Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 47/48

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


ESPAÑA

 

EMILIO BALLESTEROS ALMAZÁN


Nació en Albolote, Granada, España (1956) . Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo.  Ha publicado los libros de poesía: Padre Sol y Hermana Luna (1982), El Arca Mágica del Loco Perales (1986), Inefables Sierpes (1990), Réquiem (1992), Ojos de Corazón y Fuego (1995), Por Cuba (1996), La luz en las flores (1999), Trinos (2000), Trece (2000), Trípticos (2003) y Trilogía del silencio (2004). De narrativa: El sitio en que acaban todas las tierras (1990), El negro (1998), Aynadamar (La Fuente de las Lágrimas) (2001), El otro lado (2002) y en la "Antología de relatos" del Diario Ideal. La Baraka (2005). De teatro: El kiosco ´e Benito (1983), Las estrellas no tienen puntas (1992) y El cruce trágico (2000). De ensayo: 1 Etapas de un Viaje en Espiral (1981), Ojén, cal y jazmín bajo la media luna (1984) y Evocaciones de Albolote (1994). Ha sido ganador de los siguientes premios: Premio Otoño de Libros (1981), Versos al aire libre, Granada (1982), Primer Premio de Teatro del Ministerio de Educación y Ciencia (1982), V Certamen de Poesía Casa de la Cultura de Maracena (1988), XV Certamen de Poesía El Castillejo(1991), Premio de Teatro Alcázar de San Juán (1992), Premio Villa de Peligros de Poesía (1995), XXXVI Certamen Literario de Alhama (1997), Premio Río Henares de sonetos (1997), Premio de Novela Corta Olula del Río (1998), XIX Certamen de Poesía Huerta de San Vicente (1998), Premio Miguel de Cervantes de Poesía (1999) y Premio Andalucía para programas culturales de TV por el programa Cada loco con su tema, emitido en TV Albolote. Sobre su obra se ha escrito en revistas y publicaciones de España, México, Cuba, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, EEUU, Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Francia, Italia y Marruecos. Ha sido incluido en antologías, de las que cabe destacar: Poetas Hispanoamericanos para el Tercer Milenio (1994), Proemio uno (2000), Versos para un fin de milenio (2001), Granada en cuento (2003), No arrasadla (2003), Entre desiertos (2004), Poetas granadinos en Rosario (2004), Antología de la IX Cita la poesía (2004), El perfil del naipe (2005). Ha sido traducido al italiano, árabe, francés y alemán. Dirige la revista literaria Alhucema.


 

 

EL VIAJERO

 

Crecen las llamas en la hoguera.

Las sombras danzan su frenesí sin tiempo

 

 

Hay un momento en que el sol se apoya sobre las aguas:

rueda de fuego sobre el abismo.

 

 

En el cristal de hielo

reconozco al Azar su Inteligencia.

 

 

¡Qué briega tan inútil! Si el recuerdo

al fin sólo es un fuego de S. Telmo.

 

 

El aliento de Dios hizo del barro al hombre.

El aliento del hombre hizo la caña flauta.

Flauta, Hombre y Dios: un solo aliento.

 

 

Mira con ojos de lluvia

este dolor mío de hierba.

 

 

Se soñó soñando que soñaba.

Si despierta, ¿dónde está?

Si toma un té, ¿quién lo toma?,

¿la despierta o la dormida?

 

 

Llora el Sol por la Luna

y el Rocío cae en la Rosa.

 

 

La pasión ata, la acción desata,

la rabia enciende y el amor mata.

 

 

Cuando se pisa terreno blando

es cuando más se siente necesario

un suelo firme en que pisar.

 

 

Se aquietaron las ramas

y el silencio fue una sombra sobre el agua.

 

 

Cada cuerpo que disfrutas pero no amas

deja en tu corazón un poso de vacío.

 

 

¿De qué quieres llenar tu corazón?

La sombra y el desprecio se disfrazan a menudo de placer.

 

 

Nadie apreciaba la hermosura de su cielo azul,

hasta que unas nubes lo mancharon.

 

 

Fue muy prolijo en la explicación de la naranja.

Y a pesar de todo no pasó de su cáscara.

 

 

Si no hubiera errado no habría venido este mal…

Pero entonces nunca ocurriría la alegría

que aún tiene que llegar.

 

 

Si no hubiera llovido no habría barro.

Pero entonces, ¿qué flores iban a crecer?

 

 

La mariposa echó a volar y dijo:

¡Soy libre! He elegido volar.

Pero la ninfa ya sabía que haría eso.

 

 

Se miraba al espejo y se decía:

¿Qué soy yo para ti?

Y una sombra murmuraba a su espalda:

¿Qué es tu espejo para ti?

 

 

Dijo el maestro:

Actúa como si todo dependiera de ti.

Pero, al final, recuerda que ocurrió

lo que tenía que ocurrir.

 

 

Y dijo también:

Exige a cada cual que cumpla con las normas.

Pero, en silencio, comprende que hay algunos

que no las cumplirán.

 

 

Cualquier si no hubiera…

es renegar de lo que eres.

 

 

La mejor metáfora jamás será escrita.

Esta vida entera es una metáfora.

 

 

Da igual la meta que te pongas.

Búscala.

Pero recuerda: en esta vida

la última meta es morir.

 

 

Sólo vivirás el momento

si eres tú su dueño y no él de ti.

 

 

Busca que nada te esclavice.

Eres esclavo de la Eternidad.

 

 

¡Ni una palabra innecesaria!

No hay prisa ni tiempo que perder.

 

 

Me dijo: demuéstrame que hay Dios.

Le dije: demuéstrame que no.

Creer o no creer. Ambas son creencias.

 

 

¿De dónde surgió todo?

Si no crees en Dios eres creyente de la nada.

 

 

Si hay algo que es Eterno, da igual cómo lo llames,

aunque no lo sepas, crees en Dios.

 

 

 

MANUEL PARRA POZUELO


Nació en Socuéllamos, Alicante, España (1942).  Poeta, ensayista, crítico literario y profesor de Lengua y Literatura Española. En 1962 obtuvo el primer premio  y la flor natural de los "Juegos Florales" de Ciudad Real, en 1992 le fue concedido el premio "Vicente Mojica",  patrocinado por el Ateneo Científico y Literario de Alicante, en 1993 consiguió el premio "Amantes de Teruel", por su libro Mi voz en otros cantos, que fue publicado ese mismo año,  igualmente en 1993 publicó en Alicante, en la Editorial Aguaclara, su poemario Si tanto los amé por qué no profanarlos, en  el año 2002 obtuvo el premio "Carmen Arias" de Socuéllamos, el segundo premio del concurso de poesía de la "Villa de Iniesta", y el primer premio del concurso de poesía "Manuel Molina", del Ateneo Científico y Literario de Alicante, por un conjunto de poemas titulados  El vulnerado silbo indestructible, dedicado a los poetas Miguel Hernández y Manuel Molina. Sus obras también  están incluidas en la Biblioteca Cervantes Virtual, la mejor biblioteca digitalizada en lengua castellana. Como un homenaje a su tierra y sus hombres y mujeres, ha publicado dos plaquettes: Pentalogía del vino de Socuéllamos y Socuéllamos de otro tiempo. Ha realizado diversos estudios críticos, entre los cuales cabe destacar: Análisis de tres poemas de la obra de Pedro Lezcano y de algunos temas o motivos de su obra poética y Comentario del poema “La palabra o la vida”, de Agustín Millares. En el año 2003 publicó catorce estudios divulgativos y críticos sobre grandes autores de la literatura valenciana en el periódico Información de Alicante. En la actualidad  colabora con sus trabajos de creación y de crítica literaria en numerosas revistas, siendo coordinador de la revista AUCA de la Asociación Cultural Auca de las Letras de Alicante y participa en gran número de recitales poéticos. Sus méritos literarios y poéticos están incluidos en numerosas historias de la literatura, tales como: Historia sinóptica de la literatura española de Ramón Massó Ortega, publicada en Alicante en el año 2004, donde se incluye en el apartado titulado Ampliación de la generación del 80, y en artículos firmados por Maria José Zaragoza, en el periódico Información, y por Cesar Rubio Aracil, en la página web El mundo cultural hispanoamericano.


 

 

ESCRIBIENDO EN LA NOCHE

 

Todo está entre tinieblas

mientras tu sangre gira,

y, al igual que los astros,

sin  detenerse nunca,

incesante, transporta

átomos y elementos

donde el vivir alienta,

y así va construyendo

el mundo a cada instante,

el mecanismo exacto

que en las palabras suena

y el escribir permite.

¿Qué designio o qué instinto

alumbró este prodigio

que en las sombras alienta

y tu sangre constata?

Lejanas son las huellas

que en nosotros concluyen,

con trémulas palabras

cercamos al misterio,

y  ya en su linde misma

repetimos tan sólo

que  el don de nuestra vida,

al acabar, consume

la luz del universo

que nuestra noche alumbra.

 

           

ASÍ COMO LO CUENTO

 

Cuando los labios callan

y el sentimiento grita

cuando ya no podemos

decir lo que quisiéramos

recurrimos, entonces,

a escribir unos versos.

 

Sin que nadie nos vea,

sin escuchar a nadie,

nos nacen las palabras

que a nada nos conducen,

y negro sobre blanco

va el corazón poniendo

las huellas que nos llegan

de algún lejano llanto.

 

Y es cuando estamos solos,

cuando todos se alejan,

cuando la sangre suena

con su latido insomne

y nos oprime el alma,

entonces, es entonces,

cuando nos nacen versos

tristísísimos y ciertos.

 

Más que nada quisiéramos

regresar y ocultarnos

donde nada nos hiera.

 

Cuánto y cuánto nos duele

volver a la intemperie

dar el brazo a la vida

y caminar con ella

mientras el aire anuncia

presagios inclementes.

 

Y se anhela quedarse

solo con las palabras,

sólo con estos versos

en los que habito ahora.

 

 

PASAR ES TU DESTINO

 

Una víscera triste y desolada

que cansada repite su costumbre,

una final e ingente pesadumbre

que presagia ya el hueco de su nada.

Este es mi tiempo y esta mi morada.

Ceniza es todo lo que fuera lumbre.

No hay luz ni resplandor con que me alumbre.

Está ya mi jugada  terminada.

Vayamos por la senda que no espera,

Andemos ya el camino irrenunciable.

No ha de volver jamás la primavera,

Sólo el invierno aguarda, inevitable.

Tu pie está ya pisando la frontera:

es pasar tu destino irremediable.

 

 

CREPÚSCULOS

 

Entonces alumbraban eléctricos los días,

repletos de emociones, brillantes como peces

que llegaban en olas peligrosas y urgentes.

Todo era porvenir, incierto y hermosísimo.

El reino de los sueños habitaba en nosotros.

Poseídos por banderas incólumes y ardientes

nos acogían los parques y los besos dulcísimos

que prometían tan sólo

las dichas entrevistas.

Cuánta tristeza al alba,

y qué inmensas las ansias

de la felicidad, como un orgasmo inútil,

dulcísimo y agónico

que manchase de esperma una  playa desnuda.

Aún todo por llegar,

cuando morían las tardes.

Al recordarlo ahora,

cuando ya están los álamos

decayendo en la noche

que habrá de consumirnos,

el temblor de aquel tiempo

nos sacude y nos turba.

¿Dónde fue tanta lumbre?

¿Por qué pasó y aún sigue

vibrando en nuestra sangre?

                                                     

 

¿DÓNDE FUE TANTA LUMBRE?

 

Fuimos sólo relámpagos,

memorias apagadas y destellos

cruzando  por un mar agonizante.

 

Ahora vemos pasar otros ocasos,

otras albas radiantes,

pero ya no retornan

las irisadas olas

ni los azules pájaros.

 

Es todo evocación,

trasunto acaso

de otras felices horas

¿Qué fue de la emoción

qué de la fiebre

y qué de la ternura

que al recuerdo acompaña?

 

Ahora piedra tan sólo,

yerto solar, incuria y pedregales

invadieron las selvas,

se agostó la verdura,

no es posible el prodigio

de aquella trepadora

planta que al sol robaba

su calor y su aliento.

 

Ha pasado tan pronto

la luz de aquella lumbre

y ahora rastrojo es

lo que fuese cosecha

de emociones y voces.

 

Callemos y dejemos

que los cantos se apaguen.

 

Este ha sido el destino.

Sólo asumir podemos

que ha acabado la escena.

que está la sombra al borde

de estos versos que escribo.

                 

         

INMARCESIBLE OLIMPO

           

Eramos como dioses,

junto a un mar que cercaban

matojos y colinas.

 

Casi al amanecer,

en viejos camiones,

escapamos del pueblo,

y cuando el sol llenaba

de lumbre nuestros rostros

nos fuimos despojando

de ropas y costumbres,

de tardes soñolientas

y pupitres sin alma.

                 

Cuando nos alejamos

de las gastadas horas

y de las  prohibiciones

fue nuestra juventud

la que nos inundaba.

 

Ya junto al mar aquel,

desnudos y absolutos

vimos llegar la noche

y allí fue nuestro Olimpo,

minúsculo y perfecto

        

Bebiendo y contemplando

los astros que mostraban

horas de libertad  y de presagios

vimos amanecer  en un instante.

 

Cuando la luz llenaba

el desolado espacio

y otra vez divisamos

la hermosura total,

un amigo mayor

atravesó nadando

el mar que rodeaban

pedregales y arbustos

y al regresar traía

en los cerrados labios

lo que nos pareció

un cigarro humeante

Pensamos que era un dios

pintado por Velázquez,

que era Vulcano o Zeus

que volvía del destierro.

                      

Jamás podré olvidar

lo  vivido aquel día,

por mucho que hay sido

manchado por las horas,

por mucho que sea el polvo

que su esplendor oculte,

irá conmigo siempre

con el recuerdo incólume

de aquel mar con colinas y matojos,

al que mi juventud engrandecía.

                           

                         

EN LAS CALLES VACÍAS

 

Ayer estuve andando por las calles desiertas,

manchadas y cubiertas por humanos detritus.

Era fiesta y las gentes aún dormían o miraban

los más amados rostros, pero el común espacio

impúdico mostraba las huellas de sus pasos,

sus más sucios legados, sus indelebles manchas,

las abyectas señales del vivir de la especie,

que eran lo permanente  del  transito incesante,

testimonio certísimo de un escondido rostro

que el cotidiano afán más que mostrar oculta.

Allí vi las cutículas,  allí vi  los despojos

que de lo oscuro vienen y a la nada conducen,

como miles de células que cada día fenecen,

que cada instante caen en un pozo sin fondo,

en un inmenso foso donde la muerte habita.

Así calladamente, triste y calladamente,

anduve por las calles donde nadie pasaba,

y, mirando el sendero que las vidas recorren,

también me vi a mí mismo,  inerme y desolado.

 

 

SI EVOCO ESA ESTACIÓN, A MÍ ME VEO

 

La estación ya no tiene viajeros ni vagones,

es una casa grande silenciosa y desierta,

solitaria y helada como una casa muerta,

sin flores ni jardines, ni voces ni canciones.

Poblaron sus andenes anhelos e ilusiones

de aquellos que esperaban que entrase por su puerta

la promesa cumplida y la esperanza cierta,

aunque hoy la soledad habita en sus rincones.

Yo invoco aquella luz que alumbró la mañana

en que el niño llevaba un billete en la mano,

que imaginaba entrada para un mundo más bello,

como aquel que soñaba mirando la ventana,

otro mundo más dulce, más hermoso y humano

que a los  trenes llevaba su brillante destello.

 

 

 

ALFREDO RODRÍGUEZ


Nació en Pamplona, Navarra, España (1969). Poeta. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra en 1992. Ganó en 1994, con El tiempo de las manzanas, el IX Certamen de poesía Juvenil "Vicenta María de Córdoba". Publicó diversos relatos poéticos en la revista El planeta de la nueva generación durante 1997 y 1998. Participó en el XI Festival Internacional de Poesía ARDENTÍSIMA en Murcia (2004). Forma parte del Grupo Nueva Poesía Ángel Urrutia del Ateneo Navarro, así como del Grupo Iceberg de Poesía desde el 2004. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas literarias. Finalista en el año 2005, del II Premio "Andrés Salom" de Murcia, con su poemario El esplendor perdido, y también, de la 59 edición del Premio ADONÁIS de Poesía con el libro Salvar la vida con Álvarez. En la actualidad prepara la presentación y una selección antológica de poemas de la Obra del Poeta Novísimo José María Álvarez, para su inminente traducción al francés y publicación en Francia.


 

 

EL MITO DE LA ARCADIA

 

Todo lo que aún quedaba de Bello

Misteriosa silenciosamente

Estaba en los Libros

 

La antigua Literatura

Como un árbol injertado a la tierra

Que era tu vida

 

 

CAFÉ DE LA ÓPERA

 

Viejos Cafés de Barcelona

Llevan tus pasos cansados hasta el mar

Ahora que por fin ya sabes

Qué es lo bueno y qué es lo malo

Ahora que ya conoces mejor que nadie tu cuerpo

Y el espíritu no es para ti

Más que una manera de hablar

 

Quieres sentarte un rato en las mesas del fondo

Entre extranjeros

En esta hora dichosa de silencio

Solitario

Con un libro de poemas antiguos en la mano

Quizá Dante Alighieri

Y en los labios un café muy negro

 

Dirige después tus pasos esta tarde

Hasta el Passeig del Born y Santa María del Mar

Que las chicas que esperan a la puerta de los peepshows

Te miren otra vez al pasar

Rambla abajo

Hasta el mar

Escucha sus risas

Hay en sus ojos un aire caliente de cuchillos

 

Y tú

Viajero

Que sientes un suave cosquilleo

Un ronroneo en el estómago cuando las ves

Y oyes la risa en la calle detrás de ti

Sabes que aún tu corazón se estremece

Con palabras que hurgaran el Deseo

 

Y ahora que reina una gran calma

En este antiguo Café de la Ópera

Tú que has convertido ya para siempre

Tu corazón en viajero

No dudes en sentarte en una mesa del fondo a leer

Solitario silencioso

 

Mientras afuera la ciudad gótica desciende Rambla abajo

Con un brillo canalla a sus espaldas

Y los cielos de la carne

Llevan tus pasos cansados hasta el mar

 

 

LA BÚSQUEDA

 

Para Rosa y Aga,

siempre tan cercanos

 

Toda la vida buscando la Belleza

Y estaba tan cerca de ti

Como el vino

Y tú no la apreciabas

No la veías

 

Como el Placer en tu cuerpo

Te hace olvidar la Tristeza

Y desde dentro te calma

Corazón tan puro

 

 

Y YO QUE PENSÉ

QUE MI VIDA SE HABÍA ESTANCADO

 

Era la Poíesis

El Arte atemporal

Rehabilitando el valor de las palabras

Invirtiendo el sentido

 

Y cómo mediante arcanas

indescifrables leyes

Una palabra era enlazada a otras

En la mente alucinada del lector

 

 

EL VÉRTIGO DE LA LIBERTAD

 

Seguir leyendo Guerreros en Maratón

Igual que cuando lo leíste por primera vez

Hasta que apenas entre luz del día en tu cuarto

Como para continuar

 

Y que lo último que tus ojos vean ese día

Con luz natural

Sean esos versos sabios

Esas palabras de oro que escribió

Tu viejo amigo El Poeta

Que iluminen una vez más tu corazón cansado

 

Si aún sentimos −tú y yo− en nuestra alma

El vértigo de la Libertad

 

 

LOS CRETINOS CONDENAN

AQUELLO QUE NO COMPRENDEN

 

Volver al Sur

Mi casa y mis libros

Y muchas cosas que amo

 

Escribir lo que quiero

Leer a Espríu

 

Salir sólo para aquellos viajes que me seduzcan

A todas partes siempre conmigo

Las Obras Completas de Shakespeare

 

 

TODO ES UNO

 

Momentos como si fuesen

Una frontera desesperada

Las palabras explotan o se atascan

Cada verso es una victoria

 

Y entonces no distingues

Entre Arte y realidad

 

Y aceptas que los personajes de Shakespeare

Resultan ser más interesantes

Que la mayor parte de la gente que conoces

 

 

EL ANFITRIÓN INVISIBLE

 

Yo sé

Que nada es puro Azar

Que todo está en nosotros

Desde el principio