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Carmen Conde, conocida también con el
pseudónimo de Florentina del Mar, nació en Cartagena 1907, pasó su
infancia en Melilla y muere en Madrid 1996. De entrada diremos que fue
la primera mujer que ingresó en la Real Academia de la Lengua Española,
reconociendo así una de las labores literarias más importantes del
siglo XX, su dedicación total a las letras durante más de 60 años,
publicando más de cuarenta libros de poesía, ocho de novela, diversas
Antologías, ensayos, teatro, libros para niños, demostrando una enorme
fecundidad y una sensibilidad exquisita en toda su obra. Estudió
Magisterio y se licenció en Filosofía y Letras, siendo considerada una
de las mejores poetas del siglo.
Ya desde sus quince años publica artículos
en prensa y su primer libro: Brocal, data de 1929, siguiéndole una
abundante obra literaria. En 1939 tras un tiempo de noviazgo, contrae
nupcias con el Poeta Antonio Oliver, fundando ambos la primera
Universidad Popular de Cartagena. A ello le siguieron la fundación de
la revista “Presencia”, y ambos así mismo colaboraban en revistas
nacionales e hispanoamericanas. Carmen Conde se dedica a la enseñanza
y a su producción literaria. A Brocal, le siguieron: Júbilos, 1933,
Mientras los hombres mueren y El Arcángel 1939. La Pasión del verbo,
1944, Ansia de la Gracia, y Signo de Amor que publica en 1945. Y en
1947: Mujer sin Edén, siendo ésta para muchos críticos, su obra
cumbre. Como Antóloga publica en Bruguer “Poesía femenina española
viviente” 1954 y el segundo tomo que abarca de los años 1954-60, donde
encontramos nombres tan cercanos a nosotros como: Cristina Lacasa,
Concha Lagos, Sagrario Torres, Elena de Andrés, Acacia Uceta o Felisa
Sanz, algunas ya tristemente desaparecidas. En 1979 pronuncia su
discurso de entrada en la Real Academia y en 1980, La noche oscura del
cuerpo. Entremedias, artículos, ensayos, novela, literatura infantil.
Entre sus novelas más destacadas: Vidas contra su espejo 1944, En
manos del silencio, 1950, Las oscuras raíces 1954, Empezando la vida
1955, donde nos pone de relieve aspectos de su infancia, sí como nos
descubre su vena más psicológica.
En 1967 se publica la primera Antología de
su obra poética. En 1980 obtiene el premio Ateneo de Sevilla con: Por
ser la madre y en 1987 el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
Anteriormente había obtenido: Elisenda Moncada en 1953, Internacional
de Poesía Simón Bolivar 1957, Donceles 1960, y Nacional de Literatura
1967.
Mujer vital, apasionada, sensual a veces,
dijo que la Poesía debería de enseñarse en la Escuela. “En la Poesía
no pueden existir tratados” “La poesía, es el sentimiento que le sobra
al corazón y le sale por la mano”. Y por ese motivo, la Poesía a su
entender tiene tanta importancia como la Historia, siempre partiendo
de lo remoto, es decir, del pasado, así pues, dice: “el niño debería
de empezar a leer como poesía primera, la infantil, la que, como él,
contiene los balbuceos retóricos, los temblores líricos de una
estrella recién nacida”.
La actividad literaria de Carmen Conde es
tan portentosa y su nota bibliográfica completa tan extensa que
llevaría varias páginas, por lo que elegimos solamente algunos
aspectos. En Ansia de Gracia, la mayor parte de los poemas
aparecieron en Pasión del Verbo un año antes 1944, no destinado a la
venta, lo que definiría Dámaso Alonso como Pasión de Carmen Conde,
pasión de mujer, pasión personal…Entre los primeros poemas de este
título y los finales apreciamos una gran diferencia, como si
entrásemos en un abismo. Mientras las aguas de nuestra lírica se
encrespaban, la autora pasaba de la adolescencia a la plenitud
femenina. Pocas obras más ligadas en su desarrollo interno, más
personales que ésta. El ritmo contenido primero, crece luego amplio,
fluido. Del tierno sentimiento pasamos a la intensidad candente y la
profundidad de los últimos, siendo éste libro como una imagen del
destino poético español en las fechas en que fue escrito. Amor es el
arranque y la continuación; amor siempre el principio de toda mujer.
Los poemas eróticos tienen una nota de valentía, de enorme
sensibilidad y gran belleza:
Desnuda y adherida a tu desnudo./ Mis
pechos como hielos recién cortados/ en el agua plana de tu pecho…/
Mis hombros abiertos bajo tus hombros./ Y tú flotante en mi desnudez…
Pero pronto el panorama poético se amplía.
La segunda parte de Ansia de la Gracia es una indagación en el
destino humano, un intento de compenetración, de fusión con las
distintas formas del mundo:
Se suceden las
formas./ Un prodigio de luz y de color me habita./ En mi alma se
mueven/ grandes nudos que buscan su palabra,/ para llamarse algo, y no
sólo materia…
Una intensa vitalidad humana, está
lanzando ardientes llamadas a los seres y trata al mismo tiempo de
indagar la razón de su existir, las posibilidades universales de su
raíz. Es un terrible amor, antes al hombre ahora a la Naturaleza,
fatalmente traspasada.
Rosa
mía, nardo mío, alelí que me invades/ igual que una naranja o que un
fresón crujiente…
Esta poesía de Carmen Conde es, aun en el
dolor, iluminada. La voz que canta llega a Dios y, al llegar a Dios,
se sobrecoge:
Si
no es que soy raíz y sólo eso./ ¡Ay! ¿Cuándo se verán mi tallo y
flores/ y para cuándo emergerán mis frutos?...
La última parte de
esta obra vuelve a dar polaridad hacia los grandes misterios: Amor,
destino, Dios. Pero el amor ya no es un dulce hervor de la sangre, es
ahora la raíz de su existencia y su meta última:
¡Ah,
lejos de lejos, Criatura que no veo!/ ¡De cuántas sacudidas me puebla
desearte! Quisiera conocerte, oír tu voz violenta/ oler tu áspero
cuerpo de fuerza en arrebato,/ poder saber que voy a un día y hacia tu
tiempo,/ dormirme en Ti doblada, sentirte aquí en mi oído…/ que ya la
sangre ahogo de tanto presentirte,/ de tanto imaginarte, de ir en
busca tuya./ Y si eres Tú mi fin, te pido que me llames…/ y ¡Carmen!
si me llamas será toda una brasa/ que funda tu palabra hasta quedarse
muerta.
Poderosa intuición directa de las imágenes,
como algunos ejemplos más:
1º
Algunos días por mi corazón la Tierra/ pasó igual que el mar…
2º
Inmenso, en mi silencio/ eres el cielo que sostiene un arroyo…
3º ¿Ceniza
tú algún día? ¿Ceniza esta locura/ que estrenas con la vida recién
brotada al mundo? ¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca!
El manantial es tan puro, de tanta calidad,
tan abundante, que no podemos poner objeciones. Anteriormente a este
libro, Carmen había publicado dos libros de poemas en prosa, si bien
en ellos había tanta fuerza rítmica, que ya se presagiaba la nueva
forma que su poesía había de adoptar. Y todo ello con una gran
sencillez, cantos al mundo, al eterno tema de la vida y la muerte, el
dolor provocado por la propia existencia, sobre todo en la época de la
guerra civil y después, la inevitable soledad que le sobrevino a la
pérdida de su esposo Antonio. El mar, otra constante en Carmen Conde
quizás porque nació tan cerca de él, siendo uno de sus libros
íntegramente dedicado a ese gran monstruo que a veces nos deleita y
otras nos inquieta: Los poemas del Mar Menor.
Destaquemos también en poema AUSENCIA DEL
AMANTE: He vuelto por el camino sin yerba./ Voy al río en busca de mi
sombra./ Qué soledad sellada de luna fría./ Qué soledad de agua sin
sirenas rojas./ Qué soledad de pinos ácidos, errantes…/Voy a recoger
mis ojos/ abandonados en la orilla. Poema que encontramos con gran
fuerza expresiva. El punto en cada uno de los versos le da a cada
imagen un valor sintáctico y visual de gran belleza. Sólo el
encabalgamiento de los dos versos finales redondean el poema,
dejándonos inmersos en la soledad que le produce la ausencia del
amante.
Igualmente su amor, como dijimos a la
naturaleza, aparte de su Mar Menor, nos lleva a este poema de LLUVIA
DE MAYO, donde nos dice: “Acude siempre a mí,/ séme propicia…/ No
tengo ni una flor/ vivo inundada… refiriéndose a la lluvia, algo que
la mantiene alerta, que le es necesario para la vida, hasta inundarse
en ella…
Y ya en su parte más filosófica, veamos el
precioso poema PARTO DE LA MUERTE OTRA: “Para nacerte otra vez,/
quiero que vayas delante/ de mis pasos por la tierra/ que, aunque
pequeña, es muy grande. /Aquí estás acompañada/ con mi presencia
diaria,/ pero huérfana de ti yo sería, si quedaras./ Por esto quiero
que andes,/ pasito a pasito paso/ delante y siempre delante,/ sin
prisas y sin descanso./ Así, cuando yo me asome/ al otro lado de aquí,/
estarás tú preparada/ para volverme a parir.” Filosófica y metafísica,
le habla a la muerte y aún siendo creyente quizás Carmen crea en la
reencarnación cuando asevera los cuatro últimos versos. Es decir,
volver a parir o nacer a este mundanal ruido después de su partida con
la muerte. No podemos olvidar tampoco en cuanto a poesía se refiere,
su testimonio en “CANTO FUNERAL POR MI ÉPOCA”, poema dedicado a
Vicente Aleixandre. Y sería tanto lo que habría que decir tanto de su
poesía como de su narrativa, que se podrían llenar varios folios, como
decimos.
Carmen Conde nos da
a manos llenas los tesoros de su talento y el palpitar apresurado de
su corazón. En los libros que siguieron a Ansia de la Gracia, una
creciente idea y un furor creciente la dominan, como podemos ver en
posteriores obras. ¿Adónde llegará?, se pregunta en uno de sus
estudios Dámaso Alonso. Pero ella nos dijo que en su mundo se movían
“grandes mundos que buscan la palabra”.
Existe en la actualidad muy poca crítica o
ensayo alrededor de su obra más reciente. Rosario Hiriart publicó una
Antología Poética editada por Espasa en 1985 y Leopoldo de Luis, quizá
fuera uno de los que hiciesen un ensayo más cercano en el tiempo.
Ahora con el Centenario de su nacimiento, Francisco Javier de Revenga,
Catedrático de Literatura y amigo de Carmen Conde, ha seleccionado una
nueva Antología, donde nos ofrece una muestra amplia y variada de lo
mejor que dio la escritora en la poesía, editado por Biblioteca Nueva
en su colección: “Clásicos”. Sin duda es algo que se le debía.
Esperamos y estamos en la confianza de que durante todo el año se
celebren conferencias, charlas, coloquios en torno a su obra y su
persona.
Quizás por ello y por merecimiento propio,
ahora, el Ayuntamiento de su ciudad natal: Cartagena, organizará una
Maratón con la poesía de Carmen Conde, quien representará a España en
el Maratón Literario Europeo. Éste será celebrado el día 9 de Mayo,
llamado Día de Europa, teniendo lugar en el Casino de Cartagena. El
programa constará de diez horas de su poesía, ininterrumpidamente,
Los lectores, ciudadanos voluntarios. Los libros seleccionados: Mujer
sin Edén, La Rambla, Vivientes de lo siglos, Poemas de Mar Menor y
Cita con la Vida. Durante el tiempo que dure la Maratón, se habilitará
en dicho Casino un aula multimedia con proyecciones sobre la escritora,
con acceso a Internet y a la web del proyecto, así como un stand de
información europea a cargo de Europ Direct. El mismo día se
presentará en el Casino, el libro: “La proyección de Carmen Conde en
Europa” editado en español e inglés y que será distribuido en Europa.
Creemos que ésta será una gran oportunidad para conocer a Carmen mejor,
tanto en su País como en el resto de los países europeos, que ya
llevan varios años participando en este tipo de Maratones Literarios.
Como decimos más arriba, algo que se le debe.
En 1995, un año antes de su muerte, Carmen
Conde donó el mobiliario, biblioteca y objetos del que fuera su último
domicilio en Madrid, calle Ferraz, 67 y junto con el Ayuntamiento de
Cartagena se ubicó en el Centro Cultural “Ramón Alonso Luzzy”,
quedando así constituido el Museo Carmen Conde-Antonio Oliver,
ascendiendo su librería personal a 7.000 volúmenes. Desde 1993, fue
atrapada por la enfermedad de Alzheimer, la que le retiró de la vida
social y de trabajo hasta su muerte, recluida en un Hospital
Geriátrico de Majadahonda. Y al igual que Gloria Fuertes, murió sola,
a lo que nos preguntamos ¿Adónde estaban sus amigos? ¿Dónde los
escritores que no la acompañaron en su último adiós? Tan olvidadizos
podemos llegar a ser los que nos llamamos “humanos” que después de una
vida de más de 60 años dedicada a la literatura, a la enseñanza, por
tres años de ausencia, abandonemos a una mujer de tanta calidad
literaria y humana?
En homenaje:
Señera de la luz en nuestra España
mujer docta y poeta,
Cartagena y Madrid fueron tus fuertes
donde volcaste tu saber en Letras.
De luna tus cabellos, azulados
amaste y tan morena,
tus ojos irisados al decirnos,
cual pepitas de oro en las arenas.
Tú nos legaste tanta savia nueva…
“Soy la madre” dijiste
Y hoy en tu día no podemos más
que aprehender tu saber, ya que te
fuiste…
Isabel Díez
Serrano
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