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Cabe destacar,
ante todo, que el crecimiento de los medios de comunicación hispanos
en Estados Unidos –tanto escritos como radiales y televisivos–
constituye un fenómeno que en pocos años ha cobrado dimensiones
insospechadas. Ya el idioma español cuenta con cadenas de televisión,
múltiples radioemisoras e innumerables publicaciones periódicas de
todo tipo. Es cosa indudablemente muy positiva que garantizará la
difusión y permanencia de nuestra lengua en toda la Norteamérica
anglohablante
Hay que señalar, sin embargo, las
muy singulares características que presentan en Estados Unidos los
medios de comunicación hispanos, influidos sin duda por el entorno
anglohablante, así como por el simple hecho de que las noticias se
generan originariamente en inglés y tienden a traducirse con excesiva
literalidad o, cuando no, a redactarse según el patrón de ese idioma.
Es decir que la redacción noticiosa no suele hacerse a partir del
concepto, del hecho a que se refiere, sino a partir de la manera en
que se expresa en inglés.
Ello da lugar a una serie de
variantes que tienden a reflejarse no solamente en el vocabulario,
sino –con mayor gravedad– en la sintaxis y en el peculiar modo de ver
las cosas desde un punto de vista que no corresponde a la
idiosincrasia de nuestro idioma.
Anglicismos en general. Es a
todas luces indiscutible que los anglicismos, aunque presentes en el
español del mundo entero, son mucho más frecuentes en la prensa
estadounidense, donde abundan tanto los «falsos amigos» que se
infiltran en cualquier texto asumiendo acepciones que no les
corresponden, así como las voces inglesas tomadas directamente en
calidad de préstamo con poco o ningún esfuerzo por castellanizar su
grafía y su pronunciación El poderoso influjo del inglés en todos los
ámbitos del saber, sobre todo en la ciencia, la tecnología, la
informática, el comercio, la economía, etc., engendra una marea de
nuevos términos y conceptos que resulta prácticamente abrumadora. De
ahí que nos tropecemos cada vez más con anglicismos de todo tipo,
entre los cuales vamos a citar apenas algunos ejemplos. En informática
ocupan un lugar muy notorio voces como e-mail, escáner, hardware,
link, software y web, en tanto que en otros ámbitos se
afianzan múltiples voces entre las cuales figuran como más frecuentes
y perniciosas, por citar apenas algunas, best-seller, camping, cidí
[CD], disc-jockey, dividí [DVD], espónsor, fast food,
handicap, hobby, lobby, membresía, etc. Aparte de
pseudoanglicismos como footing y autostop (que en inglés
no existen, al menos con la acepción que se les atribuye en nuestro
idioma) Cabe advertir que algunos de los citados anglicismos
figuran en el DRAE, aunque con la advertencia de «voz inglesa».
Aunque para el caso de e-mail
se ha propuesto cibermensaje, aprovechamos para proponer
aquí la voz correl por ser más corta y por prestarse fácilmente
a la formación de derivados y del plural. Concisamente, digamos que el
anglicismo e-mail parece injustificable. En cambio correl,
(combinación de corre-o y el-ectrónico [de género
masculino]) es breve, útil y fácilmente comprensible, aparte de
adaptarse a los moldes gráficos y fonéticos de nuestra lengua. Más aun,
permite formar todo tipo de derivados (cosa impráctica con e-mail
y con cibermensaje, e imposible con descripciones como
correo electrónico). Entre tales derivados citaríamos los
siguientes: los adjetivos corralero y correlístico,
el verbo correlear (y su reflexivo, correlearse), el
adverbio correleramente, y hasta los sustantivos correlería
y correlerismo. Cabe también señalar que, a diferencia de
e-mail, permite un plural fácil y natural: correles.
Aunque ello no tiene por qué influir directamente en el español,
convendría hacer constar que, hará un par de años, la Academie
Française adoptó el equivalente en su idioma: courriel. Además,
activamente promueve y prescribe su uso, que se ha extendido
correspondientemente. Sabido es que las voces se arraigan cuando están
bien respaldadas por autoridades competentes.
Es muy curioso, así como
desaconsejado, que el problema de la invasión de anglicismos se
examine y discuta usando un anglicismo: la voz spanglish (a
veces con la mayúscula inicial del inglés: Spanglish, y otras
combinando la ortografía de ambos idiomas: espanglish o Espanglish).
Estos vocablos mezclan sílabas de las voces inglesas que designan los
idiomas, creando un neologismo anglicado y no, como debiera ser para
examinar el censurable fenómeno, una voz netamente española.
Aprovechamos para proponer aquí la voz «espanglés», formada por
los elementos inicial y terminal, respectivamente, con que denomina el
español cada uno de los idiomas.
Pero como el empleo de voces
anglicadas es, en realidad, menos grave que las influencias que
afectan la estructura del idioma, su genio y su espíritu, pasemos a
analizar sucintamente tales aspectos, siguiendo el orden aproximado de
su importancia.
Sintaxis. Como sería de
esperar, la sintaxis de las noticias tiende a imitar la del inglés,
distorsionando el estilo castellano tradicional.
Pasiva perifrástica. Como se
emplea con inusitada frecuencia la pasiva perifrástica, es cosa de
todos los días encontrarnos con frases del siguiente tenor: «El
congresista fue acusado de corrupción por el fiscal» Es evidente que,
conforme a nuestra normal redacción, la frase rezaría así: «El fiscal
acusó de corrupción al congresista», o bien «Al congresista lo acusó
el fiscal de corrupción».
Es de notar, de paso, el uso
excesivo de «fui», «fue» y otras formas del pretérito indefinido de
los verbos «ir» y «ser», cosa que se suele evitar a fin de no dar
lugar a confusión entre los dos verbos. Es corriente escuchar o leer
noticias de este tipo: «nadie fue herido en el accidente» (traducción
literal de «no one was hurt»), en lugar de «no hubo heridos…», que
sería lo más corriente y normal.
Durativos. Es notorio el uso
de los durativos en mimetismo del inglés cuando el español normalmente
opta por formas verbales sencillas. Se leen y escuchan con demasiada
frecuencia frases como, por ejemplo: «el señor García estará yendo a
Nueva York este fin de semana», en lugar de «. . . irá a Nueva York .
. », o bien, «la alcaldía estuvo procurando resolverlo», en lugar de
«la alcaldía procuró resolverlo».
Gerundio. En la categoría de
anglicismos de sintaxis cabe el uso erróneo del gerundio, que
constituye uno de los puntos finos del idioma, muy diferenciado del
uso inglés. De más está decir que la mayoría de quienes presentan
oralmente las noticias evidencian su desconocimiento de las normas que
rigen al gerundio español. Por consiguiente, se destaca mucho este
empleo equivocado, no solamente en las noticias sino en la publicidad,
pues se hace caso omiso del requisito de simultaneidad o carácter
inmediatamente consecutivo de la acción. Un anuncio publicitario que
lo viola diariamente reza así: «¿Frustrado con proveedores vaciándole
los bolsillos?». Abundan otros malos ejemplos, como este: «los
estudiantes estaban siendo obligados a…». Lo correcto sería,
respectivamente, «…proveedores que le vacían…», y «obligaban a los
estudiantes a…» (se suprime, en esta instancia, la cuestionable
formación verbal «estar siendo»)
Género y número. La
necesidad del sujeto en inglés fomenta el abuso de las voces «hombre»
y «mujer», que se emplean inútilmente, sobre todo en las noticias
policiales, al referirse a alguien cuyo sexo ya se conoce. Siendo el
vocabulario noticioso inglés notablemente afecto al menor común
denominador y además repetitivo, las versiones castellanas lo imitan,
desaprovechando la posibilidad de emplear calificativos más
descriptivos y que a la vez denotan el género, como «detenido-a», «sospechoso-a»,
«reo», «delincuente», «criminal», «perjudicado-a», «víctima», etcétera,
según el caso. En la redacción española de las noticias impera, como
ya hemos dicho, la fácil solución de «transliterar» textos de manera
simplista. En muchos casos el sujeto inicialmente mencionado («el
hombre/«la mujer») luego queda sobreentendido en español, por lo que
puede omitirse, bastando decir, por ejemplo, «próximamente se le
instruirá de cargos», cuando el inglés lo repite diciendo «the woman
will be arraigned». Cabe también observar que se incurre
innecesariamente en la identificación del sexo en casos como estos:
«un hombre hispano», «una mujer latina», «el hombre acusado», «la
mujer atacada», etc., cuando pueden omitirse perfectamente las
palabras «hombre» y «mujer».
Como el inglés de hoy, por el
curioso fenómeno de la ultracorrección, abusa innecesariamente del
plural («the deaths of two people»), el español tiende a copiarlo y
hablar, por ejemplo, de «las muertes de dos personas» cuando bastaría
decir «la muerte de dos personas» o bien, más castellanamente, «murieron
dos personas». Por otra parte, «la muerte» es un singular genérico
cuyo plural es desusado por inútil, siendo que (fuera de casos
sobrenaturales), las defunciones normalmente tocan a razón de una por
persona. Se dice, en todo caso, hablando de siniestros, que hubo un
saldo de «tantos muertos y más cuántos heridos».
Es frecuente oír hablar de «las
identidades de los culpables», siendo el caso que cada culpable
tiene que tener una sola identidad, así como de «las mentes de
los consumidores», cuando el concepto es el de «la mente» de cada
consumidor o, en todo caso, de una mentalidad colectiva
Artículo indeterminado. La
influencia del inglés parece indudable en el uso innecesario del
artículo indeterminado, cosa que salta a la vista sobre todo en
títulos, como, por ejemplo, estos: «Un problema de desconfianza», «Unos
trastornos en la alimentación infantil», «Un análisis del habla
regional», «Unas ideas novedosas». También se observa la aparición del
un sobrante en otros contextos: «el interesado tiene una
esposa y traerá un ayudante», «tenía una determinada
opinión», «mostraba una cierta reticencia».
Adjetivos demostrativos.
Se abusa, en demasiados casos, de los adjetivos demostrativos «este»,
«ese», «aquel», etcétera, en imitación del inglés, cuando el uso
normal los omitiría y emplearía otro giro. Ello se observa en especial
al hablar de los días de la semana en que algo sucedió, sucede o
sucederá, empleando la frase «este jueves», «este lunes», etcétera, lo
que muchas veces resulta en gratuitas ambigüedades (no se sabe si se
trata del mismo día [en caso de que se esté a lunes] o bien de un
lunes próximo o pasado). No se observa, sospechamos que por ser ajena
al inglés, la norma nuestra de dar el día (o fecha) con relación al
presente, de la siguiente manera: «hoy jueves», «ayer miércoles», «mañana
viernes», etcétera. Otro caso frecuente es el uso innecesario del
deíctico en frases como «este es un boletín informativo», «este es un
programa pregrabado», etc. El empleo de «aquel» y sobre todo su
plural, «aquellos», se ha arraigado tanto en el castellano común y
corriente que su condición de anglicismo pasa prácticamente
inadvertida en casos como el siguiente: «aquellos que no reúnan los
requisitos….» («those who») Claro es que, en lugar de «aquellos»,
correspondería decir «los que» o «quienes».
Fonética. La pronunciación
de topónimos muchas veces tiende a ajustarse al inglés, incluso cuando
se trata de nombres de origen hispano, seguramente porque los
presentadores radiales o televisivos desconocen ese importante detalle.
Por ejemplo, las ciudades de Phoenix (Arizona) y Reno (Nevada) se
pronuncian casi invariablemente en inglés («Fínix» y «Rino») cuando,
siendo nombres dados originariamente por exploradores o colonizadores
españoles, la pronunciación correcta (la grafía es cosa aparte) sería
«Fénix» y «Reno». Algunos topónimos californianos, pese a ser
españoles a carta cabal, frecuentemente se pronuncian a la inglesa.
Ello sucede en el caso de «Monterey» –que por antigua omisión gráfica
se escribe con r simple–, ya que muchas veces la r se
pronuncia a la inglesa cuando en realidad corresponde la pronunciación
española de la erre doble, igual que el «Monterrey» de México.
En el estado de la Florida –por
cierto, muchas veces pronunciado «Flórida» al estilo inglés– abundan
nombres hispanos que suelen darse en su versión inglesa o con esa
pronunciación. A «San Agustín» (de la Florida) casi siempre la nombran
«Saint Augustine», aunque la bautizaron con nombre hispano ya que es
la ciudad más antigua de Norteamérica al haberla fundado los españoles
varios años antes de que los ingleses desembarcaran en Virginia y
establecieran el primer pueblo colonial de Jamestown.
Pero el caso más notorio es el de
«Miami», que hoy invariablemente, por influencia del inglés, se
pronuncia «Mayami», en tanto que algunos decenios atrás todos en
Hispanoamérica pronunciaban «Miami», según la fonética nuestra. (Cabe
observar, por el contrario, que entre los anglohablantes subsiste la
fonética española –haciendo caso omiso de las normas del inglés– para
algunos topónimos californianos como «Vallejo» y «La Jolla».)
Muletillas, pronombres y otras
peculiaridades del inglés. Las voces «person-s» y «people»
constituyen palabras superfluas que se emplean en inglés en calidad de
muletillas por la necesidad de contar con un sujeto concreto, así como,
a veces, por simple inconsciencia o mala costumbre. Así, las noticias
introducen casi invariablemente estas voces en frases como las
siguientes: «persons wishing to register are instructed to…» y «many
persons were adversely affected» Ello da lugar a «transliteraciones»
como estas:
«las personas que deseen registrarse
deberán…», y «muchas personas fueron adversamente afectadas…». Es
claro que podría omitirse lo de «personas» y decir sencillamente «los
que deseen inscribirse…» y (haciendo, de paso, reformas sintácticas) «hubo
muchos perjudicados».
Caso parecido es el empleo
innecesario de pronombres cuando ya se ha establecido el antecedente
respectivo. Se dice, por ejemplo: «ellos serán investigados», o bien «él
estará sujeto a fianza», cuando es evidente que los pronombres sobran.
Conclusión Hasta aquí las
principales deficiencias observadas en el español de los medios de
comunicación en Norteamérica. En interés de la brevedad, baste ello
para dar un panorama general de la situación, que indica claramente la
necesidad de contar con mejores redactores, así como de traductores,
en el medio periodístico estadounidense.
Mientras, cabría dejar constancia
de que la Academia Norteamericana está ofreciendo, activamente y de
forma gratuita, su colaboración y apoyo idiomático a entidades de
Estados Unidos que tengan interés en ello, ya sean de la prensa
escrita, radial o televisiva, con objeto de elevar el nivel general de
nuestra cultura y depurar el uso de nuestro idioma.
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