Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 43/44

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

  Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


ESPAÑA

 

MARIANA COLOMER


Nació en Barcelona, España (1962). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de su ciudad natal. Ha coordinado el "Espacio de Poesía y Pensamiento" de los Amigos de la UNESCO del Prat de Llobregat en Barcelona. Ha codirigido la exposición y el libro “Tan mortales, tan divinas. Treinta y dos mujeres creadoras. Diálogo entre poesía y artes plásticas y audiovisuales” (2005). Ha publicado: Crónicas de altanería en Seuba Ediciones (Barcelona, 1999); La gracia y el deseo en March Editor (Barcelona, 2003), volumen que también incluye una segunda edición, revisada, de Crónicas de altanería; y La Gracia e el desiderio, traducción al italiano y edición, del poeta, Emilio Coco, Quaderni Della Valle, S. Marco in Lamis, 2004. José Mª Balcells la incluye en Ilimitada Voz (Antología de poetas españolas, 1940-2002), Universidad de Cádiz, 2003. Participa en la III Antología Poética del Aula de Poesía de la Universidad de Murcia, 2000-2002; en la antología Cari poeti… afectuosamente, traducción de Emilio Coco, Edizione La Nuove Muse, Media de Carolas San Marco in Lamis (Italia, 2002); en la antología en homenaje al poeta José Hierro: Trazado con Hierro, Ediciones Vitruvio, Madrid, 2003; en Místicos y Heterodoxos, de Jaime D. Parra, March Editor (Barcelona, 2003); en La poesía otra de Barcelona, edición de Carlota Caulfield y Jaime D. Parra, en versión bilingüe castellano e inglés, InteliBooks, California, EE.UU. (2003); y en Agora Poética, antología de poesía de mujer, que edita el Centre de Cultura de Dones, Francesca Bonnemaison, en Barcelona (2004).


 

 

DE LAS RAZONES DEL HALCÓN

 

 

I

 

Tus ojos no se cansan de contemplar mi ascenso,

y es que tu voluntad no tiene límites,

ni tampoco mis alas,

Me alejo de tu mano fragante de ternura,

y el silencio se vuelve anémona en tu gesto.

No sabes con certeza si escogeré tu voz

o el sabor de la altura, y aun así

me dejas libre y te amo.

Prefieres que me pierda en la belleza

a sentirme sumisa.

 

 

 

II

 

Y lastimé mis alas

en deslumbrado vuelo a la hermosura.

Y herida me recibes

en la buena acogida de tus ojos.

No faltan en tus manos

agua rosada, hierba golondrina,

vino cocido con mirra e incienso.

Para mis llagas, ungüento de lirio,

pez luciente, almáciga.

Pero cuesta partir.

 

 

 

III

 

Siempre seré tu comensal

en el banquete

en donde compartimos la belleza.

Yo la busco, la pongo ante tus ojos,

y el infinito.

 

 

 

IV

 

                A Ausiàs March, halconero mayor

                De Alfonso el Magnánimo

 

Escogiste el silencio de este yermo

donde el cierzo templó mis plumas

y tu ánimo,

para iniciarte en un saber

que no precisa de palabras.

De soledosa luz te llenas,

y hallas tu voz tan desvalida.

Mis alas alcanzan su júbilo

y tus pupilas ofrecen el lance

a la mirada más hermosa.

Pero tan sólo en tu palabra

perdurará mi vuelo.

 

 

 

V

 

Soltaste el fiador que me unía a tu mano,

y por las sendas del aire voy ciega.

Si en tu presencia anhelaba la altura,

ahora sólo espero

que el viento me traiga tu voz.

 

 

 

A ISABEL DE ESTE GONZAGA

 

En el aire de la mañana el perfume que tú misma destilas, Isabel,

cuando por las calles de Mantua paseas.

Sobre guante escarlata, blanquísimo gerifalte, traído para ti desde

cielos de Groenlandia, regalo de Lucrecia Borgia, tu cuñada y rival

en hermosura.

Y al evocarte, belleza, amor y voluptuosidad se enlazan. La gracia

de cada pliegue de tu vestido, la armonía de tus pasos, la elegancia

con la que luces tal joya palpitante en tu puño. Y hasta parece que

buscas en el espejo de lo cambiante el vislumbre de la belleza que

perdura.

 

 

                   (Del libro “Crónicas de altanería”)

 

 

 

COMO SI DE MANZANAS SE TRATASE

 

Como si de manzanas se tratase,

así arrojas palabras

para que me detenga a recogerlas,

y ya no sé si quedo prendida de tus labios

o de tu mano, pues tanto me turban

que me desdigo, y es en el apremio

de tu silencio donde ya sin remedio cedo.

 

 

 

LLEGASTE COMO UN ÁNGEL

 

Llegaste como un ángel.

Busqué en ti una señal

que hablase del deseo,

sin saber que no siempre

la verdad es el fulgor.

El amor era en ti

fragancia muy oculta,

umbral de lo indecible.

Llegaste. Marcharás

con el mismo silencio.

 

 

 

LA REINA BALKIS SE DESPIDE EN

JERUSALÉN DEL REY SALOMÓN

 

                      A Enrique Badosa

 

Las voces que a tu nombre me acercaron

han avivado en mí

el deseo de tu palabra,

pues la Sabiduría siempre busca

a quienes la convocan.

Todo enigma encontró en ti su respuesta,

pero no el del amor, al que me instas

a abandonarme y probar su deleite

de aflicción y consuelo.

Y no sirven las advertencias, dices.

A él hay que entregarse

sin querer alcanzarlo,

a solas con el gozo

de arrebatar su fragancia a lo eterno.

 

 

 

VIDA NONATA

 

No sabría decir quién inició

tan amorosa búsqueda,

si el alma o tu cuerpo incipiente.

Mi ser tan sólo supo del encuentro

cuando las alas se incendiaron

ante el umbral de tu carne,

que, traspasada, el alma la cobija.

De pronto, todo el azul se hace en mí.

Y se posan las manos sobre el vientre

excedido en dulzura

que sólo ansía soledad

para pensarse.

 

 

 

SANACIÓN DEL PADRE

 

Aún te acompañaban el soplo y el latido,

dones tan ciertos como el de su búsqueda,

porque fue El quien deseó primero.

Cuando te contemplé como a un durmiente

-los ojos nunca admiten

el presagio de sombra en amadas pupilas-,

supe que tu alma ansiaba

una región más bella.

¿Quién de los dos merecía este llanto?

Mis lágrimas aquí en lo tenebroso

no empañaban la prisa de tus alas.

Padre, yo no quería que te fueras

sin haber encontrado. Y en su Nombre,

óleo en frente y manos, Nube que te antecede,

templanza que te cerca hasta sanar el cuerpo

para elevar el alma.

Celebro tu presencia,

y me embarga el temor de que se agote

la arena de tus días.

 

 

 

SIN CONSUELO

 

Busqué el anochecer para el encuentro,

cuando es más cierta y oscura la entrega,

pero no hubo temor, como otras veces,

pues toda me ocupabas,

y hasta la sangre supo

que el don excedería a toda pérdida.

Aquí, en lo escondido,

me desprendí primero de lo dulce,

me reservé lo amargo.

Y qué olvidada de mí en la renuncia,

y qué ensalzado eras en mi carne.

Tú me ofreciste amparo de gozo y lágrimas

conforme a mi aflicción. Ahora dejas

que sea yo quien aparte el consuelo.

Sosténme en Tu tiniebla.

 

 

        (Del libro “La gracia y el deseo”)