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EPM ¿Cuál es el personaje favorito de entre todos
a los que has dado vida? ¿Por qué?
RPV
Mi favorito es el personaje protagónico de mi última novela,
premiada en España, titulada “Madrid - Habana”. No es una obra
policiaca, sino, digamos, una novela de amores difíciles con la
realidad cubana actual de telón de fondo, o de mucho más que eso,
porque en Cuba la actualidad social y política, y la lucha por la
supervivencia, se inmiscuyen y pueden determinar hasta en lo más
íntimo de cualquier relación. El personaje es todo lo contrario a un
héroe, y mi propósito fue que respirara por las calles de La Habana
como un hombre común, y que allí, en esa ausencia de lo excepcional,
estuviera sin embargo su atractivo para los lectores, que podrían
identificarse con él y sus conflictos. Ha sido mi personaje más
difícil porque me propuse no quedarme en la descripción de sus
acciones sino quise profundizar, diseccionar cada una de sus
emociones. Para eso, tuve que meterme en su piel y disfrutar sus
placeres pero también padecer sus sufrimientos. Pero lo que me hizo
casi dejar el pellejo en la elaboración de esa novela fue mi
intención de explicar sentimientos que, simplemente, en nuestra vida
experimentamos sin estar obligados a entender.
Esa
novela me ayudó a comprender cuánta ambigüedad puede haber tras
muchas decisiones y cómo no son pocos los seres humanos que creen
que mantienen invariables sus principios sin percatarse de que, en
verdad, los han ido modificando según maduraban. Comprendí que
cuando ciertas personas dicen sinceramente, por ejemplo, que por una
cuestión de principios en toda su vida han sido honestos, sinceros,
decentes o apegados a la moral, están apartando con una frase hecha
la temible opción de analizar y confesarse que una cosa significaban
esos términos a los 20 años, cuando los asumieron, y algo distinto
son ahora, unos cuantos años después. “Madrid - Habana” está narrada
en primera persona y su protagonista no tiene nombre, con toda
intención, para que así pudiera ser cada uno de nosotros, si es que
la vida nos pusiera en sus circunstancias. O sea, se ha convertido
en mi personaje favorito, no porque lo haya disfrutado, sino porque
lo sufrí; pero lo que conocí de los seres humanos a través de él, no
he podido olvidarlo ni un instante.
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La
Habana, Cuba (1986) |
La Habana, Cuba
(1989) |
EPM Los críticos te catalogan como uno de los fundadores de la
literatura policíaca cubana. ¿Estás de acuerdo con esto?
RPV
Como dije, yo sólo quería escribir una novela, que publiqué en 1974.
Después, en 1976, gané el mismo premio nacional de literatura
policiaca con mi primer libro de cuentos, y en 1981 lo obtuve con
una obra de teatro policiaco y publiqué una novela policiaca para
jóvenes. Esto me convirtió en uno de los fundadores del género en
Cuba, sin que yo mismo lo supiera. Es que no pude imaginar, ni creo
que nadie, que el éxito de éstas y otras obras provocara una avidez
en el público lector, un auge editorial y, entonces, el surgimiento
de talentosos escritores y, también, de burdos imitadores, como en
todo movimiento literario.
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La
Habana, Cuba (1981) |
Kiev, URSS (1985) |
EPM ¿Qué me puedes contar sobre la Asociación Internacional de
Escritores Policíacos?
RPV
En los años 80, los escritores policiacos cubanos pertenecíamos a la
Sección de Narrativa de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de
Cuba), donde sentíamos que no nos tenían en cuenta para los eventos
importantes. Pero ocurrió que diversos académicos extranjeros que
visitaban el país manifestaban su interés por entrevistarse con
nosotros porque consideraban que la literatura policiaca cubana era
el único género originado totalmente después de 1959, y porque
varios de ellos se percataron de que nuestras novelas, precisamente
por ser policiacas y estar, por naturaleza, relacionadas con el
delito, describían problemas sociales que no eran tocados en otras
obras literarias y que se evitaban en el discurso oficial. Este
interés proveniente del extranjero elevó nuestro prestigio nacional
y logramos que la UNEAC aceptara en diciembre de 1985 la creación
de la Subsección de Literatura Policiaca, de la cual fui elegido
presidente, con Alberto Molina de vicepresidente. Tuvimos la suerte
de que se canceló un evento internacional de crítica literaria y nos
preguntaron si en sólo siete meses podíamos organizar nosotros un
encuentro de autores del género. Molina y yo nos dimos a la tarea y
en julio del año siguiente se realizó el llamado Encuentro
Internacional de Escritores Policiacos, Cuba ´86, al que asistieron
autores de seis países. Fuera de las sesiones públicas, Molina y yo
nos reunimos con los autores extranjeros y propusimos la creación de
una Asociación de Escritores Policiacos de Países Socialistas. El
mexicano Paco Ignacio Taibo II sugirió que fuera mundial y el ruso
Julián Semionov, muy influyente en ese momento, se mostró de acuerdo,
todos apoyamos la idea, y decidimos crearla allí mismo, en varias
jornadas de trabajo nocturno en una habitación del hotel Capri de La
Habana. Los fundadores fuimos siete: los mexicanos Taibo y Rafael
Ramírez Heredia, el ruso Semionov, el checo Jiri Prochazka, el
uruguayo Daniel Chavarría y, del patio, Molina y yo. Semionov fue
elegido presidente y yo secretario general y la sede quedaría en La
Habana, a cargo de Molina. La primera tarea fue de inmediato cursar
invitaciones a autores de países claves en el género. Taibo se ocupó
de los estadounidenses y españoles, Semionov de franceses y
británicos, y Molina y yo de autores de América Latina. En febrero
de 1987, nos reunimos de nuevo en Querétaro, México y, además de los
siete fundadores, contamos con la presencia de figuras como el
estadounidense Roger Simon, y las tres maravillosas “M” de la
literatura policiaca española: Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid
y Andreu Martín, junto a otros autores europeos y latinoamericanos.
La reunión siguiente fue en la primera Semana Negra de Gijón, en
1988, donde Taibo fue elegido presidente y yo vicepresidente para
América Latina. A partir de allí, la AIEP despegó internacionalmente
y ahora cuenta con unos dos mil miembros en unos 20 países. En la
actualidad, soy miembro de la rama norteamericana (Estados Unidos y
Canadá) de la AIEP, asociación que, en homenaje a que se creó en uno
de nuestros países, conserva sus siglas en español aún en los países
de habla inglesa.
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EPM ¿Cuál fue la motivación principal para ser cofundador de la
revista Enigma?
RPV
Primero, cuando se fundó la Subsección de Literatura Policiaca de la
UNEAC, Molina y yo pensamos en crear un boletín para los escritores
miembros. Pero al aprobarse la realización del Encuentro
Internacional de Escritores Policiacos, Cuba ´86, vislumbramos la
posibilidad de una revista policiaca. Después de muchas gestiones,
la UNEAC nos autorizó a hacer una única edición de una revista para
distribuirla durante el evento. Nosotros la llamamos Enigma y a esa
edición le pusimos Número 1, insinuando que podrían venir más. La
coyuntura perfecta (casi escribo “la coartada perfecta”) fue que al
crearse la AIEP durante el encuentro logramos la complicidad de los
autores extranjeros que declararon a Enigma como órgano oficial de
la naciente asociación. La UNEAC nos dijo entonces que apoyaban la
revista, pero sólo institucionalmente, y que todo tendríamos que
gestionarlo nosotros. Creo que pensaron que no lo haríamos, pero lo
hicimos. Esa revista nunca tuvo locales ni oficinas, y se hacía,
como decían los escritores que nos apoyaban, sobre una motocicleta,
la mía. Llevamos el número 2 de Enigma al encuentro internacional de
Querétaro y, en ese mismo viaje, la presentamos en la Feria
Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la capital
mexicana. A partir de ahí, comenzó la distribución nacional e
internacional de la revista, que a pesar de todos los vaivenes de la
inestable economía cubana, logramos mantener con una frecuencia
trimestral, hasta que se cayó el Muro de Berlín, el campo socialista,
y comenzó en Cuba el llamado Período Especial y, por falta de papel,
murió Enigma. Llegamos a sacar nueve números, ocho dirigidos
alternativamente por Molina y por mí, y el último sólo por mí,
porque Molina se exilió en España cuando ambos viajamos a la Semana
Negra de 1988.
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Rodolfo Pérez Valero compartiendo con otros escritores
y
el público presente en la Semana Negra de Gijón. |
EPM ¿En cuáles otras actividades relacionadas con la novela
policíaca te has visto involucrado, tanto dentro como fuera de Cuba?
RPV
Después del Encuentro Internacional de Escritores Policiacos, Cuba
´86, participé como secretario general de la AIEP en un encuentro
internacional de escritores policiacos en Yalta, Ucrania y en el
Festival de Literatura Policial de Grenoble, en Francia, en 1987; en
un encuentro internacional de autores policiacos en Praga y en el
primer Congreso de la AIEP en Acapulco, ambos en 1989. Asistí y
ayudé a organizar tres eventos llamados “Encuentros de Tres
Fronteras” entre escritores policiacos de México, Cuba y Estados
Unidos que se realizaron en Mérida (1990), La Habana (1991) y
Sarasota (1992). También participé junto a Taibo en una mesa redonda
de literatura policiaca en la Feria del Libro de Guadalajara, en
1991 y en otro encuentro internacional de autores del género en
Puebla, en 1992.
Fui fundador de la Semana Negra de Gijón, pues asistí a la primera
en 1988, y a las de 1990 y 1993. En 1995 se me dio por primera vez
la oportunidad de salir de Cuba con mi esposa y mi hija, y atrás
quedó todo ese ajetreo intelectual pues en Miami tuve que trabajar
año y medio en un supermercado, antes de obtener un empleo de
escritor en un noticiero. Cuando años después logré retomar mi
carrera de escritor, participé en la Semana Negra del 2007. Hace
poco, sus organizadores me dijeron que por haber ganado el premio
internacional de relatos por quinta vez, “no les quedará de otra”
que invitarme el próximo año.
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Rodolfo Pérez Valero con Juan Madrid, Andreu Martín
y Amir Valle en la Semana Negra de Gijón en 2007. |
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EPM ¿Cuales son tus planes literarios más cercanos?
RPV
Estoy preparando una selección de mis cuentos policiacos, y quizás
prepare de inmediato otra con cuentos que yo clasifico como de
“amores desesperados”, que ya fueron publicados, de manera
independiente, en diversas antologías de distintos países.
Después, voy a dejar por un tiempo los cuentos y me voy a dedicar a
una novela policiaca, “neopoliciaca” diríamos, sobre diversos
delitos que se dan alrededor de la inmigración. En todos mis últimos
cuentos, entre ellos los tres últimos que ganaron en la Semana Negra,
las víctimas son inmigrantes, que es precisamente lo que soy yo: un
inmigrante que en un país de habla inglesa está empeñado en seguir
siendo un escritor hispanoamericano.
Las fotografías son cortesía de:
Los archivos
personales de Rodolfo Pérez Valero
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Ezequiel Pérez
Martín nació en La Habana, Cuba (1944).
Periodista, profesor y crítico teatral, cinematográfico y literario.
Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana (1978). Ha
trabajado por más de 40 años para diversos órganos de prensa
escrita, radial y televisiva en Cuba, Argentina, Alemania, Angola,
Chile, China, Ecuador, la ex Unión Soviética, Nicaragua, Panamá,
Venezuela y Estados Unidos. Ha recibido diversos premios y menciones
en concursos periodísticos y literarios. En Cuba trabajó como
escritor, productor y director para Radio Internacional, Radio
Liberación, Radio Reloj, Radio Habana Cuba y para la agencia de
noticias Prensa Latina. Residió en Argentina desde febrero de 1995
hasta fines de 2001, donde trabajó como comentarista del programa
cultural “Encuentros”, de Radio Nacional (Mendoza, 1995), columnista
de temas extranjeros en el programa “De 7 a 9”, de Radio Red 101 FM
(Mendoza, 1995), conductor del programa cultural “La Puerta
Abierta”, de Radio FM 2 (Mendoza, 1996), columnista de política
internacional para el Diario UNO (Mendoza, 1997-1999) y como
corrector en la agencia de publicidad EME-EFE (Mendoza, 1995-2001).
Desde diciembre de 2001 vive en Estados Unidos, donde trabajó como
escritor de noticias para la cadena Telemundo y traductor del inglés
al español para la Universidad de Miami. En la actualidad trabaja
como escritor de noticias para la cadena Univisión. Su más reciente
publicación es la novela: Salida definitiva, editada en Miami
por Alexandria Library (2008).

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