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CARLOTA
CAULFIELD
Nació
en La Habana, Cuba. Ha vivido en La Habana, Dublín, Zürich, New
York, New Orleans, San Francisco, Oakland, Barcelona y Londres.
Comparte su residencia entre Berkeley, California y Londres.
Es autora de
Fanaim (El
Gato Tuerto, 1984),
Oscuridad divina
(Betania, 1987),
A veces me llamo
infancia/Sometimes I call myself childhood
(Solar, 1985),
El tiempo es una mujer
que espera (Torremozas,
1986), 34th
Street & other poems
(Eboli Poetry, 1987),
Angel Dust/Polvo
de Angel/Polvere D'Angelo
(Betania, 1990),
Libro de los XXXIX
escalones/Book of the XXXIX Steps
(Luz Bilingual, 1995),
Estrofas de
papel, barro y tinta
(Cafè Central, 1995),
A las puertas
del papel con amoroso fuego
(Torremozas, 1996)
Quincunce
(Cafè Central, 2001),
At the Paper
Gates with Burning Desire
(Eboli Poetry Series, 2001),
Autorretrato en ojo
ajeno (Betania,
2001)
Movimientos metálicos para juguetes abandonados
(Consejería de Cultura de Canarias, 2003),
El libro de Giulio
Camillo (InteliBooks,
2003) y
Quincunce / Quincunx
(Puerto del Sol, 2004) y
Ticket to Ride.
Essays and Poems (InteliBooks, 2005). Otros libros:
Visual
Games for Words & Sounds. Hyperpoems for the Macintosh
(InteliBooks,
1993),
Book of
XXXIX steps, a poetry game of discovery and imagination.
Hyperpoems for the Macintosh
–CDROM (InteliBooks, 1999). Ha editado
From the
Forbidden Garden.
Letters from Alejandra
Pizarnik to Antonio Beneyto
(2003) y las antologías
Voces viajeras. Poetisas
cubanas de hoy
(Torremozas, 2002) y en colaboración con Jaime D. Parra,
The Other Poetry of
Barcelona. Spanish and Spanish-American Women Poets
(InteliBooks, 2004). Tiene en preparación una antología de
poetas irlandesas contemporáneas.
Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas literarias,
entre las que se encuentran
Haight Ashbury Literary
Journal,
Michigan
Quarterly Review,
Poetry San
Francisco,
Visions,
Beacons,
Turia,
The Texas
Review,
Barcarola,
Nómada,
Cuadernos del Matemático,
Aleph,
AErea,
Tercer Milenio,
Walrus,
y CHASQUI.
Su poesía ha sido incluida en las antologías
Looking for Home. Women
Writing about Exile
(1990), These
are Not Sweet Girls, Poetry by Latin American Women
(1994), Poesía
hispano-caribeña escrita en los Estados Unidos
(1995), El
gran libro de América judía
(1998),
Antología de la poesía cubana.
Tomo IV. Siglo XX (2002),
Poesía cubana del siglo
XX (2002),
Las poetas de
la búsqueda (2002),
So Luminous
the Wildflowers.
An Anthology of
California
Poets (2003) y
Breviario de
los sentidos. Poesía erótica escrita por mujeres
(2003).
Entre los premios recibidos se encuentran el Premio
Internacional "Ultimo Novecento" (Italia, 1988), "Mención de
Honor" en el "Premio Plural" (México, 1992), "Mención de Honor"
en el Certamen Internacional "Federico García Lorca" (Estados
Unidos-España, 1994), Premio Internacional "Riccardo Marchi-Torre
di Calafuria" (Italia, 1995) , la Mención de Honor en del 1997
Latino Literature Prize del Instituto de Escritores
Latinoamericanos de New York y el Primer Premio Hispanoamericano
de Poesía “Dulce María Loynaz” (Islas Canarias, 2002). Su página
de poesía en la red puede verse en
http://www.intelinet.org/Caulfield
SIEMPRE LA
LITERATURA
Viví al extremo de todos
los límites
mientras leía
Molloy,
Malone Dies
y
The Unnamable.
Es cierto, no entendía
nada, pero
bebí los libros con
gracia y fe,
fue así en los albores de
mi juventud,
esa edición tríptica me
consagró como
una muchacha rara, sola
en su secreta vanidad.
Creí haber encontrado una
atención obsesiva
y así pronuncié cada
palabra,
hasta el total
agotamiento.
No necesité de
diccionarios,
ni quise preguntar por
traducciones,
ni escuchar el comentario
de ese alguien
experto en las novelas.
Me dediqué a observar y
entré,
llevada por una ráfaga de
astucia,
a la rapidez de lo
ilógico,
pero con precisión, eso
sí,
para después deshilvanar
y desmemoriarme.
Nada me impide ahora
releer los textos,
¿Nada?
Cierto miedo, me digo,
a entender, por fin,
las palabras.
MIENTRAS TRADUZCO
POEMAS IRLANDESES
Para
John Goodby
En medio del lento buscar
de palabras,
tú dices, mi patria
oscura, “Un mapa infantil de Dublín”,
“Après una imagen de Joan
Miró”, esa isla,
tentativa de dejar atrás
el borrador
hasta trazar nombres y
adjetivos
con más precisión.
Mas hay cierta acidez en
no encontrar
significados o el
equivalente a tal o cual vocablo.
No me detengo. Tengo
prisa
y me pierdo en pliegues
de mi idioma,
paso las páginas del
diccionario con
inquietud de novicia,
y todas las cosas van
tomando forma,
hasta ese cansancio que
fluye
dentro de mí, sangre
doble
de cada día, vacío
repentino.
Salí tras nombres de
árboles y pájaros,
bajé, subí, caminé de un
lado a otro,
y todo se puso en su
lugar,
otro borrador del poema.
EL FUNERAL
Vi muchas caras,
la del hombre audaz, la
del bueno,
la del amigo de sus
amigos,
la del elegante y
bon
vivant,
la del inteligente, la
del autoritario,
la del turbio,
la del cortés,
la del mezquino,
la del padre de familia,
la del orador.
Leí artículos a su favor,
algunos moderados,
otros llenos de
exageraciones,
lo volvían santo y
ejemplo de la nación.
Otros lo llamaban
miserable,
acaso el peor político de
todos,
el más ladrón, el más
astuto.
Páginas y páginas del
Irish
Independent,
The Irish Times,
la mejor lección de
historia irlandesa que he
tenido.
Después, los comentarios
radiales,
las imágenes televisivas
de las multitudes
en espera del féretro,
los discursos de familiares
y amigos y políticos y la
opinión del ciudadano aquel
y el otro y aquella, y
hasta del turista que
nunca oyó su nombre y
pregunta si era un
cantante de Rock.
Yo, callada, devota a las
palabras,
pronunciando muy
quedamente
Taoiseach,
Fianna Fail,
oifig an phoist,
correos
ticéad,
ticket
gardaí,
policía
bealach amach,
salida
lamiendo mis heridas
nunca cerradas,
por eso voy a detenerme
aquí, en la memoria,
volver al año 1979,
al atrevimiento, a la
espera,
y tanta juventud y
esperanza entonces.
Para mi, Charles J.
Haughey fue
un posible exilio
irlandés,
y así, como quien no
quiere las cosas,
he dejado caer,
en el sobre,
una gota de perfume,
y he guardado en él,
una vez más,
su carta.
Hace tiempo ya, hace
mucho tiempo.
SNAPSHOTS
I
La ciudad siempre sucia y
gris. Vista con ojos atrevidos, el polvo es simple curiosidad
después de la lluvia. Y así, voy de prisa. Dawson Street se
convierte en esa fotografía del año 1957 guardada con celo. Una
niña de cuatro años, con vestido de terciopelo rojo, guantes
blancos y zapatos negros hace una mueca. Detrás de la cámara, mi
padre. Al lado de mi padre, mi madre sonriente. Tiro las
tarjetas postales a la basura. Hay una lugar perfecto en la
memoria. Todo blanco y negro.
III
Las ciudades con puentes
invitan al júbilo. Los puentes son umbrales del pasear o de la
rapidez. Siempre hermosos. Algunos recuerdan cuerpos desnudos.
Otros son puras trampas visuales. Otros, arterias entre pasajes
urbanos hacia un no conozco el lugar.
Esos otros, camino diario
entre lo familiar y el agotamiento. Y aquellos con nombres
históricos, los más felices dentro de su fama.
He recorrido muchos
puentes. Algunos me han invitado a morir. En otros me han
acariciado con entrega. En algunos he sentido miedo, otros me
han dado sed y la noche. Casi todos me han regalado olor a
podrido, miradas impertinentes y todo lo que significa un viaje.
Recuerdo aquel puente y
este otro, los tantos puentes.
Con dos comulgo:
el
Ha’penny
Bridge,
mi piel dublinesa toda fragmentos,
y el
Ponte dei Sospiri,
mi otra osamenta, la veneciana.
Entre el ayer y el hoy
destruyo todo puente.
V
Dicen que Lord Mount
Gardiner era un excéntrico
y que construyó casas de
huéspedes
con habitaciones de
techos muy irregulares,
paredes angulosas y
ventanas indiscretas.
Amo a los arquitectos
atrevidos y
Aurora se sube al techo
en un día soleado,
Céfiro sopla con cierta
musicalidad
y el viento se multiplica,
y los dioses disponen
sus formas bronceadas,
disfrazados de liebres,
esas esculturas de Barry
Flanagan,
se imponen al ojo del
transeúnte
con sus cuerpos largos,
extendiéndose
por la rareza de muchas
calles.
Inexorable destino el de
Lord Mount Gardiner
mientras trazaba planos,
y le pedía a Jove ser un
dios menor.
Si haces ofrendas a los
dioses, tus descendientes
recogerán frutos sanos y
maduros, te llenarás en experiencias,
no tocarás tierra
definitiva, podrás entrar y salir de laberintos
sin tener que engañar a
nadie ni llorar lágrimas amargas,
disfrutarás de placeres
sensuales cuya felicidad sólo conocen
los elegidos, y podrás
restaurar, al final de tu vida,
tu ligereza de liebre,
esas largas manos tuyas
en las que paisajes
desconocidos se alzan.
“Te escucho decir hombres
jóvenes, columnas obsesivas,
esas puertas y corredores
hacia la casa rebozante de bienvenida”.
Madre diosa, reina
bendita,
llévate la furia de mi
casa
no me castigues por las
acciones de otros,
déjame construir y
aléjame del frenesí
de toda criatura demente.
Ofrezco la última lección,
la de Ariadna.
VII
Escribe un poema
o ponte a cantar
me dijo
una de las viejas sabias
de nombre Atenea
no se confunda
con la diosa
ella cuidaba el fuego
no le hice caso
sin tinta ni papel
me puse a tejer
con hilo fino
para no enterrar a los
vivos
y fantasear a los muertos
que si el patio
se llenaba
de lagartos rojizos
y yo tejiendo
que si la ciudad
iba a ser abatida por
epidemias
y yo tejiendo
que si otra guerra
volvería a dejar
a las mujeres solas
y yo tejiendo
para destejer
la falta de imaginación
y el detestable olor
de las masitas de puerco
tejo todos los caminos
de la ciudad
y los destejo
tejo los perfiles
de los pretendientes
y los destejo
tejo el perfil
de
Antínoo
único sobreviviente
y lo destejo
tejo el perfil
de
Ulises
y lo destejo
no logro tejer
todo el perfil
de
Telémaco
destejo
y sueño
con un desconocido
que traerá alegría
a esta casa
dará fé de amigos
espantará a enemigos
hay que
tener
mucho oído
y vuelvo
a sentarme
frente al telar
por pura
costumbre
(Séptimo fragmento del poema
Penélope,
mujer de Ulises, entre sábanas de hilo irlandés)
LEÓN ESTRADA
Nació
en Santiago de
Cuba, (1962) Poeta. Miembro de la UNEAC, es jefe de redacción de
la revista Del Caribe y editor del Boletín Ideas. Miembro
correspondiente de la Asociación Prometeo de Poesía, España.
Poemas suyos han sido traducidos al italiano y al holandés. Ha
realizado las antologías Epigramas (1994), La patria
de la luz (2004), Y como somos aquí estamos [con
Nadya Lozada, 1994], Hermanos [con Goulart Gomes y Cos
Causse, Brasil, 1997] e Incesante rumor [con Teresa Melo
y Javier Cabrera, Canarias, 2002], Silvio: te debo esta
canción [con Teresa Melo y Reynaldo García Blanco, 2005], Ha
colaborado en Santiago, Perfil de Santiago, Del Caribe,
Claras Luces, El Caserón, Sic, Alma Mater, El Caimán Barbudo, La
Gaceta de Cuba, Antenas, Credo, Cúpulas, Revista del Vigía,
Diéresis. Y en Cuadernos de Poesía Nueva, La Pájara
Pinta, El Indio del Jarama, El signo del gorrión, Palimpsestos,
Arboleda, Ánfora Nova, Cruz de Piedra, Lofornis, El vendedor de
pararrayos, Cuadernos del Ateneo de La Laguna, Angélica
(España); La Nación, Espiral, Retos (Colombia), El
Caracol Marino, Graffiti, Norte, Alforja (México), José
Martí Journal (Holanda), Poesía de Rosario, La luna que
se cortó con la botella (Argentina), La porte des poetes
(Francia), Caracola (Venezuela), Jornaleco
(Brasil), Los papeles de Rocamadour, Diario La
Información (República Dominicana), Il Majakovskij
(Italia). Ha obtenido Premio Jacques Roumain 1988; Premio José
María Heredia 1988, 1992, 1994; Premio Regino Boti 1991, 1999;
Premio Manuel Navarro Luna 1992; Premio de la Ciudad de Santiago
de Cuba 1994, 1996; Premio Santiago 1995; Premio 20 de Octubre
1995; Premio II Juegos Florales de Santiago de Cuba 1997; Premio
Luisa Pérez de Zambrana 1999; Premio Oriente de Poesía José
Manuel Poveda 2001; Mención La Gaceta de Cuba 2000;
Mención Pedro Correa Vásquez 2000. Ha sido condecorado con Placa
José María Heredia, Distinción Majadahonda 1936 y Distinción Por
la Cultura Nacional. Aparece en Ellos pisan el césped
(1988), De transparencia en transparencia (1993),
Poesía cubana hoy (España, 1995), Poetas cubanos actuales
(Venezuela, 1995), Cancionero General de Prometeo
(España, 1995 y 1996),), Nuevo diccionario cubano de
seudónimos (España, 2000), Prometeo 2000. Autoantología
de poetas de la Asociación (España, 2000), Santiago de
Cuba. Arpa de troncos vivos (2000), Heridos por la luz
(México, 2001), Incesante rumor (Canarias, 2002),
Antología de la poesía cósmica cubana (México, 2002),
Prometeo Siglo XXI. 94 poetas de Lengua Española (España,
2002), Antología del arquetipo cósmico amarillo (México,
2004), Tejedores de palabras (España, 2005), Silvio:
te debo esta canción (2005).
Bibliografía: El
tiempo de los fieles. Matanzas, Ediciones Vigía, 1988. El
signo del peligro. Ediciones Hoguera Roja, 1989. Circo de
barro. Ediciones Caserón, 1989. El tiempo de los fieles.
Editorial Oriente, 1990. Tiempo de verano. Ediciones
Cúpula, 1992. En la soberbia de un nosotros lúcido.
Alcalá de Henares, España, Copyright Comunicación, Colección
Trifón, 1993. Fábula del ascensor y la nodriza. Editorial
Oriente, 1994. Los ignorados duelos. Ayuntamiento de
Palos de la Frontera, Huelva, España, 1996. En el umbral de
la herejía. Ateneo Cultural Antonio Bravo Correoso, 1997.
Seis variaciones en abril. Ediciones del Sur, 1997.
Happening. Ediciones Catedral, 1997. Cuaderno del año de
la ira. Ediciones Renacimiento, 1999. Sitio de paz.
Ediciones del Sur, 1999. El sonido que muere. Ediciones
del Sur, 2000. El gato rompe el trueno. Ediciones del
Sur, 2001. Desnudo de memoria. Guantánamo, Editorial El
Mar y la Montaña, 2001. Libro de la duda y el deseo.
Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2002 y Diccionario de
escritores santiagueros. Ediciones Santiago, 2005.
ANTES DEL
NACIMIENTO
Díselo Aitana dile que fui
demasiado profundo
y que herían desconsolaban las
palabras
marcadas por el soplo.
Yo te iba muy adentro. Tú estás en
mí.
Rodeada y libre donde nada me
salva.
Dile también que en el rondel
(que no era falso anillo)
nada molestó tanto como entrar y
salir
mojándonos de ese verano de
prodigio
cuando éramos retorno de búsqueda
y confianza.
Ya no eres más esa humedad lejana
de la fuerza.
La Poesía es esto que no huele y
no tiene color.
Éramos nosotros tres y la
trepanación del cráneo.
Claro que hubo antibióticos antes
del nacimiento
porque lavó su ropa íntima en
charcos de agua estéril.
Éramos tres y la cuna no cupo en
el ojo del discursero
ni en el mascotín de primera
ni en las tapas rojas de mi libro
de olvido.
Moscas Aitana de la
existencia.
Dolorosas sufridas tan
leves.
Y es la mano que mece la cuna
la que espanta
a los que buscan el color y el
olor de la Poesía.
Yo te sueño desde el sueño.
Llegaba el mes de agosto.
Y es la mano hija mía y tú
misma
lo único que salvaré de las
palabras que vendrán.
NO SÉ SI VOLVERÉ
Para Sergio
Pereda
Nada me salvará.
Ni siquiera la confusión
de los desesperados
que esperan en el huerto
su resurrección.
Cuento los mosaicos
y me descubren los soldados.
Todos se hacen llamar Alí.
Comienzo este trayecto
y aparezco hechizado
tradicional y confluente.
Ha llovido y es más arduo caminar.
Qué puedo hacer sino mostrarme
húmedo y errante
del tanto hechizo de la lluvia.
Sería inútil conmoverme.
Sería inútil combatir.
De sombra y lodo este
camino desacostumbrado.
No sé si podré volver.
Por eso canto.
NOVIEMBRE DE SANTIAGO
Sentado junto a la muerte
a su brocal late
el corazón.
Da igual de gato o gente
el corazón no despalabra días.
Tampoco es creer que sentarse
a escribir estas palabras o el
olvido
resuelvan rosa luz
justicia o alimento.
Habría que hacer del sufrimiento
que es vivir
algo grandioso algo difícil de
olvidar
como aquel novelón de G.
Caín.
O abandonarlo todo.
LA INTERMINABLE
NOCHE DE LA FE
No tienes por qué escapar
ni descender.
Tus pasos diligentes dejan un
rastro de sangre
como si de flores de tratara.
Dios no te ve.
Bajo el sol de febrero hay sangre.
Sangre luminosa.
Si despiertas significas olvido y
desnudez.
La imagen de dios no se refleja en
ti.
Derramada la cera de los cirios en
la liturgia añosa.
Él no te observa ni se convence de
tu pureza.
Tú y él la irrealidad. La noche
interminable.
No te defiende y te
deja caer.
Para ti sólo existe el Deseo.
Dios no te escucha. Dios no te
dice:
“Por tus palabras hablaré.
Tus manos serán mi instrumento.
Tu nombre el mío. Serás yo”.
NADA SALVA DE
LO TRISTE.
Ni siquiera Cuba. La promesa.
Esa hebra de hilo que es la
ausencia
se va enredando en olores de la
noche que viene.
Entonces trato de hallar tierra en
el recuerdo.
Hablan sobre un pasado que no
tengo
y mi alma se niega. Duda. Se niega
a recordar.
Alguien que no soy yo dirá
palabras.
Las rutilantes del error.
Fui el hijo. El nuevo. El fin del
aire. El drama.
La mano que guía me lleva ciego
hacia eso que llaman Patria. Labio
frágil. Verdad.
Yo busco en el espejo
y encuentro los caminos
por los que vuelvo ciego.
LIBERTAD
La conocí cuando la muerte
atravesaba
su penúltimo umbral y en sus oídos
el silencio
era la paz del verbo.
Fue breve. Los aspavientos
engañaron a la página.
Las apariencias dividieron los por
qué.
Se ahorraba los aullidos
“setentas”
y el resplandor heroico y las
dudas.
También el brusco atardecer de las
vidrieras.
El maquillaje de la ciudad.
La otra jaula el exilio.
En sus palabras limpias o en su
limo escogido.
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