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XOSÉ DE ENRÍQUEZ
Nació en Montevideo, Uruguay (1958), hijo de padres
gallegos. Escritor, poeta, periodista, ensayista, investigador
cultural y artista plástico. Ha publicado:
Los Códices
Fantásticos (poema–plaqueta, 1992); Trampantojo (poesía,
1992);
La hembra de Gardel y otros relatos (1997); El habla popular de
Montevideo (ensayo, 1997); El lenguaje adolescente en
el Uruguay contemporáneo (ensayo, 1998; Los años montevideanos del Conde
de Lautréamont (biografía, 1998); Hacia el campo van los albos
(crónica, 2000); Momo Encadenado. Crónica del Carnaval en los
años de la dictadura (2004); y 80 Años de Criolla (2005), en
colaboración con la fotógrafa Rebeca Kestler. Obtuvo el primer
premio del certamen poético “Erato” en 1992; en dos oportunidades
el gran premio municipal a la mejor cobertura periodística
(Carnaval y Semana Criolla) en 1995; premio “Fundación Banco de
Boston”, concurso de biografías y ensayos “Uruguayos Notables”
en 1997; dos años consecutivos, primer premio de la Academia
Nacional de Letras (Concursos de Ensayo) en 1996 y 1997; y el
primer premio en el “Concurso Historia del Club Nacional de
Football” en 1998. Ha llevado a cabo importantes trabajos de
investigación relacionados con el carnaval y las fiestas
criollas. Dirigió talleres literarios y poéticos, ha sido
promotor, editor y redactor responsable de varias revistas o
publicaciones culturales, destacándose la recordada "El
Surrealismo al Servicio de la Liberación"; además ha realizado
ilustraciones para libros y revistas. En breve saldrá
publicado
su
libro de poesía Capuchinos de Bronce.
CAYÓ UNA HOJA SUELTA
Desde las
alturas invisibles
Del destino ingrato
Fuego frío que abandona hogueras
Aire tibio perdido entre matas
Cayó una hoja suelta
Sobre el lecho triste del río
Tranquilidad de mentira
Ecos lejanos de pueblos viejos
¡Fue la vida y punto!
EN AQUELLA CIUDAD
Caballos
despiertos en empedrados sudorosos
Mientras saltan las primeras horas del crepúsculo
En la calle animada se pierden las voces familiares
Una fina agua urbana remoja los pasos lentos
Aquél conocido que fue destello rápido
Otra imagen vista recorta un perfil veloz
Aliento condensado, Miradas cautivas
El olor del aceite hirviendo danza en las veredas
Y ya no quedan el saludo ni la voz apagándose
Papeles nerviosos para que empuje la brisa
O besos colgados de un pasamano grasiento
Tampoco el taconeo cómplice, Ruidos lejanos
Ni siquiera la señal de una radio confusa
Solo el húmedo abrazo de la noche llegando
TESTAMENTO
Soy una huella
dactilar que se esconde entre
pliegues
aceitosos de ciertas especies
de sábanas
hoteleras cómplices de adulterio
Soy una huella
dactilar que recorre a la hora del alba
la escarcha
delicada depositada sobre las losas
imprecisas y
despreocupadas de los cementerios
Soy una huella
dactilar esculpida eternamente
en la comisura
jugosa de los labios infantiles
de una novia
que se dejó morir de angustia
Soy una huella
dactilar que está a punto de fenecer
LA VIRGEN DE VILLA VIDAL
Va la voz de
boca en boca
Va la voz hasta lo alto
En la villa de mi abuelo ha ocurrido algo grande
Sangre en la garganta caliente
La de España que le dicen
Aquella que sin remedio acaba en el río
Pues ha ocurrido en la aldea;
Pulso que se detuvo
Mozas que apuran el paso
Rapaces yendo a la disparada
Viejos que asoman indiferencias antiguas
Agua y sal Pimientos y ajo Silencio
Majestuosa abrió los brazos
Sus blanquísimas sedas acariciaron los tejados
Un cielo conocido y familiar púsose bruno
Viento a la deriva trae rumor de bosque
El hórreo quieto ya no guarda secretos
...Hablo de la tierra de mis paisanos
También digo de un mensaje escrito en el aire
De la aldea triste a la mansa montaña
Desde la campiña para la mar
Ásperas voces repitiendo sin pausa
Así, hasta bien entrada la noche
Después el eco distante: ¡meigas fora! ¡meigas fora!
Nadie ajeno a la fiesta
"La virgen está cerca, la virgen va a venir"
El abuelo Gervasio agitaba los brazos
"Corenta xamóns baixo un mesmo teito"
El espíritu celta reventando las arterias
Mientras el Sil corre frío y lento
Vienen los tíos lejanos de La Merca,
La familia grande de Cartelle y de Bande,
Llegan de la añeja plaza de Celanova,
Del rincón en donde el bisabuelo José tenía la taberna
De Ginzo de Lima, del Alto de Allariz,
Saludan los primos de Maceda y Baños de Molgas
Morriña -margen obscura- a la hora del baile
Pace solo ganado flaco Canción Fuego
Ahí están los de Baltar, Villar de Barrio,
Suenan gaitas Muerte cerca Ganado quieto
¡Orense! ¡Ah, Orense!... hasta de Monforte de Lemos,
De las Gargantas del Sil suben para verla
Va la voz retumbando por la comarca
"No vi a Villa Vidal en el mapa", dijo el tío Moncho
Pero la virgen supo llegar allí... La fiesta se hizo
Quienes la vieron casi no viven
Los que supieron lo han olvidado
Ocurrió en la aldea, tierra orensana de mis abuelos
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