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MARTA
DE ARÉVALO
Nació
en Montevideo,
Uruguay. Edita
las revistas: "B.L.A.N.C.O. , y “LUNITA
DE PAPEL”. Dirige, desde 1988, un Taller Poético.
Su obra, laureada dentro y fuera de su país, abarca
los géneros de poesía, cuento y ensayo; poesía,
cuentos, canciones y teatro para niños. Aparece entre
otras publicaciones
en
"Diccionario Bibliográfico de la Mujer
en Uruguay”, 1983; “Poesía de España y
las Américas”, (Mairena,1992),
Universidad de Puerto Rico; “Historia del
Uruguay”, Tomo II, 1995; “Poetas
Hispanoamericanos para el Tercer Milenio”
Chile-México, 1994; “Muestra de
Literatura Uruguaya”, 1997. Cofundadora
de diversas instituciones socioculturales, integra el
Capítulo Montevideo de la Academia Iberoamericana de
Poesía. Recibió, junto a otros seis poetas el
Premio “José Vasconcelos”,
1994, del Frente de Afirmación Hispanista, de
México.
Y por la totalidad de su obra, el Premio
Internacional de Literatura Latinoamericana y del
Caribe “Gabriela Mistral” 2000, que otorga
la Association Côté-femmes, de París,
“a
escritoras
en lengua española con una obra valiosa en
cualquiera de los géneros de la literatura”. Ha
publicado 29 títulos, entre los cuales se encuentran:
Romances de la villa (1975, Primer Premio
“Violeta
de oro”, Juegos Florales
Hispanoamericanos de Montevideo); Romances
Orientales (1976, Primer Premio Nacional
“Medalla de Oro”),
Ojo de Leopardo
(1981, Premio Ministerio de Educación
y Cultura, y Segundo Premio Intendencia de Montevideo-
2da
edición,
1998); Santa Corazón de Pan
(1992,
cuentos, Premio Ministerio de Educación
y Cultura),
Avisos
Varios
(1982, 4ta edición, España, 1995) Abran todas las puertas
(1988), Espejos (1992),
Tierra América (1992),
Carlitos y el Tiempo
(1999 Premio único en teatro infantil,
Ministerio de Educación y Cultura); 120 años de
Villa Colón
(1992, crónicas históricas);
El arte de guisar amores (1993);
Con
Ojo de Fantasma (1999);
y
La Luz en que vivo
(2000. Ediciones
Índigo,
París).
LA
LUZ EN EL POLVO
I
(rima en á)
La Luz azul en el Polvo
no
cesa de repicar.
Sopla
dentro de los huesos
como
campana o compás.
Reverbera,
brasa o bronce,
alondra
o hambre tenaz,
en
las sienes fatigadas
o
en el tacto al concertar.
Mariposa
regia rige
el
azogue zodiacal
y
despierta surtidores
su
voz de tórtola albar.
Almendro
fiel en mi cuerpo
desde
tiempo inmemorial
crece
a sombra del ancestro
como
espiga entre volcán.
Ungida
rosa del Verbo
nacida
en átomo astral,
no
la busco, que la encuentro
en
sueño, lágrima y pan.
II
(rima en é)
Llega la Luz destilada,
de
dónde llega no sé.
Gira
y brilla vigilante,
deslumbra
y no se la ve.
Abre
mi pulso a la brisa,
quema
su silbo mi piel,
me
toma exacta mortaja,
me
resucita en laurel.
Su
origen de Ojo Sapiente
traduce
plena de fe.
Inefable
y fugitiva
gira
en dar y poseer.
¿
Es de mis venas la luz
que
de mis huesos no es?
La
siento rondar conmigo
y
conmigo enmudecer.
Sobre
el trino, estremecida,
destrenza
el ritmo. Y el
Ser
la
sostiene sobre esferas
que
no cesan de crecer.
III (rima en í)
...y el Polvo, azufre y espina,
con
la Luz, rastro sutil,
va
en secreto y en silencio
sin
cerrar y sin abrir.
Nadie
entiende lengua suya,
como
esfinge es su perfil.
Valido
de alba y de flauta
trastorna
daga en jazmín.
El
Polvo absorto impasible
y
la Luz como delfín
por
el mar de los arpegios
son
el arpa de David.
Van
cantando, fino remo.
Los
alumbra un serafín
con
el filo de los astros
y
los ojos de un reptil.
Luz
y Polvo en inviolable
universo
sin confín...
como
un arco con su flecha,
como
el óleo en el ungir.
IV
(rima en ó)
El latido es en la noche
como
la flama de un dios.
Suspendida
flor de fuego
en
un tiempo tornasol.
Entra
al Polvo pensativo
con
la exacta vibración
y
él muriendo en Ella viva,
se
gesta con otro sol.
Calla
el Polvo si Ella nombra,
si
Ella calla él da su voz.
Le
asisten rayo y fragancia,
quema
espíritu y razón.
Sustancia
y clarividencia
que
el habla no definió
conjura
en plural celeste
donde
el Soplo la creció.
En
los genes desolados
del
Polvo ya en arrebol
Ella
desata los salmos,
Ella
va en constelación.
V
(rima en ú)
Y ceñida la Armoniosa
con
cinturas de laúd,
esplende
fiel de alabastro
más
innúmera que Ruth.
Su
palabra intraducible
niega
ciprés y ataúd.
Siembra
en el Polvo asombrado
su
antigua mano garzul.
Despliega
nardos y espiras
en
relámpago y trasluz,
mundos
que el Polvo no ha visto
Ella
alcanza en plenitud.
Ego
en silbo y transparencia,
tacto
mínimo del Tú...
como
arcángel imposible,
como
lámpara y augur.
Sabe
a delirio y centella
a
girasol y algazul.
Tiene
un gusto misterioso
el
manantial de la Luz.
VI
(rima aguda en las 5 vocales)
Obsesión de Luz y Polvo
en
la noche sin umbral,
cantan
los silfos secretos
en
el ritmo circular.
Nada
sabe el Polvo
muerto,
la
Luz conoce el tañer.
Ella
profeta es potencia
él
desfallece en la sed.
Él
crece crecido de Ella,
Ella
agoniza al tangir.
En
los cuadrantes del canto
son
un cirio y son un lis.
Van
en el viento y la lengua,
en
abismo y comunión,
en
el núcleo dual del cosmos
y
en las tres caras de Dios.
Dimensión
es de misterio
y
a través de excelsitud
va
en ceniza el Polvo ciego.
¡Alfa
y Única, es la Luz!
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