Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 53/54

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


ARGENTINA

 

CYNTHIA GABBAY


Nació en Buenos Aires, Argentina (1978). Poeta y narradora. Ha publicado en la revista literaria Reflejos de Jerusalén (1999) y en el sitio de Internet “Poetas contra la guerra” (2003). Obtuvo una mención en el concurso literario de poesía de la Editorial Nuevo Ser, en el año 2004, con la consiguiente publicación de una selección de su poesía en una antología en Argentina. Ha publicado dos traducciones literarias (del hebreo): en una antología de cuento israelí de la editorial Libresa de Quito, Ecuador, y en otra antología de la Editorial Popular de Madrid, España. También ha publicado artículos filológicos acerca de la poesía de Juan Gelman. Obtuvo el Primer Premio de Poesía María Eugenia Vaz Ferreira 2006, del Grupo B.L.A.N.C.O. de Montevideo, con la consiguiente publicación de la obra Ardientes palabras esdrújulas solísimas. Ha vivido en Santiago de Chile y en Madrid, España. Radica actualmente en Israel, donde es candidata doctoral de la UHJ en el Departamento de Español (su tesis estudia la intertextualidad en la poesía de Julio Cortázar), trabaja como lectora editorial y es asistente de investigación del Departamento de Literatura Comparada de la Universidad Hebrea de Jerusalén.


 

 

ESTATUTO NÚMERO PRIMERO

(POLIFONISMOS)

 

jojos jojos brujos

tournestoi vers le rhinocéros

la luz del infinito

la innombrable verdad de los libros

juguete de universo

diversidad contradictoria

libelulísima libidinosidad

del recurso del subconsciente

deficiencia del amanecer

en tu pregunta / en el jojo brujo

polifórmico perfil de rinoceronte desbocado

pusilánime retorno de su sexualidad remota / e incontrolada

 

Dificultad para decir que no decir

es imperioso cuando no hay nada

en el gorjeo de mi canción

y los nombres

 

 

CUARTETO QUEBRADO

 

Estamos en la cima del olvido

jugamos en la sima del amor

jugamos

con la tentación de probar por única vez

el veneno peregrino

y en la rima de las voces

pronto oímos

las coordenadas nuevas del camino

 

 

TATUAJE

 

intento escribir sobre las yemas de tus dedos

delineo el contorno de tus uñas

con algo que parece el tatuaje predilecto de las hormigas

digo allí algunas cosas

que deseo la pulcritud de las letras

y el caos de nuestros nombres encontrándose

superponiéndose, saltando de un dedo al otro

jugando a sonreír juntos con las consonantes en los dientes

y las vocales en el diámetro de tu cintura

y los dedos nacen pianos

cada uno dice con otra voz las palabras que le tocan

las teclas son de espuma y de lino y de estopa

y los dedos nombran la ciudad

a veces con pocas llaves y muchas gotas pociones venenos

y un líquido enorme que reemplaza el río

en el que habíamos nacido y nos perdió

 

 

DESACATO

 

Todavía no le han dado nombre a la tierra,

ni a sus árboles, ni al camino.

(Las mayúsculas son ilusiones de mismas)

Pero ustedes no lo saben, no se atreven

A trocar fusiles por conejos.

Ustedes: no saben leer en la sombra con ojos de león

Ni idea tienen:

Todavía no tenemos nombre: los ombligos

Ni las arañas que hablamos por esta voz.

No saben ustedes dar nombres, no son no adanes ni dios.

¡No habrá tallos ni sellos ni relojes hasta que no comiencen a

nombrar las cosas por su nombre!

Endiablada manía la de matar sin haber nombrado la muerte

Desacatando han estado...

¡Faltan nombres en el mundo!

 

¡¿Y cómo es posible que truenes, batalla, si todavía

nadie te ha querido nombrar?!

 

 

Y ENTONCES, SOBRÁBAMOS

 

y entonces, sobrábamos.

No estábamos en el mundo cuando interfirieron nuestras voces

y vimos lo que era un globo en el espacio-cielo,

(eso que nombramos porque no podemos definir)

desaparecimos del mar y de las cuevas

los desiertos nos azuzaban

y el calor era la posible diferencia de nuestra suma

habíamos perdido con mayúscula el momento de vernos

(y el color azul era infinito)

y el color azul tenía un nombre imperfecto

y cómo saber cuál sería el color que se avenía

decidimos ser inconclusos en nuestras vigilias

y seguir pagando las medialunas con caracoles

introvertidos                       

de casuchas irregulares pintadas de vino-tinto

y corríamos siempre las cortinas

para que el azul no fuera verde sino manantial

que drena las mariposas hacia su sitio

pero sin dejar sus estampas,

porque no sé si viste, ¿viste?

que cuando se van las mariposas

se desintegran las alas entre tus dedos

y ésa es la tristeza la más grande que he visto

y ya no puedo verla /

porque me derrumbo

 

 

BAILÉ BAJO NUBES DE PAPELES

 

“lo mejor, no empezar. Arrimarse por donde se pueda.”

                                                                    Julio Cortázar

 

bailé bajo nubes de papeles

revolví entre las letras y sus nombres

no encontraba

no sabía qué encontrar

si asomarme al final del poema

o arrimarme a la primera letra del alfabeto

 

cómo aprender a leer si no se sabe

leer para aprender

 

no estoy seguro

 

nunca se empieza por el principio

sino por el lateral de las cosas,

por la simultaneidad

por la letra-sándwich

la que no dice nada, sólo

que está sola

entre tanta compañía,

o la palabra-complemento

la que implica un mundo entero

firme

único

pero en su unión, en la frase

pierde esa dignidad primigenia

y ahí está el poema

un poema-palabra

(entonces hay miles de poemas)

palabras-poemas de sí mismas

 

No se toma al toro por las astas

imposible:

se abraza el vientre del caballo,

con el mismo ritmo de su respiración

se dice, éste es el poema,

comienza en cualquier lugar

no en adán,

sino en una de sus costillas,

en la mujeva, tal vez,

o en otra…

 

Puedo seguir con esta matemática

hasta el fin de mis días,

y nunca llegar al centro,

dibujando el simultáneo,

el tiempo del alba y el crepúsculo

en un mismo lugar exiliado

dibujar con las letras los poemas

monosílabos

o ardientes palabras esdrújulas solísimas

pero hay que tener cuidado:

tanto abrazar el vientre del caballo,

empieza a rebuznar