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EMILIO BALLESTEROS ALMAZÁN
Nació en Albolote,
Granada, España (1956) . Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo.
Ha publicado los libros de poesía: Padre Sol y Hermana Luna
(1982), El Arca Mágica del Loco Perales (1986),
Inefables Sierpes (1990), Réquiem (1992), Ojos
de Corazón y Fuego (1995), Por Cuba (1996), La
luz en las flores (1999), Trinos (2000), Trece
(2000), Trípticos (2003) y Trilogía del silencio
(2004). De narrativa: El sitio en que acaban todas las
tierras (1990), El negro (1998), Aynadamar (La
Fuente de las Lágrimas) (2001), El otro lado
(2002) y en la "Antología de relatos" del Diario Ideal.
La Baraka (2005). De teatro: El kiosco ´e Benito
(1983), Las estrellas no tienen puntas (1992) y El
cruce trágico (2000). De ensayo: 1 Etapas de un Viaje
en Espiral (1981), Ojén, cal y jazmín bajo la media
luna (1984) y Evocaciones de Albolote (1994). Ha
sido ganador de los siguientes premios: Premio Otoño de Libros
(1981), Versos al aire libre, Granada (1982), Primer Premio de
Teatro del Ministerio de Educación y Ciencia (1982), V Certamen
de Poesía Casa de la Cultura de Maracena (1988), XV Certamen de
Poesía El Castillejo(1991), Premio de Teatro Alcázar de San Juán
(1992), Premio Villa de Peligros de Poesía (1995), XXXVI
Certamen Literario de Alhama (1997), Premio Río Henares de
sonetos (1997), Premio de Novela Corta Olula del Río (1998), XIX
Certamen de Poesía Huerta de San Vicente (1998), Premio Miguel
de Cervantes de Poesía (1999) y Premio Andalucía para programas
culturales de TV por el programa Cada loco con su tema,
emitido en TV Albolote. Sobre su obra se ha escrito en revistas
y publicaciones de España, México, Cuba, Argentina, Uruguay,
Chile, Colombia, EEUU, Puerto Rico, República
Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Francia, Italia y Marruecos. Ha
sido incluido en antologías, de las que cabe destacar:
Poetas Hispanoamericanos para el Tercer Milenio (1994),
Proemio uno (2000), Versos para un fin de milenio
(2001), Granada en cuento (2003), No arrasadla
(2003), Entre desiertos (2004), Poetas granadinos en
Rosario (2004), Antología de la IX Cita la poesía
(2004), El perfil del naipe (2005). Ha sido traducido al
italiano, árabe, francés y alemán. Dirige la revista literaria
Alhucema.
EL VIAJERO
Crecen las llamas en la hoguera.
Las sombras danzan su frenesí sin
tiempo
≈
Hay un momento en que el sol se
apoya sobre las aguas:
rueda de fuego sobre el abismo.
≈
En el cristal de hielo
reconozco al Azar su Inteligencia.
≈
¡Qué briega tan inútil! Si el
recuerdo
al fin sólo es un fuego de S.
Telmo.
≈
El aliento de Dios hizo del barro
al hombre.
El aliento del hombre hizo la caña
flauta.
Flauta, Hombre y Dios: un solo
aliento.
≈
Mira con ojos de lluvia
este dolor mío de hierba.
≈
Se soñó soñando que soñaba.
Si despierta, ¿dónde está?
Si toma un té, ¿quién lo toma?,
¿la despierta o la dormida?
≈
Llora el Sol por la Luna
y el Rocío cae en la Rosa.
≈
La pasión ata, la acción desata,
la rabia enciende y el amor mata.
≈
Cuando se pisa terreno blando
es cuando más se siente necesario
un suelo firme en que pisar.
≈
Se aquietaron las ramas
y el silencio fue una sombra sobre
el agua.
≈
Cada cuerpo que disfrutas pero no
amas
deja en tu corazón un poso de
vacío.
≈
¿De qué quieres llenar tu corazón?
La sombra y el desprecio se
disfrazan a menudo de placer.
≈
Nadie apreciaba la hermosura de su
cielo azul,
hasta que unas nubes lo mancharon.
≈
Fue muy prolijo en la explicación
de la naranja.
Y a pesar de todo no pasó de su
cáscara.
≈
Si no hubiera errado no habría
venido este mal…
Pero entonces nunca ocurriría la
alegría
que aún tiene que llegar.
≈
Si no hubiera llovido no habría
barro.
Pero entonces, ¿qué flores iban a
crecer?
≈
La mariposa echó a volar y dijo:
¡Soy libre! He elegido volar.
Pero la ninfa ya sabía que haría
eso.
≈
Se miraba al espejo y se decía:
¿Qué soy yo para ti?
Y una sombra murmuraba a su
espalda:
¿Qué es tu espejo para ti?
≈
Dijo el maestro:
Actúa como si todo dependiera de
ti.
Pero, al final, recuerda que
ocurrió
lo que tenía que ocurrir.
≈
Y dijo también:
Exige a cada cual que cumpla con
las normas.
Pero, en silencio, comprende que
hay algunos
que no las cumplirán.
≈
Cualquier si no hubiera…
es renegar de lo que eres.
≈
La mejor metáfora jamás será
escrita.
Esta vida entera es una metáfora.
≈
Da igual la meta que te pongas.
Búscala.
Pero recuerda: en esta vida
la última meta es morir.
≈
Sólo vivirás el momento
si eres tú su dueño y no él de ti.
≈
Busca que nada te esclavice.
Eres esclavo de la Eternidad.
≈
¡Ni una palabra innecesaria!
No hay prisa ni tiempo que perder.
≈
Me dijo: demuéstrame que hay Dios.
Le dije: demuéstrame que no.
Creer o no creer. Ambas son
creencias.
≈
¿De dónde surgió todo?
Si no crees en Dios eres creyente
de la nada.
≈
Si hay algo que es Eterno, da
igual cómo lo llames,
aunque no lo sepas, crees en Dios.
MANUEL
PARRA POZUELO
Nació en
Socuéllamos, Alicante, España (1942). Poeta, ensayista,
crítico literario y profesor de Lengua y Literatura Española. En
1962 obtuvo el primer premio y la flor natural de los "Juegos
Florales" de Ciudad Real, en 1992 le fue concedido el premio
"Vicente Mojica", patrocinado por el Ateneo Científico y
Literario de Alicante, en 1993 consiguió el premio "Amantes de
Teruel", por su libro Mi voz en otros cantos, que fue
publicado ese mismo año, igualmente en 1993 publicó en Alicante,
en la Editorial Aguaclara, su poemario Si tanto los amé por
qué no profanarlos, en el año 2002 obtuvo el premio "Carmen
Arias" de Socuéllamos, el segundo premio del concurso de poesía
de la "Villa de Iniesta", y el primer premio del concurso de
poesía "Manuel Molina", del Ateneo Científico y Literario de
Alicante, por un conjunto de poemas titulados El vulnerado
silbo indestructible, dedicado a los poetas Miguel Hernández
y Manuel Molina. Sus obras también están incluidas en la
Biblioteca Cervantes Virtual, la mejor biblioteca digitalizada
en lengua castellana. Como un homenaje a su tierra y sus hombres
y mujeres, ha publicado dos plaquettes: Pentalogía del vino
de Socuéllamos y Socuéllamos de otro tiempo.
Ha realizado diversos estudios críticos, entre los cuales cabe
destacar: Análisis de tres poemas de la obra de Pedro Lezcano
y de algunos temas o motivos de su obra poética y Comentario del
poema “La palabra o la vida”, de Agustín Millares. En el año
2003 publicó catorce estudios divulgativos y críticos sobre
grandes autores de la literatura valenciana en el periódico
Información de Alicante. En la actualidad colabora con sus
trabajos de creación y de crítica literaria en numerosas
revistas, siendo coordinador de la revista AUCA de la
Asociación Cultural Auca de las Letras de Alicante y
participa en gran número de recitales poéticos. Sus méritos
literarios y poéticos están incluidos en numerosas historias de
la literatura, tales como: Historia sinóptica de la
literatura española de Ramón Massó Ortega, publicada en
Alicante en el año 2004, donde se incluye en el apartado
titulado Ampliación de la generación del 80, y en
artículos firmados por Maria José Zaragoza, en el periódico
Información, y por Cesar Rubio Aracil, en la página web
El mundo cultural hispanoamericano.
ESCRIBIENDO EN
LA NOCHE
Todo está entre tinieblas
mientras tu sangre gira,
y, al igual que los astros,
sin detenerse nunca,
incesante, transporta
átomos y elementos
donde el vivir alienta,
y así va construyendo
el mundo a cada instante,
el mecanismo exacto
que en las palabras suena
y
el escribir permite.
¿Qué
designio o qué instinto
alumbró este prodigio
que en las sombras alienta
y tu sangre constata?
Lejanas
son las huellas
que en nosotros concluyen,
con trémulas palabras
cercamos al misterio,
y ya en su linde misma
repetimos tan sólo
que el don de nuestra vida,
al acabar, consume
la luz del universo
que
nuestra noche alumbra.
ASÍ COMO
LO CUENTO
Cuando los labios
callan
y el sentimiento
grita
cuando ya no
podemos
decir lo que
quisiéramos
recurrimos,
entonces,
a escribir unos
versos.
Sin que nadie nos
vea,
sin escuchar a
nadie,
nos nacen las
palabras
que a nada nos
conducen,
y negro sobre
blanco
va el corazón
poniendo
las huellas que
nos llegan
de algún lejano
llanto.
Y es cuando
estamos solos,
cuando todos se
alejan,
cuando la
sangre suena
con su latido
insomne
y nos oprime el
alma,
entonces, es
entonces,
cuando nos
nacen versos
tristísísimos
y ciertos.
Más que nada
quisiéramos
regresar y
ocultarnos
donde nada
nos hiera.
Cuánto y
cuánto nos duele
volver a la
intemperie
dar el brazo
a la vida
y caminar
con ella
mientras el
aire anuncia
presagios
inclementes.
Y se anhela
quedarse
solo con las palabras,
sólo con
estos versos
en los que
habito ahora.
PASAR ES TU DESTINO
Una víscera triste y
desolada
que cansada repite su
costumbre,
una final e ingente
pesadumbre
que presagia ya el
hueco de su nada.
Este es mi tiempo y
esta mi morada.
Ceniza es todo lo que
fuera lumbre.
No hay luz ni
resplandor con que me alumbre.
Está ya mi jugada
terminada.
Vayamos por la senda
que no espera,
Andemos ya el camino
irrenunciable.
No ha de volver jamás
la primavera,
Sólo el invierno
aguarda, inevitable.
Tu pie está ya pisando
la frontera:
es pasar tu destino
irremediable.
CREPÚSCULOS
Entonces alumbraban
eléctricos los días,
repletos de emociones,
brillantes como peces
que llegaban en olas
peligrosas y urgentes.
Todo era porvenir,
incierto y hermosísimo.
El reino de los sueños
habitaba en nosotros.
Poseídos por banderas
incólumes y ardientes
nos acogían los parques
y los besos dulcísimos
que prometían tan sólo
las dichas entrevistas.
Cuánta tristeza al
alba,
y qué inmensas las
ansias
de la felicidad, como
un orgasmo inútil,
dulcísimo y agónico
que manchase de esperma
una playa desnuda.
Aún todo por llegar,
cuando morían las
tardes.
Al recordarlo ahora,
cuando ya están los
álamos
decayendo en la noche
que habrá de
consumirnos,
el temblor de aquel
tiempo
nos sacude y nos turba.
¿Dónde fue tanta lumbre?
¿Por qué pasó y aún
sigue
vibrando en nuestra
sangre?
¿DÓNDE FUE TANTA LUMBRE?
Fuimos sólo relámpagos,
memorias apagadas y destellos
cruzando por un mar agonizante.
Ahora vemos pasar otros ocasos,
otras albas radiantes,
pero ya no retornan
las irisadas olas
ni los azules pájaros.
Es todo evocación,
trasunto acaso
de otras felices horas
¿Qué fue de la emoción
qué de la fiebre
y qué de la ternura
que al recuerdo acompaña?
Ahora piedra
tan sólo,
yerto solar,
incuria y pedregales
invadieron las
selvas,
se agostó la
verdura,
no es posible
el prodigio
de aquella trepadora
planta que al sol robaba
su calor y su aliento.
Ha pasado tan pronto
la luz de aquella lumbre
y ahora rastrojo es
lo que fuese cosecha
de emociones y voces.
Callemos y dejemos
que los cantos se apaguen.
Este ha sido el destino.
Sólo asumir podemos
que ha acabado la escena.
que está la sombra al borde
de estos versos que escribo.
INMARCESIBLE OLIMPO
Eramos como dioses,
junto a un mar que
cercaban
matojos y colinas.
Casi al amanecer,
en viejos camiones,
escapamos del
pueblo,
y cuando el sol
llenaba
de lumbre nuestros
rostros
nos fuimos
despojando
de ropas y
costumbres,
de tardes
soñolientas
y pupitres sin
alma.
Cuando nos
alejamos
de las gastadas
horas
y de las
prohibiciones
fue nuestra
juventud
la que nos
inundaba.
Ya junto al mar
aquel,
desnudos y
absolutos
vimos llegar la
noche
y allí fue nuestro
Olimpo,
minúsculo y
perfecto
Bebiendo y
contemplando
los astros que
mostraban
horas de libertad
y de presagios
vimos amanecer en
un instante.
Cuando la luz
llenaba
el desolado
espacio
y otra vez
divisamos
la hermosura
total,
un amigo mayor
atravesó nadando
el mar que
rodeaban
pedregales y
arbustos
y al regresar
traía
en los cerrados
labios
lo que nos pareció
un cigarro
humeante
Pensamos que era
un dios
pintado por
Velázquez,
que era Vulcano o
Zeus
que volvía del
destierro.
Jamás podré
olvidar
lo vivido aquel
día,
por mucho que hay
sido
manchado por las
horas,
por mucho que sea
el polvo
que su esplendor
oculte,
irá conmigo
siempre
con el recuerdo
incólume
de aquel mar con
colinas y matojos,
al que mi juventud
engrandecía.
EN LAS CALLES
VACÍAS
Ayer estuve andando por las calles
desiertas,
manchadas y cubiertas por humanos
detritus.
Era fiesta y las gentes aún
dormían o miraban
los más amados rostros, pero el
común espacio
impúdico mostraba las huellas de
sus pasos,
sus más sucios legados, sus
indelebles manchas,
las abyectas señales del vivir de
la especie,
que eran lo permanente del
transito incesante,
testimonio certísimo de un
escondido rostro
que el cotidiano afán más que
mostrar oculta.
Allí vi las cutículas, allí vi
los despojos
que de lo oscuro vienen y a la
nada conducen,
como miles de células que cada día
fenecen,
que cada instante caen en un pozo
sin fondo,
en un inmenso foso donde la muerte
habita.
Así calladamente, triste y
calladamente,
anduve por las calles donde nadie
pasaba,
y, mirando el sendero que las
vidas recorren,
también me vi a mí mismo, inerme
y desolado.
SI EVOCO ESA
ESTACIÓN, A MÍ ME VEO
La estación ya no tiene viajeros
ni vagones,
es una casa grande silenciosa y
desierta,
solitaria y helada como una casa
muerta,
sin flores ni jardines, ni voces
ni canciones.
Poblaron sus andenes anhelos e
ilusiones
de aquellos que esperaban que
entrase por su puerta
la promesa cumplida y la esperanza
cierta,
aunque hoy la soledad habita en
sus rincones.
Yo invoco aquella luz que alumbró
la mañana
en que el niño llevaba un billete
en la mano,
que imaginaba entrada para un
mundo más bello,
como aquel que soñaba mirando la
ventana,
otro mundo más dulce, más hermoso
y humano
que a los trenes llevaba su
brillante destello.
ALFREDO
RODRÍGUEZ
Nació en
Pamplona, Navarra, España (1969). Poeta. Licenciado en Derecho
por la Universidad de Navarra en 1992. Ganó en 1994, con El
tiempo de las manzanas, el IX Certamen de poesía Juvenil "Vicenta
María de Córdoba".
Publicó diversos relatos poéticos en la revista El planeta de
la nueva generación durante 1997 y 1998. Participó en el XI
Festival Internacional de Poesía ARDENTÍSIMA en Murcia (2004).
Forma parte del Grupo Nueva Poesía Ángel Urrutia del
Ateneo Navarro, así como del Grupo Iceberg de Poesía
desde el 2004. Sus poemas han sido publicados en diversas
revistas literarias. Finalista en el año 2005, del II Premio
"Andrés Salom" de Murcia, con su poemario El esplendor
perdido, y también, de la 59 edición del Premio
ADONÁIS de Poesía con el libro Salvar la vida con Álvarez.
En la actualidad prepara la presentación y una selección
antológica de poemas de la Obra del Poeta Novísimo José María
Álvarez, para su inminente traducción al francés y publicación
en Francia.
EL MITO DE LA
ARCADIA
Todo lo que aún
quedaba de Bello
Misteriosa silenciosamente
Estaba en los Libros
La antigua Literatura
Como un árbol injertado a la
tierra
Que era tu vida
CAFÉ DE LA ÓPERA
Viejos Cafés de Barcelona
Llevan tus pasos cansados hasta
el mar
Ahora que por fin ya sabes
Qué es lo bueno y qué es lo malo
Ahora que ya conoces mejor que
nadie tu cuerpo
Y el espíritu no es para ti
Más que una manera de hablar
Quieres sentarte un rato en las
mesas del fondo
Entre extranjeros
En esta hora dichosa de silencio
Solitario
Con un libro de poemas antiguos
en la mano
Quizá Dante Alighieri
Y en los labios un café muy
negro
Dirige después tus pasos esta
tarde
Hasta el Passeig del Born y
Santa María del Mar
Que las chicas que esperan a la
puerta de los peep−shows
Te miren otra vez al pasar
Rambla abajo
Hasta el mar
Escucha sus risas
Hay en sus ojos un aire caliente
de cuchillos
Y tú
Viajero
Que sientes un suave cosquilleo
Un ronroneo en el estómago
cuando las ves
Y oyes la risa en la calle
detrás de ti
Sabes que aún tu corazón se
estremece
Con palabras que hurgaran el
Deseo
Y ahora que reina una gran calma
En este antiguo Café de la Ópera
Tú que has convertido ya para
siempre
Tu corazón en viajero
No dudes en sentarte en una mesa
del fondo a leer
Solitario silencioso
Mientras afuera la ciudad gótica
desciende Rambla abajo
Con un brillo canalla a sus
espaldas
Y los cielos de la carne
Llevan tus pasos cansados hasta
el mar
LA BÚSQUEDA
Para Rosa y Aga,
siempre tan cercanos
Toda la vida buscando la Belleza
Y estaba tan cerca de ti
Como el vino
Y tú no la apreciabas
No la veías
Como el Placer en tu cuerpo
Te hace olvidar la Tristeza
Y desde dentro te calma
Corazón tan puro
Y YO QUE PENSÉ
QUE MI VIDA SE
HABÍA ESTANCADO
Era la Poíesis
El Arte atemporal
Rehabilitando el valor de las
palabras
Invirtiendo el sentido
Y cómo mediante arcanas
indescifrables leyes
Una palabra era enlazada a otras
En la mente alucinada del lector
EL VÉRTIGO DE LA
LIBERTAD
Seguir leyendo Guerreros en
Maratón
Igual que cuando lo leíste por
primera vez
Hasta que apenas entre luz del
día en tu cuarto
Como para continuar
Y que lo último que tus ojos
vean ese día
Con luz natural
Sean esos versos sabios
Esas palabras de oro que
escribió
Tu viejo amigo El Poeta
Que iluminen una vez más tu
corazón cansado
Si aún sentimos −tú y yo− en
nuestra alma
El vértigo de la Libertad
LOS CRETINOS
CONDENAN
AQUELLO QUE NO
COMPRENDEN
Volver al Sur
Mi casa y mis libros
Y muchas cosas que amo
Escribir lo que quiero
Leer a Espríu
Salir sólo para aquellos viajes
que me seduzcan
A todas partes siempre conmigo
Las Obras Completas de
Shakespeare
TODO ES UNO
Momentos como si fuesen
Una frontera desesperada
Las palabras explotan o se
atascan
Cada verso es una victoria
Y entonces no distingues
Entre Arte y realidad
Y aceptas que los personajes de
Shakespeare
Resultan ser más interesantes
Que la mayor parte de la gente
que conoces
EL ANFITRIÓN
INVISIBLE
Yo sé
Que nada es puro Azar
Que todo está en nosotros
Desde el principio
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