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Selección y Prólogo
de Dana Gelinas
Colección Molinos de Vientos
(Clásicos y Contemporáneos)
ISBN: 978-970-31-0689-9
Universidad Autónoma
Metropolitana de México (UAM)
ISBN: 978-970-31-0954-8
Ediciones Fósforo
de México, D.F.
ISBN: 978-970-95017-5-9
(118 pp.)

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Maricel Mayor Marsán es una representante de lo que
ha venido a llamarse literatura cubana de la diáspora.
Su producción literaria es tanto poética como
dramática pero en la Antología “Desde una
Plataforma en Manhattan” (México, 2008), llevada a
cabo por la reconocida
escritora mexicana Dana Gelinas, solamente
se recoge parte de su creación poética. Esto es, cinco
colecciones de poemas, organizadas a partir de la más
reciente:
1-
Poemas
desde Church Street (2006)
2-
En el
tiempo de los adioses (2003)
3-
Errores y
horrores. Sinopsis histórica poética
del siglo XX
(2000)
4-
Un corazón
dividido (1998)
5-
Rostro
Cercano (1986)
Para una mejor valoración y
entendimiento de la obra poética
de Maricel es necesario un breve acercamiento a la
literatura cubana de la diáspora; literatura que
abarca dos grupos de escritores muy disímiles pero
sólidamente unidos en una producción de temas comunes;
primeramente, los relacionados con Cuba y a
continuación otros, de índole internacional.
El primer grupo, al cual pertenece
Maricel, reúne a aquellos autores nacidos en la Isla,
con una obra literaria comenzada o fomentada allí,
quienes continúan escribiendo en el exterior. El
segundo, incluye a escritores que inmigraron a muy
temprana edad o a aquéllos que ya han nacido en otros
países, provenientes de una herencia familiar cubana
muy fuerte, la cual los ha llevado a escribir sobre
temas semejantes a los escritores del primer grupo.
Los escritores de la diáspora cubana se
asemejan más allá del tiempo y el espacio en su afán
de describir la patria ya como sentimiento o
abstracción, o como comunidad imaginada. En
consecuencia, el concepto de patria se une al de
identidad, pensada ésta, desde un entorno distinto al
lugar de origen.
Ambos
conceptos son delineados a partir de la escritura, la
cual se apoya en una memoria afectiva, que en la
práctica se convierte en memoria colectiva y
finalmente en memoria literaria.
Los temas recurrentes en la literatura
de la diáspora
son:
- la fragmentación, el desplazamiento
de la patria y el exilio compartido
- el deseo del regreso
- un sentir de alejamiento, nostalgia,
desarraigo, carencia y pérdida
- el proceso de adaptación apoyado en
la necesidad de hacer mutaciones culturales y lingüísticas
que traen como consecuencia una cultura híbrida
-
el compromiso con la libertad
Las experiencias individuales de estos traumas
colectivos y las reflexiones históricas y políticas
que el análisis de los mismos conlleva promueven otros
temas, que traspasan los límites de Cuba y el exilio y
se convierten en internacionales.
La revolución cubana, como hecho individual e
internacional, las guerras mundiales, la guerra civil
española, la guerra de Vietnam, la destrucción de las
Torres Gemelas en Nueva York, así como los
sentimientos más profundos relacionados con la partida
al exilio y la separación familiar y, finalmente los
discursos líricos que señalan el paso de la juventud a
la madurez de la autora, forman el cuerpo de esta
antología.
Dichos temas van acompañados de estrategias artísticas
singulares y creativas. Ante todo, la autora se coloca
a sí misma como el primer eslabón en cada cadena
temática. Trabaja con hondura su sentir y su visión
personal y, cuando recrea la historia de tiempos idos,
lo hace, generalmente, desde la trascendencia que
éstos han tenido en su propia existencia.
Así mismo, la dualidad de una vida entre dos culturas
y lenguas distintas se deja ver en una escritura
dicotómica que se apoya en constantes construcciones
dobles, que muestran semejanzas y/o contrastes según
sea necesario.
Poemas desde Church Street
es la colección de poemas que encabeza la antología.
En ella la autora trabaja paralelamente la palabra y
la imagen cuando nos deja conocer sus reflexiones ante
las ruinas de lo que fueran las Torres Gemelas.
Las ruinas como estructuras, muestran una realidad
pasada al estilo de una irónica puesta en escena:
Desde una plataforma en Church Street,
madera firme a destiempo en el tiempo,
indeseado e improvisado escenario,
elevada en ti hoy me encuentro.
Observo los residuos de un desastre,
el
memorial del desgarre de tantos.
(15)
Ante esta horrible visión, fluye
el discurso de la autora, quien, con sus palabras nos
da entrada a sus pensamientos y crea imágenes, que
describen todo el horror de la tragedia vivida el 11
de septiembre de 2001.
A través de los
poemas de esta colección se puede palpar la
destrucción física de la zona y el sentimiento
lacerante de aquellos que la recorren buscando un
recuerdo, una compañía que ya no existe, una
explicación ante tanto horror y desorientación. Tal es
el caso del poema “De los
traumas y pesares”
Un segundo la vida,
dos segundos la muerte,
tres segundos de escarnio
y la sensatez se esfumó de las mentes.
Varias generaciones marcadas,
ofuscadas por la tragedia.
De los traumas y pesares,
de los desvelos y fatigas
quisiera poder mentir, también
fingir la ocasión podría, mas
nadie olvidará la desnudez de ese día.
(18)
Poemas desde Church Street
tiene sus antecedentes en dos
colecciones previas que también están recogidas en la
Antología. Un Corazón Dividido, la primera,
muestra en su poema ‘Cojímar” a los actuantes y
testigos de la diáspora masiva de las balsas, “los
balseros”, cuando éstos expresan sus variados puntos
de vista sobre el hecho histórico que están viviendo.
Posteriormente en Errores y Horrores, Maricel
presenta una secuencia de “errores” históricos como la
guerra, el racismo, la discriminación, el colonialismo,
el hecho destructivo en sí mismo, en contra de la
humanidad o la naturaleza, el cual siempre deja a su
paso una pérdida.
En ambas colecciones, Maricel utiliza una técnica
singular. Individualiza el evento y se apoya en
diferentes puntos de vista para juzgarlo. Siempre da
espacio para criterios contrastantes y finalmente
sugiere el camino honrado de la lucha por restaurar la
paz. La paz, o su variante, el amor, marca una
diferencia entre las tensiones y anuncia siempre un
discurso de futuro.
Siguiendo el discurso de paz, Maricel hace hablar en
Errores y Horrores a Ghandi, Martin Luther
King, los hippies, quienes conocieron la marginalidad
y el ser víctimas del odio al igual que en Poemas
desde Church Street dedica un poema a una
estudiante árabe quien muy lejos de ser enemiga, se
identifica inmediatamente a través de una sonrisa.
Este es “El
sello divino de una sombra”:
Veo pasar a mi lado una sombra,
viene de lejos, tan lejos,
como la imaginación que me persigue.
La voz dicta un lenguaje ajeno,
incomprensible a mis oídos.
Los ropajes delatan lejanía
y un sello divino de alguna aparente
clase religiosa que ostenta.
Pasadas tragedias me hacen temblar.
Y sin embargo, la sombra al pasar
no levanta el esperado polvo.
Una sonrisa, al voltear el rostro, nos acerca
y veo en aquellos ojos la nobleza de otra raza. (36)
La colección En el tiempo de los adioses
aparece entre Errores y Horrores y Poemas
desde Church Street. En este caso, Maricel hace un
cambio marcado en su temática puesto que ahora busca
un hecho aislado, busca la individualidad del
sentimiento. El eje de estos versos es el adiós como
dura experiencia, como fuerza matriz de separaciones,
de finales, como promotor de pérdidas. Un tema tan
personal requiere una técnica de interiores: corazón,
mente, experiencia, dolor. Requiere una técnica que
rebase el lirismo y combine realidad e imaginación a
través de la reflexión y la sensibilidad humana.
Según Maricel, los adioses pueden clasificarse en
diferentes grupos, muchos de los cuales resultan
comunes a todos los seres humanos. Así mismo “el adiós”
como tal no puede existir sin el tiempo, categoría con
la cual establece una unidad donde ambos elementos
formantes resultan afectados. O sea, el adiós se da en
el tiempo y, a su vez, actúa sobre éste ya que
establece una diferencia en el mismo, le crea una
nueva etapa al cortarlo, al fragmentarlo, al marcarlo,
al hacerlo posteriormente diferente. El adiós cierra
períodos y origina nuevas secuencias temporales,
produce movimiento, tránsito de un estado a otro,
recorrido que comienza en la cuna y es antesala de la
muerte. En este texto, Maricel trabaja los adioses
reales y metafóricos y se preocupa porque en la cadena
de rupturas que producen estos, no quede la pérdida
desgarradora como inevitable producto final, sino que
trabaja, conjugando el pasado con las expectativas del
porvenir, que si bien son inciertas, ella las presenta
de manera optimista mostrando nuevas rutas,
posibilidades y esperanzas.
Para Maricel hay adioses de naturaleza positiva, como
el adiós a la infancia y a la escuela, que se ven
reflejados en los versos:
“Llanto en septiembre” (45), “El adiós a la pubertad”
(46) y “El adiós estudiantil” (47) … y
hay otros adioses negativos, como
el que produce la muerte y la separación de aquel a
quien se ama y se ha ido sin regreso y aquel adiós que
se produce ante el fin del amor, amor espontáneo para
un miembro de la pareja e impuesto para el otro.
La guerra, tema constante en la poética de Maricel,
trae a los versos pérdidas y adioses. La guerra es
para ella, la anti razón que hace a la juventud su
víctima. En ocasiones, Maricel crea un sujeto rebelde
que, en primera persona enfrenta dignamente al adiós
que no desea y que se niega a seguir aceptando aunque
reconoce que su presencia es inevitable, tal y como lo
expresa en los poemas: “El rechazo al adiós” (56) y
“El adiós que no quiero escuchar” (57).
Con originalidad, Maricel describe al adiós en sí
mismo, como acto objetivo y real en el poema “Las
horas del adiós” (53), y lo resume y ejemplifica,
siguiendo su propia experiencia, en tres momentos: El
adiós a la familia/ el adiós a la patria/ y el adiós
al amor inconsciente (“Los tres adioses”, 43).
Finalmente, el poema “El adiós a lo perdido” (54) es
el mejor ejemplo para reafirmar la idea primera de la
autora al conceptualizar el adiós como tránsito
temporal:
El adiós a lo perdido
marca su precio, es objetivo,
irrefutable tema de dilemas,
un epitafio que dicta el subconsciente.
Es un perverso rojinegro que rueda,
se desliza, se vuelca, llega.
Es un nuevo capítulo en la historia
que define un final irrevocable . (54)
Finalmente, no es posible que una poeta de la
calidad de Maricel, con una visión totalmente femenina
ante la vida, no dedique a la introspección y al amor
una colección de versos. Este es el caso de las
colecciones poéticas Un corazón dividido
(1998) y Rostro Cercano (1986).
En Un corazón dividido
resulta interesante el primer poema, el cual da nombre
al conjunto de versos. En él, el uso del “yo”, del
“mi”, del mío”, es tan fuerte y repetido que hace
pensar que la autora describe su propio ser con la
serie de contradicciones que una descripción de esta
naturaleza conlleva: dudas,
criterios encontrados, identidades múltiples.
Un corazón dividido
El mío es un corazón de
dudas,
esfuerzos que luchan
entre el aquí y el allá
También en esta colección, la
autora recrea el tema de “la mujer.” Este aparece en
el poema titulado “Una mujer observa desde su ventana”
(30). En él, y como su nombre lo indica, una mujer se
analiza a sí misma desde una posición de claustro, con
la ventana como único contacto con la realidad.
Anteriormente a este poema, la posición feminista de
Maricel había sido poco expresada. Se intuía solamente
a través de su ideología de ser humano que cree en la
igualdad de los géneros, al mostrar el derecho de la
mujer a amar y a ser amada sin limitaciones sociales
y/o ancestrales. Ahora, con este poema, da un paso más
allá, al permitir al sujeto femenino autoanalizarse y
comprender sus limitaciones, sus temores, sus
silencios, su tiempo no vivido.
El amor, visto con todo el subjetivismo femenino
aparece en Rostro Cercano. A él se acerca la
autora a través de un sujeto en primera persona y
desde variados ángulos. Lo entiende como sentimiento
que se corporaliza en un placer infinito, el cual se
debilita ante la realidad, cruda y objetiva, que lo
destruye. La pasión y el deseo erótico son emociones
incesantes y, una vez consumidos en un amor, necesitan
transitar a otro. El tránsito generalmente resulta
doloroso y deja a su paso recuerdos que producen
sufrimiento, sueños, melancolía; más aun, si el amor
perdido no está olvidado. Sin embargo, existe la
esperanza de un próximo amor que ofrezca el renacer de
emociones, en el cual la alegría desplace a la
tristeza y dé entrada a un nuevo deseo por consumir.
Rostro Cercano también presenta un tema
muy propio de una poeta como Maricel, me refiero al
hecho de presentar “el verso” como una necesidad
humana, como un centro de valores permanentes, y como
un esencial pleno de emociones condensadas, las cuales
son compartidas con el lector. Maricel insiste en
revitalizar la composición poética en la cual algunos
han perdido el interés. Este deseo sirve de preámbulo
para desarrollar una idea aun más generalizadora,
compleja y escalofriante: el poder aplastante que
destruye el arte comercializándolo.
En este breve recorrido por las colecciones poéticas
antologadas es fácil observar la calidad artística de
la escritora Maricel Mayor Marsán. Su estilo propio y
depurado se apoya en la combinación de la simpleza de
su lenguaje con la grandeza de sus ideas. Este estilo
establece una profunda comunicación con el lector, un
diálogo directo que también juguetea con enigmas
creativos y, en ocasiones, atrevidos. Sus temas
variados recorren eventos objetivos como la guerra, la
marginalidad, la destrucción ambiental, los cuales se
paralelizan con otros, de índole subjetivo, como son
el amor, los espacios de rupturas, los recuerdos de
una tierra lejana, de una cultura de origen, de una
primera identidad que después se comparte, se amplía y
se enriquece.
Y es quizás su dolor y vacío ante la destrucción de
las Torres Gemelas en Nueva York lo que mejor revele
su identidad. Sus sentimientos reflejan la extensión
de la patria escrita, de la patria imaginada, de la
patria sustituyente, compartida e híbrida, la cual es
identificada, consciente o inconscientemente, no solo
por cientos de cubanos que radicamos en esta parte del
continente sino por otros muchos inmigrantes de la
América hispana y del mundo que ya son parte de los
Estados Unidos.
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Alicia E. Vadillo
nació en Cárdenas, Cuba (1946). Ensayista,
conferencista y profesora. Graduada de la Universidad de La
Habana y de Syracuse University.
En la actualidad es catedrática en la Universidad
Estatal de Nueva York en
Oswego. Es especialista
en Literatura Caribeña Contemporánea. Ha publicado numerosos
ensayos en diversas publicaciones de prestigio internacional,
entre los que se destacan
“Excilia Saldaña y su texto Kele Kele”
(Revista Folklore Americano, Universidad San Carlos de
Guatemala, Febrero 2002), “La escritura homoerótica cubana
contemporánea” (Antología del Ambiente, Alfaguara, Febrero 2002),
“La
metáfora de Cuba en Maitreya”
(Boletín Circa. Universidad de Costa Rica, Enero-Marzo 2000),
“Una lectura metafórica entre comida y poder en la
literatura neobarroca cubana” (Boletín Circa. Universidad de Costa
Rica, Enero-Marzo 2000), “Una lectura homoerótica: La balada del Güije de Nicolás Guillén”
(Signos, Cuba, Enero 2000), “La Santería como base epistemológica de personajes homoeróticos
en Paradiso” (Umbral, Universidad Central de las Villas,
Cuba, Diciembre 1999), “La metamorfosis del signo lingüístico: artificio creativo de Severo Sarduy en el texto artístico
Maitreya” (Symposium, Vol. 52, State University of
New York) y “Una posible re-escritura del “amor”
en la voz poética
de una mujer del tercer mundo: Soledad Cruz” (Aleph 8.2,
Penn State University, Pennsylvania).
Fue profesora de la Universidad de Syracuse y Le Moyne College en el
Estado
de Nueva York. Ha sido
editora asistente de
la revista universitaria Point of Contact de la
Universidad de Syracuse. Su libro Santería y Vodú;
sexualidad y homoerotismo
(Caminos
que se cruzan en la
literatura cubana contemporárea)
fue publicado
por la editorial Biblioteca Nueva
en Madrid, España
(2002).
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