Miami
Estados Unidos
Año IX

Nº 49/50

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 


 

DELIN-CUENTOS

(Microficción)

por

Rodrigo De La Luz

 

MARIDO CIBERNÉTICO

 

     El marido llegó, junto con él un aire de duendes siempre negros.  La mujer, aborrecida por los oscuros pasos diarios del marido, preguntó:

 

¿De donde vienes hoy?

 

     Y él no supo responder con palabras. Emitía una serie de sonidos, alaridos, y chirriantes gemidos con la boca entreabierta que, lo hacían parecer de manera impresionante a un radio roto dentro de una olla.  La mujer entonces abismada preguntó nuevamente:

 

¿De donde vienes hoy?

 

     Pero igualmente en vano fue su pregunta. Cuidadosamente se acercó al cibernético hombre, y digo cibernético porque esta vez una enorme cantidad de bombillitos y programitas de colores se revelaban en los ojos del hombre al tiempo que pequeños cablecillos salían por los oídos del mismo.  Ahora con un gesto ridículo trataba de llevarlos a su lugar de origen, y fue allí, luego de mucho batallar, que el marido perdió el control y abriendo la boca todo lo más que pudo, dejó ver una pequeña bocina, pero de muy buena calidad, para pegar definitivamente su grito final.

 

 

 

HISTORIA DE AMOR

 

     Como en mis viejos buenos tiempos en Miami, yo usaba un Buick Riviera, -sin duda el auto más confortable que han fabricado los americanos-, vivía en una burbuja poética y estaba enamorado de ti, acuérdate, no te descuerdes, y tú con tu diversidad idiomática, con tus quejas del tránsito y del tráfico, con tu www.trasero.com, con tus caricias, rindiendo culto al gato del vecino.

     El olvido cruzó inclinando un día su sombrero, su eterno y negro sombrero del olvido, y nos olvidamos así, casi sin motivo y sin razón, yo no podía atinar a nada, fue una sombra sombreada de dudas, fue un adiós como un susto y ya más nada.  De tantas tardes muertas sólo me queda el recuerdo de algunas tardes vivas.
     Primero fue el bullicio y la ciudad, y luego un ronco y raro sonsonete, me fui quedando cada vez más solo, aterrado, atribulado, sabiendo que esta vez no te vería, cayendo a un callejón descolorido, interrogado por el tiempo y por mí mismo, sustentado por voces del recuerdo, viviendo muerto, muriendo vivo, hasta que ayer sin proponérnoslo nos vimos.

     Ni tú ibas con otro de la mano, ni yo tuve que fingir una sonrisa, como dijera José Ángel Buesa, sino que nos miramos a los ojos, y comprendimos que lo que queríamos decir era tan obvio, que bastaría con mirarnos nuevamente.

     Ahora ya se como surgió este beso, ¡En tus fauces existe lo vivido!

 

 


LUGAR PREFERIDO

 

     De manera que voy por esas calles, cabalgando sobre una gata de biscuit, con mis espuelas rotas de turrón, buscando ventanales no pintados, ansiando la terracita y el sillón, ansiando la casa sucia y polvorienta, la casa con sus goteras y su alfombra, ansiando no la taza de café, sino la taza del inodoro y su descanso.

     Y aunque esto pueda resultar una prosa prosaica, esto es la casa, un misterio, un laberinto, una corola rota u otra cosa. Una cosa cualquiera, esto es la casa en sí, ya íntimamente, tal vez uno de mis lugares preferidos.

     Ahí es, ahí está, sólo ahí, adonde sobreviven las patas de los pollos y algún pescuezo eterno fumigado, donde los buenos poetas nos sentamos para ver si la muerte nos olvida, aunque los buenos poetas, como algunas especies, también suelen morir de claustrofobia.  Pero volviendo a lo realmente hermoso de la casa, a sus horcones, a la tela de araña que en invierno sirvió a mí imaginación de consuelo, yo quiero confesar públicamente, que después de encontrada y de vivida, en el lugar que logre combatir mejor el aislamiento, el hastío, las frustraciones, donde siempre me sentí más realizado, y evadí los gritos que los seres humanos daban en la casa, fue allí, en la taza del baño y sus recuerdos.

 

 

 

SUEÑO

 

     Esto al final era la entrada de algún lugar a donde nunca fui, donde habitaban aves huérfanas, o mejor dicho bichos oscuros, mitad pájaro mitad murciélago, (caleidoscopios espantosos, esquelas plomizas) con un portero petulante.

     Adentro dormitaban varios seres, y yo miré por la comisura de la vieja ventana casi a relieve en forma de labios, de adentro salió una voz estrepitosa, brusca, horrible, como si el lugar hablara y la ventana cual boca maldita se abriera, deje caer la entrada ingenuamente de aquel raro lugar que nunca fui y desperté de un salto en la habitación que nunca más volví a ocupar.

     En la mañana la recepcionista me saludó entusiasta y me dio un sobre cerrado con un papel, no era un papel en sí, era la entrada para un lugar desconocido.
    
Aquí le dejó una muchacha señor, no dijo nombre ni dio dirección.

 

 

 

CARRERA ILÓGICA

 

     He ido dejando cosas de la mano, pero no de mal genio, sino de buenas ganas, “Los últimos serán los primeros”, dice un letrero en la iglesia tomado de la Biblia.

     Para iniciar mí viaje retrasado doy el paso inicial como en una carrera kilométrica…

     Profundamente la carrera avanza, voy veloz, muy veloz y le paso a los que me anteceden, ahora voy de primero y retrocedo, es preciso hacerlo para volver al final.

     Se acaba la carrera y digo: “Los últimos serán los primeros”. Al menos así dice el letrero que de noche tres veces por semana leo siempre.

 

 

 

CASERÍA FATAL

 

     Tosquedades de la gente, hablaban de la cebra y del leopardo, y de su buena piel como ornamento, Kuco se apresuró a limpiar el rifle y Juan quedó sentado en el madero, tal vez un roble, tal vez un cedro, o una palma caída y perforada, de esas que están en el escudo de la patria y que los americanos llaman “Royal Palm”, cuya ofensa yo no perdonaría nunca. Pero ésta estaba roída y devorada, o como ya dijera, perforada no más por comejenes de estos que viven siempre por la selva.

     Kuco debió haber dado unos pasos, debió estar algo cerca y no lejano, pensando en musarañas, destrenzando en la mente lo trenzado, que es casi como decir, destejiendo en la historia lo tejido, cuando oyó el horrible grito.  Sin mucho esfuerzo dio una media vuelta, cosa que había ejercitado tanto en el servicio militar y obligatorio, que ahora le había salido de maravillas.

     Dio unos pasos con miedo pero no muy asustado en realidad, luego aparto unas ramas con la mano, y pudo ver como en aquel madero, su amigo Juan se alborotaba sin consuelo.

     Los comejenes le habían subido por la espalda y recorrían su pecho y su cabeza.

     Fue entonces cuando el Kuco, rifle en mano le dijo al desamparado:

     No te preocupes, que los fusilaré a todos. No supe entonces que pasó después.

 

Rodrigo De La Luz nació en Las Villas, Cuba (1969). Es poeta, pintor y escultor. Reside en Miami. Ha publicado un poemario, Mujer de Invierno (2003). Tiene cuatro libros inéditos de poesía y uno de cuentos. Recientemente presentó su primera exposición de arte en el Centro Cultural Español, del 5 al 17 de julio de 2007.  En el 2006 fue uno de los jóvenes poetas invitados por la Feria Internacional del Libro en Miami para aparecer en Tinta Fresca y por la Fundación Hispano-Cubana para hacer una lectura de poesía en Madrid. También leyó sus poemas en el panel Dos Poetas Mano a Mano en el Pen Club de Escritores Cubanos de Miami. Estudió en el Teatro Nacional de Cuba, bajo la dirección del talentoso dramaturgo y profesor de teatro, Ignacio Gutiérrez. Durante estos últimos años se ha dedicado a la literatura y la pintura  Sus poemas han aparecido en El Ateje, Decir del Agua, Baquiana, Revista Hispano-Cubana, Proyectocetra, y Editpar, así como en varios periódicos y revistas impresas. También fue seleccionado para la grabación intitulada Voces de América, colección de poemas de escritores de Miami.