Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 45/46

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

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BILLETE AL PARAÍSO.

DANIEL GARCÍA CARRERA

 por

Orlando Rossardi

 BILLETE AL PARAÍSO

 

 Editorial Egales,S.L. 2006

Barcelona-Madrid, España

ISBN 84-88052-05-7. 244pp. 

 

     “Testimonio de un gay cubano, encarcelado, violado y jinetero, en busca de la libertad”.

 

     La ingeniosa frase “la verdad de las mentiras” es el título de un libro de Mario Vargas Llosa que vierte o convierte áreas escamoteadas a la ficción para ponerlas de frente a la realidad de todos los días en que se fundan las más versátiles verdades. El libro de Daniel García Carrera, Billete al paraíso, podría casi ser lo opuesto y no mentiríamos cuando afirmamos que muchos, muchísimos, son los que viven el infierno que pisa el joven autor en las primeras 198 páginas de su corta pero zarandeada autobiografía; sitio disfrazado de comarca amable y seductora, abierta a los placeres y a los requiebros de oleadas de  turistas que visitan hoteles y playas de esa zona caribeña repartiendo dólares y euros “a troche y moche”. Si no hay peor ciego que el que no quiere ver, la isla del abogado Castro muestra, ante los ojos ávidos del visitante, los más seductores ejemplares humanos y los más encantadores parajes obra de una naturaleza que, desde luego, ya estaba ahí desde mucho antes de que el descubrimiento del astuto genovés lo hiciera prorrumpir en sus papeles de viaje “esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieran”; espacio que aún queda y quedará a perpetuidad después de que tanto mozos como caudillos hayan desaparecido del mapa.

     Nuestro autor en su obra se mueve dentro de ese paisaje sin que nos percatemos de su  entorno más abierto y hermoso. Solo queda, por obra y gracia del tirano –nos daremos cuenta casi de inmediato-- el espacio más cerrado y feo en que van y vienen, salen y entran, los innumerables actores que componen el relato. Y ¿de qué va ese todo que conforman las 244 páginas apuntadas? Un iluminante y certero prólogo del Teniente Coronel de las Fuerzas Armadas españolas José María Sánchez Silva nos presenta la circunstancia propicia que lleva al autor a crear su documento: “El autor, para conquistar su libertad tuvo que convertirse en disidente. Tres disidencias son, a mi entender, el telón de fondo de esta autobiografía: la disidencia política, la disidencia sexual y la disidencia respecto del discurso normativo que regula el uso del cuerpo y el disfrute de los placeres”.  Si bien el relato-testimonio se escurre por esas grietas de la disidencia también existe, más allá de la simple y aparente superficialidad con que podamos abordar su lectura, una coyuntural tristeza, una vivencia terrible que nos mete de lleno en una zona prohibida y casi desconocida para muchos lectores de Billete al paraíso, que no cuentan con una (in)cansable multiplicación de situaciones y un vocabulario acompañante de una “vida loca”, intensa y extensa, donde Daniel, el autor que nos habla de él mismo, sin ocultamientos, sin regodeos, franqueando casi hasta el deterioro los cánones de lo que algunos podrían llamar “buen gusto”, nos enfrenta a su verdad y a la mala nueva de un hombre que ha tenido que vérselas con la fatalidad de haber nacido en Cuba en 1970 y la desgracia de haberse criado bajo un gobierno que niega a sus gobernados los más elementales derechos ciudadanos.

 

El texto.

 

     La autobiografía comienza  por la “tierna infancia” donde la ternura y la inocencia se violan repetidamente. El hogar, los parientes, los amigos, la escuela son escenarios donde se deja constancia de los momentos que más marcan nuestra vida, de un lado, los adoctrinamientos escolares, y del otro, las violaciones sexuales. La adolescencia despierta los apetitos en todos los ángulos posibles y Daniel prueba las complacencias de ambos sexos, mientras se resuelven los episodios con la Unión de Jóvenes Comunistas, con el  Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y con el servicio militar. El Daniel ya adulto se traslada del pequeño pueblo camagüeyano a la ciudad de La Habana y con su primo enfrenta los golpes de la urbe, los despegos e insultos de familiares y conocidos y, finalmente, cuando se frustran sus escapadas en balsa del país, la violencia de guarda fronteras y “once meses de martirio”, primero confinado a “una pequeña celda de tres metros” y luego el Combinado del Este y la prisión de Ariza. En el capítulo quinto (de los once que conforman la Primera Parte) el autor “por fin, libre” se enfrenta a otro tipo de cárcel, la de la carestía y la incomprensión; al final de éste, dirá con tristeza:

 

“...sentía que se me escapaba la juventud poco a poco. Nunca tenía dinero ni buenas ropas que lucir. Para conseguir cierta estabilidad económica, tenía que salir a putear con los extranjeros...” (pág. 112)

 

     Siguen los encuentros y desencuentros, el trabajo de enfermería en el hospital Hermanos Ameijeiras, los cálidos y apasionados afectos de Kiko, Fran, Óscar y Shérida; la cercanía del Sida; el testimonio tremendista de la anciana enferma madre de Silvio y la relación con Darío, el italiano amigo de Óscar, que finalmente sería la vía de escape para salir de Cuba. Un trece de mayo de 1998 –según lo consigna el autor—Daniel salía para Alemania, con una visa de visita, donde le iría a recoger Darío desde Italia. Lo que sigue se resuelve entre el texto de un pequeño Diario (páginas 199 a 215) y la Segunda Parte del libro que conforman tres capítulos bajo los titulillos de “En la puta calle”, “Chapero de sauna” y “Vicio, drogas...”, que tienen lugar en Madrid, ciudad en la que el autor de Billete al paraíso vino a carenar y desde la cual ha hecho público su testimonio.

 

El contexto.

 

     Visto el sucinto relato de los acontecimientos de la vida del autobiografiado, debemos acudir a nuestra lectura de la autobiografía en cuestión, que ciertamente nos ha impresionado como un fiero testimonio de la situación imperante en la isla de Cuba, situación que ha venido cocinándose a través de cuarenta y siete larguísimos años de machacar duramente sobre factores económicos, políticos y sociales, y de modo muy especial, en sucesivas generaciones de jóvenes que pugnan por llegar a ser lo que otros jóvenes del mundo sencillamente son, hombres y mujeres libres para escoger y recoger el fruto de su libre albedrío. Daniel García Carrera se confiesa a todos sus lectores cuando dice:

 

     “No me considero un mal chico, aunque reconozco que alguna vez he hecho cosas muy feas. Pero en un país tan difícil como el mío, tenemos que subsistir a toda costa, aún más cuando las víctimas somos nosotros mismos. Gran parte de culpa es de la dictadura castrista, donde los jóvenes que no somos comunistas tenemos tronchada toda oportunidad de avanzar y desarrollarnos.” (pág. 180)

 

     La obra de por sí queda salvada en su texto y contexto testimonial y ocupa su lugar entre los punzantes y genuinos alegatos contra el dictador de la Isla cubana. Por el lado de la valoración formal algunos, como el psicólogo Manuel Ángel Soriano, en la presentación del libro en la Editorial Egales cree ver elementos de la picaresca española de los siglos XVI y XVII, en ese relato de andanzas, venturas y desventuras que presenta además de la insistente necesidad de supervivencia de aquellos individuos que deben abrirse paso en un “mundo hostil e inquisitorial” que quiere, y a ratos logra, utilizar y excluir al ser humano que vive y padece esas circunstancias. Lo que también logra el autor de esta obra es, por un lado, exorcizar sus espacios mentales, encarar sus miedos y fobias y disipar sus fantasmas y, por otro, acusar en nombre de tantísimos jóvenes cubanos, del daño llevado a cabo por esa funesta tiranía que ha calado tan hondo y fatalmente en el ser humano que puebla la Isla y también el exilio y que ha deshumanizado, al menos temporalmente, a cientos y cientos de  inteligentes y despiertos individuos que si logran escapar de su territorio insular no logran huir de su espacio anímico y mental forjado en la pesadilla de aquel “hombre nuevo” que no encuentra explicación para un mejor futuro. En cuanto al autor Daniel García Carrera, su acusación bien le vale un serio reconocimiento, aunque debamos echar a un lado otras consideraciones literarias que no es tiempo para juzgar de inmediato; y en cuanto a la persona humana que recorrió los sórdidos callejones de Billete al paraíso y que, al fin, encontró su libertad para escoger libremente, debemos decir, como dice el poema de Antonio Gala “San Lázaro. La Habana”  de su libro El poema de Tobías desangelado, “Porque resucitaste sabes lo que es la vida,/ la agonía y la muerte...”    

    

Orlando Rossardi (Orlando Rodríguez Sardiñas) nació en La Habana, Cuba (1938). En Cuba, antes de 1960 en que sale para España, colabora en revistas literarias y funda con René Ariza el cuaderno poético Cántico. A partir de entonces su obra poética y ensayística ha aparecido en multitud de revistas literarias en Europa, Hispanoamérica y Estados Unidos de América. Estudia en las universidades de La Habana y Madrid y se doctora en la Universidad de Texas (EE.UU.) Ha sido profesor en varias universidades norteamericanas y en la actualidad se dedica a la radio y la televisión. Ha brindado conferencias sobre teatro y literatura hispanoamericana y española en varias partes del mundo y es un activo promotor de la literatura cubana en el exilio. Ha publicado ensayo, teatro, cuento y poesía. Entre algunos de sus libros se destacan los tres tomos de Teatro Selecto Hispanoamericano Contemporáneo (Madrid, 1971), La última poesía cubana (Madrid, 1973), León de Greiff: Una poética de vanguardia (Madrid, 1974) y los seis tomos de Historia de la Literatura Hispanoamericana Contemporánea (Madrid, 1976) para la Universidad Nacional a Distancia. Muestra del teatro publicado del autor puede encontrarse en su pieza La Visita (Virginia, 1997). Su obra poética se recoge en los libros El diámetro y lo estero (Madrid, 1964), Que voy de vuelo (Madrid, 1970), Los espacios llenos (Madrid, 1991) y Memoria de mí (Madrid, 1996).