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YOLANDA GELICES NIETO
Nació en Terrasa, Barcelona, España (1966).
Poeta. Licenciada en filología hispánica y profesora de
secundaria de lengua y literatura castellana desde el año 1990.
Sus poemas han sido publicados en las revistas digitales:
Badosa, Yo Escribo, Hispanorama Literario,
Artecomunicarte, La Rosa Profunda,
Palabras Diversas y Olerki-poesía, así como en la
revista impresa Escribir y publicar. Su poesía forma
parte de las antologías: Poemas para
un minuto II (Editorial
Hipálage-2008) y IV Cuaderno Profesores Poetas (IES-Fco.
Giner de los Ríos. Curso 2007-2008). Ha publicado el poemario
El corazón en la lengua (Editorial Creápolis-2008). Ha sido
finalista del premio José M. Valverde de Poesía en las
convocatorias de los años 2005 y 2008. Fue ganadora de un
Accésit en el X Premio José M. Valverde de Poesía, convocado por
el CCOO Barcelonés en el 2006.
CARACOLAS EN MI OÍDO
Precisamente ahora
que no hay nada
que decir
el eco de tu mar,
la sed inútil,
habla
con su lenguaje
fiel.
Me disuelvo,
pequeña,
ante su voz cegada
de recuerdos,
ante sus rosas de
trapo
en manos del
siempre,
del nunca y del
mañana.
Ante las historias
de agua
que sólo tú
conoces,
los mil modos de
soñar de otro modo
las caricias de mi
huída.
Precisamente ahora
entiendo
que amarse puede
ser, también,
quedarse quieto
al borde de unos
ojos.
CONTRA TODA ESPINA
Vamos a olvidar
este día,
a guardarlo bajo
tierra
en la fosa oscura
donde se pierden
para siempre
los sonidos
imposibles
de las espinas de
piedra.
Dejemos que planee
sin rumbo,
este día confuso,
entre los dedos
huecos del olvido.
Y abrámonos
a las muchas olas
blancas
que quedan en
nuestro pecho,
a esas canciones
de amor
que flotan
conmovidas,
a los racimos de
pétalos rojos
que llevan en sí
aladas emociones
de otros reinos.
Quizá resbalemos.
Quizá resbale.
Pero hasta en las
últimas migajas
perdurará el eco
de lo eterno.
EL ABANDONO AZUL
“Con esta sola
mano me fatigo
al amarte desde
lejos”
Vicente Gallego
Entras dócilmente
en los ojos
tristísimos del sueño,
en los repliegues
profundos
que anidan en las
hogueras de tu frente.
Te inclinas
para besar la boca
roja que se ensancha
en el temblor
blanco
de una presencia
tan sólo
presentida entre la niebla.
Te inclinas
para besar tan
sólo el aire.
Y un nombre
deshabitado
va derritiéndose
lentamente
en tu lengua,
se ensortija en el
hambre desgarrada
que entre tus
dedos tiembla.
Mi voz quema tu
mano
cuando tus pies
coronan la cima
donde espumean
lágrimas,
lágrimas dulces
aún por derramar.
ESE OTRO MUNDO
Si alguna vez
existió el poema
no fue escrito por
mí,
sino por todo
aquello que impalpable
vibraba en el eco
de otro mundo
de esferas
encendidas,
cuando yo fingía
ser un ángel
y con vacilante
mano
iba trazando
anillos sobre el pecho,
con una voz de
cálido y denso aroma,
distinta en cada
verso.
¿Será todo un
juego oscilante de reflejos y sombras?,
¿De azules sueños
de pájaros heridos?
¿O no fue ni será
nada?
HILO DE ORO
Vienen de fuera
y se instalan
adentro
llenando el
espacio de frágiles aromas.
De noche
se las oye
murmurar colmadas de calma,
requiriendo
impacientes
un tema en donde
detenerse
para perpetuar su
reino de cristal azul
y música exótica.
Muerden la vida,
a veces pasan como
una tromba,
saltan la tapia,
se desprenden de
lo inútil
dejando en la
página
tan sólo lo
esencial e indispensable.
Vienen de fuera.
Boca arriba y en
silencio
espero sus
destellos,
su vuelo fértil.
Y escribo,
escribo todo
aquello que tal vez no digo.
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