurre que nos
vamos a poner
a remover una piedra en estos
momentos de semejante
acontecer nacional?
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| ESTUDIANTE: |
¿Nacional?
– Con sorna. –
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| POLÍTICO
No.2: |
Efectivamente,
Ud. no sabe de estas cosas, pero en estos momentos
la clase obrera está dispuesta a
llevar el peso de mi victoria sobre
sus hombros, y
no le permitiré ni a Ud. ni a
nadie que nos
arruine el futuro.
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| POLÍTICO
No. 1: |
No
se adelante, aún no le toca pronunciar su discurso. –
cortante – Yo tampoco le permitiré a
nadie que me arruine mi tarde de
campaña y mi futuro, que
es el futuro de todos Uds. Por tanto, con
los derechos que me impugna la ley, declaro al
provocador de esta ofensa
culpable de alta traición, siendo condenado a treinta tardes
de estío en la sombra de un rincón sin luces, sin
libros y sin recuerdos
...
–
se apagan las luces –
FIN |
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Maricel
Mayor Marsán
nació
en Santiago de Cuba
(1952). Vivió en España desde 1970 hasta 1972. A partir de
esa fecha ha residido en los Estados Unidos. Realizó estudios
superiores en Historia, Ciencias Políticas y Educación. Se graduó
con dos Licenciaturas
en 1976 y obtuvo una Maestría en Administración Pública en
1977 de la Universidad Internacional de la Florida, Miami,
Florida, E.U.A. Ha publicado: Lágrimas de Papel (1975),
17 Poemas y un Saludo (1978),
Rostro Cercano (1986),
Un Corazón Dividido / A Split Heart (1998) y Errores
y Horrores / Sinopsis histórica poética del siglo XX (Primera
edición, 2000), (Segunda edición, 2001).
Sus poemas, cuentos, obras de teatro y artículos en general
han aparecido en publicaciones y antologías en Argentina, Canadá,
Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Puerto
Rico, República Dominicana, Suecia y Uruguay.
Algunos de sus libros fueron grabados en recitales de poesía
en vivo y están
disponibles también en la forma de Audio Libros (1998-1999).
Sus obras han sido traducidas al inglés y al italiano. Actualmente
se dedica a la docencia y es Directora de Redacción de la revista
literaria BAQUIANA. Sus poemas también han aparecido en diversas
publicaciones en el Internet, al igual que otros géneros literarios
que cultiva. Fue distinguida con el Editor’s Choice Award en
1996 por la Biblioteca Nacional de Poesía de los E.U.A.
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