Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 51/52

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


MÉXICO

 

FERNANDO RUIZ GRANADOS


Nació en la Ciudad de México, D.F. (1958). Poeta y narrador. Radica desde hace más de 30 años en Xalapa, Veracruz, donde ha realizado toda su formación y trabajo profesional. Licenciado en Letras Españolas por la Universidad Veracruzana con una Tesis académica sobre la poesía de Jorge Luis Borges. Su obra ha sido publicada extensamente en su país y en el extranjero: Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. Poemas y libros suyos han sido traducidos al inglés, francés, náhuatl, polaco y árabe. Ha publicado los libros: El ritual del buitre, Universidad Veracruzana (México, 1986; El árbol sagrado, Universidad Veracruzana (México, 1987); Le rituel du vautour, Ediciones Noel Blandin, París (Francia, 1991); Poemas de Brindisi, Fondo Editorial Tierra Adentro, Conaculta (México, 1992); Jardín de Piedra, Col. Los Cincuenta, Conaculta (México, 1996); Desierto, Col. Literatura, Secretaría de Educación y Cultura (México, 1998); Devoción del colibrí, Col. Callejón del diamante, IVEC (México, 1998); Mundo en resurrección, Col. El Ala del Tigre, UNAM (México, 1999); Inventa la memoria. Antología de la narrativa y poesía del sur de México, Editorial Alfaguara (México, 2004); Adarga, Instituto Coahuilense de Cultura (México, 2005); Poemas de Brindisi, Nueva Serie de Tierra Adentro del Conaculta (México, 2006); Recinto de la rosa, traducción íntegra al náhuatl por Juan Hernández Ramírez (México, 2007); De árboles y pájaros, Col. Práctica Mortal, CNCA (México, 2007). Ha sido ganador en México de los siguientes premios: Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde, 1990; Premio Nacional de Cuento “Creando Historias para Niños”, ISSSTE, 1996; Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa, 2003; Premio Nacional de Poesía Jorge Cuesta, 2004, otorgado por la Universidad de Xalapa y el Seminario de    Cultura Mexicana. (Jurado presidido por Sergio Pitol). Ha sido ganador de los premios internacionales: Premier Prix de Poesía –para escritores extranjeros- del Club de Poésie de Veyrier du-Lac de Francia, 1990; Premio Latinoamericano de Poesía Plural, 1992. (Jurado presidido por Homero Aridjis); Premio Internacional de Poesía Salvador Díaz Mirón, 2003. (Jurado presidido por Hugo Gutiérrez Vega); y la Primera Mención de Honor del Primer Concurso Mundial de Poesía César Vallejo, Inglaterra, 2006, entre otras muchas distinciones recibidas a lo largo de su carrera literaria.


 

 

DINTEL

 

The eternal seeks, and find, the temporal.

Theodore Roethke

 

La piedra eternal busca lo temporal

La esbelta columna que sostiene

El claro techo del cielo

 

El frontispicio del templo

Donde la luz de oro anima

Las figuras pétreas de los Dioscuros

 

La cóncava piedra de la clepsidra

Que guarda en su mano los instantes

Del inasible tiempo

 

El atezado bloque de granito

De las murallas imperiales

Que cubrirá la hierba

 

El diáfano estanque

Que contempla los jardines

Y cuya agua habrá de pervertirse

 

El poema que olvida

Los himnos y los trenos

El epitafio borrado por el limo

 

El cántaro roto de la sed

La sencilla piedra

Bajo la catedral del árbol

 

 

ENSAYO DE UN ÁRBOL

 

Ensayar un árbol en el poema

Asentar su raíz en el fondo blanco

De la hoja

Sembrarlo a la plenitud del día

 

Ensayar un árbol en cada poema

 

Orientar sus ramas

Hacia los cuatro puntos cardinales

Al Norte la rama del sentido

La segunda al Sur el rumbo

Al que emigran todos los pájaros

La tercera hacia el Este

El territorio donde nace la luz

Y soplan los vientos del solsticio

La última rama hacia el Oeste

El punto hacia donde fluye todo esplendor

El sitio en el que crece la noche

Y se confunden todos los árboles

 

Los árboles del mundo y los de la palabra

 

 

JARDÍN

 

En este lugar fue construido un jardín

En este lugar la luz levantó sus bóvedas

En este lugar fue sembrado el árbol

Cuya forma une al cielo con la tierra

En este lugar brotó la primera fuente

En este lugar nació el río de cuatro brazos

Que se extiende por los cuatro rumbos de la tierra

En este lugar todas las semillas rindieron fruto

En este lugar empezó todo

 

En este lugar el hombre nombró todas las cosas

A los peces del mar

A las aves del cielo

A las bestias de la tierra

En este lugar la mano desprendió el fruto

 

Si descansas tu oído sobre la tierra

Alcanzarás a oír sus antiguos murmullos

Si descansas tu oído sobre la tierra

Escucharás el vuelo del primer pájaro

Si descansas tu oído sobre la tierra

Escucharás tus pasos

 

 

TAUBE

 

Esta paloma no conoce diluvios

No sabe de Arcas

Ni de altares de piedra y holocaustos

Esta paloma ignora el naufragio de la luz

La imposibilidad de la palabra

Los signos escritos y borrados por el viento

Los pasos perdidos de la arena

 

Sabe de los raudales de claridad del día

De las espumosas ondas del mar

Que dicen su nombre

Cuando sopla el aire fresco

De la lluvia que vacía las populosas plazas

De los portales semioscuros de la tarde

 

Esta paloma como el mundo

Surge de la penumbra

Del albor de sus alas

Amanecen las blancas ciudades del día

 

Han pasado siglos

Y no ha faltado tierra

Donde descansar su vuelo

 

 

DECONSTRUCCIONES

 

La casa que ahora levantas

Se desplomó hace cien años

 

El camino que recorrieron

Tus pasos

Lo ha borrado la niebla

 

El ave cuyo canto

Te está permitido

Escuchar mañana

Es ya tan sólo

La estampa numerada

De un tratado de Ornitología

 

Todo lo que miran tus ojos

En este instante

Se ha perdido para siempre

 

 

LA MANZANA

 

Desprender el fruto

La roja manzana del Paraíso

El perfecto fruto que pendió

De la rama más alta del jardín

 

Morderla

No para gustar de su sabor

Que contenta los sentidos

 

Probar del fruto para alcanzar

Su ardiente centro

Su ignorada esencia

 

Para vislumbrar el umbral del Comienzo

El corazón del fuego

Y volver al dulce calor

De la semilla

 

Para encontrar en lo minúsculo

La puerta al mundo

 

 

ELEMENTOS

 

La tierra que mira la luna

La voz del agua que nos trae la lluvia

El viento que hace hablar al árbol

La luz del día

El liquen sobre la piedra

El oscuro silencio de la noche

La piadosa hoguera del fuego

 

El viento que no sabe que es fuego

El fuego que no sabe que es agua

El agua que no sabe que es piedra

 

La piedra que no sabe que es polvo

 

La flor nocturna del desierto

El poema que sueña el mundo

 

 

TEMPLO MAYA

 

Esta civilización edificada en piedra

Se ha perdido

Sólo quedan ruinas

Sólo códices fragmentados

Sólo restos del Imperio

Donde moraba la luz

 

Sólo unas cuentas de sus collares

Sólo algunas plumas de sus tocados

De altos pájaros

Sólo pedazos de los dioses pétreos

 

¿A dónde encaminaron sus pasos?

¿Hacia dónde partieron?

¿Dónde los sacerdotes y los reyes?

Los hombres que adoraron al Sol

Dónde la música y las danzas

Los tambores ceremoniales

Las ofrendas y los cantos

 

Vinieron de la noche para construir

Los blancos templos que miraban al mar

El palacio de la piedra bajo el cielo

 

Llegaron al lugar que alineaba

Constelaciones

Trazaron las calzadas

Levantaron la pirámide

Por la que desciende la serpiente

Puntual de Kukulkán

 

Grabaron con glifos las lápidas

Los tableros

Los frisos

Las estelas

Labraron su historia en piedra

Y luego se marcharon

Para que sus secretos quedaran guardados

Como los tesoros ocultos en los cenotes

 

 

Erigieron su mundo de piedra

Su palabra de piedra

Borraron sus huellas

Y se alejaron en el ocaso

Para que su prodigio se perdiera

Para que la hierba creciera sobre la piedra