Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 53/54

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 


 

 

 

EL DERRUMBE SISTEMÁTICO DE LA

RELACIÓN COLONIA/COLONIZADO:

LA MUÑECA

DE CARMELA EULATE SANJURJO

 

 por

 

Lisa Nalbone

 

 


     Dentro en la tradición costumbrista y realista de mediados del siglo XIX, la primera novela de Carmela Eulate Sanjurjo, La muñeca (1894), revela el perfil de la sociedad mediante la duplicidad de la voz femenina -- voz poco escuchada -- dentro del canon de la literatura puertorriqueña de fin de siglo.  El discurso que moldea el carácter de Rosario, la protagonista, se mueve dentro del espacio tradicionalmente doméstico.  Se efectúa una sutil crítica del entorno social junto al tema de la duplicidad de este personaje que logra hacer cuestionar el convencionalismo del papel de la mujer en el contexto literario de la isla durante este período. Dentro de este estudio sobre la duplicidad aparece la sociedad tipificada realzando la posibilidad de estudiar una polémica ideológica narrativa que caracteriza la situación socio-política de Puerto Rico durante los últimos años del colonialismo.

     La novela comienza con la boda de Rosario, cuyo apellido no se revela, y Julián Lasaleta.[1] A raíz del enlace, la vida de aquélla se convierte en el juego materialista y vanidoso de la siempre mimada esposa que goza de una cantidad exagerada de objetos materiales. La incapacidad por parte de Lasaleta de disuadir o suavizar las manipulaciones de Rosario culmina con el suicidio de él y permite la continuada actitud de Rosario de preocuparse sólo por la belleza estética de su apariencia física, sin poder reconocer su ignorancia perpetua que le prohíbe desentrañar la miopía moral y materialista. Según asevera Luis A. Jiménez sobre el personaje femenino finisecular, “[d]entro de los moldes patriarcales de esta época, la mujer aparece en condición subalterna y subordinada al poder que el hombre ha mantenido a través de la historia.  De ahí que los personajes femeninos del pasado siglo, en general, se presentan como maternales, sumisos y silenciados cultural y políticamente” (181).[2]  Dentro de este marco, Rosario entra en una condición doblemente subalterna por rechazar la maternidad.

            En La muñeca se ve el desasosiego inherente que experimentan los partidos políticos en Puerto Rico durante la última década del siglo XIX en particular.[3] Los sucesos políticos entran directamente en el argumento de esta novela por medio del personaje-víctima, Julián, abogado y funcionario político liberal de su provincia.  Aunque el tema de la política es secundario al de la frivolidad y la coquetería de Rosario, sirve de refugio para Lasaleta (Aguirre 32) tras reconocer la futilidad de salvar su matrimonio.[4]  Elena Grau-Lleveria expone el dualismo implicado en el encierro de Lasaleta en su estudio como inversión del papel tradicional del hombre que opera en el espacio exterior de la casa (82-83). Por extensión, la movilidad restringida a un espacio físico limitado sugiere la sinécdoque por la vida en la Isla.  Al sucumbir Lasaleta a los caprichos de su esposa, sus contribuciones al partido se quedan en la nada, representativo de la percepción de la autora sobre el descontento provocado por el período colonial en su isla natal. De esta forma, el icono de la mujer en su papel de ‘madre patria’ se muestra invencible, capaz de acabar con la vida, revelando a través de la voluntad de Rosario que debilita el espíritu de Lasaleta, hasta llevarlo al extremo del suicidio.

            La identificación de Rosario como española subvierte el lugar de origen del conflicto. Bajo el pretexto falso del trasfondo simulado, la escritora isleña evita el retrato de la mujer puertorriqueña y opta por presentar la figura del país ajeno.  Así implica la ampliación del marco geográfico para entonces abarcar uno ideológico: la visión de Eulate Sanjurjo sobre la realidad política. Desde el momento literario que entra en la narración Rosario, muñeca no tan frágil ni delicada como el título sugeriría, se percata el tono satírico de la novela. Las premisas de la narración no encuadran con los conceptos típicos del siglo XIX que proyectan a la mujer como ángel del hogar en el espacio doméstico.  Al contrario, la protagonista se sale de los moldes de dicha asociación con la insistencia en el materialismo y es su esposo el que queda reducido al personaje sin voz que prefiere morir ante confrontar a la esposa de diez años con un plan de reducir sus gastos.  Según Manuel Zeno Gandía, prologuista de la primera edición de La muñeca, Rosario es “el verdugo [que] queda por el mundo tal vez para vivir idiota sin darse cuenta del dolor causado del crimen cometido” (117).  Para Ana Morales Zeno, “Eulate no trabaja directamente con una figura positiva o idealizada, al contrario, sus personajes son anti-heroínas, son copias deformes y defectuosas” (64).  Por eso la escritora “no libera a sus protagonistas del juego de muñecas” (Morales Zeno 67). Ni Julián ni Rosario pasan por una transformación que señale una resolución concreta de la situación – Julián se quita la vida y rompe con la posibilidad de responsabilizarse de pagar sus deudas ni de crear un plan financiero; por otro lado Rosario continúa el mismo tren de vida.  La dependencia de Rosario de su cuñado al momento de arreglar los asuntos de su esposo muestra la imposibilidad de la protagonista de alterar su manera de vivir, comportamiento instigado por no saber reconocer el verdadero motivo del suicidio de Julián.

            En esta novela, resuena el retrato de la mujer tipificada por Cecilia Böhl de Faber, cuya novela La gaviota (1849), según Catherine Davies, marca la incursión de la tendencia realista en la literatura española, que no puede ser independiente y a la vez feliz y respetada (58). Eulate Sanjurjo incorpora un argumento que se desarrolla principalmente dentro del espacio femenino, la casa, en la cual se destacan las descripciones del dormitorio de Rosario además de los lugares que permiten una mejor definición de sus quehaceres diarios; por ejemplo: “[e]n la sala, elegantemente puesta con sillería y cortinajes de damasco encarnado, veíanse multitud de objetos de arte y fantasía” (41).  La revelación, rica en descripciones realistas, del espacio privado de Rosario apunta su carácter esmerado por la atención al detalle. La exactitud con la cual la escritora expone al narratario la sala alude al perfil de la protagonista vinculado con el materialismo. Como consecuencia del énfasis sobre el objeto, se pierde el elemento de contacto humano y aparece la naturaleza deshumanizada de Rosario. La comparación de Rosario con España como madre patria admite la posibilidad de que no haya límites al deseo de aumentar las adquisiciones materiales a costa del bienestar de su esposo, representación mimética de la colonia.

            De esta manera, Rosario representa la figura que vive “en relación al amor, como víctimas y victimarias del juego amoroso en un espacio doméstico” (Morales Zeno 64).  Se encuentra la unicidad de Rosario al descubrir su ruptura con los papeles tradicionales de la mujer doméstica hasta lograr la subversión del dominio masculino acostumbrado.  Como contraste con el poder de Rosario dentro de su casa se nota su voz (femenina) suprimida en el esquema socio-político y económico de la vida pública. La caracterización muestra la dicotomía entre Rosario como símbolo del estereotipo de la mujer de fin de siglo y como mujer moderna que, aunque manipuladora, ejerce en la casa el poder que le falta en el ámbito político. La visión crítica de Eulate Sanjurjo subraya la paradoja que se relaciona con la presentación de su protagonista en la esfera doméstica como mujer independiente y de su papel secundario dentro de la jerarquía de la exterioridad sugerida por la sociedad. Su poder no se extiende más allá de las paredes de su casa.

            El pretexto doméstico facilita la conservación de la identidad femenina alterna que sólo llega a definirse a través de la identidad materialista.  Entonces, como resultado aparece Rosario como una cáscara hueca, definida en exclusiva por su forma superficial. De acuerdo con el mensaje satírico desde la perspectiva de la autora, la sociedad de Rosario carece de sustancia, y las implicaciones tal y como se relacionan con su tierra natal señalan la gravedad de la situación política como mimesis de las consecuencias del estatus colonial de Puerto Rico. El conflicto ideológico entre los distintos partidos políticos, asociado con la relación entre colonizador y colonia, se tipifica mediante los conflictos de Rosario.  Al dirigir la atención a la apariencia física, se descuida de lo esencial de su existencia; sobresale la incapacidad de demostrar compasión sincera por el bienestar de su esposo, sus padres y sus amigos. Por eso, la mayor preocupación de Rosario en el círculo social es cómo lograr que los demás la envidien.  Representa un ser indiferente ante las circunstancias que le rodean y ante los sentimientos de su esposo.  En una escena que marca un momento decisivo en la relación matrimonial, al saber que su esposo se enferma, Rosario lo cuida hasta que se mejora, acompañándolo a pasear y mostrándole mucho más cariño de lo acostumbrado: “Julián había quedado sorprendido de aquella prueba espontánea de cariño que le dio su mujer” (68).  Sin embargo, más adelante Lasaleta reconoce los motivos de Rosario, investida en que él se mejore justo a tiempo para asistir a una fiesta en casa del Gobernador, y en una de pocas instancias, él la interpela: “[d]e modo que todo era un cálculo miserable y me engañabas con falsa ternura” (74).  Queda claro que la protagonista se muestra indiferente ante los sucesos políticos, los cuales impactan a su esposo como miembro del partido liberal y que opta por concentrarse en la oportunidad que las funciones políticas proveen para lucirse ante los amigos. Por consiguiente, Rosario, como representación de la ignorancia intelectual de la sociedad, perpetúa la desesperación ante la falta de una solución definitiva al conflicto político.

            En cuanto a resolver los conflictos internos de la vida de la muñeca, la manera de recuperarse tras la pérdida de su esposo y el rechazo implícito de su papel en el suicidio de Lasaleta – aunque se niega o se rehúsa a reconocerlo – se encuentra en rehacer “su vida en un nuevo escenario, Madrid.[5] Se libera de la provincia y de las ataduras matrimoniales y si bien el matrimonio daba estatus social a la mujer, la nueva posición de ‘viuda’ también ofrece ventajas” (Morales Zeno 144).  De suma importancia, entonces, es la referencia de la independencia femenina asociada con la clasificación de viuda. Por extensión, la sugerencia hacia la ruptura de Puerto Rico con España resultaría en la independencia o autonomía, que al igual que beneficia los intereses de Rosario, beneficia la atmósfera política en Puerto Rico. Al igual que Julián siente la necesidad de romper definitivamente su relación con Rosario, la finalidad inferida en el marco colonial se convierte en una referencia a la única solución de la isla: la separación de la madre patria.

            Además de evitar las confrontaciones, la dificultad de Lasaleta de expresar sus preocupaciones financieras define su posición de esposo obediente. El alejamiento del esposo relacionado con su existencia conyugal con Rosario, en combinación con las demás características que muestran el carácter frágil y débil de Lasaleta, subraya su posición desesperada ante la acumulación de deudas y subvierte su poder masculino. Queda fortalecida la imagen de la mujer-muñeca mientras surge la dicotomía de la representación de Rosario.  Por un lado, la sociedad tolera la existencia de una figura que manipula las circunstancias de acuerdo con sus necesidades, símbolo de la relación entre la madre patria y la colonia. Por otro lado, los actos desconsiderados se llevan a cabo sin consecuencias, lo cual permite el continuo estado de ignorancia sin la posibilidad de redimirse.

            Lo que aparenta aproximarse a la crítica de la mujer frívola en realidad se convierte en la crítica de la sociedad, controlada por los individuos paralelos con Rosario, y de las intenciones mal dirigidas a los seres que pretenden alcanzar mayor prestigio por el egoísmo propio.  El ataque contra aquel sector de la población incapaz de trascender las debilidades, basadas en el rechazo del pensamiento crítico, señala la futilidad con la cual ellos proceden.  El desarrollo del argumento ubicado dentro de los últimos años del colonialismo afirma la búsqueda de una identidad para Puerto Rico. La crítica social, por consiguiente, sirve de inspiración que despierta el interés en ámbito político e invita a analizar las motivaciones y múltiples puntos de vista que determinaban los sucesos socio-políticos y económicos de la época, cuya extensión alcanza el mundo literario a través de La muñeca.

 

Obras citadas

 

Ángel M. Introducción. La muñeca. Ed. Ángel M. Aguirre. Carmela Eulate Sanjurjo. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1987.

 

d, Gastón. La poética del espacio. Trad. Ernestina de Champourcín. México: Fondo de Cultura Económica, 1975.

 

anjurjo, Carmela. La muñeca. Ed. Ángel M. Aguirre. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1987.

 

Catherine. Spanish Women's Writing 1849-1996. London; Atlantic Highlands, NJ: Athlone P, 1998.

 

veria, Elena. “Ironía, parodia e inversión en La muñeca, de Carmela Eulate Sanjurjo”.  Crítica hispánica 26 (2004): 75-93.

 

Luis A.  “La estética del “Ave rara” en La muñeca de Carmela Eulate Sanjurjo”. La voz de la mujer en la literatura hispanoamericana fin-de-siglo. Ed. Luis A. Jiménez. San José, Costa Rica: U de Costa Rica, 1999. 181-91.

 

Zeno, Ana. “Juego de muñecas: las novelas de Carmela Eulate Sanjurjo”. Dactylus 12 (1993): 60-70.

 

i, Blanca G. y María Dolores Luque de Sánchez. Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo. San Juan: Cultural Panamericana, 1988.

 

o, Domingo Faustino. Facundo o Civilización y Barbarie. Caracas: Ayacucho, 1985

 

ndía, Manuel. Prólogo. La muñeca. Ed. Ángel M. Aguirre. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1987.

 


 

[1] La ruptura con la tradición romántica es evidente desde el principio de la novela que, en vez de culminar con el matrimonio, éste abre el argumento. La novela tiene lugar en España, en una provincia que no se nombra, y los personajes principales se identifican como españoles, lo cual señala el distanciamiento del tema político al situarlo fuera de Puerto Rico.

[2] La tesis de Jiménez elabora que la figura de Rosario rompe con estos moldes (181).

[3] Tras la formación del Partido Liberal Reformista (1869), del Partido Asimilista (1881), del Partido Autonomista (1887),  y del Partido Liberal Fusionista (1896) se ve en Puerto Rico el debate político que reta el poder de la colonia ante el poder, o la falta de poder, de la isla, enfrentándose así los grupos mayormente liberales o conservadores.  En el sector económico se formó en 1887 “La Boicotizadora.”  Este grupo de criollos que apoya la autonomía propone resolver la crisis económica de Puerto Rico a través de la compra exclusiva de productos en las empresas cuyos dueños pertenecen a la sociedad o son puertorriqueños con la intención de mitigar el poder económico de España en la isla. Durante la época conocida como “El Año Terrible del 87” los miembros de la sociedad sufren torturas y tormentos por parte de los adversarios por su interferencia con el comercio en la isla, lo cual resulta en una campaña sistemática de represión incitada por los conservadores, bajo el gobierno de Romualdo Palacios.  Una vez descubiertas y traídas a la luz las incidencias de tortura, los autonomistas logran expulsar al gobernador y empiezan la reorganización del partido (Silvestrini 368).

[4] En el capítulo IV de La poética del espacio, Gastón Bachelard dilucida el concepto del nido como tropo literario;  como tal, representa, además de vivienda, un lugar de refugio y de protección. El despacho de Lasaleta es el único lugar en la casa donde él ejerce su voluntad, convertidas aquí sus pertenencias en sus objetos de valor, en un plano paralelo con el resto de la casa y los objetos materiales de Rosario.

[5] El rechazo de su vida en la provincia y la instalación en la capital para resolver su situación evoca el concepto del conflicto entre el campo y la ciudad de Domingo Faustino Sarmiento en Facundo o Civilización y Barbarie (1845).

 


Lisa Nalbone nació en Jamestown, Nueva York. Es profesora titular en la Universidad de la Florida Central (Orlando).  Se doctoró en la Universidad del Estado de la Florida (FSU) en Tallahassee y se especializa en literatura transatlántica con énfasis en las letras puertorriqueñas y peninsulares de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas como Southeastern Latin Americanist (SELA), South Atlantic Review e Hispania, entre otras. Un texto suyo aparece en el libro Encuentro con la literatura panameña.