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VALENTÍN CARCELÉN
Nació en
Albacete, España (1964). Es poeta, traductor y profesor de
Inglés en la Educación Secundaria. Ha sido traductor de poetas
británicos, tales como Samuel Johnson, Seamus Heany y Philip
Larkin, entre otros. Como traductor ha publicado: Poemas
sueltos, una selección poética de Philip Larkin (Diputación
de Albacete, 1995) y el largo poema “Londres” del escritor
inglés del Siglo XVIII Samuel Johnson que fue editado en España
por primera vez bajo el sello editorial La Reducida Compañía del
Sur/Colección Libros del Sur en 2004. Sus poemas y traducciones
han aparecido en importantes revistas de literatura como
Barcarola, Feria, La Siesta del Lobo y La Isla desnuda, entre
otras. Su obra figura en algunas colecciones antológicas, entre
las que se destacan: Poetas de la confitería (Universidad
de castilla – La Mancha, 1999), la antología de la poesía
manchega contemporánea preparada por Miguel Casado, Mar
interior (Junta de Comunidades Castilla – La Mancha, 2002),
Alfileres. El haiku en la poesía española última de
Josep M. Rodríguez (Ayuntamiento de Lucena, 2004) y Poetas de
Albacete hoy: La Confitería (Diputación de Albacete, Junta
de Comunidades de Castilla – La Mancha, Almud, 2006). Ha
publicado los libros de poesía: La Pradera Asfodea
(1993), Cámara oscura (Diputación de Albacete, 1999) y
Diario ausente (El toro de barro, Cuenca, 2004).
17 DE JULIO
Las vacaciones.
Y con ellas, al fin, la
desaparición.
Recostarse y mirar el techo:
claroscuro en los cielos de
escayola,
y en los rincones, telarañas
sucias.
Ascensión al estado de las nubes,
purgatorio de la renunciación.
Allí hay mosquitos cortejando
lámparas,
Y un esfumato de vencidas luces
es el aire que, más que aspirar,
huelo.
Aquí, todos los viernes
Y todas las jornadas de la vida
Se conjuran ahora para
contradecirme.
Las dos y media de la madrugada:
ya el recelo me gana.
Bajo al mundo, sediento,
narciso, pez de labios
entre las comisuras.
22 DE JULIO
Yo surcaba los mares de la espera
cuando el teléfono marcó la hora
del asentimiento.
Y eran cauces de sed lo que
sonaban.
Si 39 grados no son
suficientes para salvar las
márgenes
del río de una sobredosis
de urbanización,
¿qué hacemos aquí hablando de
política?
VIERNES, 24 DE
JULIO
Integras, como lluvia de verano,
las preguntas al cielo y las
respuestas
de la tierra.
Asumes los tempranos malabares
del sol, diosa encendida, y luego
integras
los cirros de poniente con el
medio
día. Sólo yo sé cuánto darías
por decir siempre entre paréntesis,
y ponerle otro acento a la palabra
nube.
Amante de los oscuro, aquí me
quedo.
Integras, caprichosa,
apenas viene el día,
el dulce provenir del desayuno
con la literatura prodigiosa
que esconde sus bostezos.
30 DE JULIO
Después de tantos días sin cartas
ni mensajes,
bienvenido el recibo de la luz
y también bienvenida, a las diez
menos cuarto,
la dorada quietud de la mañana.
Echaremos de menos estos días,
lo sé. Habrá otros iguales, mas
nosotros,
no podremos disfrutarlos, tan
cansados.
Quizás haya otros mejores, ¿por
qué no?
Pero tú y yo, postrados,
veremos en la lluvia un calendario.
Sé que no quiero ser mayor,
sé que no quiero ser mejor.
Lo que quiero es vivir estos días
de ahora
y recibir, de vez en cuando,
cartas.
Aunque sólo contengan, en azul,
la oscuridad exacta del recibo de
la luz.
5 DE AGOSTO
Todo cuanto recuerdo
de ayer, como un paréntesis del
tiempo,
es la consciencia natural
de mi apego a lo cotidiano.
Resido, como roca milenaria
al fondo de la civilización,
entregado a lo más banal –
hace un rato afeitándome,
cambiando después un pañal,
ahora leyendo a Landero –
y olvidado por todos los hoys
que habitan mi diario.
Hablo de ayer como si hablara
de algún antepasado o de un mundo
perdido
del que sólo quedara
constancia en las ruinas
arqueológicas
o fósiles ocultos
bajo las cuencas de mis ojos.
MARTES, 11 DE
AGOSTO
Visión del olmo-arbusto retoñado
en la cuneta, junto a ubérrimas
tierras de regadío,
entre los girasoles incrédulos
mirándolo
y los signos de admiración
que rematan las cañas de maíz.
Yo, también sorprendido,
tengo, sólo por eso,
por bien empleado este viaje
por esta carretera comarcal
tan poco transitada, hacia no sé
exactamente dónde.
Pero este árbol, mitad
verde, mitad seco, pugnando
por la resurrección que dos
aspersores le otorgan,
me ofrece, sin saberlo, un norte
más sabio.
El final de un
trayecto.
JOSÉ ANTONIO CHARQUES SALAS
Nació en San
Juan de Alicante, España (1949). Poeta y narrador. Secretario
del Grupo Poético-Literario del Instituto Miguel Hernández de
Alicante. Es colaborador cultural del Colegio de Enfermería de
Alicante, y de las revistas literarias: Esencias,
Palmeral, La Explanada, Perito Literario-Artístico
de Alicante, El iaio de Orihuela, y de las revistas de
fiestas de las ciudades San Juan de Alicante, Callosa de Segura
y Alicante. Ha participado en programas de Radio Nacional de
España, Cadena Cope, Onda Cero, Cadena Ser, y de la televisión
local. Es un asiduo participante en “La senda del poeta Miguel
Hernández” desde el año 2001 en Orihuela, Alicante. Ha
intervenido en gran número de recitales. Ha publicado:
Velázquez, 18. Poemas (poesía, Alicante, 2002), Susurros
del alma mía (poesía, 2005), y Relatos Cortos (narrativa,
Alicante, 2003/ 2004).
INTERFERENCIAS EN EL RECUERDO
CANSADO de divagar
di rienda suelta a las neuronas
para que me pudiesen contentar
sin hacerse las remolonas.
Contentarme si quisieron
sin hacerse de rogar
¡no se escabulleron!
sabiendo en su sitio estar.
Me regalaron los recuerdos
para que lograra viajar
y creer que estaba cuerdo
en el mundo del soñar.
Extasiado ya me hallaba
cuando conseguí crear
esta poesía que se esfumaba
sin tiempo ni lugar.
Felices aconteceres
arduos de rescatar
a la luz de amaneceres
mágicos para pensar.
Silencios, sonidos, colores
destellos de hermosos luceros
luna que bañas amores
sobre un horizonte de aleros.
Y yo, ¡pobre de mí!
me vi en su magia envuelto
y quise seguir y seguir
con mis sentidos muy abiertos
¡las neuronas no dieron más de si
y me quedé tan solo, como
despierto!
SUSURROS DEL
ALMA MÍA
UNA DAMA de cuello alto
encopetada como un galán,
con capa de sarmiento,
la cabeza de azafrán
y su figura era el viento
que dejaba al caminar.
Su cara forma mi olvido
aunque me pare a pensar
y haga todo un barrido
¡no me consigo acordar!
Naturaleza arrolladora
creciendo sin medida
en su cuerpo de soñadora
¡naturaleza de la vida!
Andaba con un poco de prisa
sin poderlo remediar.
El estrés me robó la sonrisa
y estuve a punto de enfermar.
Sólo la dama del alba
me hacía guiños de amor
que encendieron de nuevo mi alma
borrando todo el dolor.
¿Qué precio tiene la ira
escondiendo tanta maldad
de infamia y de mentira
de odio y falsedad?
Su luz prodigiosa
guió mis pasos perdidos
y su estela maravillosa
se adueñó de mis sentidos.
Me invitaba a la calma
y empezó a susurrar
llenando mi alma
de ganas de amar.
Gozando de los momentos
que nos hacen dueños del soñar
como un río de sentimientos
que desemboca en nuestro mar.
A MARÍA GRACIA,
MI MUJER
ES MI real esposa
andaluza que enarbola
la bandera más hermosa
de la nación española.
Un altar yo voy a hacerte
con volantes de lunares
¡qué envidia van a tenerte
obispos y cardenales!
De verde aceituna
y campo celeste.
Tú, sólo una
que estás más al Este.
Tienes reminiscencias
y tu eco es carteyano,
con todas las esencias
del árabe y del cristiano.
A ti, que la gracia te chorrea
cómo el aceite mojado en el pan
¡vive el Dios que te menea
tú, mi doña Inés y yo, tu Don
Juan!
Un hogar inmaculado
¡limpio como tu honor!
es mi lugar deseado
como nido del amor.
Amor y tranquilidad
aportaste a la vida mía
¡bendita felicidad!
¡¡bendita tú, mi MARÍA!!
A UN NIÑO DE
HOSPITAL, LLAMADO DANIEL
AMANECE un nuevo día
y muy contento te despiertas
contagiándonos de tu alegría
para abrirte todas nuestras
puertas.
Eres un tallo de frescura
perfumado de inmensidad
creciendo hacia la altura
de tus bellos ojos de bondad.
De mirada tan abierta
que en ti todo lo dice
siendo cosa tan cierta
como que Dios te bendice.
Tus armas son muy precisas
y las dominas con maestría
provocando con tu sonrisa
desatar nuestra algarabía.
Tus ojos son dos luceros
que están hechos para soñar
y tu cuerpo es un velero
que se adentra en nuestro mar.
En un mar de ilusiones
que escapan a la razón
y también de sensaciones
que nos dicta el corazón.
El mismo que nos dice:
Tened la santa paciencia
...¡si Dios lo bendice!
¿no lo va a hacer la ciencia?
FILOSOFAR
“Llevo un rumor de viento de pañales
de mi
siembra de amor, ya recogida,
y va mi
pie valiente por la vida,
salvando un arrecife de puñales”.
Vicente Mojica
EN mi techo de
poder
lanzo palabras al viento.
Pensamientos por doquier
que a veces son lamentos.
Libertades, sentimientos
como caricias de amor
y de buen entendimiento
que es mi código de honor.
Puros y gentiles
llenos de bondad
... finos y sutiles
del color de la verdad.
Cuando mi alma siente pena
de un corazón que se acongoja
pongo en marcha mi lema
que es melancólica paradoja.
No quiero sentirme vacío
me reconforta la gratitud
de ese amor de cuando eres crío
que luego marca tu juventud.
En el camino de nuestra vida
es mucho lo que hay que luchar
...o le ganamos la partida
...o nos echamos a llorar.
Y pongo gustoso mi costado
donde haga falta aquí o allí
a esas gentes que dan amor
/por todos lados
...que no guardan para sí.
Alguien me dijo:
¡tú, filosofas!
y ello me dio que pensar.
Si las palabras que digo
llegan...no están fofas
¡entonces, me gusta filosofar!
ENSUEÑO
Y FANTASÍA
A LA LUZ de un farol
vi que me sonreía,
pidiéndome por favor
tenerme en su cercanía.
Acercarme me acerqué
hasta ver que la veía,
consintiendo sin saber
que de su lado no me iría.
El encanto valió la pena
y su hermosura lo merecía,
fue el más bello poema
y la más corta fantasía.
Corriendo me desperté
creyendo que la tenía,
cuando la sábana apreté
y mi mujer, me decía:
¡A mi no me lo has dicho!
¿es qué no vas a trabajar?
y como si me hubiese picado
/un
bicho
me levanté y
dejé de soñar.
ADOLFO
MARCHENA
Nació en
Vitoria, España (1967). Poeta, narrador y editor. Ha publicado
los libros de poesía: Relatario (Fuentetaja, Madrid
1992), Cartapacios de Lucerna, junto a Jose Luis Pasarín
Aristi (Ediciones Libertarias / Produfhi, Madrid 1992) y
Proteo: el yo Posible (Colección el árbol espiral. El
sorbabique. Béjar 1999). Ha sido incluido en las antologías
Asilo (Ediciones sin retorno, Barcelona, 1999) y Voces
del Extremo (IV) Poesía y Utopía (Fundación Juan Ramón
Jiménez. Moguer. Huelva 2002). Ha codirigido la revista Amilamia,
y dirigido la revista Factorum y el fanzine Odaliana. Ha
publicado en revistas como Portada, El Ateneo del Norte, Haritza,
Magnolia, Río Arga (en sucesivos números), Océano, Píntalo de
verde, A mano, Palimpsestos, Hojas nuevas, Los cuadernos del
sornabique, El vendedor de pararrayos, Hielo Negro, Parásito,
Escribir y Publicar, Amilamia, La Mosca Urbana, Cubito Negro,
Poemash, El vendedor de pararrayos, Pornocrates, Turia,
Ficciones, Cáscara Amarga, La vieja Factoría, Nemetón, Ráfagas,
Mono Gráfico, Calicanto, La Botica, y Drosoplhila
literaturzeitscrif der Uni Bielefeld, entre otras. También ha
colaborado en prensa escrita. Durante su estancia en Plasencia (Cáceres,
España) dirigió el programa de radio Tocando el viento, pasando
luego a la Cadena SER para dirigir el programa cultural Peleando
a la contra. En ese periodo también se dedicó a la pintura, con
obras en acrílico mixto. Ha expuesto en salas de Vitoria, Lejona,
Amurrio, Llodio y Plasencia. También ha dado clases de escritura
creativa. Prologó el libro Cadáveres exquisitos y un poema de
amor de José Luis Pasarin Aristi y Leopoldo María Panero.
Fue incluido en el estudio del crítico José Luis Morante
Última fila, poesía de los 90. Ha participado en diversos
congresos y recitales. Su poesía ha sido traducida al alemán,
francés y árabe.
VOSOTROS QUE
MIRÁIS A OTRO LADO
Dejando transcurrir la hora eterna
que os otorgue hablar con vosotros
mismos
un instante, un solo instante,
para escuchar vuestra propia voz
un solo instante,
como cortarse las venas
para sentir la muerte,
para ver esa luz al final del
túnel
y retornar justo a tiempo
de que vuestra amada
regrese a casa y os encuentre
tirados sobre un charco de sangre.
En ese momento preciso sentiros
seguros de algo, de que la vida
es una pincelada sobre un lienzo,
un verso sobre un papel en blanco,
un escorzo de la Capilla Sixtina,
un ahora que puede convertirse
en un siempre, una duda que puede
convertirse en una certeza.
Y en vez de eso, en vez de parad,
por una vez, por un segundo,
y romper todos los relojes de la
casa,
deteniendo el tiempo que nos
consume,
miráis hacia otra parte, hacia un
televisor
que emite programas donde los
ricos
se ríen de los pobres y los pobres
aceptan su pobreza.
UN EXTERMINIO
EN EL ALMA
Encerrado en las cárceles del
cuerpo
el alma pugna por salir a la
superficie
como el alcohol cuando se disipa
en la sangre
y pasan las horas y el hombre
despierta y no
sabe lo que ha pasado. Ha pasado
que han
transcurrido las horas y ha
perdido los sueños
y un amor en la carretera y una
partida de póker
Pudo ser el amor de su vida, la
partida de su vida,
y el amor de su vida viaja en un
tren incontrolado
destino a una ciudad que no figura
en los mapas.
Sin dinero, ni estima, ni amigos,
ni dios, ni siquiera
un demonio que le susurre al oído:
Escúchame, bebedor de mentiras,
el hombre extraviado se ha quedado
sin nada,
y su holocausto personal es un
exterminio del alma.
POEMA DE LA
NOCHE
Noche en que tiembla la palabra,
donde buscamos las cuevas de
artificio
y las fieras que se ocultan, como
fieras
son nuestras, a veces, las
palabras.
Noche de luna creciente donde
habita
el sentido de amores que renacen,
de amores que se pierden, de
amores
que recorren la memoria.
Hay un olvido que sentencia
nuestras
noches, siluetas de árboles que
nos dicen
todo lo incomprendido, para
comprender
que la noche nos regala el fuego
y nos calma las heridas tras la
batalla.
La batalla esconde cicatrices de
derrota,
porque todas las batallas son
derrotas.
Y en esta nueva noche los labios
se acercan a las nubes que se
ocultan
a la luna, y es una luna inquieta
que se balancea en el cielo
de nuestros ojos limpios y
cerrados.
La hoguera nos traza movimientos,
figuras mitológicas que danzan,
más cerca de nosotros queda el río,
y una corriente que aleja los
presagios,
la pena de la noche,
la inquietud de no dormirnos,
el solo movimiento de los labios.
Como si el día fuese eterno,
como si el amor quebrase
alambradas.
NO QUEDARÁ LA
SANGRE
Perdida en holocaustos inciertos
o tal vez tan ciertos
como la muerte del hielo.
Ya mis dedos descongelados
al fin tocan las letras,
tus palabras,
tus sentencias,
las mentiras que forjaron:
una leyenda dormida,
una estampida de bestias,
un arabesco recuerdo.
¿Qué hay detrás de tu causa?
¿Qué momento, qué llanto?
No quedará más silencio
que la ausencia que teje
tu ausencia.
Y al fin liberados los miedos,
morirá el teatro en la vida.
VIAJO EN
PUPILAS DORMIDAS
Hombres con largas capas,
mujeres con largos abrigos
y niños y niñas que todo lo tocan
y perros que se ovillan
bajo bancos de piedra.
Hay un sonido que recuerda
el golpe del viento en la fachada,
el hacha que sesga los troncos,
los dientes chocando en el frío.
Huele a humo, a carbón encendido,
a secos orines de mendigos
que fueran un día.
No lo sé.
Que un día fueron.
Como fuimos nosotros antes del
viaje.
Largas venas de acero
en la geografía perdidas.
Ciudades, pueblos, aldeas,
todo cabe en un mapa.
Viajo en pupilas dormidas,
a contra corriente,
esperando
la señal de tu beso,
de tu único beso,
en un cristal oxidado.
SOBRE UN CIELO
DE HORMIGAS
Alaridos, nombres que se
desparraman,
barro, hielo, cercos bajo sombras
escasas,
y el hombre deja escapar hechos
trágicos,
escenas amargas, momentos dulces,
la voz en la garganta, la cuerda
que atraviesa
los conductos de aire, en las
cuencas
de una memoria invisible, al tacto
derretido,
escasas horas, despertares después
de que
la muerte anunciara la próxima
resurrección.
Adentrarse en la corpulencia de
una máscara,
sensación de lo perdido, tras la
comunicación
el hecho de que fuera a visitar
países desconocidos,
aldeas remotas, una grulla se
camufla tras las aguas
claras de río que menciona el
secreto de aquella
figura que no llegaron a descifrar
los escribas,
tan sólo dibujada, acaso esbozada
a carboncillo
por manos temblorosas. Se partió
la cifra sagrada,
descompuesto el pan sobre la mesa
donde
participara la cimitarra y el
rabel metálico.
Todo lo construye el hombre y al
mismo tiempo
lo destruye. La desgana y el deseo
En una metamorfosis quebrando el
parafrasear
de las distancias opacas. Teclados
en blanco y negro,
piezas que encajan, piezas que se
sueldan,
piezas que jamás volverán a su
sitio.
Es el cónclave de las distancias
que no pueden
medirse, la sensación de ahogo de
un ahorcado
que supuso que recordar la frase
le devolvería
al útero. Sobre uno mismo la
alambrada
para detener la violencia del
subconsciente.
Un no constante ante la negativa
de la escarcha.
La historia retrocede y se contrae
como un músculo
al que golpean con un hierro cuya
forma recuerda
al minotauro, a la serpiente, a la
lengua que lamiese
la sal en el desierto. Recuerda lo
perdido para
hallar lo vivo, encuentra lo vivo
para sentir que
la paradoja de la vida es que
tiene un lado opuesto.
Los polos, el yunque y el arado,
el beso y la infamia.
Escogemos la partida donde perder
la hora en que nacimos,
nacimos a destiempo en el siglo
equivocado, pero todos
los siglos nos conducen a la
esfera de los segundos
que se desbocan, que se agudizan,
que se enferman.
Ni el olvido es la comparsa que
nos redima del dolor
que sufren las axilas cuando el
sol ha penetrado
disfrazado de cordero, carne
adentro, mar adentro.
Embarcaciones que zozobran,
bombardeos navales
plomo que atraviesa la tela, las
camisas, la última orden
a destiempo como el robo de un
lamento. Buscando amor,
hallando cólera. Más incierto que
el sueño donde se pierde
el paso y el barranco cerca, muy
cerca, la caída en la mano
del hombre que construye ataúdes,
cines, pensiones,
prostíbulos, grandes almacenes,
computadoras, cárceles,
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