Miami
Estados Unidos
Año VII

 Nº 41/42

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad  de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad del Turabo

Puerto Rico

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 

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MIENTRAS TODO SUCEDE.

AMADA GARCÍA PUENTES

 por

Ginés Aniorte

MIENTRAS TODO SUCEDE

 Universidad de Murcia, 2005, 56 Páginas. (Poemas)

Murcia, España.

ISBN 84-606-3821-9

 

     Tiene la poesía un aura de misterio que a la vez oculta y desvela, que al tiempo que ensombrece devuelve el fulgor robado por los días, y éso es lo que encontramos en los poemas de Amada García Puentes, donde la penumbra es reverso de una luz que acabará salvando.

 

     Asistimos, al leer este libro, a la nostalgia de los días que se pierden en la bruma del pasado y nos enseñan la realidad dolida que la pluma intenta acallar cuando escarba en esa niebla por encontrar los restos de una dicha. Dudas y temores son el principal caudal de estos versos que buscan el mar imposible de una razón que aplaque el desconsuelo.

 

     Es este poemario, que tiene mucho de diario abierto, un lamento continuo que comunica la soledad del hombre. Pero también un canto a lo que es ido. Y en esa fusión entre lamento y canción, el lector toma conciencia de la sola verdad que nos asiste y articula el mundo personal de la escritora que lamenta y celebra a la vez aquello que es origen de nuestro destino.

 

     Ya desde el primer poema, un único pesar se instala en el verso y atraviesa sus caminos, siempre amparado en la memoria. Son palabras que traslucen la inquietud de quien no abraza el olvido y se sabe extraviada en el ayer pero no se rinde ante nada. …Y el tiempo, siempre el tiempo que intenta despertar o despertarnos.

 

     ‘De nada sirve que pregunte’ nos dice en un momento concreto la autora, y el lector advierte la desolación ante la realidad que el mundo nos presenta. Y cuánto dolor se intuye en el verso ‘La luna tiene la sombra de las manos frías.’ ‘Parezco un contenedor de basura’ nos dice en otro poema para expresarnos que somos el recipiente donde el mundo arroja todos sus desechos y penurias; y digo ‘somos’ porque, al leerlo, el que ahora escribe se identifica en las ideas que dicen de los vaivenes de la vida.

 

     La esperanza ya nace malograda, sin expectativas de ser cumplida cuando leemos ‘El sueño es un llanto en el desierto.’ O ‘El náufrago viaja solo.’ O ‘Todo está desbordado.’ Porque éste es el sentimiento principal que Amada García Puentes nos transmite: el tiempo se desborda para inundarnos con su vieja mercancía de sombras y tristezas. ‘Qué hago aquí / si no construyo nada.’Y al leer estos dos versos el lector se afilia a este pensamiento y se convierte en cómplice de quien lo pronuncia. Y añade más desolación cuando dice: ‘Para qué el empeño / en descubrir si mi alma está muerta.’ Pero el aliento se recupera  cuando descubrimos: ‘Nada es nada y vuelve.’ O ‘Nada puede ahora decir / que no estamos, / que no somos.

 

     Es ésta una escritura transparente y arriesgada donde la ‘brusca’ sutileza se ofrece desnuda para mostrar su rebeldía y decirnos de la hondura que la habita. Hay en estos versos reflexión y desasosiego, presagios y desencantos, y también victorias que surgen cuando se asumen las derrotas.

 

     Rezuman estos poemas la naturalidad que los hace brotar ante la necesidad de expresarse para dar sentido al caos y huir del desengaño. Es entonces cuando razón y sensibilidad se equilibran en un libro de fisonomía muy personal, de clara belleza. Los sentimientos son intuidos o, como mucho, son aludidos, nunca son protagonistas, y es a través de estos esbozos que se nos brinda el sentido.

 

     La poesía es imprescindible porque el poeta se alimenta de ella, y en realidad, nada puede negar el hálito de esperanza que en ella germina, la luz que brota de la sombra del verso y nos vuelve a través de la memoria a lugares pasados. El vencido se salva a través de la creación. Porque aunque leamos ‘Telón abajo.’, y parezca que la función ha terminado, la poesía la salva y nos salva.

 

Ginés Aniorte nació en Murcia, España (1960). Poeta y profesor de Educación Secundaria en la Comunidad Autónoma de Murcia. Es un activo participante en conferencias, lecturas y festivales de poesía. Co-dirige la Galería Virtual Tierra (www.galeriatierra.com), dedicada a la promoción de pinturas, dibujos, grabados y esculturas. Ha publicado los libros de poesía: Poemas de amor (1980); Es tiempo de vivir (1986); Fragmentos (1987); Mientras dure el invierno (Los libros de la frontera, 1990); Veinticinco poemas (1997); Adivinaciones (Huerga & Fierro, 2000); y Cuanto quise decir (Editorial Renacimiento, 2004)