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L´Afrique littéraire est
un continent en pleine expansion.
Magazine
littéraire, núm. 409, (mai 2002, p. 98).
En Afrique, un veillard
qui meurt,
c´est une bibliothèque
qui brûle.
Amadou Hampathé Bâ
L´Écrivain doit prendre
parti ou se taire
Henri Lopès
Ce que ces histoires
imaginaires nous donnent
d´être est la véritable
histoire de la vie réelle
Claude Le Roy
La historia de la
literatura negro-africana de expresión francófona está ligada a la de
todo el en la mayoría de los territorios ocupados y sobre todo del sub-continente
negro, cierto compromiso continente africano. Colonizado por el
Occidente de Europa, ve su cultura, su dignidad rechazadas aun
ridiculizadas, y su libertada confiscada. Desde entonces, el
sentimiento de lucha nacionalista que surge bajo el lema el
arte al servicio de una causa, y originado de la toma de
conciencia de la situación por entre sus artistas, va a la par de la
evolución de las letras en África negra y sobre todo de habla
francófona. Así es como el artista negro africano fue conjugando a la
vez su tiempo y las realidades de su pueblo como la época literaria de
moda.
Este ensayo apunta la presentación de la literatura de África negra de
habla francófona, mediante un procedimiento de tipo historiográfico.
Se trata de una historiografía que se apoya sobre bases analíticas
como herramientas de penetración e entendimiento de los contenidos de
los diversos productos artísticos.
La
literatura africana evolucionó de manera esquematiza tanto a nivel;
dicha evolución va de la época pre-colonial hasta hoy en día.
1. La literatura oral
África, al
igual que los demás continentes se ha caracterizado por una literatura
oral, antes de la llegada de los europeos al territorio africano. Esa
literatura oral contaba con todas las formas de expresión (poesía,
teatro, cuento) a excepción de la novela. La ausencia del género
novelesco en aquel entonces se explica por razones fundamentales tales
como la esencia misma de la novela ligada a su volumen, la escritura y
el carácter complejo del relato; y la forma de la organización de las
sociedades tradicionales africanas en que el individuo no podían
separarse de la comunidad sino tomar siempre partido por ella.
Así es como la época de la literatura oral fue dominada en gran parte
por la presencia de Djélis[1]
conocidos como verdaderos
artistas y especialistas en retórica (arte de hablar bien). Los gritos
(pregoneros) son poetas (declaman hazañas de héroes locales, historias
de genealogías…), cuentistas (cuentan leyendas, anécdotas maravillosas
tanto del mundo de los humanos como del de los animales), dramaturgos
(representan realidades cotidianas mediante actos y escenas) y músicos
(cantan tocando instrumentos tales como tambores, kora o guitarra de
varias cuerdas con una base de calabaza) de forma popular. Es el Djéli,
un músico muy solicitado por la sociedad en tanto durante la felicitad
(bautismos, bodas…) como durante la desgracia (deceso, enfermedad…).
Así, la historia del rey del Emperio de Mali Soundjata Kéita tan
cantata por los Djélis, fue transcrita por algunos historiadores como
Djibril Tamsir Niane bajo el título Soudjata ou
l´épopée mandingue[2].
La literatura oral en África negra es de suma importancia ya que
constituye la difusión por artistas especiales (Djélis) del saber, la
cultura, las costumbres, los usos, el pensar y la filosofía africanos
mediante una retórica centrada esencialmente en la memoria, la
elocutio, y la pronunciatio. Por otra parte, esta
literatura traduciría la identidad africana.
2. La literatura
anticolonial (antes de 1960)
A pesar de la existencia de la literatura oral, la llegada de los
Europeos al continente y su corolario de colonización, favorecieron el
nacimiento de una literatura escrita; y sobre todo un nuevo género: la
novela por la vía de la escuela como institución académica basada en
la escritura. Merced a la introducción de la notación gráfica y la
capacitación de los africanos a esta nueva técnica, el género
novelesco se fue implantándose en el continente africano.
La invasión europea suscitó en el ámbito literario una lucha
anticolonial como forma o vía de liberación de los pueblos dominados.
Así el anticolonialismo como temática literaria se definió en su
momento como una rebeldía y reivindicación de una identidad
ridiculizada y destrozada por el invasor. Los primeros precursores de
dicha lucha fueron escritores de la diáspora africana. Al respecto
cabe mencionar al martiniqués Réne Maran autor de las novelas:
Batouala (1921) y Djouma (1927) consideradas como las primeras
novelas sobre el anticolonialismo.
En Batouala, se trata de la descripción de la vida tribal, y la
desilusión y el regreso de un joven martiniqués a su país natal con el
objeto de tomar o descubrir la tierra de sus antepasados. Así, Batoula
inicia la ficción sobre los dos primeros momentos de la literatura
africana: la toma de conciencia y la Negritud. Sin embargo, debería
empezar la explosión de la “Negritud”[3]
como tendencia socio-literaria aun política. El principal precursor
del movimiento en el continente africano fue el poeta y ensayista
senegalés Léopold Sédar Senghor. En él, bajo el signo de la “Negritud”
el nacimiento del sentimiento continental en forma de nostalgia se
revela como otro procedente de la preocupación de negar y rechazar a
un mundo occidental (europeo) a favor de cierto apego a los valores
africanos tan estremecidos por el colonizador. Esta nostalgia es
difundida mediante un lirismo en su Chants d´ombre[4]
Lirismo que traducen “langueur de sable / petites gares uniformes
/, petites negresses”[5]
versos que develan un lirismo con náusea que se descubre en el mismo
poema a través de “me voici cherchant / volonté inflexible”[6].
En Cantos de sombra, el poeta Senghor manifiesta su “yo” que
afirma su personalidad así como la del hombre negro aniquilado por la
guerra colonial. Se trata del poeta católico y senegalés en “In
memorian” del mismo libro, digno de sus antepasados a través de
“Gambia / Saloum / vena frágil / sangre irreductible”[7]
En su obra poética, Senghor define su compromiso; indignado ante el
espectáculo vergonzoso de la colonización en su patria, se rebela
contra éste: “chimeneas graves y
desnudas / parecidas a los rostros de piedras” contra “aquella sangre
fortuita / esos sueños distraídos
por las calles”. Expresiones textuales que develan una masacre cuyo
sujeto fue el
colonizador. Es en esta misma
perspectiva que conviene mencionar las siguientes obras:
Karim (1935) y Mirages de
Paris del senegalés Ousmane Socé[8].
Mirages de Paris relata la historia de amor entre un joven
africano y una francesa. Un compromiso sentimental presentado como una
victoria por metonimia, sobre Europa colonizadora y sobre todo,
Francia.
La “Negritud” es también el conjunto de características de
civilización que en la modernidad, definen y delimitan a los Negros.
Como para ilustrarla, Martial Sinda escribe su poema titulado:
“Tam-Tam, tam-tam-toi”[9]
Silence.
Silence toujours.
[...]
Car nous ne sommes plus
libres.
Car nous ne sommes plus
chez nous
O Afrique de jadis!
O Afrique domptée!
O Afrique, ohoéé! notre
Afrique.
Tam-Tam, tam-tam-toi
Sans cesse, tam-tam-toi
[...]
Afrique, pays des
tristesse!
Afrique, pays des
mauvais décors!
Afrique, pays sans joie,
pays sans danses, sans chansons!
Afrique, pays des pleurs
et des plaintes...
[...]
O douce trompette du
jazz!
O berçant xylophone!
O les griots de mon cher
Dakar!
[...]
Bercez-nous toujours,
bercez, bercez-nous toujours
Jusqu´à la creation
d´une nouvelle Afrique,
Mais toujours noire
(Sinda, pp.22)[10]
A través de los versos de Sinda, se desprenden dos
características de la “Negritud” a saber “tristezas” y “alegrías” del
Negro, y que manifiestan “malas estampas” que traducen por su parte
enajenamiento del ser negro debido a la ocupación extranjera. Para
ello, una invocación del arte como único medio para lograr una
revalorización y rehabilitación del continente.
Es en esta misma perspectiva que es necesario
mencionar algunos versos del poema “Sèches tes pleurs!”[11]
de Bernard B. Dadié en los cuales el poeta anticolonialista muestra su
desilusión y su congoja frente a la situación de su patria por un
lado, y por otro, su amor por ella y por su raza:
Sèches tes pleurs,
Afrique!
Tes enfants te
reviennent
dans et la tempête des
voyages
[infructueux.
[...]
Sèche tes pleurs,
Afrique !
Ayant bu
À toutes les frontaines
d´infortunes
et de
gloire,
Nos sens se sont ouverts
à la splandeur de ta
beauté
à la senteur de tes
forêts,
à l´enchantement de tes
eaux
à la limpidité de ton
ciel
à la caresse de ton
soleil
Et au charme de ta
verdure emperlée de rosée.
[...]
Sèche tes
pleurs, Afrique
Tes enfants te
reviennent
[...]
Ils reviennent te vêtir
de leurs rêves et de
leurs espoirs (B. Dadié, pp.33-34)[12]
El senegalés David Diop por su parte lanza el grito
de la libertad del continente negro a través de poema “Afrique mon
Afrique”[13]
de su poemario Coups de pilon; con este
poema lírico, Diop
transporta al lector a un continente vasto, lleno de maravillas pero
degrado deteriorado y humillado por el Colonizador:
Afrique
Afrique mon Afrique
Afrique des fiers
guerriers dans les savanes ancestrales
[...]
Je ne t´ai jamais connue
Mais mon regard est
plein de ton sang
Ton beau sang noir à
travers les champs répandu
Le sang de ta sueur
La sueur de ton travail
Le travail de
l´esclavage
L´esclavage de tes
enfants
Afrique dis-moi Afrique
Est-ce donc toi ce dos
qui se courbe
Et se courbe sous le
poids de l´humilité
Ce dos tremblant aux
zébrures rouges
Qui dit oui au fouet sur
les routes de midi
Alors une voix me
répondit
[...]
C´est L´Afrique ton
Afrique qui repousse
Qui repousse patiemment
obstinement
Et dont les fruits ont
peu à peu
L´amère saveur de la
liberté.(Diop,pp.8-9)13
El anticolonialismo como periodo literario fue marcado
por tres grandes ejes:
1.1 Las obras
autobiográficas
(esencialmente novelas). Las más representativas son:
L´enfant noir[14]
de Camara Laye, Climbié[15]
del marfileño Bernard B. Dadié y L´Aventure
ambigüe[16]
del senegalés Cheik Amidou Kane. Todas esas novelas giran en torno a
la vida personal principalmente durante la adolescencia, y acompañada
de relatos sobre la servidumbre y las contradicciones de la época
colonial; y sobre los valores, usos, tradiciones africanas.
1.2 Obras de
coloración etnográfica
Éstas se dividen en dos
grupos: las obras que evocan las tradiciones africanas con objeto de
presentar ante las nuevas generaciones, modelos de virtudes a través
de personajes prestigiosos del pasado. Se trata en la mayoría de las
veces de cuentos, epopeyas y leyendas; son Soundjata ou l´épopée
Mandingue (Soundjata o la epopeya Mandingue) (1971) de Dibril
Tamsi Niane les contes[17]
de Birago Diop. Otras que plantean la problemática de las costumbres
africanas ante la modernidad (tradición vs modernidad) al
respecto, Sous l´orage[18]
de Seydou Badian; en la cual es cuestión de un antagonismo entre
jóvenes y ancianos acerca del matrimonio de una joven muchacha con un
hombre de la tercera edad rico comerciante. Los primeros representan
el progresismo mientras los segundos, el conservadurismo. Un conflicto
generacional en el que el desenlace se traduce por la victoria de los
jóvenes sobre los ancianos ya el matrimonio fue abortado a fin de
cuentas.
1.3 Las obras
socialmente comprometidas
Son producciones
literarias cuyos autores manifiestan cierto compromiso para con la
realidad contemporánea; se trata de escritos de denuncia en los cuales
existe una toma de partido a favor de los oprimidos (de la
colonización). Es el caso del camerunés Ferdinand Oyono en su novela:
Le vieux négre et la
médaille[19].
En esta obra, un patriarca camerunés contribuye en la construcción de
una iglesia durante la colonización entregando a la administración
toda su fortuna. Una vez listo el templo; durante los ritos
religiosos, siempre, al patriarca y los suyos, les corresponde la
parte menos arreglada de la iglesia. La única recompensa recibida por
éste por tanto sacrificio, fue una medalla de manos del Obispo
francés. Ô pays mon beau
peuple[20]
y Les bouts de bois de
Dieu[21]
del senegalés Sembène Ousmane entran en la misma línea de
consideración; y en ambas novelas, Sembène denuncia el escándalo del
aniquilamiento colonial en su patria (sobre todo en Les bouts de
bois de Dieu en la que delata con un tono naturalista la condición
precaria de los obreros de la compañía ferroviaria Dakar-Bamako
de 1947 a 1948 y la huelga desatada por los mismos en contra de la
Administración colonial francés. Es de notar que la lista es amplia,
pero me limito a los escritores ya mencionados.
2. El Período de las
independencias
Hasta los
años 50, la literatura (escrita) africana estaba dirigida básicamente
al mundo occidental (europeo) ya que apuntaba la presentación tanto de
las riquezas humanas, culturales como las distintas civilizaciones del
continente africano.
A la invasión europea (colonización) siguió el período de la
descolonización, lucha que dio enseguida, lugar al de las
independencias. Con la obtención de las independencias y al
advenimiento de nuevos gobiernos encabezados por nativos, surge desde
entonces, en la literatura una nueva temática: literatura de
desilusión traducida en la obra mediante la sátira
sociopolítica. Pues se trata para los autores de comprometerse con la
realidad cotidiana debido a la problemática de la administración del
poder por los nuevos gobiernos autóctonos. Aquí, los autores en su
mayoría estigmatizan la corrupción; la falta de civismo, la desmesura
en el ejercicio del poder y la disparidad entre una masa concentrada
en las periferias y una pequeña y nueva burguesía no sólo urbana sino
acomodada.
Las obras literarias que ilustran esta época marcada por un
sentimiento de desilusión fueron publicadas a partir de los años 60.
Así menciono a Yambo Ouologuem (escritor de Mali) quien en su novela
Le devoir de violence[22],
en la cual denuncia la opresión política, desmitifica la visión
altamente idealizada del continente manejada anteriormente (en la
época del apogeo de la Negritud); así como su Lettre à la
France nègre[23].
Allende la sátira política, algunos de los escritores después de los
60, denunciaron una práctica equivocada de la ideología extranjera.
Tales son Alioune Fantouré de Guinea-Conakry. En su novela.
Le cercle des tropiques[24]
y el congolés Emmanuel
Boundzéki Dongala con su novela corta (nouvelle)
Jazz et vin de Palme[25].
En ambos casos, se trata la inadecuación del marxismo leninismo en
Guinea y en Congo-Brazzaville con las necesidades de los respectivos
pueblos.
A esta lista larga de
obras sobre el momento de desencanto en el continente africano, sin la
pretensión de hacer un catálogo, conviene agregar:
Les crapaud brousse[26]
de Tierno Monenembo,
Le fils d´Agatha Moudio[27]
de Francis Bebey y
Les Soleils de independences[28]
del marfileño Ahmadou Kourouma.
Esta
última obra merece atención especial por empezar la ruptura dentro de
las letras africanas.
En efecto, Los Soles de las independencias es el relato del
desencanto de una aristócrata quien, tras haber gozado de todos los
privilegios, se encuentra en la ruina total después de la colonización
y durante la época de las independencias. Tal situación le obliga a
asistir constantemente a bautismo y funerales en busca de limosna para
sobrevivir porque bajo las independencias o los nuevos “soles”, nada
le es favorable incluso su mujer Salimata que empieza a vivir la
esterilidad. Desamparado, FAMA se ataca a todos en esos términos “bastardos”,
“bastardos de la estupidez” y manifestando su único deseo de morir en
la tierra de sus antepasados. El título de la novela es una
trascripción de lengua malinké que significa una época determinada: la
era de las independencias. La palabra “Sol” con “independencias”
evocaría a una sociedad libre y en plenitud, en la cual cada africano
estaría feliz. Sin embargo tal no fue el caso; Kourouma se vale de la
aventura de Fama el personaje principal para denunciar los avatares de
una sociedad africana en constante desintegración socio-política con
sus corolarios de desesperaciones y desencanto dolorosas, miserias,
explotación, de políticos hipócritas, déspotas y demagogos. En vez de
alegría y plenitud que Fama esperaba de las independencias, este
personaje soñador recibió humillación y desilusión.
Más allá del argumento, el libro resulta sumamente original puesto que
su autor rompe deliberadamente con la literatura hecha únicamente de
denuncia para dar prioridad a la forma. Para ello, procede por
trascripción directa del habla malinké en francés (una interferencia
de dos estilos el malinké y el francés). Esta construcción da lugar a
un nuevo lenguaje truculento, repleto de palabras, giros, refranes,
metáforas, expresiones estereotipadas literalmente traducidas del
malinké al francés.
Así las expresiones verbales como “user
les jours et les nuits / prier Alah (alah dari) / tuer des sacrifices
(saraga faga) / frapper des funérailles saraga boh) / Avoir fini (Ah
bana) / Mordre dans les vierges crues (fla deminsins oh koh) / ah
Kôgôlah ”[29]
son verdaderas o sugestivas.
En resumidas cuentas, las trascripción del malinké al
francés demuestra el deseo de Kourouma de buscar con frecuencia la
palabra justa y correcta para visualizar lo que está expresado. Todo
eso, imprime al relato el tono humorístico al lado de la técnica de
base utilizada para narrar, técnica formada por la descripción la
narración y la argumentación.
La
renovación del discurso literario en el ámbito africano se observa
tanto a nivel de la forma como del espacio. La mayoría de los
escritores dieron la prioridad las estructuras y a las formas de
escritura con interferencias espaciales y temporales. En particular,
el espacio resulta en ellos a menudo, desarticulado debido a una
interferencia constante entre una geografía sea mítica, mitológica,
sea real; o bien entre un espacio concreto y abstracto. Tal es el caso
en Le Jeune homme de sable[30]
del guineano Williams Sassine. En esta novela el espacio principal
de la acción se sitúa en los bordes de lo simbólico: “cité vaincue par
le soleil / désert un et ridé semblable à une mer fijée” (Sassine,
pp.45,52)[31].
Estos espacios abstractos y los personajes se mueven constantemente
entre ellos; y los últimos parecen no tener identidad determinada. En
Les méduses[32]
del poeta, novelista y dramaturgo congolés Tchicaya U. Tam´si, la
falta de precisión espacial que acarrea la de la identidad de los
personajes, llega a configurar desde el punto de vista crítico la
trama del relato; es que resulta sumamente difícil aislarlos.
La renovación del
discurso literario como desviación dentro de la obra negro-africana
contemporánea[33]
aparece aun desde los títulos de algunos libros; y al respecto cabe
mencionar la obra teatral de Sassine:
Les Indépendan-tristes[34];
expresión metonímica o
sinecdóquica para designar a los marginados, oprimidos y víctimas de
los nuevos gobiernos africanos post-independistas. Además, en muchas
otras obras, la posición del narrador varia constantemente; existen en
ellas, una mezcla de tipos de textos propios a los principales géneros
literarios(novela, poesía y teatro), la presencia de intertextos y de
tonalidades mediante neologismos. El congolés Henri Lopès en su
Le Pleurer-rire[35]
recurre muy a menudo a la
palabra “Tonton” (coloquial de tío), y ésta sobresale en el discurso
colonial al lado de otras, mitad criolla, mitad francesa. Fantasía o
no, lo cierto es que abundan en dicha obra, al igual que muchas otras,
términos tomadas y propios del entorno africano y otras fabricadas a
partir de los sentidos. Por ejemplo en Sony Labou Tansi se puede leer
en su obra: Une vie et
demie[36]
“gester” por “faire des
gestes” (hacer gestos), “sourissonner” por “sourire” (sonreír) y
“pistolegraphes” por los opositores al régimen político.
En definitiva,
en este breve examen de la evolución de la literatura negro-africana
de expresión francesa, aparecen tres momentos muy significantes: la
época de la oralidad, la del anticolonialismo y el período de las
independencias hasta hoy en día. Si el primero fue dominado por los
artistas llamados “Djalis”o pregoneros, el segundo, por la “Negritud”
y el último caracterizado por el proceso de los nuevos regimenes
africanos mediante aventuras formales de parte de los autores. El
movimiento “Negritud” marcó sin duda la madurez de las letras del sub-continente
africano de habla francófona a través de su militantismo.
Independientemente de las diversas interpretaciones, que esté
orientado hacia el pasado o hacia el futuro, la “Negritud” configuró
un ideario sobre el comportamiento del Negro dentro de una comunidad
determinada mediante la toma de conciencia, la nostalgia y el deseo de
reivindicación y rehabilitación de lo perdido lo viene plasmado o
ficcionalizado en muchas obras. La literatura africana en la
actualidad sigue su desarrollo conforme las nuevas tendencias
literarias conocidas mundialmente con temáticas muy diversas.
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Notas:
“África mía” Majazos. París, Présence Africaine, 1956.
África/África mía/África de los orgullosos guerreros en la sabanas
ancestrales[…] Nunca te conocí/Mas llena de tu sangre está la
mirada/Por entre los bosques derramada tu sangre limpia y negra/
La sangre de tu sudor/El sudor de tu trabajo/El trabajo de la
esclavitud/La esclavitud de tus hijos/Dime África/Eres tú entonces
aquella espalda que se dobla/Y se dobla bajo el peso de la
humildad/Aquella espalda que tiembla con rayaduras rojas/Quien
dice sí a los azotes en las carreteras del cenit/Entonces un voz
me contestó gravemente[…]Es África tuya que rechaza/Que rechaza
paciente y obstinamente/Y cuyas frutos están teniendo/Y cuyas
frutos están teniendo/El sabor amargo de la libertad.
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