Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 51/52

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


REPUBLICA DOMINICANA

 

IDA HERNÁNDEZ CAAMAÑO


Nació en Manzanillo, República Dominicana (1949). Poeta, narradora, articulista y docente. Se graduó de Doctora en Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Hizo Postgrado de Especialización en Administración y Planificación de la Educación Superior en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y es egresada de la Universidad de Santiago de Chile y la Organización Universitaria Interamericana. Entre 1979 y 1994 trabajó en el Intec, donde desempeñó varios cargos, hasta ocupar el de Decana de Servicios a la Comunidad Académica. Su conocimiento de la universidad y su identificación con su mística educativa, le permitieron escribir la historia de los veinticinco años de la entidad. A partir de 1995 es profesora de Derecho Laboral en los programas especializados para maestros y directores de centros educativos, y responsable del Círculo Literario de esa institución. En 1981 comenzó a publicar artículos sobre asuntos laborales, la condición de la mujer y otros temas en las páginas del suplemento Isla Abierta, del periódico Hoy. En 1993, apareció su primer poemario, un libro cargado de añoranzas, Viajera del Polvo, en el que evoca su pueblo fronterizo y su adolescencia en Ciudad Nueva, en Santo Domingo. En las páginas de Oh Magazine, del Listín Diario, dio a conocer una serie de estampas en la sección “La mirada¨, escritas a partir de fotografías sobre los más diversos temas. En las revistas Ysabela y Mujer Única, aparecieron sus relatos de amor, reunidos posteriormente en el libro El amor todos los días (2001).


 

TE RECUPERO A MI MODO

 

Yo no quiero hacerte realidad

            sino

            convertir todo el recuerdo

            en un suspiro infinito,

            canto, flor de lluvia

            que huele y no me toca

            abrazando en una brizna tu tristeza

            hasta el cansancio.

 

Te recupero a mi modo;

            sin olvidar el polvo

            ni pensarte a diario

            te veo etéreo,

            y en la distancia

            te siento más cercano.

 

Quiero desenhebrarte

            traerte al horizonte

            nuevamente

            sin quemarme las manos

            ni ahuyentar las palabras

            guardándote en secreto

            como un misterio ajeno

            que ya no puedo descifrar

            porque estoy sola,

            lejos de tus arenas

            temiendo falsearte

            al invocar las circunstancias

            de tus alrededores,

            de mí y de todos los que como yo

            se extraviaron contigo

            de modo diferente

            y sin embargo igual,

            perdidos, reencontrados por siempre.

Te me deshaces en la memoria

            y aun así quiero

            no pisar por tus calles asfaltadas

            ni conocer el murmullo

            que te encierra,

            para dejarte libre

            el mito que se clava

            en mi melancolía

            que nunca,

            sin romper el hechizo

            tantas manos ausentes,

            convertidas en polvo,

            en nada,

            la instalaron sin límite.

 

 

OH MELANCOLÍA

 

Esta melancolía de mi ser,

que ha nacido en el tiempo,

encontró en él su forma

desparrama y escurre su resina

entre todos aquellos que soy

que me hace ser yo misma en lo adelante.

 

Con ella me reitero, desaparezco

y vuelvo a cimentar mi existencia

sobre un hilo fino, persistente

que se acuna en su origen

y me recorre haciendo magia

con todo lo que toca.

 

Yo sigo siendo

            como un espejo turbio

            de aquellos que han querido

            mirarse en el silencio

            permaneciendo a veces

            a través de mis ojos.

 

Sigo cual desafío

            con los pies saturados de promesas

            para andar, desandar y quedarme

            resuelta a no descansar nunca

            conciliando pedazos de mi sombra

            recogidos en la huella que pasa y me detiene.

 

Oh melancolía

            tú me llenas sin piedad de fuerzas locas

            y luego me abandonas

            al porvenir oscuro

            que no busco ni alerto.

            Tú sabes poner el límite perfecto

            al universo

            cuando moja la lluvia

            el ayer solamente

            y dejas resbalar sobre el cuerpo entumecido

            una gota de rocío que llega hasta mi boca.

 

Eres lágrima de montaña lejana

            que anunciada

            desciende suave y penetra la vida,

            te ubicas en el centro mismo

            de los amaneceres y en todos los momentos;

            me haces ver hacia atrás, hacia la nada.

 

Oh melancolía

            traducida en la tierra con gaviotas y mares,

            en tiempo del mundo

            que levanta la vida sobre el viento

            persistes en inundar el cuerpo

            con recuerdos de dolor, de muerte,

            soledad y silencio

            acunando en la memoria

            la esperanza del canto, la voz,

            la palabra extrañada

            que tendida en el sueño se recobra de olvido

            y tiene en sus colores de crepúsculos

            el sabor de infinito

            como el amor de ausencia.

 

 

COSECHAS DEL TIEMPO

 

Estoy como desnuda

            y para ello

            arrojé mi piel cual los lagartos

            quité a mi corazón sus experiencias

            comenzando la vida

            con mis años a cuestas

            que sirven para remontarme

            sin perder el pasado

            que me trilla razones

            restaurando memoria

            que desentierran sueños.

Voy recogiendo el tiempo

            de aquellos que legaron sus palabras

            de quienes presentaron credenciales

            ante el mundo,

            con su canto,

            con la voz del dolor, la trascendencia,

            el origen y todo lo que adentro se aprisiona,

            de lo que guarda el elan que nos fija a la tierra

            y se queda presente en la esencia del viento.

 

 

HIJA

 

Una perla nacarada creció en mí

            en septiembre, sol del mundo

            emigró de los mares, se colocó en la tierra

            en una media isla, entre mis manos

            yo la entrego a la vida poco a poco.

 

Esa perla callada, esplendorosa

            atesorada en mí, lleva nombre de poesía

            cubre ternuras, recoge sus destellos

            irradia por las noches

            desde su umbral mi sueño.

 

La mecen golondrinas en invierno,

            y un cantar de gaviotas

            y mi piel, mis palabras

            se derraman en ella lentamente

            para centrar mi vida con la suya.

 

 

RELEVO EN LA PALABRA

 

En honor a ti y a tus deseos

            levanto la palabra que se escondió en la bruma

            recojo de tu vientre lo callado y no dicho

            descifro en la penumbra

            de tu sueño entrecortado

            que en mis manos se expande,

            y en mi ser se hace eco,

            tu palabra perdida para decir por ti

            lo que en tu voz oculta

            fue la vida, el dolor y la muerte.

 

Te recorro en tu carne que es la mía

            y buscando comprenderte en el silencio

            llega en la soledad un homenaje

            a tu existencia transida

            que se agotó en el camino hacia la nada,

            a tus cenizas que empolva el horizonte,

            a todo lo que de ti pernocta

            debajo de la tierra humedecida y caliente

            imagen y palabras entrañadas por siempre

            que a mi ser sobrecogen

            en tu ausencia infinita.

 

 

LA VIDA EN MEDIA ISLA

 

Bajo un techo de nubes de esta isla

            que sin ser toda nuestra

            vive su historia, su vida

            cada quien.

 

En ella estamos.

            En ella, donde se enredan los dedos

            de soledad y silencio enrarecido

            donde es preciso hacer un hueco

            para alojar temprano la tristeza,

            y un puñado de angustias.

 

En esta isla pequeña

            encontré en las tardes de la vida

            un trillo fino de ternura

            un oasis profundo para abrevar pasiones,

            multiplicar la vida

            soñar la trascendencia misma

            dejando jirones de amor

            impresos en el viento.

 

Allí le crecieron raíces a mis pies

            importunando el vuelo hacia los sueños

            apegándome a la tierra calurosa

            abordando las orillas del mar que me rodea

            como viajero eterno que se amarró a su mundo

            para volver al centro, empuñar la palabra

            y jugar con mi acento, con mi voz apagada

            golpeando la esperanza

            resguardada en los humores del tiempo.

 

En esta media isla,

            cruzo por la penumbra y me quedo en la sombra

            entrego en cada edad, en mis transmutaciones

            la visión del contagio con los años,

            hago sonar los dedos intranquila

            abono la paciencia

            yendo y viniendo de mí hacia los otros,

            de los otros a mí, de los otros a los otros

            de mí hacia mí misma, hacia la nada…

 

 

MORIR ES FÁCIL

 

Morir es fácil

            nadie me lo dijo

            lo supe de repente y con simpleza

            en una madrugada de septiembre

            con la esperanza en vilo y espantada.

 

Luego se presentaron otros días

            una tarde de enero y de febrero

            la mañana de un diciembre

            que asolaron de mi cuerpo la alegría

            y sembraron la penumbra del dolor eterno

            cuando vi de nuevo que morir es fácil.

 

Todavía deseo ser como antes

            cuando colgaba la risa en los puntos cardinales

            y la vida era un propósito con alas

            y la muerte se expresaba con campanas lejanas

            con olores de azucenas y rosas

            hasta que de repente y muy temprano

            supe que morir es fácil.

 

 

ESTA PERENNE SENSACIÓN

 

Urgida por la fosa

            de mi ancestral tormento

            me coloqué en tu pecho

            golondrina.

 

Para viajar contigo tan serena

formando parte de tu ropaje suave

me estremecí en tu cuello

y volé con tu aliento

y posaste mi pena estremecida

en la cima de un cerro silencioso

cual remedo ferviente

de mi fiel nostalgia.

 

Dejé tu pico recorrer mis ternuras

            hurgué bajo tus alas sensitivas

            sin encontrar consuelo

            abrí la vida al viento

            caí en profundos mares

            y se acunó entre el prodigio

            del dolor siempre abierto

            que mira con desdén las alegrías

            una perenne sensación:

            melancolía.