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CYNTHIA GABBAY
Nació en Buenos Aires, Argentina (1978). Poeta y
narradora. Ha publicado en la revista literaria Reflejos
de Jerusalén (1999) y en el sitio de Internet “Poetas contra la
guerra” (2003). Obtuvo una mención en el concurso literario de
poesía de la Editorial Nuevo Ser, en el año 2004, con la
consiguiente publicación de una selección de su poesía en una
antología en Argentina. Ha publicado dos traducciones literarias
(del hebreo): en una antología de cuento israelí de la editorial
Libresa de Quito, Ecuador, y en otra antología de la Editorial
Popular de Madrid, España. También ha publicado artículos
filológicos acerca de la poesía de Juan Gelman. Obtuvo el Primer
Premio de Poesía María Eugenia Vaz Ferreira 2006, del
Grupo B.L.A.N.C.O. de Montevideo, con la consiguiente
publicación de la obra Ardientes palabras esdrújulas
solísimas. Ha vivido en Santiago de Chile y en Madrid,
España. Radica actualmente en Israel, donde es candidata
doctoral de la UHJ en el Departamento de Español (su tesis
estudia la intertextualidad en la poesía de Julio Cortázar),
trabaja como lectora editorial y es asistente de investigación
del Departamento de Literatura Comparada de la Universidad
Hebrea de Jerusalén.
ESTATUTO NÚMERO PRIMERO
(POLIFONISMOS)
jojos jojos brujos
tournestoi vers le
rhinocéros
la luz del
infinito
la innombrable
verdad de los libros
juguete de
universo
diversidad
contradictoria
libelulísima
libidinosidad
del recurso del
subconsciente
deficiencia del
amanecer
en tu pregunta /
en el jojo brujo
polifórmico perfil
de rinoceronte desbocado
pusilánime retorno
de su sexualidad remota / e incontrolada
Dificultad para
decir que no decir
es imperioso
cuando no hay nada
en el gorjeo de mi
canción
y los nombres
CUARTETO QUEBRADO
Estamos en la cima
del olvido
jugamos en la sima
del amor
jugamos
con la tentación
de probar por única vez
el veneno
peregrino
y en la rima de
las voces
pronto oímos
las coordenadas
nuevas del camino
TATUAJE
intento escribir
sobre las yemas de tus dedos
delineo el
contorno de tus uñas
con algo que
parece el tatuaje predilecto de las hormigas
digo allí algunas
cosas
que deseo la
pulcritud de las letras
y el caos de
nuestros nombres encontrándose
superponiéndose,
saltando de un dedo al otro
jugando a sonreír
juntos con las consonantes en los dientes
y las vocales en
el diámetro de tu cintura
y los dedos nacen
pianos
cada uno dice con
otra voz las palabras que le tocan
las teclas son de
espuma y de lino y de estopa
y los dedos
nombran la ciudad
a veces con pocas
llaves y muchas gotas pociones venenos
y un líquido
enorme que reemplaza el río
en el que habíamos
nacido y nos perdió
DESACATO
Todavía no le
han dado nombre a la tierra,
ni a sus
árboles, ni al camino.
(Las mayúsculas
son ilusiones de sí mismas)
Pero ustedes no
lo saben, no se atreven
A trocar
fusiles por conejos.
Ustedes: no
saben leer en la sombra con ojos de león
Ni idea tienen:
Todavía no
tenemos nombre: los ombligos
Ni las arañas
que hablamos por esta voz.
No saben
ustedes dar nombres, no son no adanes ni dios.
¡No habrá
tallos ni sellos ni relojes hasta que no comiencen a
nombrar las
cosas por su nombre!
Endiablada
manía la de matar sin haber nombrado la muerte
Desacatando han
estado...
¡Faltan nombres
en el mundo!
¡¿Y cómo es
posible que truenes, batalla, si todavía
nadie te ha
querido nombrar?!
Y ENTONCES, SOBRÁBAMOS
y entonces,
sobrábamos.
No estábamos en el
mundo cuando interfirieron nuestras voces
y vimos lo que era
un globo en el espacio-cielo,
(eso que nombramos
porque no podemos definir)
desaparecimos del
mar y de las cuevas
los desiertos nos
azuzaban
y el calor era la
posible diferencia de nuestra suma
habíamos perdido
con mayúscula el momento de vernos
(y el color azul
era infinito)
y el color azul
tenía un nombre imperfecto
y cómo saber cuál
sería el color que se avenía
decidimos ser
inconclusos en nuestras vigilias
y seguir pagando
las medialunas con caracoles
introvertidos
de casuchas
irregulares pintadas de vino-tinto
y corríamos
siempre las cortinas
para que el azul
no fuera verde sino manantial
que drena las
mariposas hacia su sitio
pero sin dejar sus
estampas,
porque no sé si
viste, ¿viste?
que cuando se van
las mariposas
se desintegran las
alas entre tus dedos
y ésa es la
tristeza la más grande que he visto
y ya no puedo
verla /
porque me derrumbo
BAILÉ BAJO NUBES DE PAPELES
“lo mejor, no empezar.
Arrimarse por donde se pueda.”
Julio
Cortázar
bailé bajo nubes
de papeles
revolví entre las
letras y sus nombres
no encontraba
no sabía qué
encontrar
si asomarme al
final del poema
o arrimarme a la
primera letra del alfabeto
cómo aprender a
leer si no se sabe
leer para aprender
no estoy seguro
nunca se empieza
por el principio
sino por el
lateral de las cosas,
por la
simultaneidad
por la
letra-sándwich
la que no dice
nada, sólo
que está sola
entre tanta
compañía,
o la
palabra-complemento
la que implica un
mundo entero
firme
único
pero en su unión,
en la frase
pierde esa
dignidad primigenia
y ahí está el
poema
un poema-palabra
(entonces hay
miles de poemas)
palabras-poemas
de sí mismas
No se toma al toro
por las astas
imposible:
se abraza el
vientre del caballo,
con el mismo ritmo
de su respiración
se dice, éste es
el poema,
comienza en
cualquier lugar
no en adán,
sino en una de sus
costillas,
en la mujeva, tal
vez,
o en otra…
Puedo seguir con
esta matemática
hasta el fin de
mis días,
y nunca llegar al
centro,
dibujando el
simultáneo,
el tiempo del alba
y el crepúsculo
en un mismo lugar
exiliado
dibujar con las
letras los poemas
monosílabos
o ardientes
palabras esdrújulas solísimas
pero hay que tener
cuidado:
tanto abrazar el
vientre del caballo,
empieza a rebuznar
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