Miami
Estados Unidos
Año VIII

 Nº 45/46

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


ESPAÑA

 

MARÍA TERESA CERVANTES


Nació en Cartagena, España (1931). Es Poeta y profesora. Diplomada en Literatura Francesa en La Sorbona. Fue lectora de español en institutos y liceos en París. Desde 1971 a 1995 estuvo en Comisión de Servicios en la República Federal de Alemania impartiendo clases de Lengua y Cultura en Bonn a hijos de Emigrantes españoles. Dedicada desde muy joven a la literatura. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: El viento (Ed. Levante, Cartagena, 1982), A orillas del Rhin (Bonn, 1985), Edificio póstumo (Ed. Torremozas, Madrid, 1988), El bostezo del león (Ed. Torremozas, Madrid, 1989), Sin testigos (Ed. Torremozas, Madrid, 1990), El desierto (Fundación Emma Egea, Cartagena, 1994), Salvador Reverte. Semblanza biográfica (Cartagena, 1997). En 1961 fue traducida al árabe por el poeta marroquí Mohammad Sabbag y sus poemas fueron publicados en el "Al-Alam" de Rabat. Parte de su obra fue incluida en la Antología de poesía femenina española, publicada en 1970 por la Editorial Brugera de Barcelona. En 1966 fundó en Cartagena la revista de poesía Títiro canta. Ha sido condecorada con: Medalla de Bronce de Art, Sciences et Lettres (Palais de la Mutualité, París, 1963); Dama de la Orden de Honor de P.A.H.C., París, 1976; Placa de Honor, Mesa Café (La Unión, Murcia, 1982); Premio de Poesía "Consulado de España", El Butacón, Hamburgo, 1990; y el Premio "Emma Egea", Cartagena, 1992. Ha sido traducida al alemán por el escritor Herbert Becher y su poesía ha sido publicada en "Die Brücke" e. V. en Saarbrücken (Alemania, 2000-2004).


 

 

ELEGÍA AL NEGRO SUICIDA

 

... y el negro canta y se va

 Nicolás Guillén

 

 

Yo digo que no te has ido,

Amón me dice que sí.

Yo digo que sí y que no,

que no y que sí.

 

El entierro de un suicida

-dicen-

mientras tus amigos fuman.

 

¿Dónde has ido con tu mambo,

con tu samba, con tu rumba,

con tu poesía cilíndrica

y con tu tristeza única?

 

Carne de color revolver,

salvaje mirada negra,

labios en donde rugía

la poesía de Espronceda:

libro roto en un instante

en el capítulo treinta.

 

Dime, Yago: ¿Qué color

tiene ahora tu tristeza?

 

 

ANTE UN RETRATO DE EDITH PIAF

 

Tus labios Edith ya están

callados de eternidad,

serenos de eternidad.

 

Pero ¿Qué es la eternidad?

¿Qué será la eternidad?

 

¿Será solamente un mar,

un mar al fondo del mar?

¿Un mar donde sople el viento

sin que las olas se muevan?

¿Será un mar la eternidad?

 

¿Será un batirse de espadas

sin guerreros que se batan?

¿Será una casa sin puerta

o una gran puerta sin casa?

 

¿Será un camino de álamos

atravesado de un río?

¿O solamente es el mar

en lo más hondo del mar?

 

¿Será una vuelta a empezar

en el fondo de ese mar?

 

 

SILENCIO

 

Llevas el dedo a tus labios.

                                іSilencio!

Es la hora de callar,

                       de desmentirse

de lo dicho, de desmentirse de los sueños.

Es la hora de pensar, de recogernos,

de ocultarnos de tantos como miran,

                                             como hieren,

                                             como eliminan.

 

Pides silencio,

                 más de lo que yo esperaba.

Te entiendo. Sí, te entiendo.

 

 

MI ETERNIDAD

 

                                  Como en los sueños,

detrás del rostro que nos mira no hay nadie.

                                                 Jorge Luis Borges

 

Hoy ha amanecido nublado en Eifelstrasse.

Desde el otro lado de la puerta

estoy a solas conmigo.

                             Camino por la casa,

pongo orden en los libros.

Voy pasando las manos por los anaqueles de

                                                   nogal

como el que busca algo en lo que tiene fe.

Me siento a recorrer mis pensamientos,

a meditar, como tengo costumbre,

a estar conmigo

con más intensidad que en el pasado.

 

Hoy ha amanecido nublado en la Eifelstrasse.

Alzo los ojos para buscar la luz.

Un destello me llega desde dentro.

                          Busco el rostro que tuve,

la ternura que transporté hasta aquí,

                         aquellos brazos

que fueron mi balanza necesaria.

Llama breve, luz, ocaso junto al agua

                        que nunca me saciaría.

Hoy ha amanecido nublado en la Eifelstrasse,

Que nadie me saque ahora de esta calle,

quiero asumir aquí mis erróneos momentos.

                         Ya no aspiro a soñar,

                         sólo a existir, a estar,

a buscar otra clase de ternura.

Esta es mi niebla de hoy,

el eco de mi historia no contada.

 

La eternidad aquí, la estoy tocando:

                          soy yo misma.

 

¿Por qué empeñarme en lo informe,

en el otro quimérico museo

que ha de abrirme las puertas a su antojo

sin haber paladeado las palabras precisas?

 

                           Esta es mi alba todavía,

la oscuridad temprana de mis males secretos,

la eternidad sin fondo que me rompe y me une.

Aquí la imagen que

deliberadamente me acomoda.

 

He llegado al acuerdo deseado

con el estar corpóreo que me habita,

con todos sus recodos, sus vértigos,

                            sus raíces nudosas.

Esta es mi eternidad y está conmigo

sin rostro que me juzgue.

 

 

¿CUÁL DE LAS DOS HE SIDO?

 

¿Quién? ¿Cuál?

¿Quién me llama a esta hora casi póstuma?

¿Cuál de las dos he sido:

                             la que busca o la que espera?

 

 

EL SOL HA DECLINADO

 

La noche fue cayendo.

La vida me ha cansado las rodillas.

He subido en silencio la escalera.

El sol ha declinado,

       los peldaños son otros.

 

¿Vendrás detrás de mí?

 

 

EL AFÁN DE EXISTIR

 

Esa ansiedad de ser, de no morirse.

Lo que nunca entendemos.

El afán de existir, la desmedida en todo.

Ese otro día por el que vanamente vivimos.

 

 

 

TONI GARCÍA ARIAS


Nació en Puentedeume , La Coruña, España (1969). Poeta. Ha publicado los libros: Diccionario de derrotas, Concejalía de Educación y Cultura de la Región de Murcia y Editorial Nausícaä (2003) y Todos los puertos, Ayuntamiento de San Javier y Editorial Nausícaä (2001). Es colaborador habitual como articulista del Diario “La Opinión” de Murcia, de la Revista de Expresión Poética Dorna de la Universidad de Santiago de Compostela, de Opinión del Portal “Murcia Región” y Colaborador de la Revista de Expresión Poética Andar 21. Algunos de sus poemas han sido publicados en:  la revista Poesía toda, Nº 9 (Bilbao: Enero 2000); revista Escribir y Publicar, Nº 18 (Barcelona: Abril–Mayo 2000); revista de poesía La Galera, Nº 5 (Murcia: Junio 2000); Centro de Estudios Poéticos (Abril – Mayo 2001); y la revista Azahar, nº 51 (Conil). Ha publicado en la Red Cibernética en: www.portaldepoesia.com (sección La Biblioteca de Portal de Poesía); www.redesescarlata.org (Revista Espasmo - Sección de poesía); www.coloquiodelosperros.com (Revista literaria); y en www.bvg.udc.es  (Facultad de Lingüística de La Universidad de La Coruña,  sección de Novos Autores). Algunas reseñas de su poesía han aparecido en los diarios: “La Verdad” / Suplemento Cultural “ABABOL”; “La Opinión” / Sección Cultura;  Revista “ANPE”; y en EDUCARM, el portal educativo de la Consejería de Educación de la Región de Murcia, sección “Literatura”.


 

 

AUSENCIA

 

Qué poco dura

la huella de una página

o el sabor de un verso,

o el saber de tan débil arquitectura;

poesía;

mezcla de tejidos y piel y memoria,

alquimia de fluidos y sangre y fotos y nada

sobre la palma inerte de esta hoja

que mide su tiempo

en ausencias al cuadrado.


 

BESOS

 

Te pierdo.

A cada segundo

el olvido me borra un poco más de ti,

como un ejercito de cenizas que invadiese

el mapa de tu rostro,

nublándome con su estéril manto

cada una de las palabras

que un día me dijiste,

hasta que, al fin,

no queda más que un frágil susurro

de lo que fue tu voz

en mi memoria.

 

Te pierdo,

y cada segundo sin ti

me duele una hora,

y cada hora,

la vida entera.

Tu rostro se desvanece,

y ya no queda ni un trozo de piel

sobre el que aferrarme en sueños,

y al irte así,

tan lentamente,

tan gota a gota,

me dejas, al fin,

unos besos sin boca,

un cielo sin alas.


 

CUERPO

 

Y aunque parezco un hombre como tantos otros

y el aire que respiro

parece ser suficiente para llenar mis pulmones

y cobrar vida,

en realidad, vida,

no soy más que un paisaje de ropas

al que le falta tu cuerpo.


 

DISTANCIA

 

Podría ser esta ciudad,

todos los edificios muestran

el mismo rostro de abandono

bajo la lluvia.

 

Podría ser Buenos Aires o París o Roma.

Podría ser Madrid

o Valencia bajo un aguacero.

 

O podrían ser tus ojos

mientras me observas,

la luz de la mañana

al reírte,

el contacto casual de tus manos

bajo las sábanas.

 

Pero también podría ser esta ciudad,

esta lluvia indecisa que quisiera ser río

y arrastrarme como una hoja sin voluntad

al mar de tu presencia,

o esta absurda calle

que se abre ante mí

vacía de memoria.

 

Podría ser

el peso de la distancia

cuando lleva tu nombre.


 

ESPEJO

 

Frágil como un pequeño espejo,

el tiempo resbala por nuestras manos

con la inocencia de lo que no perdura

y estalla contra el suelo

y se hace memoria.

 

Una pareja sale del hospital

y se abraza. No hay amor

en sus rostros.

Lloran.

 

Lloran a pesar de la gente que pasa,

a pesar de este sol de agosto

que abrasa

y que en sus ojos

se congela.


 

FANTASMAS

 

Hoy he dejado abierta la nostalgia

a los fantasmas,

mis seres más queridos,

por si en mitad de la noche

deciden regresar

a enturbiar mis recuerdos,

o a desvelarme el sueño

con preguntas que ya no sé responder,

que ya no importan.

Han entrado con sigilo

y han desempolvado

el rostro de mi infancia,

el camino aquel

que nunca recorrimos juntos,

una noche de agosto

en que no te besé

y agosto se perdió por siempre.

Mis fantasmas ,en fin,

han ordenado mis errores

según las fechas,

porque a ellos les gusta

remover los recuerdos,

hurgar en las derrotas,

agitar mi mundo.

A mí, de algún modo,

también me tranquiliza su presencia,

observar como recogen mi ceniza

con fervor de centinela,

esparciéndola aquí o allá,

haciéndola, de nuevo, sensible.

Agradezco que durante tanta eternidad

hayan convertido en novedad

lo resignado.


 

GEOGRAFÍA

 

No necesito bellas sirenas

deslumbrantes y desnudas

que conduzcan con sus cantos de espuma

mi débil embarcación

hacia las rocas:

yo solo me basto

para fracasar en el intento.

 

Navego con un trozo de mar

bajo los brazos, con una llave de salitre

que abre mi infancia

y me roba el sueño,

recojo con celo los pedazos

de geografía muda

que a modo de piel

he ido perdiendo con los años,

y giro hasta esa coordenada como un remolino enrabietado,

como un niño atolondrado

que no sabe de derrotas,

o como un globo terráqueo

en una clase de ciencias

que rueda sin control mesa abajo

y llena el suelo de países y de espuma,

de espanto y carcajadas.


 

HISTORIA

 

Él le cuenta falsas historias,

viajes que nunca sucedieron,

y le susurra al oído

cuánto la quiere,

mientras ella juega con sus anillos

tímida y nerviosa.

 

Ella mira apasionadamente

su boca carnosa,

y se deja seducir

por el cálido movimiento

que producen sus labios al moverse.

Le confiesa

que al llegar la noche

le mostrará su secreto.

 

Y él le susurra al oído

que nunca dejará de amarla,

que siempre la llevará entre sus venas;

y se estrechan las manos con más fuerza,

y bajan las miradas con vergüenza,

y se besan, y sonríen,

y de eso hace ya

miles de años.

 

 

JUAN TUDELA GÓMEZ


Nació en la ciudad de Mula, Murcia, España (1965). Poeta y narrador. Es licenciado en Geografía e Historia. Ha colaborado con sus escritos en diversas revistas de ámbito municipal publicadas en Caravaca, en Bullas y en Mula (Región de Murcia). Ha publicado los poemarios: Cuaderno de ofrendas (2000) y Cuaderno de la Casa Interior (2005).


 

 

ESTUVE

 

(A la poesía de San Juan de la Cruz)

 

 

Si en todos los caminos

yace la huella marcada si pisamos

la tierra; si en destinos

construimos y nos vamos

extramuros de todo lo que amamos.

 

Si puede la belleza

superar la malicia de los seres

y extiende la pureza

por todos los enseres

que guarda el corazón en sus haberes.

 

Si en un beso que damos

está la llama aleve de la vida

y el fuego en que quemamos

y la luz amanecida

encima de los campos encendida.

 

Si existen por ventura

el vuelo y el pájaro, el viento y la nube;

si está toda la altura

en todo cuanto sube

os diré que yo también estuve.

 

 

A CUATRO SIGLOS LEYENDO EN EL QUIJOTE

 

Admirados a lo largo

de tu Mancha desierta,

andamos tras el hidalgo

y el buen escudero Sancho.

Los molinos de los granos

y los patios de la ventas

se confunden encantados

con gigantes y palacios.

Y algunos locos soñamos

con buscar las aventuras

para no ser más esclavos

ni siervos de la cordura.

Montados sobre el caballo,

a lomos de la Fortuna,

deshacemos los rebaños

y elogiamos la locura.

Y el hidalgo machucado

nos enseña su camino

cuando está nublado el sino

por la tunda de los palos.

Mas triunfa entre sus dones

la pura esencia de amores

de su amor por Dulcinea,

ya que así quiso el autor

que penara el caballero

por las mil calaveradas

de su yelmo de cencerro.

Mas del pecho enamorado

por un corazón heroico

las tribulaciones brotan

y nos dejan asombrados

con la gracia de lo humano.

Y a pesar de cuatro siglos

de cronopios y de famas,

los lectores del Quijote

afirman que el castellano

ya encontró lo que buscaba.

 

 

ORACIÓN POR LOS NIÑOS DE BAGDAD

 

(Poema contra la guerra, contra todas las guerras)

 

Los nombres de un millar de noches

sumados al infinito de una

suman los pálidos crecientes de la luna

para redondear en el semblante de una esfera

el semblante de todas las víctimas sin culpa.

Diáfanas, en todos los racimos de la púrpura,

las metáforas, desde el cielo devastado de Bagdad,

sólo representan una brutalidad sin nombre.

Y la combustión del miedo con su lengua roja

–a menudo estampada en un oasis de flores—

negra se teje con una tela de mortaja rota

que arropa el dolor de los brotes angelicales

y los trasplanta en el jardín del Paraíso,

allí donde los niños florecerán de nuevo.

 

 

FUGA DE NOVIOS

 

El joven salió a la tierra desnudo.    

Cadenciosas, las brújulas del viento

precisaban cada poro de su piel.

A su alrededor, ajenas a su alma,

flotaban las algas al socaire de la brisa.

Quedaba el mar cerca de sus pasos,

y el cielo estaba desierto y profundo.

Para llegar a la ciudad de los centauros,

sus ojos ensancharon las sendas en caminos.

Herida por el sol, su robusta cerviz

removía tanto el cuello ancho y poderoso

como el porte colosal de su cabeza;

y su lengua, dentro y fuera de su boca,

deshacía las arcadas y la espuma de la sal.

Y ella, con las manos bien sujetas en la cruz,

como una yegua salvaje, al