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Concepción Teresa de Jesús Alzola y Vega,
teatrista, narradora y crítica fue una
intelectual de larga y reconocida trayectoria, además de por
su obra creativa, por sus contribuciones a la investigación
de la lexicografía y a la recopilación del folklore cubano. Es
para mí un honor el poder participar en este homenaje póstumo
a Concha, como la llamaban cariñosamente todos los que la
conocían, y dedicar estos apuntes a un aspecto de su obra al
que ella se consagró con un productivo esfuerzo: a la
narrativa que configura su mundo literario infantil. Ahora los
invito a que me acompañen en un recorrido por algunos rincones
del territorio de su mágica fabulación, pero antes voy a
enmarcar este viaje con algunas consideraciones críticas.
La literatura infantil, con frecuencia, se considera como un
vehículo de entretenimiento o de didáctica. En muchos casos,
ambas posibilidades aparecen aunadas. Pero, como bien apunta
Jonathan Cott, en Pipers at the Gate of Dawn, no
sólo cumple con este cometido, sino que además presenta,
claramente, diferentes tipos de actitudes sociales y de
conductas.(1) Jane Yolen, en Touch Magic,
va más allá al señalar la complejidad en aspectos de este tipo
de literatura. Esta erudita ve en “la mitología, la leyenda,
la sabiduría del pueblo, esas historias que una vez fueron tan
verídicas, para quienes las creían, como la salida del sol”
(2),
en el caso del ser humano en desarrollo, la base
“indispensable para vida de la mente.”
(3)
Yane Yolen marca, en estas fuentes, cuatro funciones para
desarrollar el poder cognocitivo infantil. La primera, le
suministra un paisaje donde alojar la alusión. La segunda,
provee al párvulo, con una forma de ver otras culturas desde
adentro hacia afuera. La tercera, sirve para explorar el
interior del propio niño; o sea es un modo de introspección
psicológica. La cuarta, es bastante más sutil, pero de mucha
mayor importancia, porque le proporciona al pequeño un marco o
modelo donde asentar su propio sistema de valores.
(4) Yolen
cita a Isak Dinesen en, Daguerrotypes and Other Essays
porque ella pensaba que estas fuentes de conocimiento son “una
categórica declaración de nuestra existencia.” (Karen Blixen,
Baronesa von Blixen-Finecken, 1885-1962)(5)
Con el fin de analizar algunos de estos conceptos en
referencia a los cuentos infantiles de Concha Alzola y
detenernos en su maestría estilística, vamos a a comenzar con
“La infancia de Jesús” , que forma parte de
Cuentos populares infantiles, que ella recopiló y publicó
en Cuba , en 1955 . (6)
Quizá el mejor mérito de este cuento es la manera de narrar,
tan cercana al relato oral. Alzola “viste” su cuento con la
naturalidad de lo rústico y lo adorna con florecillas
silvestres. Pero cuando examinamos su trabajo descubrimos la
perfección de su técnica. Si se lee en alta voz, casi que nos
transportamos a una casa de un pueblo cualquiera, donde una
ancianita nos embelesa, relatándonos esta historia bíblica tan
conocida, pero que entrelazada con el mundo cotidiano, en que
la autora la desarrolla, nos parece oirla por primera
vez. También notemos, como señalaba Yolen, en este fragmento
que cito a continuación, el manejo de la alusión; en este caso
para presentarle a la audiencia menuda, un tema con tan
complejas implicaciones como el del misterio de la Inmaculada
Concepción.
"San José, que era carpintero, vivía de lo más contento en su
casita, ayudado por la Virgen María. Pero un buen día se dio
cuenta de que la Virgen iba a tener un niño. Y San José, que
no sabía explicárselo, dolido, estaba recogiendo en secreto
sus cosas, y haciéndolas un bultico para marcharse."
En el próximo párrafo, nos cuenta que el Arcángel Gabriel
interviene, y todo queda solucionado. Esta “deus ex machina”,
simplemente, permite que fluya el curso narrativo, sin
perturbar la atención del niño con interrogantes inmediatas
sobre un asunto tan complicado de relatar y mucho más de
asimilar a tan temprana edad.
El desarrollo de la figura de Jesús lo realiza a través de un
paralelismo antitético con la de Judas, que es un pequeño
desagradable, destructor y de malos sentimientos. Jesús por el
contrario, es creador, es hermoso y es bueno. Este recurso
predispone al lector – o al oyente- para rechazar a Judas por
su mala conducta y para comprender su traición de adulto. Por
otro lado, Jesús es el modelo a imitar. El elemento didáctico
característico del género se incluye, pero al estilo del
axioma medieval “enseñar deleitando”.
"Judas,
que era su vecino, era un niño feo y torpe. Ninguna de las
cosas en que trataba de imitar a Jesús le salía bien, con lo
cual cada vez se mostraba más enfurruñado."
Un humor sutil también se desliza por la narración,
impartiéndole un aire muy natural y humano a la figura del
niño Jesús, cuando alude a la escapada al Templo.
"El niño Jesús jugaba como todos los demás niños, aunque a
cada rato con las mismas tablitas que San José le daba, se
ponía a fabricar cruces y más cruces, juego que a la Virgen no
le gustaba nada.
Otras veces, ---- y tampoco a la Virgen
le gustaba ---- cogía arbustos espinosos y se entretenía en
tejer una corona, y otra corona de espinas.
En todo lo demás era un niño normal (si
quitamos el episodio de cuando fue hallado en el Templo). Un
niño muy bueno, que primero se hubiera muerto que darle un
disgusto a su madre por una desobediencia."
La
reiteración como recurso, le da profundidad al relato. De
nuevo la alusión, al mencionar las tablitas para hacer cruces,
las coronas de espinas y la inclusión del rechazo de la Virgen
a este tipo de juego, permiten a la autora comunicar un
sentimiento de dolor casi inconsciente. De esta manera, el
simbolismo de la Crucifixión llega al pequeño de forma
indirecta, pero incisiva.
Jane
Yolen describe la comunicación simbólica como “ algo que un
niño parece entender casi visceralmente; el lenguaje
metáforico es el lenguaje propio del niño, aunque sin el
pensamiento analítico. (7)
Alzola
utiliza otros recursos estilísticos como la descripción
metafórica, bellamente expresada y desarrollada en términos
tan conocidos para un niño cubano como el color del mercuro
cromo, en lo que ahora cito:
"El sol de la mañana llenaba el charco de reflejos ingenuos. De
verdes, de dorados, de ese rojo viscoso y especial que deja en
las heridas el mercuro cromo."
La
naturalidad del lenguaje sencillo se carga de sutilezas para
expresar el contraste entre el bien y el mal, pero no a través
del sermón o la moraleja, sino por medio de un paralelismo,
como ya señalamos, que diferencia las obras de Jesús de las de
Judas.
Mientras Jesús crea pajaritos con la tierra y los pinta con
los colores que extrae del charco de agua, Judas los destruye.
"Va hacia donde Jesús inocente continúa con sus juegos, y con
los piesazos enormes empieza a pisotear y a destruir los
pajaritos."
El
relato termina con un milagro de Jesús descrito con una imagen
de gran belleza plástica:
"Pero Jesús que los compadece y ama, da dos palmadas en el
aire, y los pajaritos alzan el vuelo. Judas levanta el rostro
lleno de viruelas para verlos volar, y formula un juramento.
En su corazón de niño puede más el resentimiento. Y ya desde
entonces, la vida de Jesús está sellada. Porque un día u otro,
tarde o temprano, Judas habrá de entregarlo."
Con
esta pieza, Alzola deja plasmada una hermosa muestra de su
arte narrativo infantil.
Ahora
les voy a presentar otro relato, éste inédito: La señora
ceiba, (8) en el que la autora “recrea” un episodio
bíblico. Aquí ella parece adueñarse del pincel, más que de la
pluma, para dibujar, más que para describir, no sólo el
ambiente, sino las personalidades de la Virgen y San José.
"Como en otra peregrinación angustiosa, la del Nacimiento, el
santo varón estaba abrumado por la responsabilidad tremenda de
aquellas dos vidas tan especiales y temblaba de impotencia.
¿Qué hacer? La Virgen serena, comenzó a pasear su mirada en
derredor tratando de adivinar un posible refugio en cada uno
de los árboles. Había robles milenarios y cedros antiquísimos.
Pinos orgullosos y enhiestas palmeras. De pronto, la mirada
de la Virgen se detuvo en una ceiba ventruda y añosa, que
obediente a la mirada de María, y antes de que ésta tuviera
tiempo de dirigirle alguna súplica, se abrió de par en par, de
manera que fácilmente penetraron en ella, y quedaron
encubiertos la Virgen, el Niño, San José y el borriquillo que
traían."
En
esa naturaleza exuberante que Alzola pinta, inserta majestuosa
a la ceiba, un árbol tan sagrado para las ceremonias de los
negros cubanos, pero que ahora “rescatada” por la fantasía de
esta escritora, se entronca con la tradición católica por
haberse convertido en refugio de la Sagrada Familia.
Para
impartirle a este pasaje bíblico un sabor aún más criollo,
pone en boca de la Virgen una bendición que refleja la
tradición de los patakíes yorubas al destacar el respeto a
la ceiba como árbol sagrado.
"Porque has sido buena y misericordiosa con nosotros, de ahora
en adelante tu tronco estará provisto de gruesas espinas de
manera que ningún facineroso podrá subir a ti sin tu permiso,
y siete años de desdicha caerán sobre el que intente talarte."
En
este relato vemos como la autora, valiéndose de elementos
culturales autóctonos, explica a la audiencia menuda de manera
mágica el sincretismo que caracteriza la religiosidad popular
cubana. Y de forma originalísima le da respuesta a la posible
pregunta sobre la existencia de las espinas en el tronco de la
ceiba. Una vez más se cumple la observación de Jane Yolen – la
literatura infantil sirve de vehículo para explorar otras
culturas y para que los niños asienten su sistema de valores.
En este caso queda patente un valor practicado por el cubano:
el de la tolerancia religiosa.
La
fruta del diablo (9) es otra muestra del arte de
historiar de Concepción Alzola. Ella califica esta narración
de mito vegetal, y comienza diciendo que las abuelas cuentan
que ocurrió al principio del mundo. Esta simple mención
temporal y la fuente de donde proviene sientan la tónica de
credibililidad para aceptar la “verdad” literaria que va a
presentar.
El
mito toma lugar al final de la Creación. Dios había terminado
su obra y contemplaba feliz el mundo, mientras que el Diablo
criticaba todo lo creado.
"−¡Valiente
suma de porquerías este mundo! Las frutas se caen y se pudren,
las flores se marchitan, los animales se comen los unos a los
otros para terminar en morir.... y así todo es carroña y
pestilencia."
Dios lo
emplaza para que cree una sola fruta sin ayuda de nadie.
Utilizando de nuevo el contraste para desarrollar la figura de
Dios y la del Diablo, la audiencia puede juzgar por las obras
de cada uno la esencia del bien y del mal. Las obras del
Diablo son como sus palabras mezquinas y las de Dios a hechura
de su sabiduría y de su amor, magnánimas. Ahora veamos como
Alzola lo comunica:
"−Muy
bien –dijo --, pero se te ha olvidado lo principal: No le has
puesto semilla, y sin semilla ¿Cómo será posible que esta
fruta siga existiendo? El Diablo vencido una vez más se alejó
dando rabazos de furia. Pero Dios que es todo amor sintió
simpatía aún por aquella fruta tan fea y deforme, e
inclinándose tomó una piedrecita del suelo, y se la incrustó
en un extremo. Por eso el marañon tiene la semilla por fuera."
Hay
otro cuento inédito de la autora, La apuesta de Bacalao,
(10) que quisiera comentarles para señalar el interesante
tratamiento literario que ella le da a un material sacado del
refranero español. La narración comienza así:
"Por vía de Vuelta Abajo ¿saben dónde? Perdido entre las vegas
innumerables de tabaco, tenía Bacalao un pequeño sitio de
labranza donde cultivaba frutos menores."
Precisamente,
en ese idílico lugar sitúa Alzola a su personaje y lo enfrenta
con el Diablo, a quien el sitiero agarra por la cola. Éste a
cambio de su libertad le ofrece su ayuda y la de todos sus
diablos compinches para realizar cualquier trabajo que
necesite en el campo. Bacalao acepta el pacto y el Diablo no
le falla.
"Cuando llegó a su casa y le contó a su mujer lo que había
sucedido, la mujer no parecía muy contenta, porque por algo
dice el refrán que lo que con ayuda del Diablo se hace, con
ayuda del Diablo se desbarata."
Cuando ya todo parecía sonreírle a Bacalao con la ayuda del
Diablo y sus compinches, éste discute con su mujer y le pega.
Al escuchar los diablos la trifulca y creer que el campesino
necesita ayuda le preguntan: “ -----¡¿Quién pega?, olvidándose
por un momento del pacto les contesta: “Bacalao” y los
compinches, cumpliendo la palabra del Diablo acuden a
auxiliarlo.
"Cientos de diablos armados de palos y de trancas arremetieron
contra la pobre mujer y la
deshicieron a golpes. Que no en balde se dice que un diablo
siempre la hace a la entrada o a la salida."
Este
cuento tan cubano en ambiente es genuinamente español en
contexto. Nada más español que la sabiduría popular acumulada
en el Refranero. Entre estos dos refranes toma lugar la
acción. Sencillo, pero hermoso recurso para advertir, con el
primer refrán y con el segundo, para confirmar la enseñanza
que conlleva esta historia.
Muy brevemente, voy a hacer mención de otro relato, pero esta
vez para el lector adolescente, que muestra la versatilidad de
la gran escritora que fue Concha Alzola. El niño que
tenía el corazón frágil (11) es la historia de un niño
que tenía el corazón de cristal.
De una
prosa coloquial, muy en concordancia con la temática y el
ambiente desarrollados, en los cuentos, anteriormente,
citados, nos trasladamos a una narración con un lenguaje de
gran carga poética.
El
niño conoce la injusticia humana, la belleza y el amor.
Ninguno de estos sentimientos, a pesar de la fortaleza con que
llenan el corazón del ser humano, le causan daño permanente,
sólo cuando le alcanza la miseria moral del mundo, su corazón
estalla.
"Tendido sobre su lecho, esa misma noche, el niño sintió que se
le hacía pedazos el corazón: había conocido la piedad."
Como
el orfebre que engarza una piedra para que resplandezcan sus
facetas, Concha Alzola recurre a las piedras preciosas y semi
preciosas para describir el impacto de las emociones en un
corazón transparente.
"Lo
primero que conoció fue la injusticia humana. Su corazón
pareció
endurecerse. Flotaron en él [los] vahos azules y lívidos de la
cólera; adquirió el aspecto de las gemas más frías: los
zafiros y las turquesas. Luego
conoció el esplendor aplastante de la belleza. Su corazón
pareció ascender y teñirse de opalescentes tonos amarillos, de
dorados y de ocres. Cuando
llegó el amor con su fuerza turbadora, aquel corazón aún
siendo de cristal, manó sangre. Y las gotas resbalaron por los
cristales puros y los tiñeron de rojo, púrpura y escarlata,
hasta asemejarlo a las gemas más cálidas, los rubíes."
¡Bello
universo el que nos presenta la autora en este cuento! Ahora
de este mundo mágico, volvemos al aspecto crítico para
establecer conclusiones sobre lo examinado.
Quizá uno de los aspectos más interesantes a señalar en la
cuentística infantil de Concha Alzola sea, el del sólido
anclaje de su verdad literaria en nuestra geografía, en
nuestra flora y fauna y más que todo en la finura del manejo
de la lengua, que es un legado para que perviva la esencia de
nuestra cultura. Lejos estaba la autora de imaginar cuando
recopiló, recreó y concibió muchos de estos relatos la
magnitud de su contribución al conocimiento de nuestra
intrahistoria, como llamaba Unamuno a esos aconteceres de los
pueblos que no recoge la historia. Hoy, contamos con una obra
como la suya para continuar transmitiendo a futuras
generaciones la hermosura de nuestra herencia; ya que por
accidentes desafortunados de la política, el cubano es un
pueblo que vive en diáspora.
De la creación literaria para niños de Concepción Alzola
podrían escribirse páginas y páginas, pero esta participación
tiene que concluir; aunque no sin antes asegurar que estamos
ante una escritora de primer orden, de prosa clara, cuyo mayor
encanto radica en elegir con precisión la palabra cargada de
significado y utilizar lo cubano en un contexto universal que
permite situar su obra infantil en la categoría de gran
literatura en este género.
Homenaje
póstumo del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio a:
Gladys
Zaldívar y Concha Alzola,
fallecidas en fechas recientes.
Miami,
Florida
−
Koubek
Center
de la Universidad de Miami
Sábado,
21 de marzo de
2009

NOTAS:
1. Jonathan Cott.
Pipers
at the Gate of Dawn. pág. xii
2. Jane Yolen.
Touch
Magic. (“Mythology, legend, the lore of folks, those tales
that were once as real to their believers as a sunrise...)
Pág.19.
3. Ibid.
(“...indispensable to the life of the mind...) Pág. 15.
4. Ibid.
Págs.
15-18.
5. Ibid. (A serious
statement of our existence.”) Pág. 18.
6.
Concepción T. Alzola. La infancia de Jesús. Cuentos
populares infantiles. Reproducido en Ideas
para el hogar. Miami: Editorial América, 1986.
Págs. 50-51
(Este es el texto usado
el trabajo.)
7. Yolen. op.cit. (“Symbolic
language is something that a young child seems to understand
almost vicerally: methaphoric speech is the child´s own thought...”)
Pág. 25.
8. Alzola.
La señora
ceiba. Inédito.
9.
Alzola. La fruta del diablo. op. cit. Págs. 76.
10.
Alzola. La apuesta de Bacalao. Inédito.
11.
Alzola. El niño que tenía el corazón frágil.
Historia y Antología de la Literatura Infantil Iberoamericana.
Págs. 245-246.
BIBLIOGRAFÍA:
Alzola,
Concepción Teresa. El niño que tenía el corazón frágil. Antologado
por Carmen Bravo Villasante. Historia y
Antología de la Literatura Infantil Iberoamericana.
Volumen I, León, España: Editorial
Everest, S.A. s/f.
_______ La
apuesta de Bacalao. Inédito.
_______ La
fruta del diablo. Ideas para el Hogar. Miami:
Editorial América. Año 11, No. 7, 1988.
_______ La
infancia de Jesús. Cuentos populares infantiles. La
Habana: Editorial Libro Cubano, 1955. Reproducido en
Navidades para un niño cubano: La Habana: Consejo Nacional de Cultura, 1959.
Reproducido en Ideas para el
Hogar.
Miami:
Editorial América, Año 9, No. 12, 1986.
_______ La señora Ceiba. Inédito.
Carpenter, Humphrey. Secret
Gardens. Boston: Houghton Mifflin Company, 1985.
Cott, Jonathan. Pipers at the
Gates of Dawn. New York: Random House, 1981.
Egoff, Sheila A. Thursday
Child. Chicago: American Library Association, 1981.
Sale, Roger. Fairy Tales and
After. Boston: Harvard University Press, 1978.
Yolen, Jane. Touch Magic.
New York: Philomel Books, 1981.

Aleida Garrido Martínez
nació
en Trinidad, Las Villas, Cuba (1937). Conferencista y crítica de literatura. Ha
ejercido la docencia en varias universidades de EE.UU. Cursó estudios
universitarios en Georgia State University y de master y doctorado en Emory
University. Ha publicado ensayos sobre literatura española y sobre varios
aspectos del quehacer literario en diversos medios de prensa. Fue co-jefa de
redacción de la Editorial América en el volumen titulado
12,000 Minibiografías.

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