Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 53/54

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


EL SALVADOR

 

CARLOS ERNESTO GARCÍA


Nació en  Santa Tecla, El Salvador (1960). Escritor, poeta y corresponsal de prensa. Autor de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) que ese mismo año aparecería en Nueva York bajo el título Even rage will rot en traducción al inglés a cargo de la Dr. Elizabeth Gamble Miller y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996). Es autor también del libro de viaje en tono novelado, El Sueño del Dragón (Barcelona, 2003), en la que narra su viaje en solitario a lo largo del río Yangsé, así como del reportaje Bajo la Sombra de Sandino (Barcelona, 2007) basado en una serie de entrevistas a varios ex comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), entre los que es de destacar la figura del ya mítico Edén Pastora. Fue invitado por la prestigiosa American Literary Translators Association (ALTA), a finales de 2007, a la Trigésima Conferencia Nacional de dicha organización. En la actualidad trabaja como corresponsal en España del rotativo Diario Co Latino y del semanario Contrapunto, además de colaborar de manera habitual con otros medios de prensa. Desde finales del 2004 es director de la productora cultural C&Duke, con sede en Barcelona, que ha producido entre otras, la exposición itinerante Escoles d’altres mons (Escuelas de otros mundos) del fotoperiodista Kim Manresa, de la que a finales de 2007 editó el libro bajo el mismo título, edición que recoge la participación de  80 escritores de más de 30 países, entre ellos 10 Premios Nobel de Literatura, quienes han realizado de su puño y letra, breves manuscritos al pie de cada una de las 80 imágenes que conforman la muestra en blanco y negro, de la que Carlos Ernesto es asimismo su comisario. Desde finales de 1980 vive en Barcelona, desde donde, invitado por diversas entidades culturales y académicas ha visitado varias ciudades de América Latina, Europa y Asia. Su poesía ha sido traducida al inglés, chino, italiano y portugués.


 

 

YO NO TENGO CASA

 

La mitad de lo que amaba ya no está conmigo

Unos (casi todos) se han quedado

Otros simplemente partieron

 

Mi hermano urgentemente me escribe de México:

La casa se derrumba

hay que venderla

y pienso:

¿es qué aún tenemos casa?

 

Mi padre se quedó sin comprarse aquella camisa

o aquél pantalón que tanto le gustaba

sin ir al cine los domingos

sin viajar al país con el que tanto soñó

y se conformó con visitar un parque

en donde mirarle el rostro al caballo

y al general que lo montaba en una estatua

Todo por comprarnos una casa

Una pequeña y modesta casa donde vivir

y a la que hoy solamente se le ocurre derrumbarse

 

Por mí

que se derrumbe si quiere

Si la mitad de lo que amaba ya no está conmigo

si los niños no se amelcochan frente a la ventana

y si a mi hermana se le quebró la sonrisa frente al espejo

aquella terrible noche de junio

antes de la tormenta y el canto del gallo

si el llanto metálico de un niño

no me provoca una tremenda ternura

que haga nacer una canción de amor entre mis manos

por mí que se derrumbe;

y que vuelvan a construir un día si quieren

pero será sobre cenizas

 

Mi voz

no vibrará más en sus paredes

Tus cartas de amor Mariana

no llegarán con su olor a perfume hasta mis manos

Al caer la Navidad estaré siempre lejos

y solitarias habitaciones poblarán la casa

que según cuenta mi hermano en su carta:

ya perdió sus primeros cristales

 

Está bien

que se derrumbe si quiere

si es así

olvidarla será mi venganza

porque yo hace tiempo

mucho tiempo

         que no tengo casa.


 

BREVE POEMA DE AMOR

  

Vos sabés que yo

vengo de la melancolía a la melancolía

que confundo todos los lugares

la Plaza del Zócalo

con el Parque Ula Ula

el Danubio con el Lempa

a los niños andaluces con los de Panchimalco

la torre de París

con las de electricidad que daban frente a mi casa

allá en San Martín

cerca de Suchitoto

 

la verdad es que lo confundo todo

hasta el color de tu pelo

con la espesa oscuridad de los cafetales.


 

CON MALA LETRA EN LA PARED

 

Las calles tomadas

por el espectro de los ausentes

 

Apenas sí hay tiempo de leer al paso

unos versos escritos con mala letra en la pared

Pero… ¿Dónde está el poeta?

 

Camino entre las esquinas sigiloso

mientras por una cuneta

avanza con desgano (como no queriendo llegar)

un hilito de sangre

que se perderá en la cloaca.

 


A QUEMARROPA EL AMOR

 

Guardo como pequeñas piedra de mar

días de nieve

regiones habitadas por el miedo

incendios de miradas devastando las calles

reinos de abejas y de hormigas

silvestres floraciones de palabras

atardeceres bajo oscuras arboledas

lápidas polvorientas

sobre historias personales

mesas de café

desde donde controlábamos las piernas

de una mujer que no nos hizo ni caso.

 

Alojo recuerdos como piedras de mar

y ninguno termina de hacer daño

en la palma de la mano

donde los aprieto con indecente esperanza.

 

Son recuerdos

como los de un gato en el jardín

con una bala entre las patas

¿O será alguien cargando su revólver?

De un gato que llora en el jardín

¿O será mi madre

que no está en casa desde ayer?

El recuerdo de un hombre que salta la verja

y yo no tengo tiempo

ni ganas para recibirlo.

 

 

            Los impactos rompen la puerta

            mientras irrazonablemente

            la luna se aburre allá arriba

            y saltando el muro

            caigo en un estanque dorado

            a salvo de la ballena que arrasa.

 


POR EL LENTO RENCOR DEL AGUA

 

                                                     A Rigoberto Paredes

 

Amenaza la memoria.

Camina entre manoseados papeles

con los pies prestados.

Peligrosa la memoria.

Se desnuda y combate en plena calle.

 

Alta suena la voz del que reclama

y los constructores del verso

ya no son volcán inactivo

tierra baldía

machete sin filo.


 

EL DESCANSO DEL GUERRERO

 

Harto de todas las batallas

el guerrero tomó su espada

que hundió en la arena

y pensó:

Este es un buen lugar

para la muerte.

 

Indiferente

cayó la tarde.

Nadie preguntó por el guerrero.

A nadie importó el lugar escogido

para el descanso.

 

Una tormenta de arena

se encargó de sepultarlo.

Abono no fue para la tierra

sino pasto para el desierto.