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La
Revista del Diario
Las Américas
(Viernes,
18
de
enero
de
2008)
por Luis de la Paz
A corto plazo
Es curioso
que un hombre joven como el escritor Jorge Gustavo Portella (Lima,
Perú, 1973) publique a los 35 años una antología de su poesía, la
cual reúne en A corto plazo: antología poética 2000-2007 (Ediciones
Baquiana, 2007). Sin embargo la idea es bien atinada, pues brinda la
oportunidad de conocer su producción poética en un conjunto que
cubre una de las etapas de formación más importantes en la vida de
un escritor.
Portella ha
residido la mayor parte de su vida en Caracas, Venezuela. Allí llegó
a los 5 años, se formó profesionalmente alcanzando el título de
Licenciado en Ciencias Sociales en la prestigiosa Universidad
Católica Andrés Bello, donde también hace una maestría en Historia
de Las Américas.
Los poemas que
conforman la antología proceden de varios libros publicados, incluso
algunos premiados. El volumen abre con diversos textos que ponen en
contexto la poética de este autor. Uno de ellos, de Rafael Arráiz
Lucca señala que: “No podemos saber si para Portella la poesía es
una suerte de exorcismo de sus fantasmas interiores, pero el
parentesco de su poesía con la de Francisco Pérez Perdomo en cuanto
al trabajo acerca de la muerte, es evidente. Pero los muertos que
conviven con los muertos en la obra de Pérez Perdomo están en el
campo... los de Portella están aquí en la ciudad, no sobreviven de
ninguna manera”.
La selección que
nos brinda el poeta es abarcadora, al igual que los temas que
habitan sus textos. El primer poema, del libro Cruel (2002), es como
una flecha directa que cruza el poemario: “Se observan incisiones
imposibles/ fragmentos descuidados/ imágenes apenas// a lo lejos se
oye/ el batir de una alas antiguas/ y noches como lluvias ansiosas/
silencio desvarío// nada parece predecible/ con cautela/ si te
alejas un poco/ la suma de los cortes dibuja tus facciones/ en la
madera endeble de las vidas pasadas”. Es un poema sin pausa, sin
ninguna puntuación, como un profundo respiro que sobrecoge, hace
reflexionar y repetir al lector versos como “noches como lluvias
ansiosas”.
Portella también
ofrece poemas en prosa, donde el misterio vuelve a ser presa del
lector en el poema Nocturno. En muchos poemas está presente lo
urbano, la modernidad, lo erótico, lo cotidiano. Otro de los más
interesante textos dice: “Parecen perseguirnos por lo gris/
reconocer este crujir absorto y detenido en nuestros pasos/ este
irremediable estado: saben que estamos solos/ cuando amamos con ese
desespero alucinado/ con esa complacencia tan absurda// despierta
perturbada la piel cuando nos tocan”.
Jorge Gustavo
Portella controla y dosifica con pericia sus poemas, lanzando
bocanadas que parecen como sacudidas que recorren las páginas de su
libro o de sus libros, pues como ya se ha mencionado A corto plazo
es una selección de varios de ellos. En el que titula En tercera
persona (2006) se lee: “La rosa de los suicidas es fugaz. A veces
simula una tormenta o una caricia al viento, pero nunca se tiene. Es
una diosa trágica, sucede sobre un verso y desaparece: como un
hombre que no sabe caer y cae, inesperadamente”.
El autor cierra su
antología personal con poemas inéditos, que confirman la interesante
voz de este joven poeta.
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