Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 47/48

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

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LOS ANGLICISMOS EN EL LENGUAJE

PERIODÍSTICO HISPANO

EN ESTADOS UNIDOS

 

 por

 

Emilio Bernal Labrada

 

 

 


     Cabe destacar, ante todo, que el crecimiento de los medios de comunicación hispanos en Estados Unidos –tanto escritos como radiales y televisivos– constituye un fenómeno que en pocos años ha cobrado dimensiones insospechadas. Ya el idioma español cuenta con cadenas de televisión, múltiples radioemisoras e innumerables publicaciones periódicas de todo tipo. Es cosa indudablemente muy positiva que garantizará la difusión y permanencia de nuestra lengua en toda la Norteamérica anglohablante

     Hay que señalar, sin embargo, las muy singulares características que presentan en Estados Unidos los medios de comunicación hispanos, influidos sin duda por el entorno anglohablante, así como por el simple hecho de que las noticias se generan originariamente en inglés y tienden a traducirse con excesiva literalidad o, cuando no, a redactarse según el patrón de ese idioma. Es decir que la redacción noticiosa no suele hacerse a partir del concepto, del hecho a que se refiere, sino a partir de la manera en que se expresa en inglés.

     Ello da lugar a una serie de variantes que tienden a reflejarse no solamente en el vocabulario, sino –con mayor gravedad– en la sintaxis y en el peculiar modo de ver las cosas desde un punto de vista que no corresponde a la idiosincrasia de nuestro idioma.

     Anglicismos en general. Es a todas luces indiscutible que los anglicismos, aunque presentes en el español del mundo entero, son mucho más frecuentes en la prensa estadounidense, donde abundan tanto los «falsos amigos» que se infiltran en cualquier texto asumiendo acepciones que no les corresponden, así como las voces inglesas tomadas directamente en calidad de préstamo con poco o ningún esfuerzo por castellanizar su grafía y su pronunciación El poderoso influjo del inglés en todos los ámbitos del saber, sobre todo en la ciencia, la tecnología, la informática, el comercio, la economía, etc., engendra una marea de nuevos términos y conceptos que resulta prácticamente abrumadora. De ahí que nos tropecemos cada vez más con anglicismos de todo tipo, entre los cuales vamos a citar apenas algunos ejemplos. En informática ocupan un lugar muy notorio voces como e-mail, escáner, hardware, link, software y web, en tanto que en otros ámbitos se afianzan múltiples voces entre las cuales figuran como más frecuentes y perniciosas, por citar apenas algunas, best-seller, camping, cidí [CD], disc-jockey, dividí [DVD], espónsor, fast food, handicap, hobby, lobby, membresía, etc. Aparte de pseudoanglicismos como footing y autostop (que en inglés no existen, al menos con la acepción que se les atribuye en nuestro idioma) Cabe advertir que algunos de los citados anglicismos figuran en el DRAE, aunque con la advertencia de «voz inglesa».

     Aunque para el caso de e-mail se ha propuesto cibermensaje, aprovechamos para proponer aquí la voz correl por ser más corta y por prestarse fácilmente a la formación de derivados y del plural. Concisamente, digamos que el anglicismo e-mail parece injustificable. En cambio correl, (combinación de corre-o y el-ectrónico [de género masculino]) es breve, útil y fácilmente comprensible, aparte de adaptarse a los moldes gráficos y fonéticos de nuestra lengua. Más aun, permite formar todo tipo de derivados (cosa impráctica con e-mail y con cibermensaje, e imposible con descripciones como correo electrónico). Entre tales derivados citaríamos los siguientes: los adjetivos corralero y correlístico, el verbo correlear (y su reflexivo, correlearse), el adverbio correleramente, y hasta los sustantivos correlería y correlerismo. Cabe también señalar que, a diferencia de e-mail, permite un plural fácil y natural: correles. Aunque ello no tiene por qué influir directamente en el español, convendría hacer constar que, hará un par de años, la Academie Française adoptó el equivalente en su idioma: courriel. Además, activamente promueve y prescribe su uso, que se ha extendido correspondientemente. Sabido es que las voces se arraigan cuando están bien respaldadas por autoridades competentes.

     Es muy curioso, así como desaconsejado, que el problema de la invasión de anglicismos se examine y discuta usando un anglicismo: la voz spanglish (a veces con la mayúscula inicial del inglés: Spanglish, y otras combinando la ortografía de ambos idiomas: espanglish o Espanglish). Estos vocablos mezclan sílabas de las voces inglesas que designan los idiomas, creando un neologismo anglicado y no, como debiera ser para examinar el censurable fenómeno, una voz netamente española. Aprovechamos para proponer aquí la voz «espanglés», formada por los elementos inicial y terminal, respectivamente, con que denomina el español cada uno de los idiomas.

     Pero como el empleo de voces anglicadas es, en realidad, menos grave que las influencias que afectan la estructura del idioma, su genio y su espíritu, pasemos a analizar sucintamente tales aspectos, siguiendo el orden aproximado de su importancia.

     Sintaxis. Como sería de esperar, la sintaxis de las noticias tiende a imitar la del inglés, distorsionando el estilo castellano tradicional.

     Pasiva perifrástica. Como se emplea con inusitada frecuencia la pasiva perifrástica, es cosa de todos los días encontrarnos con frases del siguiente tenor: «El congresista fue acusado de corrupción por el fiscal» Es evidente que, conforme a nuestra normal redacción, la frase rezaría así: «El fiscal acusó de corrupción al congresista», o bien «Al congresista lo acusó el fiscal de corrupción». 

     Es de notar, de paso, el uso excesivo de «fui», «fue» y otras formas del pretérito indefinido de los verbos «ir» y «ser», cosa que se suele evitar a fin de no dar lugar a confusión entre los dos verbos.  Es corriente escuchar o leer noticias de este tipo: «nadie fue herido en el accidente» (traducción literal de «no one was hurt»), en lugar de «no hubo heridos…», que sería lo más corriente y normal.   

     Durativos. Es notorio el uso de los durativos en mimetismo del inglés cuando el español normalmente opta por formas verbales sencillas. Se leen y escuchan con demasiada frecuencia frases como, por ejemplo: «el señor García estará yendo a Nueva York este fin de semana», en lugar de «. . . irá a Nueva York . . », o bien, «la alcaldía estuvo procurando resolverlo», en lugar de «la alcaldía procuró resolverlo».

     Gerundio. En la categoría de anglicismos de sintaxis cabe el uso erróneo del gerundio, que constituye uno de los puntos finos del idioma, muy diferenciado del uso inglés. De más está decir que la mayoría de quienes presentan oralmente las noticias evidencian su desconocimiento de las normas que rigen al gerundio español. Por consiguiente, se destaca mucho este empleo equivocado, no solamente en las noticias sino en la publicidad, pues se hace caso omiso del requisito de simultaneidad o carácter inmediatamente consecutivo de la acción. Un anuncio publicitario que lo viola diariamente reza así: «¿Frustrado con proveedores vaciándole los bolsillos?». Abundan otros malos ejemplos, como este: «los estudiantes estaban siendo obligados a…». Lo correcto sería, respectivamente, «…proveedores que le vacían…», y «obligaban a los estudiantes a…» (se suprime, en esta instancia, la cuestionable formación verbal «estar siendo»)

     Género y número. La necesidad del sujeto en inglés fomenta el abuso de las voces «hombre» y «mujer», que se emplean inútilmente, sobre todo en las noticias policiales, al referirse a alguien cuyo sexo ya se conoce. Siendo el vocabulario noticioso inglés notablemente afecto al menor común denominador y además repetitivo, las versiones castellanas lo imitan, desaprovechando la posibilidad de emplear calificativos más descriptivos y que a la vez denotan el género, como «detenido-a», «sospechoso-a», «reo», «delincuente», «criminal», «perjudicado-a», «víctima», etcétera, según el caso. En la redacción española de las noticias impera, como ya hemos dicho, la fácil solución de «transliterar» textos de manera simplista. En muchos casos el sujeto inicialmente mencionado («el hombre/«la mujer») luego queda sobreentendido en español, por lo que puede omitirse, bastando decir, por ejemplo, «próximamente se le instruirá de cargos», cuando el inglés lo repite diciendo «the woman will be arraigned».  Cabe también observar que se incurre innecesariamente en la identificación del sexo en casos como estos: «un hombre hispano», «una mujer latina», «el hombre acusado», «la mujer atacada», etc., cuando pueden omitirse perfectamente las palabras «hombre» y «mujer».

     Como el inglés de hoy, por el curioso fenómeno de la ultracorrección, abusa innecesariamente del plural («the deaths of two people»), el español tiende a copiarlo y hablar, por ejemplo, de «las muertes de dos personas» cuando bastaría decir «la muerte de dos personas» o bien, más castellanamente, «murieron dos personas». Por otra parte, «la muerte» es un singular genérico cuyo plural es desusado por inútil, siendo que (fuera de casos sobrenaturales), las defunciones normalmente tocan a razón de una por persona.  Se dice, en todo caso, hablando de siniestros, que hubo un saldo de «tantos muertos y más cuántos heridos».

     Es frecuente oír hablar de «las identidades de los culpables», siendo el caso que cada culpable tiene que tener una sola identidad, así como de «las mentes de los consumidores», cuando el concepto es el de «la mente» de cada consumidor o, en todo caso, de una mentalidad colectiva        

     Artículo indeterminado.  La influencia del inglés parece indudable en el uso innecesario del artículo indeterminado, cosa que salta a la vista sobre todo en títulos, como, por ejemplo, estos: «Un problema de desconfianza», «Unos trastornos en la alimentación infantil», «Un análisis del habla regional», «Unas ideas novedosas». También se observa la aparición del un sobrante en otros contextos: «el interesado tiene una esposa y traerá un ayudante», «tenía una determinada opinión», «mostraba una cierta reticencia».

     Adjetivos demostrativos. Se abusa, en demasiados casos, de los adjetivos demostrativos «este», «ese», «aquel», etcétera, en imitación del inglés, cuando el uso normal los omitiría y emplearía otro giro. Ello se observa en especial al hablar de los días de la semana en que algo sucedió, sucede o sucederá, empleando la frase «este jueves», «este lunes», etcétera, lo que muchas veces resulta en gratuitas ambigüedades (no se sabe si se trata del mismo día [en caso de que se esté a lunes] o bien de un lunes próximo o pasado). No se observa, sospechamos que por ser ajena al inglés, la norma nuestra de dar el día (o fecha) con relación al presente, de la siguiente manera: «hoy jueves», «ayer miércoles», «mañana viernes», etcétera. Otro caso frecuente es el uso innecesario del deíctico en frases como «este es un boletín informativo», «este es un programa pregrabado», etc. El empleo de «aquel» y sobre todo su plural, «aquellos», se ha arraigado tanto en el castellano común y corriente que su condición de anglicismo pasa prácticamente inadvertida en casos como el siguiente: «aquellos que no reúnan los requisitos….» («those who») Claro es que, en lugar de «aquellos», correspondería decir «los que» o «quienes».

     Fonética. La pronunciación de topónimos muchas veces tiende a ajustarse al inglés, incluso cuando se trata de nombres de origen hispano, seguramente porque los presentadores radiales o televisivos desconocen ese importante detalle. Por ejemplo, las ciudades de Phoenix (Arizona) y Reno (Nevada) se pronuncian casi invariablemente en inglés («Fínix» y «Rino») cuando, siendo nombres dados originariamente por exploradores o colonizadores españoles, la pronunciación correcta (la grafía es cosa aparte) sería «Fénix» y «Reno». Algunos topónimos californianos, pese a ser españoles a carta cabal, frecuentemente se pronuncian a la inglesa. Ello sucede en el caso de «Monterey» –que por antigua omisión gráfica se escribe con r simple–, ya que muchas veces la r se pronuncia a la inglesa cuando en realidad corresponde la pronunciación española de la erre doble, igual que el «Monterrey» de México.

     En el estado de la Florida –por cierto, muchas veces pronunciado «Flórida» al estilo inglés– abundan nombres hispanos que suelen darse en su versión inglesa o con esa pronunciación. A «San Agustín» (de la Florida) casi siempre la nombran «Saint Augustine», aunque la bautizaron con nombre hispano ya que es la ciudad más antigua de Norteamérica al haberla fundado los españoles varios años antes de que los ingleses desembarcaran en Virginia y establecieran el primer pueblo colonial de Jamestown.

     Pero el caso más notorio es el de «Miami», que hoy invariablemente, por influencia del inglés, se pronuncia «Mayami», en tanto que algunos decenios atrás todos en Hispanoamérica pronunciaban «Miami», según la fonética nuestra. (Cabe observar, por el contrario, que entre los anglohablantes subsiste la fonética española –haciendo caso omiso de las normas del inglés– para algunos topónimos californianos como «Vallejo» y «La Jolla».)

     Muletillas, pronombres y otras peculiaridades del inglés. Las voces «person-s» y «people» constituyen palabras superfluas que se emplean en inglés en calidad de muletillas por la necesidad de contar con un sujeto concreto, así como, a veces, por simple inconsciencia o mala costumbre. Así, las noticias introducen casi invariablemente estas voces en frases como las siguientes: «persons wishing to register are instructed to…» y  «many persons were adversely affected»  Ello da lugar a «transliteraciones» como estas:

«las personas que deseen registrarse deberán…», y «muchas personas fueron adversamente afectadas…». Es claro que podría omitirse lo de «personas» y decir sencillamente «los que deseen inscribirse…» y (haciendo, de paso, reformas sintácticas) «hubo muchos perjudicados».

     Caso parecido es el empleo innecesario de pronombres cuando ya se ha establecido el antecedente respectivo. Se dice, por ejemplo: «ellos serán investigados», o bien «él estará sujeto a fianza», cuando es evidente que los pronombres sobran.

     Conclusión Hasta aquí las principales deficiencias observadas en el español de los medios de comunicación en Norteamérica. En interés de la brevedad, baste ello para dar un panorama general de la situación, que indica claramente la necesidad de contar con mejores redactores, así como de traductores, en el medio periodístico estadounidense.

     Mientras, cabría dejar constancia de que la Academia Norteamericana está ofreciendo, activamente y de forma gratuita, su colaboración y apoyo idiomático a entidades de Estados Unidos que tengan interés en ello, ya sean de la prensa escrita, radial o televisiva, con objeto de elevar el nivel general de nuestra cultura y depurar el uso de nuestro idioma. 

 

 


Emilio Bernal Labrada nació en La Habana, Cuba (1930). Escritor, traductor, intérprete y corrector de estilo (en español e inglés). Emigró a Estados Unidos en 1956. Se especializó en traducción e interpretación y prestó servicios en la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) durante 27 años, donde llegó a ser Director del Servicio de Traducciones. Es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Real Academia Española, donde es Coordinador de Información. Ha publicado las siguientes obras: La Prensa LiEbre o Los crímenes del idioma (Ediciones Universal, 2001), Emilia Bernal: su vida y su obra (Ediciones Universal – 1999) por A. Betancourt de Hita (edición revisada, organizada y prologada por E. Bernal Labrada, que también hizo la versión inglesa de las poesías de Emilia Bernal en la sección «Antología bilingüe»), figura en Antología de El Trujamán [artículos sobre traducción, de diversos autores], Instituto Cervantes, Madrid, España (2002) y Árboles genealógicos de la Cuba española (Editorial Verbum, 1997). Sus columnas, las instructivo-humorísticas «Nuestro idioma de cada día» y  «Gracias y desgracias del idioma», están adscritas a Firmas Press. También publica «Temas de actualidad», que aparece en diversos órganos de prensa. Sus artículos sobre el idioma han aparecido en el Boletín del Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE y en la nueva publicación de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), «Donde dice…». En inglés, escribe la columna idiomática «Language, Our Daily Fiesta». Además, es autor, en ambas lenguas, de ensayos, artículos, reseñas de libros, poesías, entrevistas y ponencias sobre temas literarios, lingüísticos y culturales.  Ha publicado en las revistas «Américas», «Hispania» y la «Revista Interamericana de Bibliografía», entre muchas otras. Especializado en el estudio y análisis de los anglicismos y de las medidas para rectificarlos, suplantarlos y superarlos, ha escrito estudios sobre el tema en el Boletín de la Academia Norteamericana, así como para el Boletín de la Academia Colombiana, en el cual ha publicado una serie de artículos titulada «Influencias anglicistas en el español contemporáneo» que ha durado más de 30 años.