Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº 15/16

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MUSA E INSPIRACIÓN

 por

Óscar Wong

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La pregunta que se formula Robert Graves es contundente: "¿Por qué los poetas invocan a la Musa?". Y para responder ofrece una singular revisión de la cultura occidental a través de los mitos y su repercusión en el oficio del Poeta; por supuesto que La diosa blanca no es más que la defensa de este menester sagrado y consagrado para darle existencia a las cosas: la Poesía. Tampoco es gratuita la manera en que designa o subtitula a su trabajo: Gramática histórica del mito poético, por lo que el autor inglés hace una defensa de la función del Poeta y del papel que representa incluso en la actualidad. A lo largo del volumen citado1, Graves califica al druida como héroe, reflexiona sobre los rituales mágicos, sagrados, de los celtas y su correspondencia con la cultura hebrea y griega, principalmente; además examina la figura de la Diosa madre, su antiguo culto y su vigencia actual, pero siempre en relación con la Poesía. Otro aspecto relevante constituye el análisis de la inspiración, basado en el mito de la bruja Cerridwen y su consecuente repercusión en la actividad lírica a partir del Alfabeto de los árboles. La lectura pormenorizada de este libro, es fundamental para cualquiera que desee comprender a plenitud el porqué de lo sacro de la Poesía. Evidentemente hay demasiados guiños, abundancia de citas, conceptos y apreciaciones significativas que requieren prácticamente de un nivel iniciástico. Y aquí volvemos a la expresión bíblica, esotérica: "El que tenga ojos, que mire". El conocimiento no como información, sino en tanto iluminación, enriquecimiento, transformación; hallazgo de una verdad evidente, pero oculta a los ojos del profano. Graves parte del Poeta en tanto oficiante celta, del mítico héroe judeocristiano conocido como Adán; informa sobre las principales festividades religiosas del mundo celtíbero, puntualiza sobre las diversas funciones y definiciones de la diosa o Musa, resalta el tema único de la Poesía y se detiene en el estudio de la Lengua de Ogma o Alfabeto de los Árboles.

     Por supuesto que se puede trazar este parámetro direccional para comprender el itinerario intelectual de este volumen revelador, donde cada recuadro sintetiza un universo de conceptos, paradigmas y arquetipos, tan necesarios para incorporar los elementos necesarios en este ritual sagrado. Graves pretende definir a la diosa, a la Musa misma, por sus funciones mismas y atributos y por la revisión cultural que establece. En principio, el Poeta es un mago, un hechicero, un hombre sensible que tiene el poder de la Palabra: Taliesin desarrollando en una cuarteta mágica un enigma cuya solución es el viento; es decir, el Poeta conjura, invoca y desata las fuerzas de la naturaleza. La Palabra es sagrada, tiene una vibración, una frecuencia rítmica, significativa, un color, una simbología. La Palabra tiene, y contiene, poder. ¡Ay de aquel mortal que juegue a la Poesía!, indica la intuición, la experiencia. Y por lo consiguiente no cualquiera puede ser Poeta o utilizar para sí tal denominación. La figura, su relevancia es tal, que representa un sacerdocio; el Escriba que preserva los rituales antiguos, el druida que oficia en su paraje sagrado, conjurando a la naturaleza, aunque ocultando sus secretos a los ojos de los profanos, he ahí al Poeta. Taliesin atrayendo al viento, Moisés separando las aguas del mar Rojo durante el éxodo, Jesús aplacando al océano y caminando sobre la marejada. El mito de la Creación en cada Poema generado; Elohim dando forma a lo informe, determinando lo seco como tierra y a la humedad como mares. El Poeta es un pequeño dios2, sentencia Huidobro de manera contundente; José Gorostiza musitando con modestia: “el poeta es un hombre de Dios” 3. Inicialmente, Graves manifiesta el sentido sacro del mundo, siempre conjugado a la creación poética. ¿Y no es eso, justamente, lo que significa Poesía? La poiéses calificada por los griegos y que aún no satisface del todo a los hombres de letras, a los académicos e intelectuales. La tradición druídica destaca que el alma es inmortal y que inicialmente ésta reside en un lugar subterráneo denominado Annwn y que para obviar aquí llamaremos preexistencia; las mariposas representan el alma de los muertos, las que encarnan o transmigran en diversos animales; la ciencia de los celtas manifestaba vida, intelecto y afecto, mientras que la sabiduría destaca por su objeto, el modo y la utilidad; comprensión por el afecto, la señal distintiva y el respeto por lo mejor manifiestan la memoria. Ciencia, Sabiduría, Recuerdo. Ciencia, Fuerza, Vida. He aquí, resumido el mágico mundo celta, cuyos árboles ofrecían protección, influencia mágica.

     Por supuesto que la instrucción se ofrecía a los bardos a través de un maestro, en virtud de un voto hecho a la divinidad, mejor dicho, a la Diosa. Según la tradición céltica, cuatro festividades regían los misterios bárdicos: la primera, el 1º. de febrero, involucraba ritos de fertilidad dirigidos a Brígida; el fuego hermoso (Beltaine) se conmemoraba el 10. de mayo, la celebración de los esposos (Fiesta de Lughasa) el 1º. de agosto y, sobre todo, 1º. de noviembre, cuando concluía el año y el velo del otro mundo coincidía con el plano material, por lo que se encendían las fogatas, se cortaba la última gavilla de trigo y se invocaba a la diosa Cailleach, protectora de los cerdos. Esta última fiesta religiosa seguramente ha desembocado en la actual festividad nórdica del Halloween.

     Pero al igual que el mito de la Diosa madre, que requiere de su consorte, el rey sagrado que se ofrece en sacrificio, el Poeta necesita de una Musa, que no es más que la Luna o la Mujer simbolizada por ésta. Cabe resaltar que en Cuarto Creciente representa a la niña, a la doncella, a la núbil, a la virgen. La Luna Llena o Nueva de primavera caracteriza a la mujer fértil, a la mujer en su plenitud, mientras que en Cuarto Menguante significa a la anciana sabia, a la enferma y a la muerte. "Visto desde adentro, un mito es, evidentemente, una revelación, un absoluto, un instante intemporal, pero por su propia naturaleza tiende a hacerse historia, a suceder entre los hombres, a devenir poesía o teoría, negándose con ello como mito, como fuera del tiempo, y sometiéndose a la indagación genético-causal de los historiadores", apunta Santayana4. Desde esta perspectiva, un Poeta sin Musa y sin inspiración nada tiene qué hacer en esta esfera. Un Poeta sin oído y sin conocimientos técnico-formales es un Poeta muerto; un Poeta sin el conocimiento de la expresión antigua y de su tradición, nada representa; un Poeta sin el conocimiento de los mitos, se encuentra desprotegido. Para clarificar el aspecto de la Musa, basta señalar que en un principio la Mujer detentaba los medios de producción en los sistemas agrícolas. Las mujeres eran sacerdotisas de la Diosa madre, cuyo consorte era el rey sagrado o regente.

     El rey era, además, contrahecho, porque se le descoyuntaba la pierna, cojeaba. Este rey moría devorado para ofrendar sus atributos a quienes lo comían. Recuérdese la liturgia católica, la comunión, la hostia que es el cuerpo de Dios, el vino que es su sangre. De ahí también los sacrificios humanos. Jesús es un dios vivo. Pero no adelantemos juicios y reflexionemos sobre el mito de la Inspiración, que se basa en la bruja Cerridwen y el caldero mágico. Graves relata que esta hechicera tuvo dos hijos, una hermosa pequeñina, Creirwy, y un niño feísimo, Afagddu; para compensar a su vástago decidió dotarlo de grandes dones, como son el conocimiento y la inspiración. Cerridwen prepara una poción con hierbas mágicas recogidas a determinadas horas, que deben permanecer a fuego lento durante un año más un día (365 días actuales); luego de ese tiempo tres gotas ardientes saltan al dedo de Gwion, un pequeño que cuida el perol y quien accidentalmente las bebe. Entonces advierte que la bruja quiere eliminarlo.

     Cerridwen y Gwion se enfrentan en una batalla de transformaciones, él para huir y ella para atraparlo. Finalmente, Gwion se transforma en un grano y Cerridwen en una gallina, que termina por tragarlo; cuando recupera su forma femenina se encuentra embarazada. Cerridwen da a luz un niño, Taliesin –el resplandeciente, como el rostro de Enoch-, el más alto bardo del mundo galés; para algunos, Taliesin es el padre de Merddin o Merlín, incluso se dice que son el mismo. Este mito recuerda al héroe solar Jesús. Recuérdese la inmaculada concepción, el nacimiento, la muerte y la resurrección del niño divino (las estaciones del año) que es celebrada por los católicos en Semana Santa. La Musa, la Mujer, la Luna. Eva, Naamá o Lilith surgiendo en cada cántico, en cada invocación. El Poeta es el consorte, el rey sagrado, el médium que conjura a su diosa. En cada poetisa vuelve a surgir el llamado perentorio del mito hebreo o celta. Tradición que confluye en la expresión del artista. Lilith según la mitología judía, fue la primera mujer de Adán, hecha como él de polvo, solo que impuro. Tuvo problemas con Adán por considerarse igual a él y no querer yacer debajo, por lo que se marchó al mar Rojo donde habitaban los ángeles caídos con los que tuvo relación.

     La visión de la Musa se trastoca y enriquece. Imposible soslayar sus aspectos luminosos y trágicos. Dos concepciones no contrapuestas, sino complementarias. El Poeta y la Musa, unidad insoslayable frente a los vapores embriagantes de la inspiración. Algunas versiones mitográficas indican que Lilith, encargada de los infantes hasta el octavo día no pudo ser muerta, pero si castigada, por eso los judíos protegen a los recién nacidos hasta la etapa de la circuncisión. En general se considera como prototipo de la dominación del hombre por la sexualidad, se relaciona con la pulsión llamada libido, o el símbolo de la lujuria; también ha sido tomada como icono del feminismo en la actualidad. La personalidad y la influencia de Lilith en la literatura universal es insustituible, es posible que hasta Bécquer y Poe la hayan padecido. Nahamá o Naamá, la segunda esposa de Adán, a pesar de su hermosura fue repudiada por éste en virtud de que al observar cómo los dioses la creaban con huesos, sangre, etc., le provocó asco.

     Naamá, desde mi particular punto de vista, concilia los dos extremos representados por Lilith y por Eva. Representa no la lujuria o la santidad, sino a la mujer real, concreta, con los atributos necesarios y suficientes. Para evitar que se repitiera lo que sucedió con Naamá, Adán fue dormido para extraer su costilla y formar de ella a Eva, la madre de todos los vivientes. Si Lilith fue la primera feminista que exigió sus derechos, Eva es la primer mujer intelectual que aspira a la sabiduría, de ahí que comiera el fruto del bien y del mal, a pesar de que Dios les había prohibido comerlo. El mito sostiene que Adán no es engañado, puesto que al ver a su tercera esposa ya sabía que ella había desobedecido. Como él se resistía a comer la fruta que le ofrecía, Eva le respondió que si no comía ella sería expulsada del Jardín del Edén, él volvería a quedar solo y no podrían cumplir la orden de Dios: “creced y multiplicaos”. Entonces Adán decide comer del fruto prohibido. He aquí, resumido, el mito de la caída del hombre.

     Símbolo de la libertad ante el conocimiento, el llamado pecado original se presenta todos los días de la existencia del hombre, cuando se plantea lo que hay que realizar o lo que dejará de hacer. El libre albedrío, la libertad de actuar con responsabilidad y asumir las consecuencias de nuestros actos, según lo postula la ética. Adán transgrede la ley para que exista el Hombre. Pero, ¿qué es la caída? Un derecho divino ganado a pulso tras el destierro del jardín del Edén. El hombre es un ser anómalo que tiene partes terrenales y aspectos sublimes. El privilegio del Poeta es darle nombre a las cosas. La Cabalá refiere que el cuerpo es todo, menos una máquina física (esto ocupa apenas el 1% del espacio; en esencia somos 90 % conciencia, pensamiento metafísico. Hay influencia cósmica sobre el cuerpo, el pensamiento controla todas las manifestaciones de la realidad física. Sin embargo la relación energía-inteligencia es ilusoria, por eso conviene ser cautelosos con las apariencias. El cosmos –que significa orden- es la fuerza integral en nuestras vidas, a través del cual todo puede cambiar5.

     Por otra parte, conviene precisar que El Zóhar, la fuente básica del judaísmo místico, fue escrito por el Rabí Shimón bar Yojai; salió a la luz gracias al Rabí Moisés de León y se ocupa de la relación que existe entre las fuerzas invisibles del Cosmos, la Fuerza y su impacto en el hombre6. Constituye el significado más profundo y oculto de la Torá, de la cual se derivó La Biblia7; los Libros 6 y 7 de Moisés referentes a la Nigromancia, proscritos por las iglesias cristianas, sirven para dar órdenes a los Ángeles y Espíritus Sacerdotales del cuarto elemento; también se refieren a los 7 sellos que señala el Apocalipsis; son conjuros para que las entidades celestiales realicen acciones; además explican el uso de los salmos, a partir del santo nombre E El CHAD (grande, fuerte y único Dios).

     En otras palabras, tiene conexión espiritual con el Creador y sus fuerzas. Aquí lo extraño se vuelve conocido y la fe se vuelve conocimiento8. Hermenéutica pura. Pero la deidad asume diversos aspectos y adquiere diferentes nombres; no es una mujer, pero puede asumir sus formas: es un canal espiritual, lo divino en su aspecto femenino (la Shejinah de los hebreos). En su advocación de Luna Nueva (la diosa blanca del nacimiento y crecimiento), Luna Llena (diosa roja del amor y la batalla) y la Luna Vieja (diosa negra de la muerte y la adivinación), la Musa consigue representarse en  diversas advocaciones; incluso puede tener apariencia múltiple (en tiempos pitagóricos, las mujeres adquirían según sus etapas vitales, los siguientes nombres: Koré cuando doncella, Nymphe en su calidad de esposa; Meter cuando ejercía como madre y Maia le correspondía ser abuela); por eso la Musa es creadora, conservadora, destructora, etc., pero básicamente representa un poder, una energía. De esta manera puede ser iracunda o desafiante, hostil o luminosa. Corazón de la vida, de la muerte, de la existencia ulterior. La diosa que musita o aterroriza al cantor. La que excita e incita a obedecer.

     En este contexto se explica la función del Poeta, la Musa y su relación con la Universo. La conexión con la tradición celta parte del Mito de Cerridwen y su Caldero mágico, que puntualiza sobre el nacimiento, muerte y resurrección del Niño divino, el hijo de una virgen. He aquí el tema único de la Poesía. La Diosa o Musa se explica por sus funciones, que se clasifican en términos del ciclo femenino vital y por la cultura en que se observa; desde sus propios atributos, sin independencias ideológicas, puede determinarse en tanto principio femenino mismo; es la Mamaki, la dakini tibetana.

     Pero aclaremos: la Diosa ancestral, la Musa de los poetas, no puede servir de pretexto para reivindicar movimientos feministas o manifestaciones lésbicas; la defendida igualdad de las mujeres tampoco tiene sentido, puesto que lo femenino (ámbito lunar) está involucrado en lo masculino (expresión solar) genéticamente hablando; el yin yang de los chinos, movimiento y estatismo en la unión sexual; principio de unidad, no dualidad, es evidente que para muchos la Diosa es pagana, idolátrica, abominable. Cierto: los hombres no paren hijos, pero ayudan a engendrarlos. Y aquí se completa el círculo del yin yang oriental. La Diosa Madre y el dios vivo, el consorte, el regente que gobierna en lugar de la diosa, aunque un día malhadado para las mujeres, el rey decide que otro debe morir en su lugar; entonces comienzan los sacrificios de niños, los más débiles e indefensos, y después de las doncellas. Paulatinamente el patriarcado inicia su entronización y la Diosa sucumbe ante el Dios celoso que no admite ningún dios más que él, ni siquiera alguna imagen que pueda debilitar su autoridad. Históricamente, cuando Juliano rearma las creencias religiosas, en el año 408 a.C., se establece la caída de la divinidad femenina. María, esposa de José, asume en Efeso su condición de teotokos, madre de Dios, de Jesús divinizado. Por ende, el actual diezmo de algunas iglesias representa las antiguas ofrendas a la Diosa madre.

     El rito mariano es, desde luego, parte de la expresión de la Musa de los Poetas. "Pero no es de creer que, en sí, esta experiencia del mito sea un privilegio de los poetas y, en un grado más distante, de los pensadores. Es un bien universalmente humano, es la religión que sobrevive aun en los corazones más escuálidos o más mezquinos, los cuales no se sorprenderían poco si alguno les explicase que dentro de ellos hay un germen que podría devenir una fábula. Es -¿hay que decirlo?- la condición sobre la que se funda la universalidad y la necesidad de la poesía", reflexiona George Santayana9.

     ¿Por qué los poetas invocan a la Musa?, se cuestiona Graves. Y Santayana responde, advirtiendo sobre la consagración de la leyenda, de la tradición mitográfica: "De la niñez, de la infancia, de todos aquellos momentos de fundamental contacto con las cosas y con el mundo, que encuentran al hombre desprevenido, conmovido e inmediato, de todas las “primeras veces” irreductibles a racionalidad, de los instantes aurorales en los que se formó en la conciencia una imagen, un ídolo, un sobresalto de adivinación frente a lo amorfo, se eleva, como de una garganta o de una puerta abierta de par en par, un vértigo, una promesa de conocimiento, un pregusto extático. Lo propio de esta sensación es un detenerse del tiempo, un revivir cada vez como nueva aquella primera vez –así ocurre en las prácticas rituales para la celebración de una fiesta. Abandonarse a la contemplación, a la excavación de aquel momento, significa salir del tiempo, desflorar un absoluto metafísico, entrar en una esfera de trabajo, de codiciosa conquista de un germen que no perderá su inmovilidad sino para devenir otra cosa –poesía consciente, pensamiento desplegado, acción responsable- en suma, historia10. Hacer Poesía o teoría, tal la ley del espíritu al observar el choque de la realidad con los mitos.

     Cierto: La mujer es Musa, pero también Creadora. Las sacerdotisas de la diosa la sustituían, por ello se les llamaba pro stares, prostitutas, de alguna manera la divinidad era La Luminosa, pero también la devoradora, la loba, lupa (de ahí lupanar) y cuando es sustituida por el Dios celoso, las vestales son consideradas las puttas, las podridas. Si santuario es el lugar mítico (tactus de coelo –ha caído el fulgor) donde el fiel participa de algún modo con la presencia, con el contacto, con la vista de la Revelación, la Poesía constituye el lugar de adoración, la colina sagrada donde la Musa se manifiesta. Aquí el tiempo se detiene, el vértigo, el éxtasis es el símbolo encarnado de la fe, núcleo central de la vida interior. Liturgia, ciertamente, donde tiene lugar lo “verdadero metafísico”. Para el Poeta actual el poema devela el misterio. La tradición bárdica alude al mágico Alfabeto de Ogma, revelado a los hombres por el dios Ogham, deidad del aprendizaje y la escritura, consistente en las rayas secretas grabadas en uno de los lados, o en ambos, de una línea divisoria. Amor, Conocimiento y Verdad, los rayos de luz del conocimiento. Graves compara el Beth Luis-Nion con el alfabeto helénico y los alfabetos irlandeses, puesto que hay conexión entre los celtas, los hebreos y los griegos antiguos. 

 

     El significado místico de cada día, referido a los árboles, simboliza obviamente, una letra, con una valencia en cuanto a color, substancia, etc. Así, las letras OIV, similares a la escritura rúnica, tienen su correspondencia con el tetragramatón hebreo JHWH, el Santo e Inefable Nombre de Dios, la expresión misma del cántico poético11.

 

     El siguiente cuadro refleja con claridad lo que aquí se ha planteado

 

ASPECTO SAGRADO DE LA POESÍA

 

La Musa, símbolo de la mujer, representación de la Luna:

1.- Luna en cuarto creciente = la niña, la núbil, la virgen, la doncella

2.- Luna llena = mujer fértil

3.- La luna en cuarto menguante = la anciana sabia, la enferma, la muerte

FUENTE: La diosa blanca, de Robert Graves y Los mitos hebreos, de Raphael Patai y el autor citado.

  Obras citadas

1 Robert Graves, La diosa blanca, Alianza Editorial, Madrid, 1986, 1ª. reimp.,701 pp.

2 Vicente Huidobro, Poesía y prosa. Antología, Edit. Aguilar, Madrid, 1967, passim

3 Cfr. Poesía, FCE, Méx., 1977, 1ª. reimp., pp.23-25

4 George Santayana, Interpretaciones de poesía y religión, Edic. Cátedra, Madrid, 1993, p. 107

5 Gershom Sholem, La Cábala y su simbolismo, Siglo XXI Edit., Méx., 1995, 9ª. Edic., 239 pp.

6 Philip S. Berg, El poder del Uno, Centro de Investigación de la Cabalá, New York, USA, 1992, 282 pp.

7 Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio constituyen los cinco libros iniciales conocidos como Pentateuco

8 Israel Ben Yesha, Hacia Dios por la Kábala, Edit. De Juan S. L., Barcelona, España, 1990, 135 pp. En Lapalabra inconclusa, Esther Cohen ofrece una lectura pormenorizada sobre los alcances de la cosmovisión cabalística como actividad privilegiada en la interpretación de textos sagrados.

9 Cfr. Interpretaciones de poesía y religión, Edic. Cátedra, Madrid, 1993, p. 109

10 Op. cit., ibid., p. 105

11 Es interesante, y valiosa, la reflexión de Esther Cohen sobre la esencia del lenguaje y el aspecto de nombrar, aunque a veces caigamos en el caprichoso juego de los signos. Cfr. El silencio del nombre. Interpretación y pensamiento judío, Edit. Anthropos/Fundación Cultural Eduardo Cohen, Méx., 1999, 110pp.

 


Óscar Wong nació en Tonalá, Chiapas, México (1948). Poeta, narrador, ensayista y profesor de literatura. Es miembro activo de la comunidad intelectual de Chiapas. Promotor y editor de antologías de excelente calidad, tales como Chiapas. Nueva fiesta de pájaros (Editorial Praxis, 1998), en donde se rescata la tradición de un siglo de su entidad natal a través de las voces de 17 poetas nacidos en ese estado sureño y Chiapas. Dimensión social de la narrativa (Editorial Edaméx, 1999), proyecto que incluye a narradores chiapanecos. Sus poemas, ensayos, narrativas y artículos aparecen en diferentes publicaciones de Chiapas y de México.