Miami
Estados Unidos
Año VII

 Nº 41/42

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad  de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad del Turabo

Puerto Rico

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


POETAS CUBANOS

 

JOSEFINA LEYVA


Nació en La Habana, Cuba. Poeta, novelista, traductora, periodista y profesora universitaria. Trabajó como catedrática de literatura y de francés en la Universidad de La Habana. Ha residido en España y Venezuela donde trabajó como profesora y periodista. En la actualidad reside en los Estados Unidos. Ha publicado las novelas: Los Balseros de la Libertad (1992), Operación Pedro Pan, el Éxodo de los Niños Cubanos (1993), El Tiempo Inagotado de Irene Marquina (1994), El Aullido de las Muchedumbres, ganadora de la Distinción de Honor de "La Rosa Blanca" en el patronato José Martí de Los Ángeles, California (1994), Rut, la que huyó de la Biblia, Premio de Novela Inédita, Círculo de Cultura Panamericano de Nueva York (1999), La Dama de la Libertad (1999), Las Siete Estaciones de una Búsqueda (2000) y Entre los Rostros de Tailandia (2004). En el género de poesía ha publicado el poemario: Imágenes desde Cuba (1995). Sus poemas han sido representados en diferentes países por la actriz argentina Norma Alarcón, bajo la dirección del director teatral Edelmiro Menchaca. Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés.


 

 

LA CIUDAD DEL  PRIMER AMOR

                              A Mario Zizelman, personaje de

                             EL AULLIDO DE LAS MUCHEDUMBRES.

Recuerda la ciudad donde tu paso
multiplicó tu nombre en cada esquina.
Allá donde tu risa era un relámpago
que alzaba sus campanas a la vida.

Recuerda la ciudad de mar nervioso
y llanto de silencio entre los trinos.
La ciudad de apacibles peregrinos
y barcos junto a muelles de  retorno.

Esa ciudad nos pertenece a ambos:
a ti, por el misterio de tu sino,
a mí, porque enterré mi calendario.

Y después, dividimos el camino:
tú, hacia la llama que quemó tu encanto,
yo, hacia todas las cruces del exilio.

 

SONETILLO

Iba una aguja cosiendo
el mapa de un corazón.
Iba otra aguja tejiendo
la  rosa de una pasión.

El corazón se hizo trizas
y la aguja se quebró.
La otra aguja tejió en falso,
la rosa se deshojó.


El corazón va latiendo.
La aguja clavada en él
dibuja un remordimiento.

Los pedazos de la rosa
se clavaron en el viento,
y el viento  los hizo hiel.


EN RUTA

 
Llegaste, campanada en la distancia,
tus huellas, detenidas en la arena,
y el camino, un reguero de migajas
que la brisa sopló sobre la yerba.

Apareciste tú. Traías el mundo
sometido a un dibujo en tu sonrisa.
Y tus ojos, dos pájaros sin rumbo
esperaban la trampa de una cita.

Era el amor que llegaba de golpe
con su llama de vértigo y su prisa
empuñando el secreto de tu nombre.

Y te fuiste dejándome perdida,
como una rueda se detuvo, herida,
como un mendigo en una muchedumbre.

 

ADIÓS Y PROMESA DEL REENCUENTRO

Otra vez volveremos a encontrarnos.
Quizá en una mañana de noviembre
en un rincón remoto de la vida
donde estaré esperándote hasta siempre.

Habrá escarcha.  El paisaje será nuevo
y habrá aviones y luces y habrá calles
donde gentes ignotas se apresuren
a olvidar nuestro encuentro y nuestro viaje.

Y serás tú otra vez.  Tú, detenido
entre cristal y abrazo y tu premura
sujetando el encuentro del destino.

Y seremos nosotros para siempre,
doblegando la arista de la duda,
enhebrando el aroma de noviembre.


DESENCUENTRO

Tu silencio, apresado entre cristales,
te estrujó una metáfora en la boca.
Fue una canción perdida entre arrabales,
y tu secreto avasalló a una rosa.

Alcancé en tu mirada aquella estrella,,
tu aliento, humedecido en yerba fina,
y tu gesto de amable indiferencia
me abandonó de prisa en la partida.

Tendí la mano para detenerte,
presta a decirte mi palabra triste
entre el gentío que ahuyentó mi suerte.

Mas, tu bioplasma se encogió de frío,
y fue imposible que incendiara el mío
si tu silencio se clavó en mi muerte.


LA LUNA DE SAN FELIPE

        A Maricel Mayor  Marsán y Patricio E. Palacios

Por sobre la cordillera
iba cruzando la luna,
tan señorial como un pájaro
desprendido de su ruta.

Desde la lumbre de un poncho
la vi cabalgar Los Andes.
¡Qué llama sobre la nieve
por los  caminos distantes!

Detrás nuestro, los faroles
apagaron sus sonrisas
con un rumor de nostalgias
aferrándose a la brisa.

Y más atrás, los chispazos
de los leños estallaban
en aquel hogar amigo
entre rosas de palabras.

¡Ay, luna de San Felipe
con tu feliz llamarada!
¡Qué vértigo tu silueta
sobre Chile derramada!

 

 

 

YOEL MESA FALCÓN


Nació en Manzanillo, Cuba (1945). Poeta, ensayista y profesor universitario. Es licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba). En la Isla recibió el premio Poesía de Amor de Varadero y el “Julián del Casal” —premio nacional de poesía en Cuba— de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en 1987 por su primer poemario, El día pródigo, editado por Ediciones Unión de La Habana en 1991. En Sinaloa, México, vio la luz la plaquette de poemas En el cofre de música el mar (1996). En 2000 fue publicado por la Editorial Tinta del Alcatraz, de Toluca, México, el poemario Todo el afán. Ediciones Unión de La Habana editó en 2003 el libro de poemas Fabulaciones. Poemas, ensayos y artículos suyos han aparecido en diversas publicaciones periódicas de Cuba, América Latina y España. Como crítico se ocupa de literatura, plástica y cine. En 1990 representó a Cuba en el festival mundial de poesía de Struga, Macedonia. Ha participado en diversos eventos literarios en Cuba y México, país donde reside desde 1992. En julio de 2004 su primera novela fue finalista en el premio “La ciudad y los perros”, convocado por el Instituto Cultural Iberoamericano “Mario Vargas Llosa”.


 

 

¿QUÉ QUIERES DE MÍ?,

del siervo apaleado

y sangrante

todo ignorancia

torturado por las horas

martirizado por los minutos

despedazado por los días.

¿Qué quieres de mí?, me canso de preguntar

y respondes con el silencio

de donde obtengo la música,

el único consuelo

para seguir.

 

 

LA MULTITUD

y en medio yo

un atado de laberintos

multiplica

múltiples laberintos por incontables seres

y obtendrás

minotauros tantos

que te parecerá infinita

la vida…

 

 

SUBES LAS ESCALERAS CORRIENDO

en lo alto te espera un ángel

atraviesas su coraza, su espada, sus vértebras hechas

                                                            de claves de sol

y se queda contigo su perfume

un presagio que no sabes de dónde viene

unas súbitas ganas de vivir

un instante dorado y campanero

y te alejas

te alejas…

 

 

DE PIE BAJO EL SOL

sus palabras mueren muchos metros antes de llegar a mí

adornan el aire

la transparencia las guarda en sus cofres

para fabricar violines

sus pies hurgan en la tierra

el verdor los abruma, son

los reyes del instante

el azul los corona

el día es su dueño

y su siervo.

 

 

SERÍA BUENO QUE SUPLICARAS

a más de implorar con los ojos:

palabras lastimeras

de largos días de hambre

para que en tu sombrero extendido caiga

un grano de oro, la compasión

y alguna que otra mirada

del azul de lo alto

que se duele

de su inutilidad

en ciertos casos

al menos…

 

 

LA SONRISA PASA DE UNA BOCA A OTRA

dulce contagio

—virus nacido de arpas

ocultas en el pecho—

celebración de la mañana

rito del día

primavera de dos

un hilo azul tendido

de un ser al que va a su lado

y de éste a los cuatro

puntos cardinales.

 

 

ABEJA DEVORADA POR HORMIGAS:

tanto dulzor

acabó contigo…

 

 

A MI ESPALDA EL ÁRBOL PIENSA

sus pensamientos suben al azul

que no sabe descender

ni siquiera escribir un poema

para el ser fijo

que en solitario padece

el existir…

 

 

SIGUES CAMINANDO, RELOJ

sigues existiendo

sigo existiendo

caminando.

 

 

LA LLUVIA SE ENSAÑÓ EN TU ROSTRO

lo embelleció

otra clave en la sonrisa

luciérnagas distintas en los ojos

al fin

el cielo en ti…

 

 

 

GLADYS ZALDÍVAR


Nació en Cuba (1936). Poeta, ensayista, crítica literaria  y profesora de Literatura Hispanoamericana. Graduada de la Universidad de Maryland y Profesora Emérita de Western Maryland College, ambas instituciones en el Estado de Maryland, EE.UU. Ha participado en varios volúmenes de crítica literaria y es coeditora de otros como Epitafios de Severo Sarduy (1994). Ha publicado los siguientes libros de poesía: Severed Garden, escrito originalmente en inglés (2002), La soledad fulgurada (2001), Cantata de las ruinas (1996), Viene el asedio (1987), Zéjeles para el clavel (1981), La Baranda de Oro (1980), Fabulación de Eneas (1979) y El Visitante (1971). Tiene un volumen de crítica en proceso de publicación: La isla en el naufragio / tradición de universalidad en la literatura cubana. Está incluida en las bibliografías de la colección Archivos de la UNESCO (1988) y la de Plaza y Janés (1980). Fue crítica seleccionada por la American Library Association (1985).


 

  

TROVAR

 

Rumor de esperanza riza en la noche

y triste manto la luz.

En el alféizar trazan signos

volcados hacia dentro, hacia el alma.

La sílaba gangosa tiene un aura de ron,

de amor  cercado,

de salobre oscuro como un mirlo.

La voz danza en las cuerdas        

casi  quietamente,

como si no quisiera que  la escuchen

como si no quisiera la sangre

de su herida.

 

 

MARÍA TERESA VERA:

 

Que me importa esta sombra  

si ya la voz es espuma;

ha pasado con su flecha

desangrada en el olvido.

Mansión de gladiolos fui

en otro tiempo de plata

hoy represento la noche

y  quiero dioses audibles.

Si  todo este amor  del pecho    

pudiera alcanzar el grito

tal vez bordones de fuego

transformarán la ceniza.

Memoria  de vuelos, tintas,

caricias hechas ya de humo,

es un  adiós en cadenas

que arranca el alma y la rompe.

           

 

SINDO GARAY:

 

La luz que en tu pecho arde

abriéndose como un manto,

caen ángeles en tu voz

que sonríen a la tarde.

 

Porque el ensueño está en cruz

igual que un cristo sonoro,

y  como de sangrarme tratan   

blando aletear de palabras

desclavan toda mi muerte.

 

 

MANUEL CORONA:

 

En el lenguaje misterioso de la noche

frota los gajos  un viento  de vacía espera,

de cuerpos que abrazan el fulgor de la entrega

sobre un lecho de sendas y oscuros  minerales,

Y es la cadencia de tu voz que abriga el mar

hecha de plata y de seda, náufraga rota

que las cuerdas llaman con  la sangre toda

y el conmovido acento de una garza en la fuga.

 

Por esa sombra orlada de  quimeras,

tu espuma de galaxia y  tus jardines abismales,

por tu oído  de nácar y triste cuerda,

tu mirada de cascada violenta, ardida,

te comparo con  un agua sagrada.

Diosa secretísima y alta cual flor primaveral,

te ofrendo una guitarra de colibríes

con notas de mi alma a esa perfecta llama,

te ofrendo una canción de río en calma

con sangre de mi alma a tu dorada sombra.

                              

 

MIGUEL MATAMOROS:

 

Aunque esgrimas el olvido

festejarán  los cerrojos

porque el recuerdo encenderá

mis manos en tu cuerpo,

caricias  de amapola

que cantará el fantasma

porque  mana el costado

enhiesta lejanía.

Por doquiera que grites

responderá el negror

y si buscas el filo

hallarás sólo un túnel

porque todo el que borra

camina a un frío espacio

sin flor ya y sin cielo,

corazón de espinas.

 

 

MIGUEL COMPANIONI:

                 

                   Recordando a mi padre

 

Si quieres conocer, mentida llama

los ardidos clavos del cierzo y el olvido,

escucha  el corazón  en las tinieblas

y aquí, en soledad, abre tus sellos.

 

Tal parece  que exhalas tu dolor.

que los vientos  reúnen esos golpes,

que son piedras dibujando un camino

de soledad, de miedo y de quimera.

 

 

JAIME PRATS:

 

Sólo tu sombra por los corredores

convoca el cierzo  y todo lo perdido,

los pájaros emprenden el regreso

pero los cuerpos distantes navegan,

se alejan por un mar desconocido.

 

Las lámparas  acallan su luz,

la ausencia es el hueco en el portón,

y muertos paisajes nos responden

en la queja despierta y silente

que  exhuma tu corazón del fondo.

 

 

PARA CANTAR DESDE EL ABISMO

                          

                                     A los prisioneros

 

Nadie sospecha la verdad del hierro,

su  perfil ausente y de tiniebla.

Nadie conoce su lágrima de hueso,

detenida en la hoguera, silenciosa.

Sílabas de carbón y azufre,

fugitivas del humo, alcanzan estas manos

que esculpen jazmines de la sangre.

Encadenadas sombras visten la noche

y rompen del tiempo la nuez,

visten el sueño de jacintos,

escriben el testamento de los clavos,

echan a andar el alma por los patios,

llenan calladamente los búcaros de Dios

y esperan la barca de un dorado río

que navegue hasta el fin, hasta el claror.