Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº 15/16

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

                        
ESPAÑA
 

 


ÁNGEL MANUEL GÓMEZ ESPADA


Nació en Murcia, España. Poeta, narrador, ensayista y profesor de Filología Hispánica. Ha publicado el libro de poesía “Mediodía en la otra orilla”, Universidad de Murcia (2000) y su obra aparece en los libros colectivos y las antologías siguientes: Cajamurcia, colección Encuentros (Murcia, 1998), Inventario Cómplice (Universidad de Alicante, 1998), 20 Voces Nuestras-Antología de Narradores Murcianos (Murcia, 1998), El Corazón Delator-Antología de Narradores Murcianos (Murcia, 2000) y la II Antología Poética de la Universidad de Murcia (2000). Es Co-Director de la revista en Internet “El Coloquio de los perros” y sus poesías han aparecido en otros medios de la red cibernética como Cuadernos de la Aldea y El Ciruja (Argentina), Argos (México), Athenea y El Ebro (España).  Ha sido ganador y finalista de varios premios de poesía, cuentos y relatos en Murcia, Oviedo, Cádiz, Córdoba, Castellón, Madrid y Zamora, tales como el Premio de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia en el género de narrativa en 1996 y 1999, Premio Demetrio Cañizares de relatos (Madrid, 1998), y el Primer Premio de Poesía del certamen Creajoven (Murcia, 2000), entre otros.


 

PARÍS BAJO LA LLUVIA

 

Caminas desde la rue du Bac

hacia el quai Voltaire. Solo,

porque Estelle ha ido temprano al trabajo.

Con tu guía en tres dimensiones para idiotas

buscas el número diecinueve,

donde dicen que Baudelaire

escribió buena parte de los versos

que te han enseñado con cada lectura

a amar profundamente la vida.

Con fantasía propia de colegial

sigues cuidadosamente las indicaciones

puntuales hechas por el autor,

mientras imaginas al poeta en esa casa

pensando un endecasílabo perfecto

al tiempo que paga su noche de amor

furtivo a una joven prostituta

que está vistiéndose a sus espaldas.

Y por fin, llegas al lugar indicado,

y tropiezas con un hotel de cuatro estrellas,

suceso que te sume en una niebla espesa de dudas

(y por más que relees, eso no aparece en la guía).

Así que guardas para luego tu cámara de fotos,

junto a la edición francesa de diez francos del Spleen,

y cruzas la calle para ver el silencio de las bouquinistes,

camino del pont des Arts.

Es el signo de los tiempos, te dices

y abres de nuevo la guía, para no perderte.

 

 

"Cal fer-se a la solitud com a un joc."

Francesc PARCERISAS. L'edat d'or.

"Ciutat deserta"

 

Hay que hacerse a la soledad como a un juego.

También ella tiene momentos hermosos

si aprendemos bien las reglas. Por ejemplo,

de la ruleta rusa.

                                       Y delante de un espejo

observamos atentamente nuestra condena

eterna y la retamos, la incitamos a que venga:

ya, ahora, vamos, no tienes huevos a tocarme.

Y con un suave roce de gatillo

escuchamos el primer click y respiramos.

 

Para saber que estoy vivo, normalmente,

recuento rápido los nombres de mis gatos.

No tardo ni quince segundos en escuchar

el segundo click. Nada, de nuevo nada.

Ahora, ahuyentada la Intrusa, tomo un libro

y leo sereno en el sofá algo de Rimbaud.

Recito en voz alta: L'étoile a pleuré rose

au coeur de tes oreilles, y fumo en silencio.

También mi soledad tiene derecho

al goce sereno de esos pocos momentos.

 

 

Llueve en París a ritmo de jazz.

Me recuerda que estoy vivo pasear bajo la lluvia.

Los cuerpos con grandes bolsas se esconden en los cafés.

La tarde avanza lenta, y a través del ventanal puedo verte.

He bajado a la farmacia a por algo para el dolor de cabeza,

y te he visto en la última mesa, con un libro de Camus.

Sostienes el café con las dos manos, para calentarte

(siempre las tuviste más frías que yo),

y el reloj de tu mundo se ha parado.

Observas, ajena, la lluvia caer.

 

            Sé que podrías estar así toda la vida:

un café en las manos y la lluvia única de París ante ti.

 

2

 

La lluvia no cesa, ilumina el final de la tarde.

Permanezco anclado a tu visión.

Es como una película del silencio,

es el dulce placer de la monotonía.

 

3

 

Hay tanta lluvia entre nosotros.

 

4

 

Pagas y sales del café,

imagino que dirección St-Denis.

Te acompañará mi mirada,

silenciosa, durante unos metros,

y cuando te pierdas entre la multitud celosa,

la noche habrá empezado a condenarme.

 

5

 

Sólo quedan zanahorias en el frigo

y un paquete de barbitúricos.

Al lado, pongo las aspirinas.

Sonrío, tengo dieta de pobre.

 

Tengo, además, calados los calcetines,

mi cuaderno de notas con ampollas de agua

y los versos que hoy te he escrito

son una mancha clara de tinta;

también tengo varias facturas

y un mensaje desde hace días en el correo.

 

La primavera entra despacio.

Miles de patinadores conquistan las calles de París.

Debe de ser viernes, por tanto.

 

 

HYDE SALE A PASEAR

 

"... mi padre, creo, dijo que Bacon había escrito que si

 aprender es recordar, ignorar es de hecho haber olvidado".

Jorge Luis BORGES. "LA NOCHE DE LOS DONES"

 

Mi buen amigo Jekyll

además de imbécil, cobarde.

Te ha echado de casa su miedo

y se puede escuchar en la vieja mansión

a cualquier hora su arrepentimiento.

Ahora querrá que salga en tu busca,

pero no tengo ganas. Tampoco prisa.

Te he buscado ya, Mary, en tantas otras

que no recuerdo el sabor de tu aroma.

Ya no sé volver a casa temprano,

se me han extraviado las palabras tiernas,

he dejado fuera de mí el perdón.

Tampoco sé cómo pagar mis culpas,

ni hacerle ascos a un cuchillo o a una furcia.

 

Tan sólo, paseo por la niebla

cogiendo aquellos pétalos

que más me llaman la atención.

Perdóname si alguna vez

eres tú la afortunada

y, después de libarte,

te tomo, te olvido, no te reconozco.

ADA SORIANO

Nació en Orihuela, Alicante, España (1963). Poeta, narradora y crítica literaria. Es co-directora de la revista literaria Empireuma y la revista socio-cultural La Lucerna, en donde publica habitualmente. Ha colaborado en numerosas revistas tanto en España como en el extranjero, tales como: Mantxa, El Cardo de Bronce, Pliego de Murmurios y Kanora, entre otras. Ha sido seleccionada en las antologías: VENTANAL, de Perpignan (1988) bajo el título genérico “Narradoras españolas de hoy” y SEUBA de Barcelona (1994) bajo el título “Los nuevos poetas”. Ha publicado los siguientes poemarios: ANÚTEBA (1987), LUNA ESPLENDENTE O SOL QUE NO SE OCULTA  (1993) y COMO ABRIR UNA PUERTA QUE DA AL MAR (Colección Verso y prosa II, Biblioteca Pública de Orihuela, 2000). En 1995 le fue otorgado el premio nacional de poesía MONTESINOS 2000 con un extenso poema titulado CONTEMPLACIÓN. Ha quedado finalista en varios concursos con su obra de poesía TEJIENDO ESPERANZA. En el verano de 1997 fue publicado su cuento VALENCIA en el suplemento cultural ABABOL del diario La Verdad de Murcia.


EL ESCULTOR DE ARENA

 

Hay quien se gana la vida

arrumbado en la arena blanda

de una playa

Bien entrada la noche

aspira bocanadas de mar

hasta dormirse

Cuando el sol emerge

se pone manos a la obra

Las manos del escultor

destruyen para construir

La playa es un pozo

que sacia infinitos cubos

Así el artista solitario

empapa la arena

para sentirla dorada y dura

Sus brazos sus manos sus dedos

se encandilan edificando

en el suelo voluble y frágil

 

Aquí me tenéis

al cobijo del verano

tejiendo esperanza

 

Los curiosos se acercan

Abrillantan la figura con monedas

que reverberan bajo el sol estival

Una mujer y su hija

se aproximan

La madre pregunta con dulzura:

¿Qué ves en la arena?

La niña responde:

Veo un hombe encorvado

y una cabra con cola de pez

El artista trabaja duro

trabaja rápido

Su cabra de grandes ubres

se la llevó la marea

se la llevó de noche

sin piedad

Pero las manos del artista

no se cansan nunca

 

Aquí me tenéis

al cobijo de una playa

tejiendo esperanza

 

Eleva otra mole de oro

La roza con constancia

El hambre hace estragos

en su vientre contraído

Por eso los curiosos vuelven

Deambulan los hombres

bebidos y tercos

también las mujeres

que aman en soledad

Incluso los perros

que orinan y oxidan

los pies de blanca mirada

Una niña fisgonea

y pregunta a su madre con ternura:

¿Qué ves en la arena?

La madre responde:

Veo un hombre encorvado

que lucha para reencontrarse

 

Ahí lo tenéis

al cobijo de la noche

abandonado a su suerte.

 

 

LAS PIEDRAS DEL MAR

 

Dejé mi temor a un lado

y me posé en una porción

de arena crujiente

Observé a los ancianos

que caminaban descalzos

por la orilla

Siempre el mismo recorrido

nada más amanecer

Al cabo de un tiempo

avancé hacia la marea

Me agaché

                       Recogí piedras

piedras redondas

como sombras de sol

piedras rosadas

piedras grisáceas

piedras blancas

de leche de luna

piedras ásperas

piedras suaves

infinidad de formas

chapoteando en el agua

Una piedra negra

con una abertura

en el centro

En su interior

                           sal apelmazada

antojándose semen.

 

 

POEMA PRELIMINAR

 

Añoro el mar

el mar inmemoriable

Esa enorme masa líquida

que fluye reencontrándose

porque todo en él es camino

Húmeda inquietud que roza

el brazo horizontal

como queriendo asomarse al infinito

Añoro el mar

el mar que se deja dorar

al calor de los haces de sol

que lanza el verano

El mar que abre sus piernas

para ser agua seminal

Oh noche de luna creciente

El mar atrae multitudes

porque es poderoso e indomable

Se le teme y se le añora

Yo observo sus manos

Las manos del mar

Una se empuña en valeroso oleaje

y con los barcos entabla batalle

Otra amansa la orilla alineada

por el tintineo de los chinarros

Qué es sino mar

lo que habita el vientre de la madre

Qué son sino mar

las lágrimas que derrama el recién nacido

La mujer teme al mar

pero lo abraza y se deja enredar

en la verdura de sus algas

¡Ah!

Y los peces de fuego de sol

Peces de nieve de luna.

 

 

KÁRABOS

 

Anochece

En el puerto cerrado

yacen con solemnidad

las tres carabelas

Los transeúntes

se apiñan junto al muro

para deleitarse

ante tanta majestuosidad

Yo también me acerco

e imagino historias

Qué valientes eran

los navegantes de entonces

Cómo se involucraron

en un viaje insólito

hacia lo desconocido

Cruzaron el mar

Recorrieron aguas bravas

Ahora nos aferramos al pasado

Nos sumergimos en un tiempo

que no nos pertenece

pero sabemos que en el interior

de estos cuerpos hoy admirados

habitó la esperanza.