Miami
Estados Unidos
Año
XI

 Nº 61/62

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pennsylvania

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

Entrevista con Rodolfo Pérez Valero parte II

EPM ¿Cuál es el personaje favorito de entre todos a los que has dado vida? ¿Por qué?

 

RPV Mi favorito es el personaje protagónico de mi última novela, premiada en España, titulada “Madrid - Habana”. No es una obra policiaca, sino, digamos, una novela de amores difíciles con la realidad cubana actual de telón de fondo, o de mucho más que eso, porque en Cuba la actualidad social y política, y la lucha por la supervivencia, se inmiscuyen y pueden determinar hasta en lo más íntimo de cualquier relación. El personaje es todo lo contrario a un héroe, y mi propósito fue que respirara por las calles de La Habana como un hombre común, y que allí, en esa ausencia de lo excepcional, estuviera sin embargo su atractivo para los lectores, que podrían identificarse con él y sus conflictos. Ha sido mi personaje más difícil porque me propuse no quedarme en la descripción de sus acciones sino quise profundizar, diseccionar cada una de sus emociones. Para eso, tuve que meterme en su piel y disfrutar sus placeres pero también padecer sus sufrimientos. Pero lo que me hizo casi dejar el pellejo en la elaboración de esa novela fue mi intención de explicar sentimientos que, simplemente, en nuestra vida experimentamos sin estar obligados a entender.

     Esa novela me ayudó a comprender cuánta ambigüedad puede haber tras muchas decisiones y cómo no son pocos los seres humanos que creen que mantienen invariables sus principios sin percatarse de que, en verdad, los han ido modificando según maduraban. Comprendí que cuando ciertas personas dicen sinceramente, por ejemplo, que por una cuestión de principios en toda su vida han sido honestos, sinceros, decentes o apegados a la moral, están apartando con una frase hecha la temible opción de analizar y confesarse que una cosa significaban esos términos a los 20 años, cuando los asumieron, y algo distinto son ahora, unos cuantos años después. “Madrid - Habana” está narrada en primera persona y su protagonista no tiene nombre, con toda intención, para que así pudiera ser cada uno de nosotros, si es que la vida nos pusiera en sus circunstancias. O sea, se ha convertido en mi personaje favorito, no porque lo haya disfrutado, sino porque lo sufrí; pero lo que conocí de los seres humanos a través de él, no he podido olvidarlo ni un instante.

 

La Habana, Cuba (1986)

La Habana, Cuba (1989)

 

EPM Los críticos te catalogan como uno de los fundadores de la literatura policíaca cubana. ¿Estás de acuerdo con esto?

 

RPV Como dije, yo sólo quería escribir una novela, que publiqué en 1974. Después, en 1976, gané el mismo premio nacional de literatura policiaca con mi primer libro de cuentos, y en 1981 lo obtuve con una obra de teatro policiaco y publiqué una novela policiaca para jóvenes. Esto me convirtió en uno de los fundadores del género en Cuba, sin que yo mismo lo supiera. Es que no pude imaginar, ni creo que nadie, que el éxito de éstas y otras obras provocara una avidez en el público lector, un auge editorial y, entonces, el surgimiento de talentosos escritores y, también, de burdos imitadores, como en todo movimiento literario.  

 

 

La Habana, Cuba (1981)

Kiev, URSS (1985)

 

EPM ¿Qué me puedes contar sobre la Asociación Internacional de Escritores Policíacos?

 

RPV En los años 80, los escritores policiacos cubanos pertenecíamos a la Sección de Narrativa de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), donde sentíamos que no nos tenían en cuenta para los eventos importantes. Pero ocurrió que diversos académicos extranjeros que visitaban el país manifestaban su interés por entrevistarse con nosotros porque consideraban que la literatura policiaca cubana era el único género originado totalmente después de 1959, y porque varios de ellos se percataron de que nuestras novelas, precisamente por ser policiacas y estar, por naturaleza, relacionadas con el delito, describían problemas sociales que no eran tocados en otras obras literarias y que se evitaban en el discurso oficial. Este interés proveniente del extranjero elevó nuestro prestigio nacional y logramos que la UNEAC aceptara en diciembre de 1985  la creación de la Subsección de Literatura Policiaca, de la cual fui elegido presidente, con Alberto Molina de vicepresidente. Tuvimos la suerte de que se canceló un evento internacional de crítica literaria y nos preguntaron si en sólo siete meses podíamos organizar nosotros un encuentro de autores del género. Molina y yo nos dimos a la tarea y en julio del año siguiente se realizó el llamado Encuentro Internacional de Escritores Policiacos, Cuba ´86, al que asistieron autores de seis países. Fuera de las sesiones públicas, Molina y yo nos reunimos con los autores extranjeros y propusimos la creación de una Asociación de Escritores Policiacos de Países Socialistas. El mexicano Paco Ignacio Taibo II sugirió que fuera mundial y el ruso Julián Semionov, muy influyente en ese momento, se mostró de acuerdo, todos apoyamos la idea, y decidimos crearla allí mismo, en varias jornadas de trabajo nocturno en una habitación del hotel Capri de La Habana. Los fundadores fuimos siete: los mexicanos Taibo y Rafael Ramírez Heredia, el ruso Semionov, el checo Jiri Prochazka, el uruguayo Daniel Chavarría y, del patio, Molina y yo. Semionov fue elegido presidente y yo secretario general y la sede quedaría en La Habana, a cargo de Molina. La primera tarea fue de inmediato cursar invitaciones a autores de países claves en el género. Taibo se ocupó de los estadounidenses y españoles, Semionov de franceses y británicos, y Molina y yo de autores de América Latina. En febrero de 1987, nos reunimos de nuevo en Querétaro, México y, además de los siete fundadores, contamos con la presencia de figuras como el estadounidense Roger Simon, y las tres maravillosas “M” de la literatura policiaca española: Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid y Andreu Martín, junto a otros autores europeos y latinoamericanos. La reunión siguiente fue en la primera Semana Negra de Gijón, en 1988, donde Taibo fue elegido presidente y yo vicepresidente para América Latina. A partir de allí, la AIEP despegó internacionalmente y ahora cuenta con unos dos mil miembros en unos 20 países. En la actualidad, soy miembro de la rama norteamericana (Estados Unidos y Canadá) de la AIEP, asociación que, en homenaje a que se creó en uno de nuestros países, conserva sus siglas en español aún en los países de habla inglesa.

 

 

EPM ¿Cuál fue la motivación principal para ser cofundador de la revista Enigma?

 

RPV Primero, cuando se fundó la Subsección de Literatura Policiaca de la UNEAC, Molina y yo pensamos en crear un boletín para los escritores miembros. Pero al aprobarse la realización del Encuentro Internacional de Escritores Policiacos, Cuba ´86, vislumbramos la posibilidad de una revista policiaca. Después de muchas gestiones, la UNEAC nos autorizó a hacer una única edición de una revista para distribuirla durante el evento. Nosotros la llamamos Enigma y a esa edición le pusimos Número 1, insinuando que podrían venir más. La coyuntura perfecta (casi escribo “la coartada perfecta”) fue que al crearse la AIEP durante el encuentro logramos la complicidad de los autores extranjeros que declararon a Enigma como órgano oficial de la naciente asociación. La UNEAC nos dijo entonces que apoyaban la revista, pero sólo institucionalmente, y que todo tendríamos que gestionarlo nosotros. Creo que pensaron que no lo haríamos, pero lo hicimos. Esa revista nunca tuvo locales ni oficinas, y se hacía, como decían los escritores que nos apoyaban, sobre una motocicleta, la mía. Llevamos el número 2 de Enigma al encuentro internacional de Querétaro y, en ese mismo viaje, la presentamos en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la capital mexicana. A partir de ahí, comenzó la distribución nacional e internacional de la revista, que a pesar de todos los vaivenes de la inestable economía cubana, logramos mantener con una frecuencia trimestral, hasta que se cayó el Muro de Berlín, el campo socialista, y comenzó en Cuba el llamado Período Especial y, por falta de papel, murió Enigma. Llegamos a sacar nueve números, ocho dirigidos alternativamente por Molina y por mí, y el último sólo por mí, porque Molina se exilió en España cuando ambos viajamos a la Semana Negra de 1988.

 

Rodolfo Pérez Valero compartiendo con otros escritores

y el público presente en la Semana Negra de Gijón.

  

EPM ¿En cuáles otras actividades relacionadas con la novela policíaca te has visto involucrado, tanto dentro como fuera de Cuba?

 

RPV Después del Encuentro Internacional de Escritores Policiacos, Cuba ´86, participé como secretario general de la AIEP en un encuentro internacional de escritores policiacos en Yalta, Ucrania y en el Festival de Literatura Policial de Grenoble, en Francia, en 1987; en un encuentro internacional de autores policiacos en Praga y en el primer Congreso de la AIEP en Acapulco, ambos en 1989. Asistí y ayudé a organizar tres eventos llamados “Encuentros de Tres Fronteras” entre escritores policiacos de México, Cuba y Estados Unidos que se realizaron en Mérida (1990), La Habana (1991) y Sarasota (1992). También participé junto a Taibo en una mesa redonda de literatura policiaca en la Feria del Libro de Guadalajara, en 1991 y en otro encuentro internacional de autores del género en Puebla, en 1992.

  Fui fundador de la Semana Negra de Gijón, pues asistí a la primera en 1988, y a las de 1990 y 1993. En 1995 se me dio por primera vez la oportunidad de salir de Cuba con mi esposa y mi hija, y atrás quedó todo ese ajetreo intelectual pues en Miami tuve que trabajar año y medio en un supermercado, antes de obtener un empleo de escritor en un noticiero. Cuando años después logré retomar mi carrera de escritor, participé en la Semana Negra del 2007. Hace poco, sus organizadores me dijeron que por haber ganado el premio internacional de relatos por quinta vez, “no les quedará de otra” que invitarme el próximo año.

 

 Rodolfo Pérez Valero con Juan Madrid, Andreu Martín

y Amir Valle en la Semana Negra de Gijón en 2007.

 

EPM ¿Cuales son tus planes literarios más cercanos?

 

RPV Estoy preparando una selección de mis cuentos policiacos, y quizás prepare de inmediato otra con cuentos que yo clasifico como de “amores desesperados”, que ya fueron publicados, de manera independiente, en diversas antologías de distintos países.

  Después, voy a dejar por un tiempo los cuentos y me voy a dedicar a una novela policiaca, “neopoliciaca” diríamos, sobre diversos delitos que se dan alrededor de la inmigración. En todos mis últimos cuentos, entre ellos los tres últimos que ganaron en la Semana Negra, las víctimas son inmigrantes, que es precisamente lo que soy yo: un inmigrante que en un país de habla inglesa está empeñado en seguir siendo un escritor hispanoamericano.

 

 

Las fotografías son cortesía de:  

Los archivos personales de Rodolfo Pérez Valero

  

 

Ezequiel Pérez Martín nació en La Habana, Cuba (1944). Periodista, profesor y crítico teatral, cinematográfico y literario. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana (1978). Ha trabajado por más de 40 años para diversos órganos de prensa escrita, radial y televisiva en Cuba, Argentina, Alemania, Angola, Chile, China, Ecuador, la ex Unión Soviética, Nicaragua, Panamá, Venezuela y Estados Unidos. Ha recibido diversos premios y menciones en concursos periodísticos y literarios. En Cuba trabajó como escritor, productor y director para Radio Internacional, Radio Liberación, Radio Reloj, Radio Habana Cuba y para la agencia de noticias Prensa Latina. Residió en Argentina desde febrero de 1995 hasta fines de 2001, donde trabajó como comentarista del programa cultural “Encuentros”, de Radio Nacional (Mendoza, 1995), columnista de temas extranjeros en el programa “De 7 a 9”, de Radio Red 101 FM (Mendoza, 1995), conductor del programa cultural “La Puerta Abierta”, de Radio FM 2 (Mendoza, 1996), columnista de política internacional para el Diario UNO (Mendoza, 1997-1999) y como corrector en la agencia de publicidad EME-EFE (Mendoza, 1995-2001). Desde diciembre de 2001 vive en Estados Unidos, donde trabajó como escritor de noticias para la cadena Telemundo y traductor del inglés al español para la Universidad de Miami. En la actualidad trabaja como escritor de noticias para la cadena Univisión. Su más reciente publicación es la novela: Salida definitiva, editada en Miami por Alexandria Library (2008).

 

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