Miami
Estados Unidos
Año III

 Nº 15/16

Escríbanos    

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesor Técnico

Daniel Berdeguer

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

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CARONTE Y LOS GÜIJES

AUTO DE TRANSCULTURACIÓN

 PARA UNA MAGIA

Obra para guiñol

(Desafío para un director)

 

por

 

Gastón Alvaro Santana

 


     Una entidad desconocida ha decidido encontrar la razón de un hechizo. El hechizo de la inmortalidad. La escena se desarrolla en la laguna Estigia. Caronte lleva cuerpos en su barca. En fantasía, de manera extemporánea, su boga es observada por tres güijes que comentan entre si. Dichos seres, han sido designados por la anónima entidad para descifrar el hechizo. Como son seres nacidos en cautiverio, lejos de sus  lunas africanas,  juegan a confundir una metafísica que los ignora al pretenderse oriundos de una tierra lejana, cuyas deidades no les pertenecen. Todo ello ha sido calculado por la entidad  para dar mayor validez a sus hallazgos. Los güijes son deidades menores que habitan las lagunas y su función es ahuyentar a los atrevidos que osan penetrar sus soledades nocturnas. Pero además, como seres mágicos, también son capaces de recordar antiguas memorias, como la de los mitos arcanos que se evocan en las urdimbres de esta obra.

Personajes: Güije primero

                             Güije segundo

                             Güije tercero

                             Caronte

                             Orfeo

                             Eurídice

                             Coro (Güije primero, Segundo  y tercero)

 

ÚNICO ACTO

ESCENA PRIMERA

(Los güijes atisban mientras comentan sobre el lugar oscuro y misterioso al cual han sido enviados, ignorando que van a descifrar un hechizo.)

GÜIJE PRIMERO: Las sombras, que entusiasmo.

GÜIJE SEGUNDO: Si alumbrara la luna y luego se escondiera….

GÜIJE TERCERO: Pero aquí nunca hay lunas.

GÜIJE PRIMERO: Miren aquella barca. Lleva muerto.

(Se ve a los lejos una barca. Es la barca de Caronte que traslada el cuerpo desfallecido de una bella mujer de cabellera negra.)

GÜIJE SEGUNDO: (Mirando la barca) El difunto su drachma pagaría.

GÜIJE TERCERO: Cierto.

(Se acerca  una  barca  con farol a popa de pobre luz.)

CARONTE: (Rema y exclama con  cierta ironía) Ah...¡estos muertos!

GÜIJE PRIMERO: Hoy rema muy de prisa.

GÜIJE SEGUNDO: Siempre rema lo mismo.

GÜIJE TERCERO: Sus abismos, conoce..

CARONTE: (Quitando las manos de los remos) Por qué tanto remar…Hora es ya que me lleven por mi laguna negra.

Espeto esta verdad; todas las almas miran,

y yo, las miro a todas, y pienso:

¿Quién  me llevará?

GÜIJE PRIMERO: (Mirando hacia la barca, comenta) A este griego… ¿Lo entiendes…? 

GÜIJE SEGUNDO: Preguntemos a Atabex.

GÜIJE TERCERO: (Prendiendo un tabaco y golpeando la tierra con su báculo) Atabex… Atabex….A este griego ¿lo entiendes?

(El humo se despeja. Nadie responde.)

GÜIJE PRIMERO: (Dudoso) Preguntemos a Mabuya

GÜIJE SEGUNDO: (Prendiendo un tabaco y golpeando la tierra con su báculo.) Mabuya…Mabuya…A este griego: ¿lo entiendes?

(El humo se despeja. Nadie responde).

GÜIJE TERCERO: ¿Serán  nuestros dioses…?

¿Quién es la de la barca?

GÜIJE PRIMERO: (Mirando en la barca el cuerpo de la mujer desfallecida, como quien se recuerda de algo muy olvidado ) Es… Es…¡Eurídice!

GÜIJE SEGUNDO: (Asombrado) ¡Eurídice! ¡Euridice, dices! ¿Eres Tequina…?

 (La cabellera de la muerta flota como estela fosforescente al bogar de la barca. Mientras  rema, el barquero comenta.)

CARONTE: Una langorosa cabellera es la estela de mi barca…

Mi barca va  bogando con esa  lágrima.

Mis remos a veces se enredan en sus guedejas…

Mis ojos languidecen de cabellera amarga

(Los guijes, a manera de antífona y mirando la barca alejarse.)

GÜIJE PRIMERO: (Dando un golpe en la tierra con su báculo.) Una langorosa cabellera es la estela de su barca…

GÜIJE SEGUNDO: Su barca va  bogando con esa lágrima.

GÜIJE TERCERO: Sus remos se han enredado en sus guedejas.

CORO: (Güije primero, segundo y tercero dando un golpe al unísono  en  tierra con sus báculos.)  Sus ojos languidecen de cabellera amarga. Una langorosa cabellera es la estela de su barca.

(La barca se pierde de vista. Se oscurece la escena.)

 

ESCENA SEGUNDA

(La barca de Caronte reaparece en la distancia y se acerca con su débil luz de popa; única luz que ilumina la escena).

GÜIJE PRIMERO: (Notando la presencia de la luz que se acerca.) ¡Qué entusiasmo! Una luz….

GÜIJE SEGUNDO: ¡Son ciegas las visiones! Nunca alumbra la luna en este lago.

GÜIJE TERCERO: Riela una luz exigua en la penumbra.

(Lentamente, se aproxima  la barca.)

GÜIJE PRIMERO: Es la barca… el remero…. y ahora ¿Ven? la barca lleva vivo...

GÜIJE SEGUNDO: Vivo está el pasajero. No habrá pagado drachma.

GÜIJE TERCERO: ¡Un viajero despierto!

GÜIJE PRIMERO: ¡Sí!

GÜIJE SEGUNDO: Muy despacio va el remero.

CARONTE:( Habla con el pasajero mientras  boga  hacia la orilla.) ¿Por qué tanto remar?

Hora es ya,  cerca del sueño, para  exhausto 

de esta laguna de sangre ennegrecida,

donde todas las almas se miran y yo las miro a todas …

Hora es también, la mía.

Pero… ¿Y mis remos?…

(La barca llega a la orilla y el pasajero desembarca desapareciendo en la semioscuridad. El barquero suelta los remos y  desaparecer dentro de la barca. Los güijes que le han escuchado y que han observado lo que ocurre, comentan.)

GÜIJE TERCERO: (Dando un golpe en la tierrra con su báculo, como expresión de certidumbre) A este griego lo entiendo.

GÜIJE  PRIMERO: Cierto. Yo, también.

GÜIJE SEGUNDO: Lo creo. Ya la barca no lleva cabellera lánguida.

GÜIJE SEGUNDO: Los ojos le descifran.. Sólo miran lo negro.

GÜIJE TERCERO: (Señalando hacia la barca.) Veo los remos flotando.

GÜIJE PRIMERO: ( Que ha observado a Caronte desfallecer en la barca.) El barquero…está muerto.

GÜIJE SEGUNDO: (Asombrado, escucha  la voz de un trovador en la orilla donde ha carenado  la barca, muy cerca de un riachuelo que desemboca en esa parte de la laguna.) ¡¿Y esa voz…?!…. ¡Es afuera!… ¿Quién canta en la  corriente…? ¿De quién es esa endecha que gime por el agua…?

(Se escucha risa de mujeres ebrias. Son las Bacantes en orgía sagrada que, en celoso rapto, creen haber terminado con el trovador que le cantaba a Eurídice; su único amor presuntamente perdido.)

 

ESCENA TERCERA

(Se ilumina suavemente la escena donde es escuchado el canto.)

GÜIJE TERCERO: Ha salido la luna

GÜIJE PRIMERO: (Señalando la barca donde  ha de yacer el cuerpo inerte de Caronte y de donde ha desparecido el pasajero)  ¡Miren! ¡Miren!…¿ Y el remero…?

GÜIJE SEGUNDO: El remero está muerto. Su  barca es el pasado.

(La escena se ilumina vivamente, aparece por el lado derecho un dorado Orfeo; el trovador que cantaba la endecha acompañado de arpa o guitarra.) 

ORFEO: He vencido la muerte.

¿De qué me serviría si sólo fuera el  vencedor de mi muerte…? ¿Para qué?, condenado a la pasión de una ausencia.

¡Oh, amada Eurídice!  Por tí crucé dos veces este espejo de sangre.

Tal fue mi dolor y mi vacío que hubiera deseado acompañarte en tu destino maldito.  

Pero ahora, sé que puedo y, te conjuro, en nombre del amor,

que puede más que los mitos, y los dioses y que el amargo destino.

¡Yo te conjuro, amada, a que abandones los cristales de sombra!

(A la izquierda de la escena , como una iluminada visión, aparece la imagen de una mujer de larga cabellera negra, envuelta en velos con destellos  de adornos plateados, que son acentuados por los efectos de la luz.)

ORFEO: Estrella mía. ¡Gloria!, ¡Gloria!, ¡Eurídice… ¡Mi Euridice! Ya vences la tiniebla.

(Continúa la música de fondo.)

CORO:(Güije primero, segundo y tercero) Él te conjura, amada, a que abandones los cristales de sombra.

(Orfeo y Eurídice, envueltos en una nube –efecto especial- desaparecen de la escena.)

GÜIJE TERCERO: Hemos sido testigos… ¡Seamos profetas!

¡A los Orichas! ¡A los sahumerios! Se han ido las Bacantes.

GÜIJE SEGUNDO: ¡Avisad a la Diosa! ¡Ya tenemos la magia!

CORO: (Güije primero, segundo y tercero) ¡El Amor ha vencido los cristales de sombra! 

No hagamos duendecillo, no asustemos a Orfeo…

¡Que mañana nos cante!

GÜIJE  TERCERO: No asustemos a Orfeo. No hagamos duendecillo…

¡Que mañana nos cante!

GÜIJE PRIMERO: Silencio… Silencio….

No hagamos duendecillo… No asustemos a Orfeo. …

¡Que mañana nos cante!

(Disminuye la música de fondo y termina la obra.)

 

FIN

 

Gastón Alvaro Santana nació en Bayamo, Cuba (1936). Poeta, dramaturgo y profesor de Ciencias Sociales. Licenciado en Derecho Diplomático y Derecho Administrativo por la Universidad de La Habana. En los Estados Unidos continuó sus estudios, especializándose en las ramas de Educación y Consejería en Montclair State College (Upper Montclair, New Jersey) y en el área de Estudios Interamericanos en la Universidad de Miami (Coral Gables, Florida). Ha publicado los libros de poesía: Es peligroso asomarse (Madrid, 1982); Texturas (Boston, 1997, Finalista del Premio Vellocino de Oro); y El acróbata desnudo (Boston, 2000). En la actualidad ejerce como Consejero del Sistema de Enseñanza Pública de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade, Florida, E.U.A.