Miami
Estados Unidos
Año VII

 Nº 41/42

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad  de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad del Turabo

Puerto Rico

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


POETAS ESPAÑOLES

 

VALENTÍN CARCELÉN


Nació en Albacete, España (1964). Es poeta, traductor y profesor de Inglés en la Educación Secundaria. Ha sido traductor de poetas británicos, tales como Samuel Johnson, Seamus Heany y Philip Larkin, entre otros.  Como traductor ha publicado: Poemas sueltos, una selección poética de Philip Larkin (Diputación de Albacete, 1995) y el largo poema “Londres” del escritor inglés del Siglo XVIII Samuel Johnson que fue editado en España por primera vez bajo el sello editorial La Reducida Compañía del Sur/Colección Libros del Sur en 2004. Sus poemas y traducciones han aparecido en importantes revistas de literatura como Barcarola, Feria, La Siesta del Lobo y La Isla desnuda, entre otras. Su obra figura en algunas colecciones antológicas, entre las que se destacan: Poetas de la confitería (Universidad de castilla – La Mancha, 1999), la antología de la poesía manchega contemporánea preparada por Miguel Casado, Mar interior (Junta de Comunidades Castilla – La Mancha, 2002), Alfileres. El haiku en la poesía española última  de Josep M. Rodríguez (Ayuntamiento de Lucena, 2004) y Poetas de Albacete hoy: La Confitería (Diputación de Albacete, Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, Almud, 2006). Ha publicado los libros de poesía: La Pradera Asfodea (1993), Cámara oscura (Diputación de Albacete, 1999) y Diario ausente (El toro de barro, Cuenca, 2004).  


 

 

17 DE JULIO

 

Las vacaciones.

Y con ellas, al fin, la desaparición.

Recostarse y mirar el techo:

claroscuro en los cielos de escayola,

y en los rincones, telarañas sucias.

Ascensión al estado de las nubes,

purgatorio de la renunciación.

Allí hay mosquitos cortejando lámparas,

Y un esfumato de vencidas luces

es el aire que, más que aspirar, huelo.

Aquí, todos los viernes

Y todas las jornadas de la vida

Se conjuran ahora para contradecirme.

Las dos y media de la madrugada:

ya el recelo me gana.

Bajo al mundo, sediento,

narciso, pez de labios

entre las comisuras.

 

 

22 DE JULIO

 

Yo surcaba los mares de la espera

cuando el teléfono marcó la hora

del asentimiento.

Y eran cauces de sed lo que sonaban.

 

Si 39 grados no son

suficientes para salvar las márgenes

del río de una sobredosis

de urbanización,

¿qué hacemos aquí hablando de política?

 

 

VIERNES, 24 DE JULIO

 

Integras, como lluvia de verano,

las preguntas al cielo y las respuestas

de la tierra.

 

Asumes los tempranos malabares

del sol, diosa encendida, y luego integras

los cirros de poniente con el medio

día. Sólo yo sé cuánto darías

por decir siempre entre paréntesis,

y ponerle otro acento a la palabra nube.

 

Amante de los oscuro, aquí me quedo.

Integras, caprichosa,

apenas viene el día,

el dulce provenir del desayuno

con la literatura prodigiosa

que esconde sus bostezos.

 

 

30 DE JULIO

 

Después de tantos días sin cartas ni mensajes,

bienvenido el recibo de la luz

y también bienvenida, a las diez menos cuarto,

la dorada quietud de la mañana.

 

Echaremos de menos estos días,

lo sé. Habrá otros iguales, mas nosotros,

no podremos disfrutarlos, tan cansados.

Quizás haya otros mejores, ¿por qué no?

Pero tú y yo, postrados,

veremos en la lluvia un calendario.

 

Sé que no quiero ser mayor,

sé que no quiero ser mejor.

Lo que quiero es vivir estos días de ahora

y recibir, de vez en cuando, cartas.

Aunque sólo contengan, en azul,

la oscuridad exacta del recibo de la luz.

 

 

5 DE AGOSTO

 

Todo cuanto recuerdo

de ayer, como un paréntesis del tiempo,

es la consciencia natural

de mi apego a lo cotidiano.

 

Resido, como roca milenaria

al fondo de la civilización,

entregado a lo más banal –

hace un rato afeitándome,

cambiando después un pañal,

ahora leyendo a Landero –

y olvidado por todos los hoys

que habitan mi diario.

 

Hablo de ayer como si hablara

de algún antepasado o de un mundo perdido

del que sólo quedara

constancia en las ruinas arqueológicas

o fósiles ocultos

bajo las cuencas de mis ojos.

 

 

MARTES, 11 DE AGOSTO

 

Visión del olmo-arbusto retoñado

en la cuneta, junto a ubérrimas

tierras de regadío,

entre los girasoles incrédulos mirándolo

y los signos de admiración

que rematan las cañas de maíz.

 

Yo, también sorprendido,

tengo, sólo por eso,

por bien empleado este viaje

por esta carretera comarcal

tan poco transitada, hacia no sé

exactamente dónde.

 

Pero este árbol, mitad

verde, mitad seco, pugnando

por la resurrección que dos

aspersores le otorgan,

me ofrece, sin saberlo, un norte más sabio.

El final de un trayecto.

 

 

 

JOSÉ ANTONIO CHARQUES SALAS


Nació en San Juan de Alicante, España (1949). Poeta y narrador. Secretario del Grupo Poético-Literario del Instituto Miguel Hernández de Alicante. Es colaborador cultural del Colegio de Enfermería de Alicante, y de las revistas literarias: Esencias, Palmeral, La Explanada, Perito Literario-Artístico de Alicante, El iaio de Orihuela, y de las revistas de fiestas de las ciudades San Juan de Alicante, Callosa de Segura y Alicante. Ha participado en programas de Radio Nacional de España, Cadena Cope, Onda Cero, Cadena Ser, y de la televisión local. Es un asiduo participante en “La senda del poeta Miguel Hernández” desde el año 2001 en Orihuela, Alicante. Ha intervenido en gran número de recitales. Ha publicado: Velázquez, 18. Poemas (poesía, Alicante, 2002), Susurros del alma mía (poesía, 2005), y Relatos Cortos (narrativa, Alicante, 2003/ 2004).


 

 

INTERFERENCIAS EN EL RECUERDO

 

CANSADO de divagar

di rienda suelta a las neuronas

para que me pudiesen contentar

sin hacerse las remolonas.

 

Contentarme si quisieron

sin hacerse de rogar

¡no se escabulleron!

sabiendo en su sitio estar.

 

Me regalaron los recuerdos

para que lograra viajar

y creer que estaba cuerdo

en el mundo del soñar.

 

Extasiado ya me hallaba

cuando conseguí crear

esta poesía que se esfumaba

sin tiempo ni lugar.

 

Felices aconteceres

arduos de rescatar

a la luz de amaneceres

mágicos para pensar.

 

Silencios, sonidos, colores

destellos de hermosos luceros

luna que bañas amores

sobre un horizonte de aleros.

 

Y yo, ¡pobre de mí!

me vi en su magia envuelto

y quise seguir y seguir

con mis sentidos muy abiertos

¡las neuronas no dieron más de si

y me quedé tan solo, como despierto!

 

 

SUSURROS DEL ALMA MÍA

 

UNA DAMA de cuello alto

encopetada como un galán,

con capa de sarmiento,

la cabeza de azafrán

y su figura era el viento

que dejaba al caminar.

 

Su cara forma mi olvido

aunque me pare a pensar

y haga todo un barrido

¡no me consigo acordar!

 

Naturaleza arrolladora

creciendo sin medida

en su cuerpo de soñadora

¡naturaleza de la vida!

 

Andaba con un poco de prisa

sin poderlo remediar.

El estrés me robó la sonrisa

y estuve a punto de enfermar.

 

Sólo la dama del alba

me hacía guiños de amor

que encendieron de nuevo mi alma

borrando todo el dolor.

 

¿Qué precio tiene la ira

escondiendo tanta maldad

de infamia y de mentira

de odio y falsedad?

 

Su luz prodigiosa

guió mis pasos perdidos

y su estela maravillosa

se adueñó de mis sentidos.

 

Me invitaba a la calma

y empezó a susurrar

llenando mi alma

de ganas de amar.

 

Gozando de los momentos

que nos hacen dueños del soñar

como un río de sentimientos

que desemboca en nuestro mar.

 

 

A MARÍA GRACIA, MI MUJER

 

ES MI real esposa

andaluza que enarbola

la bandera más hermosa

de la nación española.

 

Un altar yo voy a hacerte

con volantes de lunares

¡qué envidia van a tenerte

obispos y cardenales!

 

De verde aceituna

y campo celeste.

Tú, sólo una

que estás más al Este.

 

Tienes reminiscencias

y tu eco es carteyano,

con todas las esencias

del árabe y del cristiano.

 

A ti, que la gracia te chorrea

cómo el aceite mojado en el pan

¡vive el Dios que te menea

tú, mi doña Inés y yo, tu Don Juan!

 

Un hogar inmaculado

¡limpio como tu honor!

es mi lugar deseado

como nido del amor.

 

Amor y tranquilidad

aportaste a la vida mía

¡bendita felicidad!

¡¡bendita tú, mi MARÍA!!

 

 

A UN NIÑO DE HOSPITAL, LLAMADO DANIEL

 

AMANECE un nuevo día

y muy contento te despiertas

contagiándonos de tu alegría

para abrirte todas nuestras puertas.

 

Eres un tallo de frescura

perfumado de inmensidad

creciendo hacia la altura

de tus bellos ojos de bondad.

 

De mirada tan abierta

que en ti todo lo dice

siendo cosa tan cierta

como que Dios te bendice.

 

Tus armas son muy precisas

y las dominas con maestría

provocando con tu sonrisa

desatar nuestra algarabía.

 

Tus ojos son dos luceros

que están hechos para soñar

y tu cuerpo es un velero

que se adentra en nuestro mar.

 

En un mar de ilusiones

que escapan a la razón

y también de sensaciones

que nos dicta el corazón.

 

El mismo que nos dice:

Tened la santa paciencia

...¡si Dios lo bendice!

¿no lo va a hacer la ciencia?

 

 

FILOSOFAR

  

    “Llevo un rumor de viento de pañales

     de mi siembra de amor, ya recogida,

     y va mi pie valiente por la vida,

     salvando un arrecife de puñales”.

                               Vicente Mojica

 

EN mi techo de poder

lanzo palabras al viento.

Pensamientos por doquier

que a veces son lamentos.

 

Libertades, sentimientos

como caricias de amor

y de buen entendimiento

que es mi código de honor.

 

Puros y gentiles

llenos de bondad

... finos y sutiles

del color de la verdad.

 

Cuando mi alma siente pena

de un corazón que se acongoja

pongo en marcha mi lema

que es melancólica paradoja.

 

No quiero sentirme vacío

me reconforta la gratitud

de ese amor de cuando eres crío

que luego marca tu juventud.

 

En el camino de nuestra vida

es mucho lo que hay que luchar

...o le ganamos la partida

...o nos echamos a llorar.

 

Y pongo gustoso mi costado

donde haga falta aquí o allí

a esas gentes que dan amor

                  /por todos lados

...que no guardan para sí.

 

Alguien me dijo:

¡tú, filosofas!

y ello me dio que pensar.

Si las palabras que digo

llegan...no están fofas

¡entonces, me gusta filosofar!

 

 

ENSUEÑO Y FANTASÍA

 

A LA LUZ de un farol

vi que me sonreía,

pidiéndome por favor

tenerme en su cercanía.

 

Acercarme me acerqué

hasta ver que la veía,

consintiendo sin saber

que de su lado no me iría.

 

El encanto valió la pena

y su hermosura lo merecía,

fue el más bello poema

y la más corta fantasía.

 

Corriendo me desperté

creyendo que la tenía,

cuando la sábana apreté

y mi mujer, me decía:

 

¡A mi no me lo has dicho!

¿es qué no vas a trabajar?

y como si me hubiese picado 

                             /un bicho

me levanté y dejé de soñar.

 

 

 

ADOLFO MARCHENA


Nació en Vitoria, España (1967). Poeta, narrador y editor. Ha publicado los libros de poesía: Relatario (Fuentetaja, Madrid 1992), Cartapacios de Lucerna, junto a Jose Luis Pasarín Aristi (Ediciones Libertarias / Produfhi, Madrid 1992) y Proteo: el yo Posible (Colección el árbol espiral. El sorbabique. Béjar 1999). Ha sido incluido en las antologías Asilo (Ediciones sin retorno, Barcelona, 1999) y Voces del Extremo (IV) Poesía y Utopía (Fundación Juan Ramón Jiménez. Moguer. Huelva 2002). Ha codirigido la revista Amilamia, y dirigido la revista Factorum y el fanzine Odaliana. Ha publicado en revistas como Portada, El Ateneo del Norte, Haritza, Magnolia, Río Arga (en sucesivos números), Océano, Píntalo de verde, A mano, Palimpsestos, Hojas nuevas, Los cuadernos del sornabique, El vendedor de pararrayos, Hielo Negro, Parásito, Escribir y Publicar, Amilamia, La Mosca Urbana, Cubito Negro, Poemash, El vendedor de pararrayos, Pornocrates, Turia, Ficciones, Cáscara Amarga, La vieja Factoría, Nemetón, Ráfagas, Mono Gráfico, Calicanto, La Botica, y Drosoplhila literaturzeitscrif der Uni Bielefeld, entre otras. También ha colaborado en prensa escrita. Durante su estancia en Plasencia (Cáceres, España) dirigió el programa de radio Tocando el viento, pasando luego a la Cadena SER para dirigir el programa cultural Peleando a la contra. En ese periodo también se dedicó a la pintura, con obras en acrílico mixto. Ha expuesto en salas de Vitoria, Lejona, Amurrio, Llodio y Plasencia. También ha dado clases de escritura creativa. Prologó el libro Cadáveres exquisitos y un poema de amor de José Luis Pasarin Aristi y Leopoldo María Panero. Fue incluido en el estudio del crítico José Luis Morante Última fila, poesía de los 90. Ha participado en diversos congresos y recitales. Su poesía ha sido traducida al alemán, francés y árabe.


 

 

VOSOTROS QUE MIRÁIS A OTRO LADO

 

Dejando transcurrir la hora eterna

que os otorgue hablar con vosotros mismos

un instante, un solo instante,

para escuchar vuestra propia voz

un solo instante,

como cortarse las venas

para sentir la muerte,

para ver esa luz al final del túnel

y retornar justo a tiempo

de que vuestra amada

regrese a casa y os encuentre

tirados sobre un charco de sangre.

En ese momento preciso sentiros

seguros de algo, de que la vida

es una pincelada sobre un lienzo,

un verso sobre un papel en blanco,

un escorzo de la Capilla Sixtina,

un ahora que puede convertirse

en un siempre, una duda que puede

convertirse en una certeza.

Y en vez de eso, en vez de parad,

por una vez, por un segundo,

y romper todos los relojes de la casa,

deteniendo el tiempo que nos consume,

miráis hacia otra parte, hacia un televisor

que emite programas donde los ricos

se ríen de los pobres y los pobres

aceptan su pobreza.

 

 

UN EXTERMINIO EN EL ALMA

 

Encerrado en las cárceles del cuerpo

el alma pugna por salir a la superficie

como el alcohol cuando se disipa en la sangre

y pasan las horas y el hombre despierta y no

sabe lo que ha pasado. Ha pasado que han

transcurrido las horas y ha perdido los sueños

y un amor en la carretera y una partida de póker

Pudo ser el amor de su vida, la partida de su vida,

y el amor de su vida viaja en un tren incontrolado

destino a una ciudad que no figura en los mapas.

Sin dinero, ni estima, ni amigos, ni dios, ni siquiera

un demonio que le susurre al oído:

Escúchame, bebedor de mentiras,

el hombre extraviado se ha quedado sin nada,

y su holocausto personal es un exterminio del alma.

 

 

POEMA DE LA NOCHE

 

Noche en que tiembla la palabra,

donde buscamos las cuevas de artificio

y las fieras que se ocultan, como fieras

son nuestras, a veces, las palabras.

Noche de luna creciente donde habita

el sentido de amores que renacen,

de amores que se pierden, de amores

que recorren la memoria.

Hay un olvido que sentencia nuestras

noches, siluetas de árboles que nos dicen

todo lo incomprendido, para comprender

que la noche nos regala el fuego

y nos calma las heridas tras la batalla.

La batalla esconde cicatrices de derrota,

porque todas las batallas son derrotas.

Y en esta nueva noche los labios

se acercan a las nubes que se ocultan

a la luna, y es una luna inquieta

que se balancea en el cielo

de nuestros ojos limpios y cerrados.

La hoguera nos traza movimientos,

figuras mitológicas que danzan,

más cerca de nosotros queda el río,

y una corriente que aleja los presagios,

la pena de la noche,

la inquietud de no dormirnos,

el solo movimiento de los labios.

Como si el día fuese eterno,

como si el amor quebrase alambradas.

 

 

NO QUEDARÁ LA SANGRE

 

Perdida en holocaustos inciertos

o tal vez tan ciertos

como la muerte del hielo.

Ya mis dedos descongelados

al fin tocan las letras,

tus palabras,

tus sentencias,

las mentiras que forjaron:

una leyenda dormida,

una estampida de bestias,

un arabesco recuerdo.

¿Qué hay detrás de tu causa?

¿Qué momento, qué llanto?

No quedará más silencio

que la ausencia que teje

tu ausencia.

Y al fin liberados los miedos,

morirá el teatro en la vida.

 

 

VIAJO EN PUPILAS DORMIDAS

 

Hombres con largas capas,

mujeres con largos abrigos

y niños y niñas que todo lo tocan

y perros que se ovillan

bajo bancos de piedra.

Hay un sonido que recuerda

el golpe del viento en la fachada,

el hacha que sesga los troncos,

los dientes chocando en el frío.

Huele a humo, a carbón encendido,

a secos orines de mendigos

que fueran un día.

No lo sé.

Que un día fueron.

Como fuimos nosotros antes del viaje.

Largas venas de acero

en la geografía perdidas.

Ciudades, pueblos, aldeas,

todo cabe en un mapa.

Viajo en pupilas dormidas,

a contra corriente,

esperando

la señal de tu beso,

de tu único beso,

en un cristal oxidado.

 

 

SOBRE UN CIELO DE HORMIGAS

 

Alaridos, nombres que se desparraman,

barro, hielo, cercos bajo sombras escasas,

y el hombre deja escapar hechos trágicos,

escenas amargas, momentos dulces,

la voz en la garganta, la cuerda que atraviesa

los conductos de aire, en las cuencas

de una memoria invisible, al tacto derretido,

escasas horas, despertares después de que

la muerte anunciara la próxima resurrección.

Adentrarse en la corpulencia de una máscara,

sensación de lo perdido, tras la comunicación

el hecho de que fuera a visitar países desconocidos,

aldeas remotas, una grulla se camufla tras las aguas

claras de río que menciona el secreto de aquella

figura que no llegaron a descifrar los escribas,

tan sólo dibujada, acaso esbozada a carboncillo

por manos temblorosas. Se partió la cifra sagrada,

descompuesto el pan sobre la mesa donde

participara la cimitarra y el rabel metálico.

Todo lo construye el hombre y al mismo tiempo

lo destruye. La desgana y el deseo

En una metamorfosis quebrando el parafrasear

de las distancias opacas. Teclados en blanco y negro,

piezas que encajan, piezas que se sueldan,

piezas que jamás volverán a su sitio.

Es el cónclave de las distancias que no pueden

medirse, la sensación de ahogo de un ahorcado

que supuso que recordar la frase le devolvería

al útero. Sobre uno mismo la alambrada

para detener la violencia del subconsciente.

Un no constante ante la negativa de la escarcha.

La historia retrocede y se contrae como un músculo

al que golpean con un hierro cuya forma recuerda

al minotauro, a la serpiente, a la lengua que lamiese

la sal en el desierto. Recuerda lo perdido para

hallar lo vivo, encuentra lo vivo para sentir que

la paradoja de la vida es que tiene un lado opuesto.

Los polos, el yunque y el arado, el beso y la infamia.

Escogemos la partida donde perder la hora en que nacimos,

nacimos a destiempo en el siglo equivocado, pero todos

los siglos nos conducen a la esfera de los segundos

que se desbocan, que se agudizan, que se enferman.

Ni el olvido es la comparsa que nos redima del dolor

que sufren las axilas cuando el sol ha penetrado

disfrazado de cordero, carne adentro, mar adentro.

Embarcaciones que zozobran, bombardeos navales

plomo que atraviesa la tela, las camisas, la última orden

a destiempo como el robo de un lamento. Buscando amor,

hallando cólera. Más incierto que el sueño donde se pierde

el paso y el barranco cerca, muy cerca, la caída en la mano

del hombre que construye ataúdes, cines, pensiones,

prostíbulos, grandes almacenes, computadoras, cárceles,