|
 |
|
PATOLOGÍAS
Editorial Áglaya, 2005, 132 Páginas. (Narrativa)
Cartagena-Murcia, España.
ISBN 84-956-6957-9

|
La escritora, nacida en Zamora, y residente
durante años en El Puerto de Santa María, Natalia
Carbajosa, nos entrega su primer libro de cuentos tras
una breve andadura literaria fundamentada en la
poesía. Natalia ha escrito “Los puentes sumergidos” y
“Pronóstico” y ha demostrado en ambos sus aptitudes
indudables para la literatura: el temple de la palabra
aunado con la gracia de la imagen, un gusto por lo
pequeño exaltado hasta la categoría, una voz íntima
propia, que ya es reconocible para aquellos que la
seguimos. La poesía de Natalia tiene, en fin, un sabor
dominante, tal vez inefable, pero persistente en sus
libros: la mezcla de la melancolía y la sensualidad,
del amor y la pérdida queda reflejada en estos
primeros títulos en los que ya adivinábamos a una
escritora con garra.
Su caso resulta paradigmático, pues no son pocos
los autores que cultivan alternativamente el género
poético y el cuento breve como si entre ambos géneros
hubiera vasos comunicantes o algún rasgo común los
uniera; y en efecto, así parece que sucede con la
escritora que en estos últimos años reside en
Cartagena donde desempeña su labor de profesora de
Universidad.
En el cuento y en la poesía hallamos la brevedad
y la intensidad como notas predominantes, un río
lírico que surca subterráneo con frecuencia en las
historias que cuenta el narrador y para el que no le
es ajena su experiencia lírica.
Es evidente para los que aman la
palabra literaria y gustan de leer las fábulas que
incluyen al hombre como personaje y como víctima, que
la literatura no existiría si no existieran las
carencias, las pesadillas, los males del espíritu, las
enfermedades, al fin, del alma y del cuerpo. Natalia
Carbajosa lo ha entendido de este modo en el presente
volumen de cuentos, titulados todos con una sola
palabra que alude casi siempre a un daño del alma:
indecisión, insomnio, perturbaciones, violencia,
individualidad, compulsión, paranoia y algunos otros.
No son sólo males del individuo moderno que encarnamos
buena parte de nosotros mismos, son el diagnóstico
sombrío de una edad de desvarío y de un tiempo
desquiciado. La línea narrativa que acoge y engloba la
obra está perfectamente definida, diseñada casi
milimétricamente, y las fábulas se resuelven con un
estilo terso y nítido, bien llevado por la mano firme
de una poeta en ciernes pero muy interesante, cuya
incursión en el relato breve no deja de sorprendernos,
porque no se limita a textos de esencia poética, al
mero juego con la palabra o con la atmósfera lírica
sino que nos ofrece tramas bordeadas por el absurdo,
que nos recuerdan irremediablemente a Poe y a
Cortázar, aunque Natalia sabe conducir por territorios
particulares a sus criaturas cargadas con sus propias
obsesiones, cuya última esperanza es la curación:
Tengo que curarme, si no perderé mi empleo y entonces
sí, doctor, entonces no veo más salida que la muerte.
En realidad el fondo moral resulta incuestionable
y el simbolismo que muestran los personajes y sus
patologías no es otra cosa que un mero reflejo de los
males que padece la sociedad actual. La locura, el
absurdo y el peligro de la muerte salpican unas
historias bien contadas, originales en sus
planteamientos, nada pretenciosas y con una sólida
vocación de denuncia, aunque la literatura, esa vacuna
inefable lo reduce todo a sombras: La imaginación
posee este peligro: disfraza, borra, amplifica o
justifica a conveniencia lo que de otro modo no
seríamos capaces de confesarnos a nosotros mismos.
La realidad invadida por el absurdo, casi
doblegada por las reglas de la irracionalidad es el
asunto último de esta obra escrita con inteligencia,
sentido lúcido y don literario. Los maestros de
Natalia Carbajosa han podido ser abundantes y diversos
pero la escritora ha sabido asimilar sus enseñanzas y
utilizarlos para bien en un título que no sólo nos
obliga a pensar sino que por un tiempo nos entretiene,
nos espanta los males e, incluso, nos cura también a
nosotros mismos.
La autora de estos cuentos centra su atención y
su mirada crítica en los meandros más sombríos de la
existencia. Con estos ingredientes y las mejores
herramientas de la palabra bien temperada aborda los
males que nos acongojan con valentía y sacude de algún
modo nuestras conciencias. La inquietud recorre las
páginas de este libro, ahíto de pequeños horrores
cotidianos, de esas patologías que, antes que
enfermedades en el sentido estricto de la palabra, son
parte insoslayable de su significado etimológico, del
sufrimiento, las desviaciones y las epidemias que nos
asaltan diariamente.
El sentido del humor y la rebeldía
campan a sus anchas en estas páginas en las que lo
insólito se alía con la precisión del estilo: El
día de mi cumpleaños bailé con Dios. Contra la
hipocresía, la estulticia, las mentiras y la violencia
se erigen estos cuentos de lectura amable y de fondo
agridulce, que revelan el buen hacer de una escritora
con futuro, bien dotada para las letras y de una
excepcional sensibilidad.
|

|
|
Pascual García
nació
en Moratalla, España (1962). Poeta, narrador, ensayista y crítico
literario.
Es doctor en Filosofía y Letras y profesor de Lengua y Literatura
Española. Ha participado en las siguientes antologías: Cuentos
de verano (Murcia, 1997), De literatura murciana actual (Murcia,
1998) y 20 voces nuestras (Murcia, 1998). Ha obtenido premios
en diversos certámenes literarios. Ha publicado los libros de
cuentos: El intruso,
que escribió con una Beca del Ministerio de
Cultura (Barcelona, 1995) y
Todos los días amor,
que fue seleccionado como "Mejor
Libro Murciano del Año" de narrativa
(Madrid,
1999).
En poesía:
Fábula del tiempo (Murcia, 1999), El invierno en sus brazos
(Murcia, 2001) que
mereció el Premio al "Mejor Libro Murciano del Año" y Luz para
comer el pan (Madrid, 2002). En novela: Nunca olvidaré
tu nombre (Barcelona, 2003). En ensayo: El
lugar de la escritura (Universidad de Murcia, 2004) y El paraíso
en viaje a la penumbra. La obra literaria de Pedro García Montalvo
(Murcia, 2005). Ha ejercido
la crítica de libros
en el diario La Verdad, en diversas revistas especializadas y en
otros medios audiovisuales. En la actualidad trabaja como
asesor en la Editora Regional de Murcia. |
 |
|