Miami
Estados Unidos
Año IV

 Nº 23/24

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 



 

POETAS ARGENTINOS

 

OSCAR PORTELA


Nació en Corrientes, Argentina. Poeta y periodista. Ha sido Asesor Cultural de varias agrupaciones literarias, Director Fundador de la Revista Literaria “Signos”, del Semanario “Acción Federal” y del Semanario “La Noticia”, de la Revista “Tiempo”, de la Revista y el Semanario “Diagnóstico” y Director del Suplemento Cultural del Diario “Época” en Corrientes, Director del Departamento de Letras de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia y Presidente de (SADECO) Sociedad Argentina de Escritores de Corrientes. En la actualidad continúa siendo Asesor de Cultura de la Cámara de Diputados de la Provincia de Corrientes, Coordinador de la Fundación Juan Torres, Miembro de la Asociación de Periodistas de Corrientes y Delegado Zonal de la Sociedad Argentina de Escritores Central para las provincias de Corrientes, Santa Fe y el Chaco. Su labor como periodista, tanto en la prensa como en la radio, a nivel nacional e internacional se extiende a lo largo de cuatro décadas de intensa labor profesional. Ha colaborado con los siguientes diarios y revistas: La Prensa (Buenos Aires); La Opinión (Buenos Aires); El Cronista (Buenos Aires); Clarín (Buenos Aires); Convicción (Buenos Aires); El Sol de México (México, D. F.); Cuadernos Hispanoamericanos, (Madrid,  España); y El Zumo (Bogotá, Colombia), entre otros medios. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Auto de Fe (Municipalidad de Corrientes), Había una vez, Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),  Estuario (Publicado por la Comisión del Cuarto Centenario de Corrientes y Primer Premio Nacional Carlos Gordiolla Niella), Golpe de Gracia (Editorial  Marymar, Bs. As.),  Selección Poética/Poetic Selection (Edición Bilingüe, Ediciones del Correo Latino de Buenos Aires), Nietzsche, Sonámbulo del Día (Editorial Tiempo), entre otros. Su obra se puede encontrar en la mayoría de las antologías de poesía argentina contemporánea. Ha recibido múltiples reconocimientos especiales por su aporte a la cultura y a las letras de su provincia otorgadas por el Ateneo Cultural Correntino, así como varios premios literarios, entre los que se destacan: el Primer Premio de la Municipalidad de Corrientes (1981) y el  Primer Premio "Carlos Gordiolla Niella - Cuarto Centenario Fundación de Corrientes" en el género lírica,  por su libro Estuario.


 

 

PALABRAS AL ABISMO

Vomitar palabras al abismo,

devolver gemas al vacío,

¿no eres tú mismo lava

expulsada de ti por el vacío?

Deja que los muertos

entierren a sus vivos,

como entierras deseos

en el profundo túnel del dolor.

Suelda grietas la lava

por donde entras ahora

a la noche del no saber.

Sepulta palabras en la noche,

devuelve gemas al vacío

donde naufragan las intensidades.

Dormir como se duerme

en la nieve

arder como se arde

en las blancas noches

sería más sencillo

que consagrar palabras al abismo.

Finalmente estás cansado.

Adentro es el afuera sin márgenes.

Antes de todo juicio

estamos condenados.

Arder aquí no significa

nada. Sucumbir tampoco

resulta suficiente.

En la Iluminación, borrarse

como se borran las imágenes

de un sueño sería plausible

y luego arrojarse desde el

lenguaje hacia el vacío

que funda todo lenguaje,

toda gema, toda palabra

todo extrañamiento

de la muerte

en el desierto extremo del amor.


 


¿OTRA VEZ TÚ?

                                        
Oscar Szbarra Mitre

¿Otra vez tú mi viejo amigo, inesperadamente,

atravesando hendijas, inadvertidamente

como un niño burlando rejas y ventanas?

¿Otra vez tú, excitando tumultos,

estimulando linfas y latidos en sombrías arterias

y en éste estremecido corazón?

Hermoso sería yacer en una fría mañana

sobre una pesadilla de pétalos dormidos

en el aire o rendidos al fuego ser absorbidos

por las raíces que alimentan las ramas

verdecidas de agosto y lastiman los labios.

Así, más allá del dolor, reposar serenamente

sin olvidos para nacer de nuevo a tus

deseos. Renacer sería demasiado fácil,

ascender por tus dianas es todo lo

que mi corazón anhela.



 

FRUTOS

                           
A Marily Morales Segovia

Ahora que da frutos la muerte

y yacen en olvido las memorias

bajo aparente calma, se cobijan sin despertar

las estaciones, las ansias y deseos sepultados,

y el tiempo trasparece

de ausencias, claras como la soledad,

vuelves a mí como vuelven los ecos al corazón

enamorado de nombre.

El gran túnel de la vida amanecido está

sobre la muerte y sólo el duelo permanece

abierto en el poema de los nombres

grabado por mis manos en tu nombre.

Así, mientras da frutos la muerte,

escribo estos poemas para exaltar las sombras

y los sueños que nos vieron pasar

solos y ausentes.

 



CUÁN PROFUNDAMENTE

                         
A Marcelo Fernández y Florencio Godoy Cruz

Cuán profundamente habré de enterrarte en mí,

y cuán profunda habrás de ser, mi alma,

para contenerte en el olvido de sí,

pues profundamente deberás enterrarte

a ti misma en el olvido, ámbito en la que

también los ecos de otras armonías

enterradas se exaltan afiebradas en la cuna del don

de la memoria. Suavemente vais a depositarme en el

féretro, cautelosamente me reposareis

en el ambiguo lecho del olvido donde conviven

las promesas y lo no sucedido. En el íntimo

sueño de las bocas, bebiendo

de la miel del olvido, vais a sahumar mi cuerpo

con delicados sándalos y a levitarme en andas

de un amoroso verbo como espectro de imagen

que acaricié paciente bajo la luz del día.

Que no levanten vuelo los augurios

y despierten en mis leves consuelos, temblores,

alas, quedos píos y palabras de madre.

Suavemente, cautelosamente evitad que los sueños

levanten vuelo y custodiad mi muerte,

veladme inmóvil y olvidado de mí,

borrado en las resurrecciones. Y olvidadme

Profundo es el abismo del alma, extranjero.

No abras tus ojos aquí, cuando las voces

miran hacia su propio vértigo. Te amé hasta

la consumación de los límites, ilimitado

es el olvido donde reposo, custodio

del dolor consagrado a los nombres, perfiles

donde cuna la vida la sigilosa sombra de la muerte.


 


ECCE HOMO

                                 
A Luis y Charito

No he triunfado en la vida como tú.

Demasiado simple mi corazón para los aires malsanos,

sólo cultivador de nupcias de lluvias y veranos

que vuelan siempre y sueñan para más adelante.

En un paisaje ardido de noviembre

quemé los acertijos y aquí estoy inviolado y

desnudo dando mi canto a escombros y

mortajas y muertes. Ni vanidad ni orgullo

podrían sostenerme,

salvo la luna sobre los altos pinos, sonámbula y sangral

como mi alma. Entregándome a nupcias,

tempestades y rayos,

a furias y cenizas de llanuras, a duendes y pillajes

renovados del alba, ahora sonámbulo,

por sombras y memorias

secuestrado. Una sola voz en el espacio puso

luz en mi vida, Oh, melodía de aguas con el

color de ojos

virginales, allí donde la incuria no tenía medidas.

Dormir, dormir así sin nombres ni grafías finalmente

entregada a las hoscas redomas del aire y de la tierra

donde se cumplen siempre los deseos del aire.

Ni lamentos ni lápidas bajo las nobles talas,

en el bello paisaje que empurpura mis ojos, allí

donde la gracia quiso rendir tributo a las potencias.

 

 



ÁNGULOS

                            
A Alfredo Mariano García

Después de la faena agotadora,

la fatiga, el cansancio, la abrumadora soledad

sintiéndose a sí misma en la cruz,

-los ángulos iguales, el vacío que llena el centro de la

nada- y la imagen de un rostro

que no se ve. Atrás quedan las siestas.

Ardor insoportable de ser y saberse vencido

por la implacable sed. Lejos quedan imágenes

sostenidas en claves y misteriosos

vínculos de azul, y el azar,

la sal y las rapiñas de cuerpos devorándose

en la magnificencia de una noche absoluta.

¿También las hubo? Después de las jornadas

de dolor, el porqué y las alas que vuelven

o en círculos vigilan sobre un dolido corazón.

El que habla, el que escribe para callar,

muda para pensarse sosteniéndose

en el abismo de un enigma, florecido como una

boca pura en mi ingle, es sólo un muerto,

un virginal deseo que se durmió a tus pies.

Después de la fatiga, la soledad diciéndose a sí

misma, reenviándose dudas, actas de nacimiento,

diarios de viaje, atormentados pésames y

una paloma con el ala quebrada. Ceremonias de lo

que resta del día, desoladoras imágenes, risas

en el vacío y la muerte furtiva tras el medroso

olfato de la razón, inquiriendo las formas y los

perfumes de tu piel, soñándose, atormentándose

en sahumerios, que buscan un sepulcro donde durar

en sombras y en vacilantes ecos. Sólo un Dios

puede salvarnos ya. Ni en los celestes coros

ni en los ciegos abismos, alguien guarda respuestas

para ti. Después de lo que resta del día, de la espera

dolida, sería suficiente, piadosamente desaparecer

de las memorias, los espejos, los nombres y clamores

que abren y dan consuelo al tiempo. No un viaje más,

no una jornada, sino la ardiente víspera de adiós

hacia la noche austera donde tus bellos ojos

yacen velándose en el vacío del vacío.

 

 

 

 

FABRIZIO VOLPE PRIGNANO


Nació en Mar del Plata, Argentina (1972). Poeta, escritor y periodista. Director de la revista de arte y cultura Enfocarte.com (www.enfocarte.com). Coordinador Editorial de API (Asociación de Periodistas de Internet). Miembro de Periodistas Frente a la Corrupción, organización internacional con más de 500 integrantes. Colabora habitualmente en medios especializados y revistas culturales de España y Latinoamérica. Se especializa en diseño y producción de contenidos para sitios web, labor que le permitió obtener más de sesenta premios internacionales. Es miembro de AIWH (Asociación Internacional de Webmasters Hispanos) y forma parte del Comité de Votación de IAWMD (International Association of Web Masters & Designers). En televisión se desempeñó como productor periodístico y guionista del programa Construyendo el futuro, tres veces ganador del premio “Santa Clara de Asís”, emitido por las señales de Pramer, Multicanal, Telecentro y Telered, realizando documentales turísticos y de investigación por todas las provincias argentinas. Fue conductor, director periodístico y productor general del programa de radio Algo personal de temática periodística e investigativa en FMB Radio Burzaco, en la provincia de Buenos Aires. Fue co-fundador, periodista y jefe de redacción de la revista de interés general Q es Q, editada en la ciudad de Mar del Plata. Fue miembro del equipo de redacción del Periódico Latinoamericano de Internet Pantalla de noticias. Tiene un libro de poesía titulado Crucifixión (cruz et fictio). Actualmente se encuentra trabajando en un libro de ensayos sobre cultura y globalización.  


 

 

HOMBRESPEJO

 

Una vez más he quebrado el espejo, como tantas otras,

como siempre, como nunca...

 

Ha estallado en quinientas partes y cada ínfima partícula

es mi imagen,

y todas son mi imagen,

y cada partícula es un cristal naciente.

Ha estallado en quinientas partes

y nada es mi imagen,

alegoría indiferente en ningún tiempo.

 

Dioses paganos clavan sus espadas en los desérticos surcos

que han dejado mis venas

(ya sedientos sacerdotes caníbales beben mi sangre

contenida en colosales ánforas)

Acaso me devoran pero he perdido la cuenta.

He vuelto, una y mil veces

y jamás,

en ningún tiempo

ha sido el mismo espejo, el mismo reflejo

hombre-espejo, (una vez más)

la cifra nos ha omitido.

 

(Hombrespejo...)

 

Todos los amaneceres son el mismo y ninguno se parece,

exigua ánima escéptica - desalmada existencia -

bebiendo

de las ánforas inmaculadas. Vuelvo,

invariablemente, y me impregna el infinito

reflejo impasible: hombrespejo...

 

He estallado en incontables partes y cada ínfima partícula

es el espejo,

y nada es el espejo

y todo es un cristal reciente.

 

La inalterable displicencia inerte desde el alma del espejo

me zambulle en la vigilia,

se zambulle en mí.

Inexistencia.

No soy uno, no soy todos, hoy no soy aquel,

tampoco quien recuerda.

 

Una vez más me ha quebrado el espejo, como otras tantas,

como nunca y como siempre.

 

 

 

 

DESTINO

 

Cae la lluvia

mutilando los efímero instantes terrenales

establecidos por el tiempo. Cada gota

es la muerte,

es la vida.

Cada partícula de agua

es la ausencia y el absoluto.

El tiempo y el espacio ya nada pueden hacer.

 

 

EXCUSA

 

No puedo eludir aquel sombrío laberinto

donde todas mis ausencias

permanecen en la incertidumbre.

No puedo prescindir de los seres insaciables

que invaden mis instintos

y los encadenan a los confines de tiempo.

No puedo rehusar estas cruces

y calvarios de dos mil años.

Sencillamente,

no puedo huir de este libro.

 

 

 

EL POETA

 

Iluso  y severo letargo quimérico

que me ha confinado al juego eterno,

azaroso,

alterando todos los significados.

Utópica complacencia del destino

que  me transforma en letra y pluma,

me convierte en mano,

pensamiento y efecto,

sensación, huella y poeta.

Creador del edén y del tormento,

de mi cielo, de mi infierno.

Aquel camino que me esclavice

puede ser el mismo que me libre.

 

 

 

 

CREPÚSCULO

 

Cae el sol,

ocaso último de la crucifixión.

Abismos elementales de criaturas

concebidas desde el Averno.

Se han sucedido,

hastiados,

los tiempos de vigilia.

Mortales amantes de la inmortalidad

han de sumergirse en el deleznable lodo del destino,

indagando en la miseria vehemente

ahogada por diluvios seculares,

sin siquiera escuchar

el íntimo fragor de los laberintos del alma.

Sin siquiera sofocar

la pena de aquel último suspiro.

Aquel crepúsculo hipnotiza las sombras de la eternidad.

 

 

 

DESCENDENCIA

 

Siento mis antepasados en el cuerpo ya exhausto,

generaciones de fantasmas haciéndome un mismo mal.

Siglos de una historia, años de una familia heroica,

vidas de un antiguo nombre esperando mi final.

 

No puedo escapar a mi oscuro destino de mártir.

No se luchar desde aquí contra aquel desgarrador sistema.

Sólo piensan formar parte de mí por siempre

y que nuestro futuro continúe con un lema.

 

Intentan repetir su sublime historia en el mundo

deambulando entre tinieblas sin sentido.

Cada uno desea subirse al escenario destruido

y a todos nosotros, sus hijos, indicarnos el camino.

 

Desde mi lúgubre lecho de muerte los desafío

a derivar el agonizante rumbo de este amargo recorrido.

Trato ciegamente de vivir para cambiar esta vida de héroes

y mártires que mueren sin merecer ese castigo.

 

Veo a mis abuelos comiéndome dulcemente el corazón.

Una muerte triste, tierna, opresivamente casual.

Me veo preso, devorando las entrañas de mis nietos

y comprendo que todos llegaremos a ese mismo final.

 

 

 

 

MARIO SAMPAOLESI 


Nació en Buenos Aires, Argentina (1955). Poeta, editor y traductor. Ha colaborado en numerosas publicaciones del país y del extranjero. Su libro Puntos de colapso ha sido traducido al inglés por el poeta Ian Taylor. Una selección del mismo ha sido publicada en el Reino Unido. Entre los años 1989 y 1991 residió en París, Francia. Actualmente dirige la revista de poesía Barataria. Ha editado los siguientes libros de poesía: Cielo Primitivo (1981) Ediciones de la Sociedad Argentina de Escritores; La Belleza de lo Lejano (1986) Ediciones Amaru; La Lluvia sin Sombra (1992) Ediciones La Guillotina; El Honor es Mío (1992) Editorial Vinciguerra; Puntos de Colapso (1999) Ediciones del Dock. Ha traducido del francés el poema El Cementerio Marino de Paul Valery (1998) Ediciones La luna, y El monje loco está de regreso una selección de poemas de Ryokan, (1993), Barataria. En junio del año 2002 participó en el 12 Festival Internacional de Poesía en Medellín, Colombia. Entre las distinciones más importantes con las cuales ha sido reconocida su obra, figuran: Primer premio Nuevas Promociones Literarias, Sociedad Argentina de Escritores (1981); Subsidio a la Creación Literaria, Fundación Antorchas (1991); Segundo Premio Fundación Inca (1994); Tercer Premio Nacional Regional (1997); Segundo Premio Fondo Nacional de las Artes (1998); y la Beca a la creación literaria Fondo Nacional de las Artes (2000).


 

 

PUNTOS DE COLAPSO

 

(1)

Fue será una quietud apartada de todo, desprovista de todo: una postura recta que se separa del concepto de lo otro: se sumerge en su identidad, en su esencia sin lenguaje, sin trascendencia.

Sólo el sentido último del vacío; el ritmo de ese vacío contiene al silencio y con su potencia desflora, deshoja:

provoca el otoño, modifica la aurora.

 

 

 

(2)

La formación, la parte, el conjunto, la identidad, lo que indica y señala: provocan.

Aún con su precario atractivo, la intemperie del vuelo advierte sobre la posible potencia de esa carne, de esa densidad que se aloja alojaría en alguna de las infinitas formas de lo creado:

idea de saciedad, de despojo, de frecuencia.

Únicamente existe la posibilidad de múltiples combinaciones, encuentros, puntos de colapso, estallidos.

 

 

 

(3)

Viento: el sonido estereofónico del viento.

El viento es un aullido.

Sopla continuamente en mi cabeza.

La traspasa aquí en la montaña.

Marrón

              blanco

                          amarillo

                                          celeste.

Todos estos colores están en mí.

Forman mi cuerpo, lo componen y descomponen.

Se vuelven banderas.

En la cima, en lo más alto hay una bandera.

 

 

 

(4)

Hace dos días que sigue la tormenta.

Por suerte pude cazar un extraño y peludo animal.

Para limpiarlo lo abro en canal.

Tomo fotografías de sus vísceras.

Muchas fotografías de sus vísceras.

No debería olvidar jamás este momento.

Como un animal mato para sobrevivir.

 

 

(5)

Dividí mi presa en trozos pequeños y semejantes.

Armé una jaulilla con ramas y restos de madera.

Puse allí la carne y la colgué para que se oree.

Después me senté frente al fuego y miré la tormenta.

Solamente me senté frente al fuego y miré la tormenta.

Esto también pasará, me dije.

 

 

 

(6)

Lo extraño de este paisaje se alimenta de lo fatal; se sobrevive en  una secuencia  repetida día tras día: su carga  emociona y de tan riesgosa forma parte de la desesperación.

Porque se ha dejado atrás un precipicio y otro y otro y otro  más.

El desaprovechamiento de la vida se convierte entonces en la culminación de una vejez: asusta, clama por su espacio de felicidad, por su nevado refugio.

 

 

 

(7)

Pero en lo recóndito de todo placer, existe una identidad. Se oculta y  poco a poco desaparece.

Se vive de pérdidas, de acontecimientos (se suceden como fragmentos de una música). Desarmonías, desplazamientos se imponen se impondrían a esa idea de felicidad  agazapada en la sangre:

si tan sólo hubiesen sido promesas quebradas por el infierno, abortadas en su posibilidad de paraíso por falta de profundidad, por extremos sin límites, por carencia de amor.

 

 

 

(8)

Escucho el ruido de la noche al romperse contra la montaña.

Imagino la dureza del golpe, la salpicadura de sombras geométricas, de partículas negras, filosas, cortantes.

Pienso en mi vida anterior y me parece lejana y absurda.

Absurda y lejana.

 

La noche, el viento, se rompen contra la montaña.

 

 

 

(9)

La forma reproduce el grito de fondo de precipicio. El fondo denuncia en la forma su estructura no deseada, camuflada, oculta por la necesidad, por el miedo.

El punto de encuentro  es  colapso.

 

 

 

(10)

La vida vacía a veces su contenido. El flujo se detiene y uno se percibe en el infierno (el infierno está verdaderamente en la tierra, Rimbaud), forma parte de ese ocaso que es  la imagen de nuestra decadencia, la floración de un pus abstracto: perfora, penetra, contamina.

Toda búsqueda desemboca en desencuentro,  toda pérdida concluye en crecimiento, en amplitud, en generación de espacio.

Todo punto de colapso evoluciona en estallido, y de estallido en expansión (aumento de comprensión, de tolerancia, de paciencia).

Imágenes borrosas, contornos, sinuosidades, fuego.