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Antonio A. Acosta
Nació
en
La Habana, Cuba (1930). Poeta, ensayista y profesor de español y
literatura. Graduado con un doctorado en Pedagogía de la
Universidad de La Habana y una Maestría en Humanidades de
Montclair State University en Nueva Jersey. En Cuba ejerció la
docencia desde la enseñanza primaria hasta niveles superiores,
en la misma Universidad de La Habana. Ha sido profesor en siete
universidades de los Estados Unidos, así como profesor invitado
a dictar clases y conferencias en la Universidad Complutense de
Madrid y la Universidad de Salamanca. Fue Director del
Departamento de Lenguas Mundiales en Emerson High School en
Union City, Nueva Jersey. Tras su jubilación, imparte clases de
español en William Paterson University en Wayne, Nueva Jersey.
Es miembro de varias organizaciones literarias. Su poesía ha
sido recogida en más de treinta antologías en español e inglés.
Ha recibido numerosos premios por su poesía, entre los que cabe
destacar: el Primer Premio de Poesía Negra "Alfonso Carmín" por
el poemario Raíz de Flor y Café de la Cuadratura del
Círculo Poético Iberoamericano y el Primer Premio de Poesía "Eugenio
Florit" por el poemario Rumbo Sur del Círculo de Cultura
Panamericano. Además, por su obra literaria ha recibido el
Diploma de Honor "Juan J. Remos" de la Cruzada Educativa Cubana
y la Medalla de Plata de la Academia de Artes, Ciencias y Letras
de París. Su libro más reciente libro es el poemario Cuando
queda el sueño (2009).
EL POETA YA SE HA IDO. . .
En cadencia
de olivares
suspira la
tarde
agónicos
clarines.
Y el viento
del sur
transita
raudo
por los
caminos de la muerte.
En perímetro
de alondras
hay magnolias
escondidas,
y un
cocodrilo bermejo
dormido en la
arena blanca.
El sol asoma
sus crines
en las
cumbres de la sierra,
y se esconde
de repente
detrás de las
nubes grises.
Sepultada en
la hojarasca
está la
sangre latiendo,
y ha brotado
del subsuelo
un haz de
retoños nuevos.
El poeta ya
se ha ido
en un corcel
de alabastro.
¿Dónde estará
Federico?
¡Nadie sabe
en qué galaxia
está
escribiendo sus versos!
MENSAJERA DE SUEÑOS
Cuando la
noche calma
mi latir de
nostalgia,
te busco en
los destellos
de mi sueño
inconforme;
en el
quehacer vulgar
de las horas
iguales.
Pero tú te
escondes - yo no sé -
en cualquier
camino
lejos de mi
entorno.
Y después te
hallo meditando
en el pálido
cofre del recuerdo.
Allí donde
las fantasías
enlutecen de
olvido
y de
tinieblas,
dejando como
herencia
el polen del
letargo.
Allí, reducto
confesor
de lo que a
nadie le diría
quisiera
verte desnuda
cada tarde.
Desnuda y
vaporosa,
soberana y
fragante
con tu fulgor
de plenilunio.
Pero a nadie
le cuentes
mi ansiedad
del otoño,
ni le digas
al viento
la razón del
silencio.
Hoy te
ofrezco mi canto,
poesía
bohemia,
y tú sabes
muy bien
el amor que
te tengo.
MIS AMIGOS
Tengo tantos
amigos a mi alcance;
pasivos,
sinceros, invariables,
ideólogos de
surcos y caminos,
serenos
paladines de la siembra.
Ellos saben
de ciencias y de arte,
de espigas y
de sueños
y jamás
cambian
su
ecuanimidad y su carácter.
Conocen del
universo y de su historia,
de horizontes
descalzos,
de remotas
galaxias;
de selvas y
palacios
y templos
milenarios.
Mis amigos
son tan esenciales
en mi vida,
que aún
estando en lejanía
su recuerdo
me acompaña y me estimula.
Valoro sin
medida a mis amigos,
y cada noche
alguno de ellos
comparte la
soledad de mis latidos.
En la mañana
no se oye una
queja ni un reproche;
mudos y
quietos
esperan en la
tarde mi regreso.
Estos fieles
compañeros de la ausencia
que no los
envilece la ignominia
en esta
orilla de los tiempos,
son de mis
penas la mejor terapia.
Aquí, donde
la nostalgia
la he vestido
de versos y de lirios,
¡qué solo
estuviera
sin la
compañía de mis libros!
POESÍA ERRANTE
Poesía errante,
te prolongas en mí,
o soy yo mismo
en dimensión
etérea de mi estro,
tejiendo
quimeras y soñando imposibles
en las alas del
tiempo.
Sabes,
compañera de viaje,
mañana no seré
y tú estarás por mí
en veloz
cabalgata de universos.
Yo estaré
contigo en cósmica figura
fustigando
tiranos y sembrando futuros,
con el acero
viril de mis poemas
y el mágico
aroma de mis versos.
Quedarán mis
huellas marcadas de caminos;
luceros
celestes darán luz a mi paso,
y un renacer de
madrigales hará eco
en el arpa
sublime de mi espacio.
Después, mi
poesía errante,
como eres
eterna y combatiente
sé mensajera en
mi claro horizonte,
e ilumina por
siempre
mi jardín de
entonces,
- surco abierto
de mi postrer cosecha -
en remedo de
espigas y floresta.
Y escucha mi
reclamo; jamás te contamines
con tantos
vicios a la usanza,
pues sabes que
te estaré apoyando
desde el
remanso azul de mi distancia.
Por último, en
salmo de amor
traducido en
demanda:
cuida con
esmero
mis gardenias
del alba.
COLOQUIO DE LA PALOMA
Paloma que
visitas a diario mi balcón
con tu
murmullo de sinfonía apagada,
tu límpido
plumaje de raso y algodón
y una ingenua
expresión en tu mirada.
El hombre es
atroz, yo lo siento paloma,
aunque tú no
comprendas estas cosas,
ni conozcas
del plomo que vilmente doma
con disfraces
alados de raudas mariposas.
Mensajera del
alba, crecida de bondad;
no conoces la
saña, no conoces la ira.
En el alma
del hombre existe la maldad,
existe la
ponzoña y existe la mentira.
Andas por el
mundo con tus frágiles alas
volando por
villorrios y
palacios.
¡Si pudieras
vivir en un mundo sin balas
para cruzar
libremente los espacios!
Me traes
recuerdos de mi lejana infancia
cuando de
gardenias perfumaba mi huerto,
pero hoy mi
terruño carece de fragancia,
porque a mi
árbol le hicieron otro injerto.
¡Qué triste
es paloma recordar esos días
de pupitres y
sueños en la patria de ayer!
Y aquí en
estas playas extranjeras y frías
se me
despiertan las ansias por volver.
Peregrina del
sol, matizada de arrullos,
regresa a tu
mundo de múltiples idiomas,
y cuenta
jubilosa al resto de los tuyos,
que aún
quedan hombres amigos de palomas.
DESTINO DEL POETA
El poeta es
como una gota
de infinito
en la sequedad
del desencanto;
donde viste de
auroras
el claro
horizonte de mil sueños.
Es una vivencia
que no duerme
en la negra
pared de su nostalgia.
Es el alcance
que no tiene,
al que trata de
llegar con su palabra.
¿Qué otra cosa
es el poeta
en este mundo
de levadura flácida?
- - Un latir de
intentos, malogrado
en torrentes de
sangre contenida
por la luna
llena de la infancia - -
Una obra
inconclusa sin epílogo
en espera del
polvo y del olvido.
Y un libro sin
precio y sin carátula,
perdido en el
desorden de un armario.
EL AMOR
El amor se
crece en alas
por villorrios
y palacios,
y al perfumar
los espacios
no quiere
noticias malas.
El amor es Dios
presente
en la imagen de
Jesús;
aquél que murió
en la cruz
con una luz en
la frente.
El amor es don
divino,
es del jardín
una flor,
es loar al
Creador
en un salmo
cristalino.
Es hora de
reaccionar
al terror y a
la violencia;
y en brindis de
independencia
conjugar el
verbo amar.
EL COLOR DEL PENSAMIENTO
No he podido
conocer el color del pensamiento,
es por eso que
presiento que no lo habré de saber;
pues a mi modo
de ver esto no será posible,
y es además
intangible, ilusión y fantasía,
aunque a mí me
gustaría vivir un sueño imposible.
Yo no sé de que
color mis versos yo pintaría,
- del color de
un claro día o del cáliz de una flor -.
¿Existe para el
pensar un color determinado?
No pretendo
haberlo hallado en mis versos, lo confieso,
pero el pensar
en exceso no constituye un pecado.
El pensar lleva
en sus alas un poder de creación
y en aras de la
invención va subiendo las escalas.
No quiere fuego
ni balas en su batallar en pos,
donde no haya
un dardo atroz que hiera a la poesía,
ni al polen de
la armonía en la santidad de Dios.
Resumiendo esta
cuestión, yo pinto sólo poemas;
otros pintan
otros temas que les dan consolación.
Por esta buena
razón yo así cumplo mi contrato,
y también paso
un buen rato en terapia que me doy,
y si al
siquiatra no voy, todo sale más barato.
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