RESACA
Recuerdo los
poemas del pasado
con una mueca de
amargura
impresa en el
rostro arrugado
que me observa
desde el espejo.
Inquiriéndome
preguntas sin solución
que nunca he
alcanzado a comprender
por muchos
esfuerzos que formule
con tal de
solucionar mis dilemas.
Si han pasado años
desde mi caída
en un abismo de
fuego eterno
donde las horas
pasaban consumidas
entre mis
esperanzas de muerte.
Si lo único que
deseo es olvidar
de las palabras
que me ataban
a una cruz de
sentimientos dolorosos
que nunca me
proporcionaron consuelo.
Mientras anhelo un
instante de sueño
antes de acostarme
en mi lecho desierto
porque sé
perfectamente que las pesadillas
no me permitirán
descansar fácilmente.
Saboreando la
resaca que envuelve
el ovillo de
colores quebradizos
donde oscilan las
falsas promesas
que me atrapaban
entre tus sábanas.
CORCELES
Drenado por la soledad de mi dormitorio
saboreo los
recuerdos inconclusos
añorando un
instante de respiro
que me devuelva a
tu costado.
Sintiendo un
millar de corceles blancos
galopando por mis
venas abiertas
mientras mis
párpados enervados
se cierran sin que
pueda impedirlo.
Anhelando las
caricias de tus manos:
el calor de tus
besos ardientes,
el aroma de tu
cuerpo pálido,
la ternura de tus
confesiones...
Ahora que te he
perdido definitivamente
si nunca deseé
este ridículo final
desde el momento
que he aprendido
a aceptar mis
sentimientos desatados.
Sé que no me sirve
de nada ser positivo
o anhelar un
instante de esperanza
porque nada
volverá a ser como antes
menos después de
resucitar de mis cenizas.
MÚSICA
La
música ha sido el impulso
que me ha ayudado
a madurar
sobre el mundo de
escorias
donde duermen mis
pensamientos.
Pasando horas
interminables
al otro lado del
cromo espejado
donde destella una
vida absurda
con la que nunca
me he reconciliado.
Porque si pudiese
contar mis errores
caerían
innumerables estrellas del cielo
por cada palabra
que he formulado
entre las
corrientes del mañana.
Inquiriéndome a mí
mismo
el porqué de toda
esta miseria
si me encuentro
incapaz de sonreír
como lo hacía hace
muchos años.
Sin encontrar el
poema definitivo
que sane mis
heridas abiertas
por una
religiosidad malsana
nacida de la
autodestrucción.
Mis esperanzas se
han desvanecido
en una espiral de
cromo líquido
que me arrastra
lejos del futuro
hacia el pasado
innombrable.
ETAPAS
Acabo de comenzar una nueva etapa
que desconozco
donde me conducirá
porque cada vez
que he sido positivo
me he desvanecido
en el olvido.
Temo cometer los
mismos errores
que arruinaron mi
vida hace años
sin que pudiese
saborear el pasado
desdibujado como
un lienzo.
Por cada píldora
que he consumido
entre mis malditas
horas de insomnio
luchando por
contener las lágrimas
que manchan mis
sábanas arrugadas.
Cruzando las
estrellas brillantes
como una cometa
multicolor
buscando el
destino incierto
detrás del linde
del crepúsculo.
Ahora es el
momento de calmar
los nervios que
maltratan mis noches
concentrándome en
los objetivos
que me he
propuesto cumplir.
Cuando he nacido
para ser poeta
maldito como
tantos que han muerto
sin encontrar el
reconocimiento
que merecían desde
el principio.
PLÁSTICO
Una sensación de
vidrios rotos
acompañaba la
imagen de celuloide
que danzaba
alrededor de sus retinas
desde la luminosa
pantalla de cine.
Esclavizado entre
filigranas de acero
producidos por su
extraña confusión
luchaba por
abandonar la sala vacía
antes de ser
devorado por los fotogramas.
Los moldes de
plástico lo atrapaban
con una intensidad
estremecedora
atándolo a una
película macabra
sobre el asiento
de acero corrugado.
Antes de que
pusieran en marcha
la segunda bobina
de la historia
que se extendió
por sus brazos
mortificados como
una enfermedad.
Prendiéndose en un
charco de gasolina
ardió con llamas
interminables
antes de despertar
de su ensoñación
entre los bordes
de la silla eléctrica...
DEUDAS
Quisiera atravesar
las estrellas
con el poder de
mis palabras
desencadenando una
lluvia ácida
que limpie el
mundo material.
Combustible,
líquido refrigerante,
freno de mano,
airbag, acelerador,
ceniceros llenos,
palanca de cambios,
cristales
ahumados, parabrisas...
Destruir las
cadenas del pasado
que tanto me
cuestan borrar
barriendo eras
imposibles
como una bomba
atómica.
Panel de mandos,
salpicadero,
asientos
satinados, líquido de frenos,
embrague,
encendedor automático,
tapizado de cuero
negro, ventanillas...
Produciendo una
colisión mortal
que limpie mis
dudas anhelantes
en cualquier
autopista abandonada
antes de perder el
conocimiento.
Capot aplastado,
guardabarros abollado,
motor reventado,
aceite derramándose,
radiador abierto,
vidrios rotos en pedazos,
cabina aniquilada,
volante hundido en mi pecho...
Es el precio que
debo pagar por las deudas
que he contraído
con mis pecados
que nunca cesaran
de asediarme
desde el otro lado
de la autopista.
PARANOIA
Nubes tormentosas
tejen una madeja
alrededor de mis
huesos calcinados
debido al peso de
las esperanzas
que me he atrevido
a formular.
Después de tantos
meses de espera
donde he
alimentado mis ilusiones
de una manera
completamente estúpida
sin que pudiese
evitar mis sentimientos.
¿Por qué me has
dado la espalda?
¿Por qué has huido
de mi lado?
¿Por qué me has
dado la espalda?
¿Por qué me has
abandonado?
Si todos lo
momentos compartidos
nos han ayudado a
limpiar las heridas
que nos habíamos
inflingido durante años
como necios que
siempre hemos sido.
Pensando en tu
maldito recuerdo
durante madrugadas
interminables
sin que logre
olvidar tu cuerpo ardiente
entre las paredes
de mi dormitorio.
Miedo, abandono,
distanciamiento,
soledad,
desesperanza, dudas,
contrición,
estupidez, locura,
insensibilidad,
paranoia, inmadurez...
Sintiendo un
desprecio infinito
por todo aquello
que he sido
si no eres capaz
de ceder
(¿Por qué no
puedes hacerlo?)
mientras tus
lágrimas descienden.
Deslizándome sobre
tu carcasa arruinada
en dirección al
abismo tenebroso
que consume tus
oraciones vacías
en una crisálida
de temores imposibles.
PLANOS RALENTIZADOS
Imágenes a cámara
rápida
llenan mis
párpados cansados
en una serie de
planos ralentizados
desde el otro lado
del objetivo.
Segmentos
escarchados, cúpulas empresariales,
anuncios
publicitarios, ruinas de neón,
locales de
consumo, discotecas abiertas,
barras americanas,
torres eléctricas...
Esperando por un
sueño de esperanza
que oculte la luna
entre las nubes
mientras grito mi
desesperación
entre las esquinas
que me atrapan.
Me encuentro a
miles de kilómetros
de distancia de
mis objetivos personales
desgarrándome
interiormente
contra las aceras
bañadas de sangre.
Desde el momento
que reniego del pasado
que tanto me ha
avergonzado siempre
furioso,
deprimido, asqueado, dolido
por mi estúpida e
innecesaria bondad.
Porque las calles
de mi imaginación
sólo me traen
terribles recuerdos
que no vale la
pena ni mencionar
por todo lo que he
sido siempre.
DESCENDIENDO
Sonrío bajo los
efectos de una píldora
que recorre mis
entrañas palpitantes
produciéndome una
ciega euforia
de la que no
tardaré en despertar.
Consumido por los
tranquilizantes
insípidos que he
consumido antes
de sentarme
delante del ordenador
dispuesto a
plasmar mis pensamientos.
Aferrándome a los
bordes del teclado
intento escapar de
las serpientes
enroscadas
alrededor de mi esternón
que me hacen la
vida imposible.
Apreto las
mandíbulas con fuerza
con una mueca
macabra de sufrimiento
que marca mis
pómulos hirientes
sobre el reflejo
de la pantalla líquida.
Sin que deje de
odiarme durante un instante
por todos los
errores que he cometido
desde que amanecí
en la orilla de un mundo
que únicamente me
produce desprecio.
Descendiendo en
una espiral de llamas
a través de
avenidas borrosas e inconstantes
que me arrastran
lejos del preciado olvido
por el que lucho
cada mañana.
ARDIENDO LENTAMENTE
Nunca he soñado
con imposibles
desde el límite de
la ciudad en llamas
donde se ejecutan
las pasiones
que me he atrevido
a albergar.
Luchando contra
los sentimientos
difusos que
atrapan mis pesadillas
en una calma de
bordes irreales
donde anochezco
cada día.
Ardiendo,
ardiendo, lentamente,
consumiéndome sin
remisión
ardiendo,
ardiendo, lentamente,
prendido por mi
maldito pasado.
Quiero encontrarme
a mí mismo:
olvidar las
pasiones que desgarran
los contornos de
mi silueta dormida
en un lecho de
espinas afiladas.
Borrar los
demonios pulsantes
donde siempre me
recreo a solas
entre las páginas
sucias de una vida
que se me antoja
repugnante.
Ardiendo,
ardiendo, lentamente,
rompiéndome en
pedazos
ardiendo,
ardiendo, lentamente,
en una espiral de
pesar.
Si no me queda
otra opción
que arder
lentamente...