Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 51/52

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


PUERTO RICO

 

ELIDIO LA TORRE LAGARES


Nació en Adjuntas, Puerto Rico (1963).  Poeta, ensayista, cuentista y novelista. En su calidad de escritor, ha publicado un libro de cuentos, Septiembre (Editorial Cultural, 2000), premiada por el Pen Club de Puerto Rico como uno de los mejores libros de ese año, y dos novelas, Historia de un dios pequeño (Plaza Mayor, 2001, igualmente premiada por el Pen Club, y Gracia (Oveja Negra, 2004), casa publicadora que diera a conocer a Gabriel García Márquez y a Isabel Allende, entre otros. Además, ha publicado los siguientes poemarios: Embudo: poemas de fin de siglo (1994), Cuerpos sin sombras (Isla Negra Editores, 1998), Cáliz (2004), que incluye el poema clásico Mariposas para Lorca, premiado por el Ateneo de Ponce en el 2002 y Vicios de construcción (2008). Formó parte del grupo Puertas, importante colectivo de poetas que reunió a destacadas figuras de la Generación del Noventa en su país. En la actualidad es profesor de Literatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y colabora de manera habitual en el periódico El Nuevo Día en su revista Domingo y en la sección Perspectiva. Profesionalmente, ha laborado para las editoriales Grupo Santillana, donde dirigió la creación de la serie de inglés para estudiantes de escuela elemental Tools, y dirigió por espacio de cuatro anos el Departamento de Edición de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico. En el 2002 fundó Terranova Editores, una de las editoriales de más proyección y seriedad en Puerto Rico. En el 2007 recibió el galardón Gran Premio Nuevas Letras, otorgado por la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico, por su labor editorial.


 

 

INERCIA

 

sus ojos acatan

el lenguaje interior

 

del cuerpo— la posibilidad

se mueve en verbos

 

silentes— sonríe

a medias como si tentara

 

abrirse en mundo— sus pestañas

abanican el retazo

 

de su mirada— me ahogo,

me dice

 

y su rostro se aja

como el papel

 

mojado— arrójate hacia mí,

escucho— toma mi vacío

 

pero sólo puedo

mirarla desde la orilla

 


LOS HUESOS DE MI PADRE

 

todas las formas de la tristeza

venidas en el rostro de mi padre

 

la tibia aspereza de su barba

decantada en los juegos de sombra

 

el terror de los años soflamados

en los capilares de sus ojos

mientras me mira,

con piedad, pavor y perdón,

como quien sabe

que los latidos recesan

y abandonan el cuerpo

para llenar otro espacio

 

un luto en su aliento

predica la tarde fría

donde el cielo se ennegrece

como un hormiguero

 

mi padre duerme

hecho huesos,

o puentes caídos,

y su voz,

azorada,

se pierde

como cenizas

de una luz

 


MEMORIA

 

From pain you suffered, pain had set you free

Howard Moss

 

te he ahogado todas las noches,

todas las noches menos una, cuando tú me ahogaste a mí

y ahora los peces comen de tu cuerpo

henchido por el verde del río

tus ojos sin párpados le hacen de isla a los cangrejos

y yo te observo, escupiendo mi silencio al viento

que arrastra hojas y memorias

perceptiblemente dolidas

por la forma que se entierran

en la arena negra y mojada

con la que una vez

adosaríamos aquellos castillos

de los cuales siempre hablábamos y nunca construíamos

 

qué me queda, si no una liviandad de conciencia

desovando el misterio, ya no hay causalidad,

sólo consecuencia

 

te he matado tantas veces, para que no te mueras

para que la vejez del arrepentimiento

no llegue a tu rostro ni al mío,

manjar flotante para las garzas

que llegan entre el manglar

 

por fortuna te reducirán

a lo irreconocible, pero no indefectible;

a lo temporal, mas aun ininteligible

contenida, mas aun continente

en la geografía de la memoria

 

 

ENSAYO DEL VUELO

 

aletarga la tarde

por el ralo pesar

de las horas a solas

 

la voz es un ejercicio de planos

en esta ciudad acantilada

donde la luna maúlla

a la fruta de la noche

que madura

ante la imperturbable

traición de la materia

 

quedan historias huecas

que persisten

como memorias sin pasado

y ángeles suicidas

como palabras lanzadas hacia el vacío

 

soy cadáver lento entre la luz

 

mantengo la plausibilidad de la larva

que se arrastra como un teorema

de incertidumbres

 

la amplitud de la posibilidad es devastadora,

tan sólo un principio  de adaptación,

o un ensayo del vuelo

para los que no tenemos alas

 


SOLO

 

a mitad de camino, más o menos

 

amaso la idea de otros pasos,

ahora que la noción de juventud madura,

ahora que la vitalidad se significa en otros términos

entiendo el rompecabezas

 

la voz se detiene

y la verdad es que

ya nunca me tendré completo

 

los poemas son una suerte de luto

 

mi piel arde en el sol de verano

y el aire es la tumba cristalina que recibe la noche

encogida al toque de mis dedos

 

mi cuerpo queda atrás

como una concha al filo de una playa blanca

 

bella muerte:

me evaporo como la tinta inerte y en desuso

la voz en marcha, me torno a mitad de camino

 

entro en movimiento

 

piedra errante:

voy solo

 

 

VISITACIÓN DE LA MUERTE

la Muerte llega
se sienta
se sirve de mi whiskey
enciende un cigarrillo


te lo dije, Elidio La Torre Lagares, dice


para alcanzarte
no hacen falta brazos


estás hecho de tierra, mar
y olvido


cansada de mí,
ahora bebe del pozo
de mi sangre


la Muerte
me arroja un beso
que duele
y no puede ser deshecho


mi piel prestada
abriga tormentas
y humecta poemas
de piedra
que hacen
la verdad
más llevadera


la Muerte
termina el trago
termina el cigarrillo
termina conmigo


en efecto,
para alcanzarme
no le hacen falta brazos


PÉRDIDAS

                     

                        (Melancholy is useful. Use yours
                        -Li Young Lee, ‘With mine’)



admiro un remolino de hojas
que barre la acera
cual falda de bailarina


el árbol desnudo
permanece impávido
insufrible, indoloro


las hojas se alejan


el árbol, es obvio,

no las extrañará:
no tiene recuerdos
pese a que se hace en el tiempo


el árbol, he de decir,
no sabe poesía


es condición del lenguaje
evocar una ausencia:
la poesía es la memoria de las palabras


el árbol, seguro,
no tiene necesidad
de reparar por sus pérdidas


AVATAR

presumo
que a ella le atrajo
mi manera de hacer sentido con el mundo

que llegué a ella
de la forma que asciende un pensamiento

que se planteó la posibilidad
de besar mis tenaces pectorales

que deliró con el sueño
de sumergir sus dedos entre mi blonda cabellera

que mi rostro era un espejo
donde refractaba su mundo

que por un momento blanquecería entre sus piernas

que mis palabras enlabiaban como dulces salmos
que liberaban los sonidos aprisionados
en su secreta voluntad,
como el sol al claroscuro
mientras se mira al cielo hundirse en negro

y debió sentir el mundo disolverse a su alrededor
como cuando uno encuentra el amor de su vida,
todo esto, sin saber
que esa no era mi foto