Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 43/44

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


REPÚBLICA DOMINICANA

 

SOLEDAD ÁLVAREZ


Nació en Santo Domingo, República Dominicana (1950). Poeta y ensayista. Graduada en Filología con especialidad en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de La Habana. Ha publicado los libros  de poemas Vuelo posible (1994) y Las estaciones íntimas (2006). Así mismo, los ensayos La Magna Patria de Pedro Henríquez Ureña. Una interpretación de su americanismo (1980, 1981), Premio Siboney de Ensayo; y Complicidades. Ensayos y comentarios sobre literatura dominicana (1998). En 1996 antologa y presenta para una red de diarios iberoamericanos el Periolibro dedicado a Pedro Henríquez Ureña, bajo el auspicio del Fondo de Cultura Económica de México y UNESCO. En el 2000 fue jurado del Premio Latinoamericano y del Caribe Juan Rulfo. Sus poemas han sido recogidos en numerosas publicaciones y antologías dominicanas y extranjeras, entre las que se destacan Enciclopedia Dominicana (1978), Poesía de post-guerra: joven poesía dominicana (1981); Antología literaria dominicana (1982); Sin otro profeta que su canto (1982); Miniantología de Cuadernos de poética (1988), El paisaje dominicano (1992), Antología histórica de la poesía dominicana del Siglo XX  (1995); Dos siglos de literatura dominicana (1996); Poesie dominicaine du XX Siécle (1995);  Miroirs de la Caraibe, douze poetes de Saint-Domingue (2000). Berliner anthology (2005). Ensayos de su autoría aparecen en los libros El debate sobre las generaciones (1991);  Ponencias de la semana internacional en honor a Pedro Henríquez Ureña (1995);  Ensayos. Pedro Henríquez Ureña (1998); Coloquios (1998); Coloquios (1999);  El siglo XX dominicano. Economía, política, pensamiento y literatura (1999); Código de ética de la gestión pública (2000); Arqueología de las sombras. La narrativa de Marcio Veloz Maggiolo (2004); Pensantes, cultura e historia dominicana vista por sus mujeres (2004).


 

 

OBLEA

 

La que tiene casa

y un diamante en la frente

no sabe caminar entre las tablas

       de la locura,

vadear a la intemperie los pedernales del espanto,

el cieno movedizo que echa la zarpa

        y engulle;

 

un pie en el aire y otro pie

                                        equilibrista

contra el turbión del miedo

y los glaciares humanos

llegar a la bóveda de los desvalidos,

a los territorios donde claman el hambre

          y la sed

y la mugre se viste de flores carnívoras;

y arrancarse de ella misma de cuajo la piel

con los ojos abiertos 

sin prédicas ni lauros manos

         comisuras y piernas

como simples mendrugos

                        en el altar de la especie.       

 

  

 

PRIMER ENCUENTRO

 

Marco mi territorio con la lengua,

la tierra de carne y hueso donde retoña el instante

hasta abrir los cauces de la eternidad:

alto pelaje nocturno poblado por mis huellas,

escrutable en sus orificios,

en el gozo presentido que asciende por celajes de temblor

como pez en vorágine de líquenes y arenas tibias.

No hay reparos que no deshaga mi lengua   

ni espacio intocado que no explore

este lento acariciar mamífero en la noche del primer fuego,

hombre y mujer descubriéndose,

olisqueándose donde crece una flor viva

y la sed abreva en pozos y estalactitas íntimas.

Aquí hueles a cardumen y médanos tibios,

aquí rezuma un dulzor que extiende su espesura

y se derrama como ofrenda en la planicie esférica del vientre.

Movimiento miscible. Desgarradura de velámenes.

Yo oigo el ir y venir del tiempo en su marea,

dejándome ir me encuentro conmigo en lo que abrasa                    

- entraña henchida de goce y soledades-

y entre un latido y otro

                                    acezante

la infinitud de la pequeña muerte. 

 

 

 

ZOOLOGÍA

 

Blando el cuerpo. Desvalido como cachorro

en el blanco océano de las sábanas,

vela al viento suave la respiración 

dejándose ir por el sueño y sus parajes;

las piernas abiertas, los brazos en aspa, 

sus manos de anhelante mamífero hacia arriba,

hacia el cielo pintado.

 

Sin alas, sin estratagemas para escapar.

Sin los cerrojos que callan la boca.

Sin ordenanza.

 

Puedes acariciar su lomo. Contar una a una

vértebras y articulaciones.

Olerlo. Seguir el rastro de sus humores:

espeso en la corva, en la ingle amargo, 

en el vello como velo en la piel; detrás

como marisma, en las ancas.

Rozar la boca sin riegos. Sin lengua. Sólo

con los labios.

Puedes engarzar tus dedos con sus dedos, 

llamarlo por su nombre vulnerable

y quedarte en su pecho como si fuera tabla de

salvación para el naufragio.

No te fíes: despierto clavará las garras.

 

 

 

AL DESNUDO

 

Frente a ti han ido cayendo

uno a uno los velos que me cubren;

y el fulgor, la fábula arrebatada que fui

como flor de sal en el agua

se han perdido.

Mira la antípoda impía de lo que deseaste,

bajo la luz que no tiene escudo ni vuelta 

mírame las astillas del hombro,

las uñas sin consuelo,

la almendra del vientre trocada en

        cuesco exangüe

el sexo donde el deseo depositó su tibieza líquida

una medusa prensada entre tablas.

 

Desnuda estoy del desnudo que me disfraza 

y mis ojos ya no son el fanal de tus viajes nocturnos;

de mis senos no mana la leche que te alimenta

y en mis sienes no pastan furias ni caballos. 

 

Ah las imágenes que perseguí y perdimos

la lumbre efímera, la imposible divisa destrozada;

 

pero al final del día mi corazón es la casa

         donde te acojo

sin velos, con dulzura de amapola.

 

 

 

UNA CAMA NO ES UNA CAMA

 

Una cama no es sólo el colchón, las sábanas,

         las almohadas.

No sólo está hecha de hierro o de madera.

No sólo es para una o para dos.

La cama tuya y mía es tornadiza

como los días de verano:

playa de arenas blancas, lisa y llana

cuando nos tendemos para mirarnos

sin recelos     sin horizonte

pensamiento adentro el uno al otro,

en lasitud de luna el paso reflexivo,

nubes destilando humedades,

apetencias que nos bañan;

 

y entonces ya no estamos en la playa

sino en un mar de aguas huracanadas,

y la cama es una ola en su rompiente,

un torbellino de espuma abierta

en el que se arremolinan los pulpos del deseo

junto a las algas    anguilas quemantes,

y en la deriva de pliegues y fragmentos

tu voz es una balsa y tu cuerpo el remolque

que me lleva a la orilla original;    

 

y la cama ya no es playa ni mar

        sino isla

donde una niña duerme

acunada en el regazo de la tierra.

 

 

 

AGUAS PROFUNDAS

 

Un cuerpo como río

                      Navegable

Sus corrientes tranquilas    

                       Su cauce ancho

Profundo de límpida profundidad

                       Desciende

Ondula por el lecho desde la cabecera

Y son cambiantes sus paisajes

                       De sombra y tornasol

Efusivas sus aguas en el abrazo

                        Me anegan me colman

Y otras más aguas más profundas

                      Desde mis adentros

Como río en el río

                       Se desbordan.

 

 

 

POR LA MÚSICA 

 

                                         “ Hasta que se conceden un dios:

                                                                                          la música.

                                           Radiante respuesta a nada”

                                                                    Manuel Rueda

 

Música, sálvame de la vigilia estéril

entrégame la clave para abrir los laberintos,

la melodía que germina el milagro y me lanza

            infinito arriba

en aleteo de luz y simetrías hasta las profundidades

           de tu agua celeste,

siempre volviendo de sí siempre repitiéndose

           su nada sonora

                             sus corrientes,

cristalina sucesión de las maderas

         en los pastos del oboe 

en los tréboles durmientes que riza el matiz

igual que el viento de la tarde los cabellos

            de las muchachas;  

 

música del ser que persigo y escapa   

alcánzame la trepidación de lunas

el caudal del saxo como volcán en erupción

          en los abismos del alma,

todo imposible posible por tu llamado

todo lo yermo vivo

todo lo baldío fértil surtidor de acordes

me habite me fecunde me ampare  

sostenga la inmensidad donde quedarme,

cuerda que pulsa espléndida la mano

sin preguntas

                     sólo temblando.

 

 

 

CLASE DE COCINA

 

Arrancarle la piel a la cebolla.

Desafiante

                sobre la tabla de cocina

como en el poema

                             la palabra.

Atravesar sus capas tiernas

su rojiza esfera  

llegar a su rotundo henchido corazón

a su poso de cristal

a su médula.

Pero no con el cuchillo

-por el filo el corte-

no con el ajeno utensilio y la pericia.

Con las manos tendré que desgajarla

con las uñas escarbar su carnadura

y lloraré incontenibles lágrimas

y su sabor será mi sabor

y su olor agrio mi marca.