Miami
Estados Unidos
Año IX

 Nº 49/50

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

[FrontPage Save Results Component]

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


CUBA

 

JUAN CUETO-ROIG


Nació en Caibarién, Cuba. Poeta y narrador. Reside en Miami desde 1966. Es parte del equipo editorial de las revistas Latino Staff Review y Decir del Agua. Ha publicado los libros: En la tarde, tarde (poesía), Editorial SIBI, Miami (1996), Palabras en fila, en clase y en recreo (poesía), Editorial Verbum, Madrid (2000), Ex-Cuetos (Relatos), Ediciones Universal, Miami (2002), Hallarás lobregueces (Relatos), Editorial Ultragraphics, Miami (2004), En época de lilas (Traducción al castellano de 44 poemas de e.e. Cummings), Editorial Verbum, Madrid (2004) y Verycuetos (Relatos), Editorial El Almendro, Miami (2007).


 

 

A  LA  ANTIGUA  FORMA

                                                           

No arriesgue el mármol temerario…

                                    Borges

 

Donde se critica la vanidad del hombre que en ornada lápida

pretende perpetuar su nombre

 

 

Quien a un mármol confiare su renombre

limita su ilusión a un corto plazo:

se vuelve el mármol con el tiempo raso

si es que escapa a la pica que lo escombre.

 

Si no en más firme superficie el hombre

la huella deja de su breve paso,

no intente el mármol con hendido trazo

en vanas letras perpetuar su nombre.

 

Aquél que preservar quiera su esencia

no ponga vanidad en el empeño

cifrando en una piedra la evidencia.

 

Que legue en unos versos su sapiencia;

o si mejor lograr quiere su sueño,

que esculpa en algún hijo su apariencia.

 

 

 

CARACOL

                                                 

  Caracol: flauta espiral

          que esculpiera sin premuras

 esmerándose en honduras

 un orfebre del coral.

 A este fervor musical

  la voz del nácar se suma

  y el murmullo que rezuma

 en tan barroco recinto

 hace que ese laberinto

 de hacer música presuma.

 

 

ARS   POÉTICA

    
 Como cada palabra tiene un alma: R. Darío 

No es la palabra en sí

Ni siquiera su voz

Ni su linaje

Sino la esencia evaporada de su forma

Que como alma liberada

De la página inerte

Inmaterial escapa

 

 

PIE

 

Allí,

donde se inicia mi sombra,

el arqueado pedestal

(tuberosa raíz de la que crezco)

se extiende y ramifica hacia la tierra.

Por suerte tiene ínfulas de ala,

manías andariegas.

 

 

EL BRAZO Y LA PLUMA

 

Ala en cierne se extiende

busca el aire.

Después, en pluma ajena,

prestada, a su manera,

como no pudo ser ala

echa a volar con ella.

 

 

LA SONRISA

 

Hay el líquido silencio de los peces.

Hay el perenne rictus de las aves.

Y hay la sonrisa;

obtenida en exclusiva,

de contra,

omo dádiva

con una condición:

las lágrimas.

 

 

SUEÑO

                  

                          ¿Vivir el sueño no es matar la vida?

                 Unamuno

 

Despertó el niño

y en su cuaderno

pintó la niña

que vio en su sueño

   

Dormida la pintó

para que durmiendo

soñara al niño

que soñó el sueño

 

 

ODA AL HUESO

 

La gran rueda de buitres circulando en el cielo

                     usaba de eje cualquier muerte.

                                         José Donoso

 

Incólume, impoluto,

del macabro festín emerge intacto.

Liberado de la pútrida envoltura

su magnífica estructura se revela:

la bóveda sellada,

la columna en su claustro,

el doble pedestal

y el perfecto equilibrio de los arcos.

                     

Después,

desnudo ya de nombre y de linaje,

con la digna paciencia de las rocas,

en polvo lentamente se deshace;

sin mancha, sin rastro, sin ultraje.